facebook twitter instagram youtube
  • INICIO
  • SECCIONES
    • Lectura
    • Literatura
    • Novela
    • Tribuna
  • ESCRITORES
    • Nirek Sabal
    • Gabriel Ramírez
  • PÁGINAS AMIGAS
    • Dos minutos, cuarenta segundos y una trompeta
    • Dos minutos, cuarenta segundos y una claqueta
    • La Vida del Revés
  • CONTACTAR

Dos minutos, cuarenta segundos y una novela

'Ariol, un burrito como tú y como yo'. Un cómic. Unos personajes entrañables. El trazo de Marc Boutavant presentando un universo accesible, divertido y exclusivo a lectores que pueden ir de los 8 ó 10 años a los 90 ó 100. Con adultos ayudando a leer la cosa puede arrancar a los 4 ó 5 años. Y no es una exageración de la que escribe. Ariol protagoniza historietas cortas que gustarán a cualquier lector. Sobre todo porque las tramas que desarrolla Emmanuel Guibert son estupendas. Buscan un núcleo muy fácil de localizar por parte del lector y termina ofreciendo finales llenos de moraleja y sentido del humor. Nada de moralina barata. Los niños y jóvenes se verán reflejados en cada viñeta aunque los adultos también (para eso somos capaces de recordar).

La colección protagonizada por el burrito Ariol tiene gran fama en Francia y se ha traducido a distintos idiomas de todo el mundo. Ahora, en España es HarperKids, el sello de literatura infantil y juvenil de HarperCollins Iberica, el que nos lo acerca. Muy bien editado.

Todos los personajes son representados como diferentes animales que concentran sus tópicos, sus problemas y sus cargas, para que Guibert juegue a contarnos nuestro propio mundo utilizando una ficción con pinta de ‘cosa de niños’. Ya les digo yo que los adultos encontrarán cosas que les toca muy de cerca. Estupenda noticia que Ariol comience a editarse con regularidad en España.

Calificación: Excelente.

Tipo de lectura: Divertidísima. Más profunda de lo que pudiera parecer.

Tipo de lector: Niños, adultos, ancianos.

Argumento: Distintas historias cortas nos enseñan el día a día de familias enteras.

¿Dónde puede leerse?: En compañía de los padres, de los hijos, de los nietos... De lo que toque.

Silvia Fdez. San Benito

 


Ahora los días son más cortos. Todo parece moverse con otra gracia, con una vitalidad recargada durante estos últimos meses de verano. Los niños corretean mientras los adultos van paseando con cierta despreocupación, los ancianos siguen sentados en el mismo banco de siempre aunque sonríen. Supongo que se sienten más acompañados. Un niño juega con la tierra del parque que dejo a la izquierda. Llena su cubo de plástico y lo vuelca una y otra vez. Lo llena con el cuidado del artista y lo vacía sobre sí mismo con la fiereza de un niño. Se acerca a su madre y le pide que le quite los zapatos. Le molesta la arena. Encuentra un amigo armado con cubo y pala propios. Se sientan. Juegan uno junto al otro.

 Me siento en el banco de madera que queda a veinticinco o treinta metros de los cubos y las palas, de la arena. Saco de la bolsa el ejemplar de ‘Mao. La historia desconocida’. Menuda alhaja este Mao. Setenta millones de muertos a sus espaldas. Stalin, Hitler, Pinochet o Franco parecen angelitos a su lado. El libro es muy interesante. Eso sí, algunas páginas ponen los pelos de punta. Lo firman Jung Chang y su marido Jon Halliday.

Voy leyendo y, de vez en cuando, miro a los chiquillos. Siguen a lo suyo. Anoto alguna cosa al margen o pequeñas reflexiones en la agenda. No entiendo cómo han podido ocurrir cosas como las que se describen en este libro. Alzo la vista para pensar.

Una pareja camina junto a su hijo. Corre moviendo todas y cada una de las partes de su cuerpecito. Lleva en la mano una piedra que tira sin ton ni son. Los padres charlan. Tranquilos. Observando a su pequeño. Y pienso en lo privilegiados que nos podemos sentir. Y en la cantidad de personas que llegan cada día a las costas españolas. Quieren vivir así. Los cayucos son el resultado de la desidia occidental. Dejamos que se mueran de hambre, que gentes como Mao gobiernen para aniquilar todo y a todos los que representan un obstáculo por pequeño que sea. Mientras, paseamos tranquilos.

