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Dos minutos, cuarenta segundos y una novela

En estos días de verano, leer debería ser una prioridad para todos. Estos días nos ceden un tiempo del que, salvo en contadas ocasiones, muchos no disponemos con frecuencia. Y el cómic es una opción como cualquier otra. Estos son dos ejemplos de tebeos que no suelen fallar.

Chinos andaluces en Andalucía

No terminamos de entender que algunas personas que lucen rasgos orientales son españoles, hablan un perfecto castellano con el acento que corresponda, comen jamón y votan en las elecciones. Son los auténticos y genuinos chinos cañí.

Quan Zhou Wu nació a bordo de un taxi en Algeciras aunque eso de viajar gratis toda la vida queda para los que lo hacen en un barco o en un avión. Los de los taxis pagan como cualquier hijo de vecino. Se crio en un pueblo de la Costa del Sol malagueña. Dibuja más que bien y tiene un desarrollado y maravilloso sentido del humor. Tanto es así que decidió publicar un cómic para contar su vida. Y, de paso, la de sus familiares y conocidos: ‘Gazpacho andaluz, una autobiografía chino-andaluza’ (Astiberri, 2015).

Nos encontramos con una realidad muy china. Los padres de la dibujante son el arquetipo de inmigrante chino, ese que todos tenemos en la cabeza. La madre quiere casar a sus hijas con un chino adinerado, quiere que coman comida china; quiere ganar más dinero que nadie, sufrir más que cualquiera y ser la más trabajadora (para presumir de ello y eso). Pero, también nos encontramos con una exageración andaluza superlativa al narrar y al dibujar. La autora es una china española de los pies a la cabeza.

Las cosas que cuenta Quan Zhou Wu son divertidísimas. Amores y desamores de adolescentes; desastres adolescentes; estúpida rebeldía adolescente o la muerte de un hámster a manos de una preadolescente. Muerte accidental, todo hay que decirlo. Y las cosas de las madres. También las cuenta, sí.

‘Gazpacho andaluz, una autobiografía chino-andaluza’ se lee muy fácil, con una sonrisa. Ayuda a comprender algo mejor a los chinos que tenemos instalados en nuestra sociedad desde hace ya muchos años. Y a los andaluces, también.


El mundo a ritmo de jazz

Los años 30 estuvieron marcados por el creciente fascismo en Europa; por la Guerra Civil en España; por las dificultades económicas y el ‘New Deal’ de Franklin D. Roosevelt, por el creciente antisemitismo que terminaría con el Holocausto más perverso y terrible que pueda nadie imaginar. Y por la música jazz. El jazz influiría decisivamente en el desarrollo de las sociedades. Por ejemplo, la segregación en Norteamérica comenzó a ceder en favor de la igualdad entre negros y blancos dado que los escenarios comenzaron a llenarse de músicos y cantantes inigualables.

‘Fats Waller’ es un cómic extraordinario. El personaje principal es Thomas ‘Fats’ Waller, un músico irrepetible que hizo bailar y disfrutar de la música a millones de personas en todo el mundo. Desde un cardenal católico hasta el presidente de EE. UU.; desde Picasso a Marlene Dietrich. La música de ‘Fats’ Waller era reconocida en cualquier lugar, en cualquier estrato social.

Por las viñetas diseñadas y dibujadas por Igort pasan personajes como Louis Armstrong, Earl Himes o Art Tatum. Se logra intuir el tono que se vivía en la época gracias a que el dibujante aleja el foco y deja que veamos con amplitud. Así, de paso, el ritmo del relato se hace más pausado. El tono sepia de las páginas nos arrastra a esa década que tanto cambió el mundo.

Los textos de Sampayo son exactos y nos invitan a conocer a los personajes en su esencia con muy poca cosa. Sampayo sabe de lo que habla en este trabajo y se siente como pez en el agua.

La edición de Sins Entido es fabulosa. Más cuidada es imposible.

La figura de Thomas ‘Fats’ Waller es irrepetible. Su música fue escuchada por mucha más gente de la que la suposición más favorable pudiera hacer. ‘Fats’ Waller murió congelado en el vagón del tren en el que viajaba solo. Un fallo en el sistema de refrigeración fue la causa. El bueno de ‘Fats’ estaba como una cuba y no pudo reaccionar ante la bajada intensa de la temperatura.

Asesinatos, huidas, planes malévolos, golpes del destino, mujeres fatales y música jazz, rezuman en cada viñeta. Este es un tebeo que puede leer cualquiera con la garantía de que gustará. Es delicioso.

G. Ramírez

 


‘Los pasos perdidos’ es una novela de Alejo Carpentier. Realismo mágico que hace que la lectura sea intensa, pero factible; una novela llena de personajes verdaderos y fascinantes; una novela que e enrosca sobre un argumento desgarrado. Una Obra Maestra.

