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Dos minutos, cuarenta segundos y una novela

Mercedes Rosende.

Una novela de trama es aquella que fía todo a lo que suceda, a la acción, a la historia que el autor quiere contar. El resto de materiales narrativos están al servicio de esa trama, todo se enrosca alrededor de la acción. Por tanto, personajes, escenarios o diálogos pasan a tener una importancia menor. ¿Es esto bueno? A priori no es malo, pero hay que saber hacer las cosas muy bien para no convertir el resultado final en una chapuza. Una novela de trama pasa a ser un desastre si la importancia de, por ejemplo, los personajes, se elimina por completo. ¿Se puede hacer gran literatura con esos mimbres? No, tajante. Pero se pueden escribir libros divertidos, interesantes, accesibles a todo tipo de lectores. Y es que no todo el mundo quiere bucear en los mares profundos de la literatura expresiva, honda e inmortal.

‘Nunca saldrás de aquí’ es una novela de trama, es muy entretenida, está muy bien diseñada respecto a la acción y se convierte en una novela policiaca que no está nada mal. La poética se sustituye por una escritura fina y las carencias del relato (que las tiene) se difuminan con un ritmo narrativo frenético, con una tensión expositiva muy considerable. Mercedes Rosende, autora de la obra, demuestra que tiene oficio y que sabe dosificar la información para que las cosas funcionen.

Dicho esto que es lo que le interesa al noventa por ciento de los lectores, hay que señalar que los perfiles de los personajes se quedan cortos (no sabemos gran cosa de ellos y eso hace que el interés no sea máximo), que los diálogos no van por delante de la acción y son meras herramientas que se quedan en la superficie de las consciencias, y que las distintas voces que utiliza la señora Rosende arrimadas a sus personajes o siendo la de las propias almas se difuminan, se quedan sin construir con la perfección que es requerida siempre. Uno puede leer la novela de principio a fin sin darse cuenta de esos cambios o sin valorar su importancia porque la lectura no varía.

A pesar de esos peros, la novela se deja leer y resulta atractiva y muy amena.

Puede ser un excelente regalo puesto que la garantía de éxito está asegurada. Cualquier lector necesita de estas novelas que trasladan con facilidad a universos reconocibles y pegados a una realidad que se inserta en el imaginario colectivo.

Calificación: Buena.

Tipo de lectura: Fácil, rápida. Las 286 páginas del volumen editado por AlRevés se leen casi de un tirón.

Tipo de lector: Es una novela excelente para los que se quieran iniciar en esto de la lectura. Por supuesto, amantes de la novela policial.

¿Dónde puede leerse?: El libro puede esperar en la mesilla de noche para disfrutar de él y del merecido descanso al final del día.

G. Ramírez 


Las cosas de Dios suelen grandes, casi inasibles si no se cuenta con herramientas adecuadas para intentar comprender y aprehender poco a poco; pero herramientas que llegan, siempre, con el conocimiento y la fe (esta es una de esas herramientas que sólo algunos encuentran y saben conservar en el almacén vital). Las cosas de Dios hace mucho tiempo que han dejado de interesar a la mayor parte de las sociedades y el número de bajas en las Iglesias de todo el mundo se vacían sin remedio con rapidez. Las cosas de Dios se han convertido en quitamiedos para algunos, cosas a las que se agarran los supersticiosos y una especie de esperanza de último recurso. Los verdaderos creyentes (al menos los católicos) se han reducido; la influencia de la Iglesia (al menos la católica) es menor; la imagen de la Iglesia (al menos la católica en España) es peor.
Pero puede ser que aparezca en escena un hombre inigualable, un hombre que tenga claro que la Iglesia de Cristo no puede ser clerical y sólo clerical, o estar alejada de los pobres, o una Iglesia evangelizadora al precio que sea preciso incluida la espada. Puede ser que los cardenales nombren Papa a Jorge Mario Bergoglio (como ocurrió en 2013) y que alguien como Javier Cercas tenga la oportunidad de escribir un libro (por encargo del Vaticano) sobre el viaje de ese Papa a Mongolia y que el resultado sea un texto interesante, extraño, único, necesario y producto de la suma del ateo y el creyente que alguien fue, de la nada y un más allá eterno, del laicismo que descubre al misionero que debe ser siempre un cristiano. Esto es, el escándalo que es y representa el cristianismo a través de un Papa lleno de ternura, de buen humor, de errores, y de Cristo (este es un libro rebosante de Cristo); el escándalo que es y representa la figura del misionero que es el verdadero cristiano.
‘El loco de Dios en el fin del mundo’ es un libro muy extraño. No es la crónica de un viaje, no es un libro de entrevistas, no es una novela de ficción (aunque se empeñe el autor tampoco es una novela sin ficción), pero es un libro que quiere ser leído, que debería ser leído porque está muy bien escrito y desgrana lo que es buena parte de la Iglesia actual y la que quiso afianzar el Papa Francisco hasta donde pudo.
La lectura de este libro va de lo ameno a lo fascinante y Cercas se muestra habilidoso para mantener una tensión narrativa potente. Por ejemplo, guarda la respuesta de una pregunta clave para el conjunto del relato, para que el sentido no desaparezca en ningún momento, de la pregunta que le hizo aceptar la propuesta de escritura de esta obra. El lenguaje que usa es cercano, comprensible para cualquier lector, y la complicación para leer es mínima (si hubiera querido el autor la cosa sería totalmente distinta por la carga teológica que tan cerca tuvo). Todo lo que tiene que ver con las cosas de Dios, con la curia vaticana o con la vida del cristiano medio, está muy bien medido y es suficiente para conocer a los personajes y las intenciones del autor que toma distancia para no condicionar la opinión del lector (no siempre lo consigue).