Se aproxima un perro al niño. Se ríe nervioso. Los padres le dicen que no pasa nada. El dueño deja que el niño acaricie al perro. Continúa poco después. Se acercan tres chavales. Pantalones anchos, todos con gorra. Parecen sudamericanos. Los padres buscan al pequeño y le sientan en el cochecito. Miran con cierto recelo a los tres chicos que hablan entre ellos. Uno hace un gesto al niño. Cariñoso. Los padres no hacen caso. Se van. Pero el niño mira al muchacho que repite el gesto y ríe.

Mao, Stalin o Hitler, hicieron creer a su pueblo que lo que hacían era lo justo, que era por el bien de todos, que no se trataba de ninguna salvajada eso de matar al que protestaba o era judío. Los ministerios de propaganda eran certeros, infalibles. A nosotros nos están enseñando que lo de fuera es un peligro, que esto es una invasión. Ya veremos cómo acaba este asunto. Mientras nos sintamos más seguros rodeados de perros que de chavales vestidos de forma extravagante la cosa no podrá arreglarse de ninguna manera. Nos gusta tener a esa gente recogiendo alcachofas porque no queremos hacerlo nosotros. Cobran una miseria y nos da lo mismo. Miramos hacia otro lado cuando sabemos que viven como piojos en pisos alquilados por amigos o conocidos. Si les vemos a distancia mejor. La chica que ayuda en casa ha de ganar poco y si se va a otro sitio porque le pagan más decimos que es una desagradecida y una lista. Claro, claro, qué buenos somos. Son ellos los desvergonzados.

Algunos de los que llegan son unos indeseables. Eso es seguro. Me gustaría que les metieran en un avión y les llevasen de regreso a no sé qué sitio. Pero, del mismo modo, me encantaría que dejaran de venderme a los inmigrantes como si fueran el demonio. Mala gente siempre hubo. De todos los colores. Y buena. De todos los colores también. La gente necesita una oportunidad. No podemos dejar que se mueran del asco. O los dejamos llegar hasta nosotros o les financiamos lo que haga falta para que puedan vivir decentemente. Lo más gracioso de todo es que en un país en el que se declara católico un buen número de habitantes pasen estas cosas. Ya dijo alguien que lo peor del cristianismo eran los cristianos. Se nos olvida (a los cristianos) que Dios no entiende de papeles. Igual me borro y me fabrico una religión. Ganas no me faltan.

G. Ramírez

Colin Dexter

Si nombro a Colin Dexter, muchos de ustedes no sabrán quién es. Si nombro al inspector de policía de Oxford, Endeavour Morse, muchos ya sabrán de quién hablo y le relacionarán con Dexter de inmediato. Y es que Endeavour Morse es uno de los personajes que Colin Dexter creó al escribir sus novelas policiacas, unas novelas que son mucho más desconocidas en España de lo deseable, unas novelas con las que el lector puede disfrutar de lo lindo.

Colin Dexter (1930 -2017) escribió varias novelas protagonizadas por el inspector Morse. Casos verosímiles, personajes vivos y casi de carne y hueso, descripciones quirúrgicas y un clima excelente para que la trama pudiera desarrollarse sin empujones, sin prisas, sin cartón piedra de soporte.

Morse es un personaje principal característico de la novela policial. Algún rasgo sobresale entre el resto (como siempre pasó en novelas de este estilo) y convierten a Morse en un personaje único y exclusivo. Morse es arrogante, malhumorado, rezuma melancolía, es inteligente y enamoradizo. Y es que la soledad de Morse junto a esas melodías wagnerianas que resuenan en las páginas que protagoniza forman un conjunto exacto del que no puede escapar el personaje. Ni el lector.

El resto de personajes, los secundarios, deambulan para iluminar a Morse, para que crezca como personaje. Actúan como actantes aunque con alma plena y la importancia suficiente. Nada parece impostado en la narrativa de Colin Dexter.

En este Morse, entre otros aunque principalmente, se apoya la serie televisiva ‘Endeavour’ que tan bien ha funcionado desde hace diez años. En la serie se trabaja un tiempo anterior al de la primera novela que protagoniza el inspector Morse ‘Último autobús a Woodstock’. En la serie el personaje es un joven policía aficionado a la música clásica y a los crucigramas, un hombre que dejó la universidad (la de Oxford) por no estar de acuerdo con el sistema de enseñanza, un tipo sagaz, intuitivo y con arrojo. Morse se enamora aunque es incapaz de relacionarse con normalidad con algunas personas, Morse se siente solo en este mundo, Morse sufre porque cree estar en otra órbita sin saber qué hacer para bajarse. La serie merece la pena.