La creación de un mundo. Eso es lo que define la obra de los grandes escritores, entre los que se encuentra el cubano Alejo Carpentier. Un mundo con sus propias leyes y una perfecta sincronización de las piezas que lo arman: colores, ciudades, personajes, ambientes y sonidos, envueltos en la niebla creacional de los fenómenos de la atmósfera.

Sin que nos demos cuenta en 'Los pasos perdidos' nos vemos inmersos en situaciones de las que ya no podemos salir, hechizados por lo que sucede en ellas, pero también por la propia metafísica de su realidad.

Trama y relato sometidos a la elaboración literaria como tema.

Como en otros escritores latinoamericanos nos encontramos con una prosa que alterna lo épico, lo solemne, la soberbia de la alucinación y la materialidad de lo tangible.

Y la música.

La música sin la que la obra de Carpentier no se puede comprender y que está en el trasfondo de sus novelas, generando un ritmo especial, indisociable de la escritura.

Aquí el motor de la novela es la búsqueda, en lo remoto de la selva, de raros instrumentos musicales, esto le sirve al narrador-protagonista para guiarnos por un viaje al corazón de las tinieblas que es el origen de la música, en una gran aventura americana a través de un Nuevo Mundo inmenso, desbordante de maravillas, una búsqueda de El Dorado, una nueva 'Odisea' que se inicia en un espacio inusual, entre las bambalinas de un teatro, para avanzar por ciudades latinoamericanas en eterna revolución, cordilleras primigenias, selvas; sintiéndonos tras 'Los pasos perdidos' de los primeros conquistadores que obsesionan a Carpentier.

Es efectiva, por ejemplo, la descripción de una ciudad por las imágenes que materializan en ella quince faroles, narración –pues- creada con impresiones de palabras y de sonidos.

'Los pasos perdidos' es el deambular los hombres -por el planeta, por el tiempo- en busca del conocimiento, de la comprensión de la naturaleza, de una inocencia de paraíso perdido.

Nítidas referencias nos guían por la intención de la novela.

Podemos decir que Alejo Carpentier publicó esta novela en 1951, que había recibido en su juventud una formación musical que marcaría su persona y su obra, que suele citarse 'El siglo de las luces' como su novela fundamental; y que -por su tono alto, la utilización soberbia del vocabulario y la intensidad de su trasfondo-.

'Los pasos perdidos' es una novela apasionante.

Calificación: Obra Maestra.

Tipo de lectura: Pausada, envolvente.

Tipo de lector: Cualquiera que busque un universo único reservado para él dentro de un libro.

¿Dónde puede leerse?: En la jungla. Un parque puede servir.

Augusto F. Prieto


¿Hasta dónde puede llegar el engaño? ¿Es posible luchar contra el mal o siempre lo tendremos a nuestra vera, al acecho? ¿Puede un solo hombre cambiar el orden de las cosas? ¿Es posible que una mujer no se rinda ante los encantos de uno de los agentes secretos más famoso de la historia de la literatura y el cine? Estas son algunas de las preguntas que se plantean en esta novela de Ian Fleming, la tercera que escribió.

‘Moonraker’ es una de las mejores novelas de Ian Fleming. El británico estructura un relato sin prisas, sin fisuras argumentales, sin cabos sueltos al final de la narración; busca la coherencia interna desplegando un universo en el que James Bond puede lucir en su faceta más evidente. Porque 007 es un asesino, un machista recalcitrante, un clasista de manual, un misógino y un bebedor empedernido. Pero tiene una zona de esplendor que no se puede ocultar. Bond es capaz de preocuparse por otros, de hacer favores, de mirar la realidad con un mínimo de sensibilidad. Incluso puede ser que una mujer le bese una sola vez para despedirse de él, para marchar con otro que es el amor de su vida. Eso es lo que hace Gala, la mujer policía que le acompaña durante esta aventura. James es mucho más humano de lo que él mismo quisiera parecer.

Por otra parte, Fleming dibuja a un villano terrible que se contrapone como anillo al dedo al agente secreto. Parece que Hugo Drax es el villano perfecto para que Bond muestre de lo que es capaz.

Misiles, una base llena de secretos y de sospechosos, juegos de naipes y partidas memorables, mujeres policía y un escenario extraordinario, son los ingredientes más suculentos de ‘Moonraker’, una excelente novela de género que se lee con facilidad y deja buen sabor de boca.

Más que recomendable la edición de Roca Editorial con traducción de Sara Bueno Carrero, que logra un texto fiel y agradable.

Si pueden evitar ver la película homónima, mejor.

Calificación: Muy bueno.

Tipo de lectura: Amena, ágil y sorprendente.

Tipo de Lector: Amantes de 007, de la novela de espías y de la literatura entretenida y de calidad.