El Papa Francisco se dibuja rotundo, enorme y singular. Su forma de entender la Iglesia enamora, su carisma embelesa, aunque todo lo que le rodea (de forma especial los misioneros que tanto impresionaron a Javier Cercas) brilla lo suficiente para alumbrar el camino que Bergoglio trazó desde su llegada a la sede papal. Casi sin estar él mismo.
¿Es este un libro para cristianos? No, puede leerlo un ateo convencido (el autor se declara de este modo) o una persona de fe firme. ¿Es pura catequesis? Al contrario, Cercas aprende bien que nada de empujones, que como hacen las cosas los misioneros es como se consiguen los mejores frutos y, además, que las cosas de Dios no tienen solución en un libro (ni en un millón). ¿Merece la pena leerlo? Por supuesto que sí puesto que las preguntas que se plantean son muchas y las respuestas muy pocas y, así, el espacio del lector es amplio y cómodo.
Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Necesaria y agradable.
Tipo de lector: Cualquiera. No hace falta decir que los fans del Papa Francisco están llamados a leer el libro.
¿Dónde puede leerse?: En un lugar tranquilo, con lápiz para subrayar.

G. Ramírez 

La vida de cualquier persona se construye sobre la realidad vivida aunque los cimientos se encuentran en el pasado propio, en el de los padres y abuelos, en ese tiempo que no vivimos aunque marca nuestra existencia definitivamente.

Así, no conocer ese pasado nos obliga a edificar una vida sobre una invención, sobre una mentira fabricada por esos padres y abuelos (casi siempre por su silencio) o nosotros mismos. La falta de un relato o la invención de este nos condena a no ser lo que nos hubiera tocado. Y lo sabemos, siempre lo sabemos y lo hemos sabido. Por eso nos arrepentimos tanto de no escuchar a los mayores. Cuando se nos mueren, lo primero que pensamos es en todo eso que faltó por decir, por preguntar, por escuchar.

Julio Llamazares perdió a su padre en 1996. Y supo, entonces, que le faltaría por siempre jamás parte del relato que le tendría que haber modelado como persona. Por ello, decidió comenzar un viaje igual al que su padre realizó junto a su amigo Saturnino, mientras formaban parte del ejército rebelde que acabó con la República española, de camino al frente. Apenas tenían, Saturnino y su padre, dieciocho años en 1937 y tuvieron que cruzar media España desde La Vecilla (León) hasta Castellón. Un viaje coqueteando con la muerte del que no quiso saber nada el escritor que, ahora, se subía al coche para intentar intuir cómo fue el recorrido.

Pero Llamazares cuenta su propio viaje y no logra que el lector se emocione con el de su padre, con el de todos los que tuvieron que participar en una guerra terrible. Trata de perfilar, sin éxito, ese viaje realizado por los mozos aterrorizados y obligados a disparar contra sus propios hermanos. Así, la experiencia de Llamazares se entrelaza débilmente con un relato fragmentado (lo poco escuchado y los retazos que Saturnino confesó en vida) y lo intenso no termina de alcanzar una prosa sencilla y detallista que despliega el autor desde la primera página.

Llamazares pisa Teruel para referirse a un frío intento y criminal que caía a plomo durante una de las batallas más sangrientas de la Guerra Civil; nos recuerda un episodio terrible que sucedió en Caspe, localidad que recibía a las tropas africanas del general Yagüe que detruyeron, violaron y asesinaron sin filtro alguno; nos cuenta lo que pasó en el pozo de Caudí que aún está repleto de restos de republicanos fusilados… Pero lo cuenta sin saber qué representó para su padre, sin saber con certeza si estuvo cerca de allí o ni supo lo que estaba ocurriendo unos quilómetros más allá.

Usa el autor un lenguaje de tonos medios y alientos más bien cortos y asequibles para lectores de todo tipo por lo que la lectura es agradable, pero no experimenta ni busca recursos que pudieran profundizar en las emociones. La imágenes más poderosas son las que aportan poemas ajenos.

El libro se deja leer y es entretenido. Nada de gran literatura y mucho de pequeño homenaje a las víctimas de una guerra espantosa. A todas ellas. Y eso es, precisamente, lo mejor del libro.

Calificación: Entretenido. Un leve antídoto contra el olvido.

Tipo de lectura: Fácil; algo plana salvo en el último tercio de la obra.

Tipo de lector: Curiosos que quieran conocer más sobre la Guerra Civil.

¿Dónde puede leerse?: En Teruel, en León, en Castellón… En España.

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