Siruela ha editado esta excelente novela escrita en 1975 y acierta con la elección del título puesto que se trata de una maravilla de la novela policiaca. Una mujer asesinada en extrañas circunstancias y una evolución del caso con muchos sospechosos, con cada pieza colocada con maestría para que el dibujo sea perfecto. Los diálogos son más que interesantes desde el punto de vista técnico puesto que todos ellos sirven para que la acción avance al ritmo que marcan los personajes al dar información. Al mejor estilo tradicional, las pistas que va dejando el narrador se ordenan de forma que toda sospecha cabe en el conjunto del universo que construye Dexter, toda conjetura puede tener recorrido aunque la realidad de los personajes indique lo contrario, y solo la capacidad deductiva de Morse pondrá las cosas en su sitio para que el lector disfrute del trabajo policial pulcro y constante de un buen policía.

Las trescientas páginas de ‘Último autobús a Woodstock’ son una lección de literatura creativa y si algún joven escritor quiere saber cómo se perfila un personaje literario debe leer la obra de inmediato.

Calificación: Excelente.

Tipo de lectura: Apasionante e intrigante.

Tipo de lector: Cualquiera que esté dispuesto a no querer dejar el libro para descansar un rato.

Personajes: Redondos, vivos.

G. Ramírez

En literatura, hay relatos que pasan por ser una cosa cuando, en realidad, son otra muy distinta. Podemos enfrentarnos a un texto que, aparentemente, trata un tema y descubrimos que no, que eso era una excusa para hablar de otra cosa. Creemos que la intención de un autor es escribir una historia alejada de él mismo y en una frase, en un párrafo, le podemos ver allí descargando su ira, su amor, su venganza. Por ello, hay que tener cuidado al leer y prestar atención a todo tipo de detalle para evitar que nos jueguen una mala pasada.

Alexandre Dumas hijo (1824-1895) publicó en 1848 una novela que le llevaría a alcanzar una gran notoriedad. ‘La Dama de las Camelias’ se llevó al teatro poco después (1852) y Verdi la adaptó un año después para lograr, con ‘La Traviata’, uno de sus mayores éxitos operísticos.

‘La Dama de las Camelias’ es una novela que cuenta la relación entre Marguerite Gautier y Armand Duval. Ella es una entretenida de París (estas mujeres vivían de saquear las cuentas de sus amantes, gastaban dinero con un ritmo de locura, cambiaban de amante cada cierto tiempo intentando mantener una posición que les permitiera seguir viviendo entre lujos que, finalmente, se acababan cuando la edad no perdonaba); él es un joven con una renta que le permite una vida bastante desahogada aunque no podría mantener a la joven. Ella es deseada por muchos por su belleza y por los buenos momentos que hace pasar a los que logran sus caros favores. Se conocen aunque ella se burla de él. Es durante el segundo encuentro cuando Armand logra que la joven se fije en él. Comienza una relación intensa. Ella está enferma de tisis. Comienzan a vivir juntos. Pero algo hace que tengan que separarse. Una enorme tragedia se dibuja en las páginas que firmó Dumas y que tienen mucho que ver con su propia experiencia. Al parecer fue amante de una cortesana muy famosa llamada Marie Duplessis. Les garantizo que el texto de Dumas apesta a factura vieja que alguien debería pagar.

Lágrimas a raudales, cartas de ida y vuelta en las que se expresan sentimientos profundos, apariencias que arrasan el mundo de los personajes y que resultan falsas. Muchas cosas en la novela. Pero todo eso está en la superficie. En cuanto pensamos un poco en lo que nos cuentan comenzamos a sospechar que aquello no tiene lógica alguna ni en el París de la época ni en ningún lugar o tiempo.

Dumas utiliza lo que en literatura se llama narrador apoyado. Cuando comienza el relato Marguerite ya ha muerto. El narrador nos lleva hasta Armand para que nos cuente de primera mano lo que sucedió y, finalmente, nos mostrará las cartas que escribió la joven a su amado cuando se separan. Por tanto, son tres bloques narrativos a los que se enfrenta el lector. Pero no hay que olvidar que el narrador es ese primero y no los protagonistas del relato. Pues bien, vamos descubriendo lo que parece una intensa y romántica historia de amor. Sin embargo, algunas cosas no terminan de encajar. ¿Cómo es posible que, por ejemplo, cuando la pareja se separa, ella se dedique a asistir a orgías para olvidar? No parece muy amorosa la cosa. ¿Cómo es posible que Armand dedique todos sus esfuerzos a destrozar a la muchacha con fiereza habiendo sido el amor de su vida? ¿No hubiera sido algo más lógico charlar un ratito sobre el asunto? Aunque Dumas intenta justificar esa falta de diálogo no lo logra.