Personajes: Redondos.

¿Dónde puede leerse?: En la costa, si puede ser cerca de un acantilado. Y con la esperanza de ver algo único.



Son muchos los estudios y biografías que se han editado sobre el guitarrista Django Reinhardt, pero, hasta ahora, ninguno se había publicado en castellano. 'Django Reinhardt: Un gitano en París' es el primero.

Juan Pedro Jiménez Aparicio (Madrid, 1973) y Emilie Durand (Limoges, 1957) firman una biografía aderezada con todo tipo de testimonios personales por parte de músicos y personas cercanas al guitarrista, incluyendo una enorme cantidad de información recogida de la hemeroteca y de documentos originales, tratando de lograr una secuencia coherente de todo lo que pasó durante los años de vida del músico. En ese todo lo que pasó se incluyen modos de vida de la época, descripciones de los entornos en los que se desenvolvió Reinhardt y asuntos que pertenecen al ámbito de la Historia y nos permiten tener una idea clara del conjunto.

Conocemos en profundidad quién fue este músico, en qué le trataron de convertir las historias inventadas a su alrededor. Generalmente, cuando se habla de un mito se tiende a la exageración, a la invención o distorsión de algunas anécdotas. Y no es malo ni hace imposible reconstruir al personaje. Sencillamente, esas cosas forman parte del propio personaje.

Una vez leído el libro; extenso, minucioso y exigente; descubrimos a un Django arrogante, seductor, jugador empedernido, fan de Armstrong, Debussy y Monet, deudor de la tradición musical gitana y de los guitarristas de los Países Bajos. Y al mismo Django bondadoso, tierno, acomplejado y frágil.

La importancia de Django Reinhardt en la música del siglo XX es grande. En el jazz europeo es inmensa. Dejó en herencia el gypsy jazz. Y grabaciones maravillosas de su música. Lógicamente, destacan muchas de las que realizó con el Quinteto del Hot Club de Francia. Las primeras se realizaron durante el otoño de 1934 en un hangar de la estación de Montparnasse. 'Tiger Rag', 'Lady Be Good', 'I Saw The Stars' y 'Dinah', fueron los temas elegidos. Todo se llenaba de swing, de improvisación, de tradición gitana. Una banda que incluía solo instrumentos de cuerda y en Europa.

El libro es más que interesante, está escrito con corrección (algunos errores de edición sí que se encuentran) y es muy recomendable. Cualquier aficionado al jazz puede acercarse a estas páginas con la garantía de terminar satisfecho con la lectura.

Calificación: Interesante.

Tipo de lectura: Reposada y interesada.

Tipo de lector: Aficionados al jazz.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier antro si es que quede alguno abierto.

G. Ramírez



El verano es tiempo de calor y de lectura a la sombra de un árbol, es tiempo de ocio y de ratos a solas con un libro entre las manos. Eso que tanto anhelamos durante el resto del año ocurre en verano. Y casi siempre a solas, disfrutando de lo que somos y queremos llegar a ser; o acompañado por un buen libro.

Tres primeras recomendaciones para este verano que ya está aquí.


'La Uruguaya'

Me habían hablado de la intensidad de esta novela, de la construcción de los personajes que hace con maestría su autor, de la empatía que se produce en el lector desde el primer párrafo. Me habían advertido de algo tan sencillo como que me postraría ante ‘La uruguaya’. Sin remedio. Y así ha sido.

‘La uruguaya’ es una novela del argentino Pedro Mairal. Utiliza un narrador personaje (lo que se conoce como primera persona) y, así, evita filtros narrativos. La intención de ese narrador la conocemos desde muy pronto: está confesando ante su mujer. Lucas Pereyra es escritor, tiene un hijo con su esposa y conoció a Magalí Guerra, una mujer mucho más joven que él, en un festival literario en Uruguay. La vida de este personaje ha cambiado radicalmente y se lo va contando a su mujer. Y, de paso, a los lectores que quedan prendados de una prosa ligera, divertida, chispeante y muy inteligente.

Mairal se lanza a explorar territorios diversos que van del amor a la traición; que pasan por el fútbol, por el engaño, por la fantasía del que tiene imposibles en la cabeza. Mairal compromete a su personaje con algo tan normal como enamorarse. Y el lector siente como suya la aventura despiadada y desastrosa de Pereyra.

Los personajes van creciendo a medida que vamos sabiendo cómo enfrentan cada aspecto de la realidad. Mairal, de forma inteligente y honesta escapa de construir inventarios con características, rasgos o ademanes que no dicen nada. Al contrario, deja que sus personajes vayan creciendo cuando el lector puede ver y sentir lo que se le sugiere. Y carga gran parte de esa magia sobre el personaje principal. En realidad, el escritor Pereyra nos dibuja lo que forma su realidad con trazo fino y delicado aunque ese universo sea hostil, correoso y peligroso.

El sexo tiene un espacio enorme y fundamental reservado en el relato de Pedro Mairal. Y el suspense. Tal vez, el éxito de esta breve novela reside en que los ingredientes que utiliza el autor son los mismos que podría utilizar un escritor de best seller aunque de una forma sorprendente que rebosa calidad literaria, una experimentación con el lenguaje que arrastra a la zona más formidable de la escritura creativa, una expresividad monumental que se enfrenta a la descarga de información que no deja espacio al lector.

El espacio, el tiempo narrativo, los tempos, unos diálogos frescos y sugerentes y una forma de narrar que permite una lectura apasionada aunque de reposo obligado, son algunas características que convierten ‘La uruguaya’ en un agradable descubrimiento.

Llega el verano y esta es una opción extraordinaria para pasarlo bien.

Calificación: Hipnótica, sorprendente, atractiva.

Tipo de lectura: Divertida, obligada.

Tipo de lector: Cualquiera que quiera descubrir qué es la literatura.

Argumento: La realidad es indómita. Y nada es lo que parece. Aunque, tal vez, sí.

Personajes: Perfectos.

¿Dónde puede leerse?: Cualquier lugar es bueno aunque debe ser antes de meter la pata.

'El Gran Gatsby'

Hay novelas que, siendo obras maestras, no terminan de gustar entre el gran público. Unas veces porque los tonos y los alientos son excesivos para el lector medio; otras porque la exigencia a ese mismo lector es extraordinaria y se le pide que realice un esfuerzo reflexivo que no todo el mundo está dispuesto a realizar; en muchas ocasiones y, curiosamente, en los lectores creen que les han dado gato por liebre y que eso que les han vendido como gran novela es un texto simplón y vacío. El caso es que para algunas grandes novelas, los espacios que pueden ocupar son especialmente reducidos.

‘El Gran Gatsby’ es un relato que se suele leer mal, que se mira como la fotografía de una época llena de frivolidades y terrenos superficiales. Poco más que no fuera eso. Eso o pobreza y miseria de muchos contrapuesta a una vida extravagante, en todos los sentidos, de unos pocos. No hace falta decir que una lectura correcta del texto proporciona una de las experiencias literarias más atractivas que puede imaginar un lector cualquiera.

Como siempre sucede en la literatura del siglo XX, la clave, lo que no podemos pasar por alto, es el punto de vista o, lo que es lo mismo, el narrador utilizado. Este artefacto literario es fundamental. Porque todo narrador tiene una intención y en el caso de ‘El gran Gatsby’ es esa intención lo que articula y condiciona toda la novela. Scott Fitzgerald hace un despliegue técnico deslumbrante alrededor de su narrador. Es impresionante.

Nick Carraway es el narrador personaje que nos contará la historia pasada y presente de Jay Gatsby. Pero lo hará (no seré muy explícito para no desvelar aspectos fundamentales de la trama) ocultando todo un campo semántico con el fin de no desvelar todo aquello que tenga que ver con su propia sexualidad y con la del resto de personajes. No le interesa y hace regates sin esconderse. Esto es algo vital puesto que, sin mentir, Nick ocultará aspectos para que la lectura se modifique radicalmente. El texto se inunda de detalles a tener en cuenta. Por ejemplo, el nombre de pila de Gatsby, Jay, ¿no se parece en exceso a gay? ¿Es casualidad? ¿Tiene algo que ver con el perfil del personaje? De estos hay muchísimos y obligan al lector a estar atento, a no dejar de mirar con atención.

Por otra parte, cualquier recurso posible es utilizado por el narrador para decir sin ser explícito, para sugerir. En este sentido, Scott Fitzgerald es honesto y respetuoso con el lector, entrega todo el espacio posible, sin apreturas, sin empujones.

Es cierto que la novela se salpica con personajes extravagantes, con fiestas disparatadas, con historias de amor imposibles o con materiales narrativos que buscan el suspense y una tensión más que apetitosa; pero eso no deja de ser anecdótico. Lo importante, lo fundamental, llega desde la voz narrativa.

El relato se desarrolla bien y se resuelve mejor. E incluye una de las elipsis mejor construidas de la historia de la literatura (Nick sale de una fiesta en compañía de un fotógrafo al que acaba de conocer y...).

Imprescindible, monumental, maravillosa.

Las adaptaciones al cine son bastante flojas. Las lecturas del texto original son superficiales, muy literales. En 1974, Jack Clayton filmó una versión a la que aportó su partitura el grandísimo Nelson Riddle. Tal vez, por escuchar esa música merece la pena echar un vistazo a la película. En 2013, Baz Luhrmann rodó una chapuza monumental y la partitura de Craig Armstrong hizo que el desastre fuese definitivo.