Si leemos con atención la novela de Dumas, echaremos en falta que se hable de amor. Se enuncia muchas veces, cientos de veces. Pero solo eso: se enuncia. De lo que se habla es de rentas, de lujos, de celos, de desconfianza. Porque él no sabe amar y ella no quiere hacerlo. Él quiere poseer a la mujer como si fuera un jarrón valioso, como si fuera un gran trofeo. Ella se inventa un amor que hubiera deseado como puro y verdadero, pero lo fabrica sin cimientos que lo sostengan en cuanto el primer contratiempo importante aparece. Una segunda lectura de la novela, en la que el lector está avisado o preparado para hacer una lectura minuciosa, deja al descubierto que todo es puro maquillaje.

No hay que olvidar que esto lo cuenta alguien ajeno a la acción pasada, alguien que mira esa realidad y elige lo que quiere contarnos.

La novela de Dumas es fascinante. Nos dibuja una época y una forma de vida completamente estúpida, al hombre como cazador y a la mujer como presa que no tiene escapatoria, pero que mientras sigue enjaulada es capaz de dar zarpazos casi mortales.

‘La Dama de las Camelias’, aunque disfrazada de novela romántica, habla de la ausencia de amor, de la ausencia de oportunidades, de la ausencia de inteligencia y de escrúpulos, de la ausencia que provoca la muerte.

Un buen libro que, como ocurre siempre con los grandes relatos, hay que leer con cuidado, con los cinco sentidos puestos en cada línea.

G. Ramírez

Ian Fleming sentado acompañado por Sean Connery y los productores de las primeras películas de la saga

‘Goldfinger’ es la séptima novela escrita por Ian Fleming. Se publicó el año 1959.

Es un relato para fans del agente secreto más famoso de la historia, de James Bond. Y, tal vez, no sea la mejor forma de encontrarse con la literatura del autor inglés; algunas novelas son más asequibles. Fleming hizo un esfuerzo considerable para hacer crecer al personaje buscando las aristas de su personalidad, reacciones ante situaciones extraordinarias, ante la injusticia o ante ese pellizco que un hombre siente ante una mujer aunque sea un tipo duro y alejado de la zona más rosa de la realidad. Bond aparece en esta novela en toda su plenitud.

Por otra parte, la trama es más que interesante y se construye desde el detalle, desde la explicación de un universo en el que Bond y el resto de personajes deben sobrevivir a pesar de la maldad, de los planes disparatados en los que todos los villanos se unen para convertirlo en un desierto. El principal de esos villanos es, en esta ocasión, Auric Goldfinger un hombre obsesionado con el oro, con el poder total y vendido al mejor postor (en este caso la organización criminal de contrainteligencia soviética SMERSH; en el momento de escribir el relato, el gran enemigo común era la URSS). Y es uno de los villanos mejor dibujado por el autor (en el cine se consiguió algo similar aunque desde un guion bastante libre).

La novela describe situaciones concretas con enorme detalle. Por ejemplo, el partido de golf entre Bond y Golfinger se narra fijando la atención en aspectos que pueden ‘sacar’ al lector del relato y este es un pequeño inconveniente; pero a cambio el ritmo narrativo es ameno, la acción avanza sin morosidad alguna y el conjunto es atractivo y envolvente.

La edición de Roca Editorial es, como de costumbre, cuidadosa con el detalle y asequible para todos los lectores. Y la traducción de Baldomero Porta Gou es muy fiel al texto original ya que busca alternativas siempre interesantes.

Los fans de 007 tienen en ‘Golfinger’ una oportunidad de bucear en el universo Bond en busca de detalles que configuran definitivamente al personaje y su entorno.

Calificación: Muy buena.

Tipo de lectura: Divertida.

Tipo de lector: Aficionados al género y fans de 007.

¿Dónde puede leerse?: Frente a una joyería.

Philip K. Dick

‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ es la novela más famosa del autor norteamericano Philip K. Dick, pero no es la mejor. La fama del relato tiene mucho que ver con la adaptación al cine que firmó Ridley Scott, ya saben ustedes, ‘Blade Runner’, una adaptación libre que se convirtió en película de culto y que afianzó el relato como otro motivo de admiración y fanatismo entre los seguidores de la ciencia ficción.