Calificación: Extraordinaria.

Tipo de lectura: Atenta, sorprendente.

Tipo de lector: Interesados en la literatura que deja poso.

Personajes: Redondos.

¿Dónde puede leerse?: Tumbado junto a la piscina, imaginando…


'La Muerte de Ivan Ilich'

‘La muerte de Iván Ilich’ es la novela de personaje más arquetípica de todas las que se han escrito jamás. Desde la primera frase, todo lo que leemos busca construir a Ivan Ilich, al personaje principal, con exactitud. Sabemos cómo es físicamente y sabemos cómo piensa y cómo evoluciona su forma de enfrentar la realidad. Construir al personaje es lo que da sentido a la narración y, por ello, se utilizan vehículos de gran solvencia que apuntalan la narración hasta convertirla en obra maestra.

Un primer elemento técnico lo podemos tomar como si fuera una clase de escritura creativa. Tolstói utiliza un narrador no identificado con el que puede indagar en la consciencia del personaje. Es el único narrador posible para contar esta historia. La anécdota es que Tolstói comenzó utilizando un narrador personaje, el propio Iván Ilich, pero pronto se dio cuenta de que un personaje en su situación no sería capaz de narrar buena parte del relato. No siempre el narrador en primera es la mejor de las opciones para evitar el filtro de una voz narrativa distinta. Además, cualquier otro narrador diferente, hubiera convertido la nouvelle de Lev Tolstói en otra cosa distinta.

La muerte es otro de los elementos fundamentales de la novela. ¿Qué es la muerte? ¿Qué supone para el que se aproxima a ella irremediablemente? ¿Y para los que quedan vivos? ¿Es algo tan negativo y horrible como se ha dicho siempre o supone el fin del sufrimiento? En esta novela es fundamental la muerte y cómo ha de tratarse a los enfermos que están esperando a morir.

La crítica social también soporta buena parte de la estructura narrativa. Todo sirve para construir al personaje principal. Incluidos los que llamamos actantes. Un actante es todo aquello que aparece en la narración y sirve para iluminar al personaje principal. Bien puede ser un escenario, bien un objeto o cualquier otro personaje. En el caso de ‘La muerte de Iván Ilich’ el sirviente Gerasim o la familia de Iván son claros ejemplos. Este es el elemento técnico que en la literatura actual tiene una importancia vital. Por ejemplo, el correlato objetivo procede de estas primeras novelas en la que los actantes ya funcionaban a pleno rendimiento.

La novela está inspirada en un hecho real que conoció Tolstói a través de su hermano. Le conmocionó tanto que decidió escribir sobre ello. Es una muestra de cómo la experiencia, propia o vicaria, es motor creativo para grandes escritores.

Tolstói escribía muy, muy, bien. Es verdad que sus injerencias autorales eran monumentales (el caso de ‘Guerra y Paz’ es paradigmático), pero su técnica fue siempre extraordinaria. Este relato, sin ser el más popular, es magnífico y debe tener un hueco reservado en cualquier biblioteca del mundo.

Calificación: Obra de arte.

Tipo de lectura: Pausada, inquietante, esclarecedora.

Tipo de lector: No existe un solo lector que pueda dar la espalda a un relato como este.

Personajes: Perfectos, en construcción constante.

¿Dónde puede leerse?: En casa, con un buen café sobre la mesa.

G. Ramírez

Javier González.

No es extraño que este libro firmado por Javier González e ilustrado por Lluïsot haya sido galardonado con el ‘XVI Premio Ciudad de Orihuela de Poesía para Niñas y Niños’ (el ejemplar incluye, también fotografías de Flormujer). Y no es extraño que la editorial Kalandraka haya editado el poemario con sumo cuidado y sin escatimar en recursos.

Los poemas de Javier González son divertidos, son una forma de echar un vistazo a la realidad que va de lo original a lo insólito. El autor juega con la tipografía, con el trazo y con la imaginación del lector (la lectura invita a la interacción y no es posible entender bien lo propuesta si los niños tratan de leer este poemario como lo harían con cualquier otro), juega, decía, con todos los recursos presentes en los textos para fijar la atención de los lectores y poner en marcha la consciencia de cada uno de ellos.

Conviene que los niños y niñas se acerquen a este trabajo en compañía de los padres, de los profesores o de un adulto al que le guste leer; desde luego si el lector es menor de diez años es casi obligado. Por encima de esa edad, pueden leerlo a solas y morirse de risa, de un ataque creatividad ajena y propia (aparecerá desde el primer poema) y de placer al leer.

El libro está ilustrado de forma exacta, casi quirúrgica, por Lluïsot. Cada una de las ilustraciones sirve para centrar el asunto que se trata y ayuda mucho a los lectores más jóvenes o menos acostumbrados a leer; y a los más veteranos les puede ayudar a disfrutar mucho más de la lectura.