La novela, junto a ‘Neuromante’ de William Ford Gibson, es el germen del cyberpunk, una estética que se vio desarrollada, por completo, en ‘Matrix’.

El planeta Tierra se dibuja como un escenario post apocalíptico en el que la vida se ha convertido en una tragedia para casi todos. Por eso, gran parte de la población ya vive en otros planetas diferentes. Y allí, en los nuevos hábitats, se convive con androides que realizan los trabajos más duros. Estos androides evolucionan de forma radical de modo que, llegado el momento, se rebelan contra el sistema y deben ser ‘retirados’ (¿asesinados?). En la Tierra se convive con los animales eléctricos (copias casi perfectas de los reales que han ido desapareciendo para siempre o están a punto de hacerlo). Así, tener un animal en casa es signo de prosperidad. Lluvia radioactiva, un polvo que acaba con la inteligencia, 'basugre' por todas partes...

La novela plantea, fundamentalmente, los límites que existen entre lo real y la copia de ello por perfecta que sea, y lo plantea haciendo que la evolución de los personajes nos hagan pensar en que esos límites pueden moverse con cierta facilidad. Philip K. Dick tuvo una imaginación fabulosa y su texto habla de algo que ya está sucediendo desde que la inteligencia artificial se hace un hueco en nuestras vidas. También explora territorios que tienen que ver con el anhelo del ser humano que le lleva a intentar subir escalones que, sencillamente, no existen; indaga el territorio en el que la necesidad de la empatía humana se hace imprescindible para sobrevivir; rasca en la superficie de una sexualidad fingida que puede sustituir la que tiene como protagonistas a los hombres y mujeres del mundo… La novela es una reflexión muy moderna y abre un debate en cada página para el lector que se encuentra con una distopía insoportable en el que la persona sigue siendo fundamental e insustituible.

No se trata de un texto en el que la gran literatura aparezca de forma clara, no, al contrario es un texto con limitaciones técnicas más que considerables (el desarrollo interno de los personajes o los diálogos son lo más llamativo por sus carencias). Y, esta vez, no sirve decir que lo importante de los personajes es su relación con las situaciones nuevas y que la que mantienen entre ellos es secundaria, porque no es cierto. La trama se desarrolla con fluidez y, a veces, el autor se enreda con ideas que no termina de desarrollar y deja en manos del lector por si quiere hacer con ellas algún ‘experimento’ antes de dormir.

Merece la pena echar un vistazo a este relato aunque nadie debe buscar soluciones definitivas a todas las opciones que las distintas versiones de ‘Blade Runner’ planteó.

Lo interesante de leer ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’, hoy, es que nos encontramos a las puertas de esa distopía que plantea el autor y que esperamos como si no fuese con nosotros la cosa.

Calificación: Muy interesante.

Tipo de lectura: Apasionante, atractiva.

Tipo de lector: Fans de ‘Blade Runner’, de la ciencia ficción y de los buenos relatos en general.

¿Dónde puede leerse?: En casa, a solas, sin tener la sensación de estar acompañado por un androide o algo parecido.

En estos días de verano, leer debería ser una prioridad para todos. Estos días nos ceden un tiempo del que, salvo en contadas ocasiones, muchos no disponemos con frecuencia. Y el cómic es una opción como cualquier otra. Estos son dos ejemplos de tebeos que no suelen fallar.

Chinos andaluces en Andalucía

No terminamos de entender que algunas personas que lucen rasgos orientales son españoles, hablan un perfecto castellano con el acento que corresponda, comen jamón y votan en las elecciones. Son los auténticos y genuinos chinos cañí.

Quan Zhou Wu nació a bordo de un taxi en Algeciras aunque eso de viajar gratis toda la vida queda para los que lo hacen en un barco o en un avión. Los de los taxis pagan como cualquier hijo de vecino. Se crio en un pueblo de la Costa del Sol malagueña. Dibuja más que bien y tiene un desarrollado y maravilloso sentido del humor. Tanto es así que decidió publicar un cómic para contar su vida. Y, de paso, la de sus familiares y conocidos: ‘Gazpacho andaluz, una autobiografía chino-andaluza’ (Astiberri, 2015).

Nos encontramos con una realidad muy china. Los padres de la dibujante son el arquetipo de inmigrante chino, ese que todos tenemos en la cabeza. La madre quiere casar a sus hijas con un chino adinerado, quiere que coman comida china; quiere ganar más dinero que nadie, sufrir más que cualquiera y ser la más trabajadora (para presumir de ello y eso). Pero, también nos encontramos con una exageración andaluza superlativa al narrar y al dibujar. La autora es una china española de los pies a la cabeza.

Las cosas que cuenta Quan Zhou Wu son divertidísimas. Amores y desamores de adolescentes; desastres adolescentes; estúpida rebeldía adolescente o la muerte de un hámster a manos de una preadolescente. Muerte accidental, todo hay que decirlo. Y las cosas de las madres. También las cuenta, sí.

‘Gazpacho andaluz, una autobiografía chino-andaluza’ se lee muy fácil, con una sonrisa. Ayuda a comprender algo mejor a los chinos que tenemos instalados en nuestra sociedad desde hace ya muchos años. Y a los andaluces, también.


El mundo a ritmo de jazz

Los años 30 estuvieron marcados por el creciente fascismo en Europa; por la Guerra Civil en España; por las dificultades económicas y el ‘New Deal’ de Franklin D. Roosevelt, por el creciente antisemitismo que terminaría con el Holocausto más perverso y terrible que pueda nadie imaginar. Y por la música jazz. El jazz influiría decisivamente en el desarrollo de las sociedades. Por ejemplo, la segregación en Norteamérica comenzó a ceder en favor de la igualdad entre negros y blancos dado que los escenarios comenzaron a llenarse de músicos y cantantes inigualables.

‘Fats Waller’ es un cómic extraordinario. El personaje principal es Thomas ‘Fats’ Waller, un músico irrepetible que hizo bailar y disfrutar de la música a millones de personas en todo el mundo. Desde un cardenal católico hasta el presidente de EE. UU.; desde Picasso a Marlene Dietrich. La música de ‘Fats’ Waller era reconocida en cualquier lugar, en cualquier estrato social.

Por las viñetas diseñadas y dibujadas por Igort pasan personajes como Louis Armstrong, Earl Himes o Art Tatum. Se logra intuir el tono que se vivía en la época gracias a que el dibujante aleja el foco y deja que veamos con amplitud. Así, de paso, el ritmo del relato se hace más pausado. El tono sepia de las páginas nos arrastra a esa década que tanto cambió el mundo.

Los textos de Sampayo son exactos y nos invitan a conocer a los personajes en su esencia con muy poca cosa. Sampayo sabe de lo que habla en este trabajo y se siente como pez en el agua.

La edición de Sins Entido es fabulosa. Más cuidada es imposible.

La figura de Thomas ‘Fats’ Waller es irrepetible. Su música fue escuchada por mucha más gente de la que la suposición más favorable pudiera hacer. ‘Fats’ Waller murió congelado en el vagón del tren en el que viajaba solo. Un fallo en el sistema de refrigeración fue la causa. El bueno de ‘Fats’ estaba como una cuba y no pudo reaccionar ante la bajada intensa de la temperatura.

Asesinatos, huidas, planes malévolos, golpes del destino, mujeres fatales y música jazz, rezuman en cada viñeta. Este es un tebeo que puede leer cualquiera con la garantía de que gustará. Es delicioso.

G. Ramírez

 


‘Los pasos perdidos’ es una novela de Alejo Carpentier. Realismo mágico que hace que la lectura sea intensa, pero factible; una novela llena de personajes verdaderos y fascinantes; una novela que e enrosca sobre un argumento desgarrado. Una Obra Maestra.

La creación de un mundo. Eso es lo que define la obra de los grandes escritores, entre los que se encuentra el cubano Alejo Carpentier. Un mundo con sus propias leyes y una perfecta sincronización de las piezas que lo arman: colores, ciudades, personajes, ambientes y sonidos, envueltos en la niebla creacional de los fenómenos de la atmósfera.

Sin que nos demos cuenta en 'Los pasos perdidos' nos vemos inmersos en situaciones de las que ya no podemos salir, hechizados por lo que sucede en ellas, pero también por la propia metafísica de su realidad.

Trama y relato sometidos a la elaboración literaria como tema.

Como en otros escritores latinoamericanos nos encontramos con una prosa que alterna lo épico, lo solemne, la soberbia de la alucinación y la materialidad de lo tangible.

Y la música.

La música sin la que la obra de Carpentier no se puede comprender y que está en el trasfondo de sus novelas, generando un ritmo especial, indisociable de la escritura.