Los poemas exigen cierta atención y cierta implicación por parte de las niñas y niños que se asomen a las páginas de este libro. Llegan a desordenarse algunas palabras que hay que recolocar (aunque el poema no quiera eso), aparecen signos de puntuación que toman enorme importancia cuando en otras lecturas pasan desapercibidos o las fotografías dejan muy claro el sentido del poema. La atención y esa implicación necesaria son un precio a pagar muy bajo por un tesoro como el que tendrá entre las manos el lector.

Kalandraka acierta de pleno con la publicación de este poemario. Una maravilla.

Calificación: Excelente.

Tipo de lectura: Muy divertida. Despierta la creatividad de las niñas y niños.

Tipo de lector: Niños y niñas de siete años (estos acompañados de un adulto) en adelante. Los adultos pueden pasar un rato formidable leyendo alguno de los poemas que incluye el libro.

¿Dónde puede leerse?: Cualquier lugar es bueno para leer algo así.

Ian Fleming.


La gran literatura es posible que no tenga mucho que ver con las novelas de Ian Fleming aunque lo que representaron, en su momento, esos relatos de espías va más allá de lo estrictamente técnico. Las novelas de Fleming cambiaron el panorama literario de la época y, todavía, siguen teniendo enorme importancia para los que quieren dedicarse a escribir y dedicar sus esfuerzos a un tipo de literatura que nunca dejará de gustar. Son un modelo de narrativa entretenida, en la que el argumento es esencial, en la que el personaje es la base de todo lo demás, y en la que los alardes poéticos dejan el espacio libre a una forma de contar ágil y directa.

‘Dr. No’ es una novela estupenda que sería la primera adaptación al cine de la serie, '007 contra el Dr. No'. Comienza con un 007 en fase de recuperación (le dejamos al final de ‘Desde Rusia con amor’ malherido por la villana principal de esa trama), un 007 al que quieren dar un descanso en el MI6 y, sin saberlo, le meten en el centro de un avispero colosal.

La trama está muy bien dibujada y no deja cabos sueltos (algo que en una novela de estas características es muy importante). Y los personajes se dibujan de forma admirable. El villano (el Dr. Julius No) es el arquetipo de malvado peligroso, nada puede detener a un ser tan lleno de maldad. Por supuesto, 007 sigue siendo lo que había sido desde la primera novela aunque se deja ver por su lado más protector, siente arrepentimiento y compasión aunque nunca con los villanos; Holy Rider es una joven bella, cándida e inocente, su vida es todo un laberinto que justifica lo que sabemos de ella. Las descripciones de este relato son oportunas y muy clarificadoras, el universo de 007 queda al descubierto para que podamos acompañar al personaje sin problemas. En fin, ‘Dr. No’ es una novela espléndida.

La edición de Roca Editorial de Libros forma parte de una colección estupenda y muy asequible para cualquier bolsillo. En el caso de ‘Dr. No’ la traducción firmada por Miguel Giménez Sales es excelente y logra una fidelidad muy alta con respecto al original.

No dejen de vivir con intensidad la escena en la que James Bond pasa las pruebas más escalofriantes que una mente humana puede diseñar. Una lección de escritura creativa por parte de Fleming que perfila al Dr. No a través de sus obras (correlato objetivo fino y potente).

Calificación: Excelente.

Tipo de lectura: Amena, no puede dejarse fácilmente salvo que el sueño no perdone.

Tipo de lector: No creo que nadie pueda resistirse a un relato como este.

Personajes: Redondos.

¿Dónde puede leerse?: En la playa, desde luego (imaginando que estamos en Jamaica si es posible).

 G. Ramírez

Ian Fleming junto a Sean Connery y Ursula Andress

Este fue el último libro publicado de Ian Fleming. El original incluye cuatro relatos breves y la edición en español reduce a tres las historias en las que James Bond es protagonista o interviene de alguna forma en la trama.

‘007 en Nueva York’ se publicó, por primera vez, en 1964. Es el relato que no se incluyó en la versión española del libro que lleva por título el del primer relato: ‘Octopussy’ (1966). Además de este, se suman ‘Alta tensión’ (1962) y ‘Propiedad de una dama’ (1966).

Ian Fleming murió en Canterbury el 12 de agosto de 1964. Por tato, el autor no pudo ver publicados estos interesantísimos relatos.

‘Octopussy’ cuenta cómo un militar logra poder vivir el resto de su vida gracias a un asesinato cometido al finalizar la II Guerra Mundial. El texto habla de las fronteras morales y de su fragilidad, de la mentira y de la justicia casi poética que nos ofrece la vida en muchas ocasiones. Bond aparece y, sin ser protagonista, aporta rotundidad y credibilidad al relato. Tiene poco que ver con lo que sería posteriormente la película homónima protagonizada por Roger Moore.