Aquí el motor de la novela es la búsqueda, en lo remoto de la selva, de raros instrumentos musicales, esto le sirve al narrador-protagonista para guiarnos por un viaje al corazón de las tinieblas que es el origen de la música, en una gran aventura americana a través de un Nuevo Mundo inmenso, desbordante de maravillas, una búsqueda de El Dorado, una nueva 'Odisea' que se inicia en un espacio inusual, entre las bambalinas de un teatro, para avanzar por ciudades latinoamericanas en eterna revolución, cordilleras primigenias, selvas; sintiéndonos tras 'Los pasos perdidos' de los primeros conquistadores que obsesionan a Carpentier.

Es efectiva, por ejemplo, la descripción de una ciudad por las imágenes que materializan en ella quince faroles, narración –pues- creada con impresiones de palabras y de sonidos.

'Los pasos perdidos' es el deambular los hombres -por el planeta, por el tiempo- en busca del conocimiento, de la comprensión de la naturaleza, de una inocencia de paraíso perdido.

Nítidas referencias nos guían por la intención de la novela.

Podemos decir que Alejo Carpentier publicó esta novela en 1951, que había recibido en su juventud una formación musical que marcaría su persona y su obra, que suele citarse 'El siglo de las luces' como su novela fundamental; y que -por su tono alto, la utilización soberbia del vocabulario y la intensidad de su trasfondo-.

'Los pasos perdidos' es una novela apasionante.

Calificación: Obra Maestra.

Tipo de lectura: Pausada, envolvente.

Tipo de lector: Cualquiera que busque un universo único reservado para él dentro de un libro.

¿Dónde puede leerse?: En la jungla. Un parque puede servir.

Augusto F. Prieto


¿Hasta dónde puede llegar el engaño? ¿Es posible luchar contra el mal o siempre lo tendremos a nuestra vera, al acecho? ¿Puede un solo hombre cambiar el orden de las cosas? ¿Es posible que una mujer no se rinda ante los encantos de uno de los agentes secretos más famoso de la historia de la literatura y el cine? Estas son algunas de las preguntas que se plantean en esta novela de Ian Fleming, la tercera que escribió.

‘Moonraker’ es una de las mejores novelas de Ian Fleming. El británico estructura un relato sin prisas, sin fisuras argumentales, sin cabos sueltos al final de la narración; busca la coherencia interna desplegando un universo en el que James Bond puede lucir en su faceta más evidente. Porque 007 es un asesino, un machista recalcitrante, un clasista de manual, un misógino y un bebedor empedernido. Pero tiene una zona de esplendor que no se puede ocultar. Bond es capaz de preocuparse por otros, de hacer favores, de mirar la realidad con un mínimo de sensibilidad. Incluso puede ser que una mujer le bese una sola vez para despedirse de él, para marchar con otro que es el amor de su vida. Eso es lo que hace Gala, la mujer policía que le acompaña durante esta aventura. James es mucho más humano de lo que él mismo quisiera parecer.

Por otra parte, Fleming dibuja a un villano terrible que se contrapone como anillo al dedo al agente secreto. Parece que Hugo Drax es el villano perfecto para que Bond muestre de lo que es capaz.

Misiles, una base llena de secretos y de sospechosos, juegos de naipes y partidas memorables, mujeres policía y un escenario extraordinario, son los ingredientes más suculentos de ‘Moonraker’, una excelente novela de género que se lee con facilidad y deja buen sabor de boca.

Más que recomendable la edición de Roca Editorial con traducción de Sara Bueno Carrero, que logra un texto fiel y agradable.

Si pueden evitar ver la película homónima, mejor.

Calificación: Muy bueno.

Tipo de lectura: Amena, ágil y sorprendente.

Tipo de Lector: Amantes de 007, de la novela de espías y de la literatura entretenida y de calidad.

Personajes: Redondos.

¿Dónde puede leerse?: En la costa, si puede ser cerca de un acantilado. Y con la esperanza de ver algo único.



Son muchos los estudios y biografías que se han editado sobre el guitarrista Django Reinhardt, pero, hasta ahora, ninguno se había publicado en castellano. 'Django Reinhardt: Un gitano en París' es el primero.

Juan Pedro Jiménez Aparicio (Madrid, 1973) y Emilie Durand (Limoges, 1957) firman una biografía aderezada con todo tipo de testimonios personales por parte de músicos y personas cercanas al guitarrista, incluyendo una enorme cantidad de información recogida de la hemeroteca y de documentos originales, tratando de lograr una secuencia coherente de todo lo que pasó durante los años de vida del músico. En ese todo lo que pasó se incluyen modos de vida de la época, descripciones de los entornos en los que se desenvolvió Reinhardt y asuntos que pertenecen al ámbito de la Historia y nos permiten tener una idea clara del conjunto.