Curiosamente, en esa película se incorpora, de forma muy libre, el argumento de ‘Propiedad de una dama’, otro de los relatos que se incluyen en el volumen. Una joya de gran valor se va a subastar y todo se complica. Es un huevo de Pascua creado por Fabergé y el espionaje es clave para determinar quién es culpable. Fleming explica de forma elegante cómo los servicios secretos van tejiendo redes para atrapar a los culpables.

Cierra el libro un relato excelente que Fleming tituló ‘Alta Tensión’. Es el texto más violento, el más contundente, el que mejor dibuja a James Bond. La tensión narrativa es explosiva desde el primer párrafo. Bond en estado puro, Fleming en estado puro. Solo por leer este relato merece la pena conseguir un ejemplar de ‘Octopussy’.

Calificación: Muy interesante.

Tipo de lectura: Muy divertida.

Tipo de lector: Desde los 16 años, la literatura de Fleming gusta y mucho. A todos.

¿Dónde puede leerse?: Londres sería ideal, pero como a muchos les coge algo retirado, en casa bebiendo un Martini Dry es una opción perfecta.


Nacido en Larache (protectorado español de Marruecos) en 1924, hacemos acopio no solo de lo encontrado en la exposición recién clausurada el pasado día 9 de junio, sino de algunos apuntes tomados a vuelapluma sobre su vida (que desgraciadamente expiró en 1964 debido a un accidente de coche) y sobre su obra literaria, así como sobre su actividad psiquiátrica.

Y es que durante muchos años y sin que apenas los profanos en psiquiatría tuviésemos que leer detenidamente en los cursos de acceso a la universidad, su por otro lado novela más conocida, 'Tiempo de silencio' —y que tantos decían era la única, a pesar de que tenía otra inacabada llamada 'Tiempo de destrucción', así como gran cantidad de cuentos publicados en volúmenes compartidos con su mentor Juan Benet, en los volúmenes 'El amanecer podrido' y el más relacionado con su campo de estudio 'Condenada belleza del mundo'— observamos ya desde que sus padres se trasladan de Larache a San Sebastián a vivir, cómo fue un médico en este sentido precoz, pero que sobre todo se definía a sí mismo como letraherido ante la necesidad de escribir sobre lo vivido en Marruecos, quizás porque sus allegados de infancia ya le metieron en el cuerpo el gusanillo de las letras.

Entre sus amigos donostiarras estaban: Rodolfo Urbistondo (futuro ingeniero de Caminos, como lo sería de facto Juan Benet años más tarde en Madrid), Santiago Antón, Antonio Nabal, José Luis Roca y hasta el mismísimo Eduardo Chillida, célebre escultor autor de 'El peine de los vientos'. Gente ya bastante importante a nivel científico y artístico, antes de conocer a Rocío Laffón, mujer de mayor linaje familiar, que le puso como condición al casarse el hecho de trasladarse a Madrid. Rocío, de la que ignoramos si fue familiar de la cotizada pintora sevillana Carmen.

Ya en Madrid, se rodea de la crème de la crème de la intelectualidad y escribe no solo su novela más importante y para muchos la única, sobre la que existe un trozo de entrevista periodística con Carlos Barral, publicada en 1961 por primera vez en su sello literario. Ya médico psiquiatra, cuando está allí sigue editando sobre todo literatura clínica con profusión, también publicada en su mayoría con este editor. Hay que decir que se forma como un intelectual ecléctico, por más que sus ideas socialistas apareciesen más en los ágapes que en los libros que escribía, y así conoció a Miguel Sánchez Mazas, Rafael Sánchez Ferlosio, Emilio Lledó o José Agustín Goytisolo, Alfonso Sastre... A nivel profesional, doctores como López-Ibor también actuaron como mentores o compañeros de profesión.

Luis Martín-Santos junto a Juan Benet
A nivel puramente poético, se hace gran amigo de Vicente Aleixandre y Carlos Bousoño, vinculados a la generación del 27 y del 50. Es sorprendente la gran cantidad de escritos del homenajeado, como también lo es el hecho de que, como atestigua un documento, utilizase el cine para rehabilitar pacientes en fases agudas y crónicas de sus respectivas enfermedades mentales.

De un mismo modo, da prestancia a la exposición el hecho de que el viñetista Andrés Rábago 'El Roto', le dedique alrededor de una decena de dibujos en tinta aguada o acuarelable, y que estuvieron en la Biblioteca Nacional expuestos, inspirados en la novela 'Tiempo de silencio'. También existe un documento que certifica la asistencia de Martín-Santos al entierro del prolífico narrador de la generación del 98, Pío Baroja.