Conocemos en profundidad quién fue este músico, en qué le trataron de convertir las historias inventadas a su alrededor. Generalmente, cuando se habla de un mito se tiende a la exageración, a la invención o distorsión de algunas anécdotas. Y no es malo ni hace imposible reconstruir al personaje. Sencillamente, esas cosas forman parte del propio personaje.

Una vez leído el libro; extenso, minucioso y exigente; descubrimos a un Django arrogante, seductor, jugador empedernido, fan de Armstrong, Debussy y Monet, deudor de la tradición musical gitana y de los guitarristas de los Países Bajos. Y al mismo Django bondadoso, tierno, acomplejado y frágil.

La importancia de Django Reinhardt en la música del siglo XX es grande. En el jazz europeo es inmensa. Dejó en herencia el gypsy jazz. Y grabaciones maravillosas de su música. Lógicamente, destacan muchas de las que realizó con el Quinteto del Hot Club de Francia. Las primeras se realizaron durante el otoño de 1934 en un hangar de la estación de Montparnasse. 'Tiger Rag', 'Lady Be Good', 'I Saw The Stars' y 'Dinah', fueron los temas elegidos. Todo se llenaba de swing, de improvisación, de tradición gitana. Una banda que incluía solo instrumentos de cuerda y en Europa.

El libro es más que interesante, está escrito con corrección (algunos errores de edición sí que se encuentran) y es muy recomendable. Cualquier aficionado al jazz puede acercarse a estas páginas con la garantía de terminar satisfecho con la lectura.

Calificación: Interesante.

Tipo de lectura: Reposada y interesada.

Tipo de lector: Aficionados al jazz.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier antro si es que quede alguno abierto.

G. Ramírez

Newer Posts
Older Posts

TRADUCTOR

SÍGUENOS

LO MÁS LEIDO

  • La poesía de Antonio Machado: Esperando la marea que llega
    Sobre la poesía de Antonio Machado ya se ha dicho casi todo. Existen miles de páginas en las que se analizan todos y cada uno de sus poemas;...
  • 'La fórmula 5, 4, 3, 2, 1 para calmar el enfado gatuno': Pensar en cosas bonitas
      Patricia González Irala. Antes de caer fulminado por la anestesia previa a una cirugía, alguien te dice 'piensa en cosas bonitas'....
  • 'Gato Donato y el paraguas dorado': Félicette regresó a casa
    Ediciones Vernacci acaba de publicar (enero de 2024) un libro titulado 'Gato Donato y el paraguas dorado'. Un formato original (apai...
  • ¿Quién tiene una venganza en los días?: Directo a la poesía
    Sergio García Maeso. Es extraño, pero son muchos los que nos saben qué es hacer poesía, qué es un poeta. Y es bastante sencillo. Decir las c...
  • 'La muerte en Venecia': Una obra maestra reposando sobre la mitología
      Revisa, Thomas Mann, en el viaje que propone su concepción del mundo, de la mitología, del proceso creativo, de la muerte como meta del se...
  • ¿Por qué leemos? (y II)
    La lectura de algunos libros marcan definitivamente, orientan el pensamiento y la mirada del lector hacia territorios poco frecuentados ante...
  • ‘El perseguidor’: Saxos, sexo y el otro lado
    Julio Cortázar (Bruselas, 1914 – París, 1984) fue un gran escritor. Pero, además, fue un excelente aficionado al jazz. Nunca dudó en mezclar...
  • 'Bestiapoemas y otros bichos': Pegarse a la realidad
    Fotografía de zarauzkohitza.eus El ser humano está obligado a mantener los pies en contacto con el planeta Tierra, debe estar atento a lo qu...

ARCHIVO

  • enero (3)
  • diciembre (3)
  • octubre (1)
  • septiembre (1)
  • agosto (1)
  • marzo (1)
  • febrero (3)
  • enero (6)
  • diciembre (6)
  • noviembre (12)
  • octubre (7)
  • septiembre (15)
  • agosto (3)
  • julio (4)
  • junio (9)
  • mayo (10)
  • abril (5)
  • marzo (16)
  • febrero (8)

CONTACTAR

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

VISITAS



Copyright © Dos minutos, cuarenta segundos y una novela | Adapted by BD | Política de Privacidad