Analizando la complejidad literaria hoy de 'Tiempo de silencio', nos damos cuenta de que es un texto de tono y ritmo muy altos, más por el vocabulario que utiliza que por otras cuestiones formales de importancia. Una de las primeras palabras que aparecen —la novela alterna la focalización omniscientemente pesimista sobre un Madrid que es más un pueblo que una gran ciudad con el monólogo interior de sus personajes más destacados, o que lo piden— es eugenesia, y a pesar de o precisamente por ser una obra de psicología social marcada, gracias a este método que utiliza don Pedro el médico —protagonista— más como medio que como fin en sí mismo, una palabra ligada no solo a la supervivencia darwiniana de los más aptos, sino a la pureza de raza que a los alemanes sirvió para exterminar a millones de judíos poco tiempo antes de la publicación del texto. Hoy en día pues, y al igual que nos pareció en ese curso de acceso a la universidad en su día, la historia que se nos narra está influenciada por un determinismo sobre la especie humana en particular, atroz, ya que hasta los ratones que el médico y su ayudante investigan en una suerte de CSIC (Martín-Santos también trabajó allí) para ensayo en aras de detectar cánceres genéticamente probados, parecen tener más capacidad de supervivencia, también por estar menos expuestos a la variedad humana así como a una lucha de clases que vemos periclitada o simbolizada en el personaje del amigo de Pedro, Matías, un niño bien y prostibulario que por momentos —y esto se ve mejor en la película de Vicente Aranda— divaga y se muestra como un diletante mal imitador de Baudelaire, que busca en estas mujeres de la vida, el patético lugar inencontrable de una madre, mientras en las chabolas de un poblado cercano, Pablo González (el Muecas), su hija Florita, su hermana y su madre analfabeta tienen que lidiar no solo con los sarpullidos reales y figurados que les provocan estos ratones en sus cuerpos, sino con la ira asesina de Cartucho, pues entre los pobres, o precisamente por ello, también hay psicópatas.

Daniel González Irala


‘Desde Rusia con amor’ (‘From Russia with love’, 1957) es, sin duda, una de las mejores novelas de Ian Fleming. Se rodó una película fruto de la adaptación del texto al lenguaje cinematográfico. Se rodó una película fruto de la adaptación del texto al lenguaje cinematográfico que causó enorme expectación y tuvo una acogida extraordinaria,

James Bond es el personaje principal de un relato serio, compacto y diseñado para que ese personaje vaya creciendo sin remedio, con precisión y profundidad. Fleming se toma su tiempo para presentar a uno de los personajes secundarios (un villano hipnótico, atractivo y repleto de una maldad que pone los pelos de punta), para explicar el origen de una trama que sin esa introducción hubiera obligado al autor a detener el ritmo narrativo para aportar información y para finalizar el relato dejando abiertas todas las puertas; pero logra un conjunto lleno de ritmo y sentido.

Fleming va construyendo a un James Bond que se presenta de forma esencial. Reflexivo, guiado por un sistema moral sólido, brutal, y violento frente al enemigo; misógino aunque capaz de sentir amor. Conocemos a un Bond que es capaz de señalar a su secretaria (Loelia Ponsonby) como su mujer preferida, o confesar un amor que le extraña a él mismo por Tatiana Romanova (personaje secundario aunque importante del relato); conocemos a un Bond que se siente prostituido por Gran Bretaña dadas las características de la misión que le encargan. Bond mata sin piedad, es astuto, intuitivo y, al mismo tiempo, es vulnerable, siente miedo y roza la línea que separa la vida de la muerte.

‘Desde Rusia con amor’ se dibuja, entre otras cosas, como homenaje a la novela de Agatha Christie ‘Asesinato en el Orient Express’; buena parte de la trama se desarrolla a bordo de ese tren y Fleming hace que la acción vaya discurriendo de una forma parecida a la que la autora usó en su obra. Una organización criminal rusa quiere acabar con Bond y traza un plan exquisito que no puede fallar. Pero Bond es Bond.

Cómo se planea una misión secreta, quién puede estar detrás, en manos de quién estamos mientras disfrutamos de una copa en el sofá de casa o qué puede pasar si las cosas no salen como uno espera en el mundo del crimen y la violencia, son algunos de los asuntos que Fleming plantea.

La editorial Roca, con traducción de Sara Bueno Carrero (precisa y muy pegada al uso del lenguaje más moderno), publicó esta novela el año 2023.

No es de extrañar que sea una de las novelas preferidas de los seguidores de James Bond y de la literatura de Ian Fleming.

Calificación: Excelente.

Tipo de lectura: Amena.

Tipo de lector: Fans de Bond y de la novela de espías.

Personajes: Muy bien dibujados.

¿Dónde puede leerse?: En la estación de tren.

G. Ramírez

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