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Dos minutos, cuarenta segundos y una novela

Liu Cixin es un excelente autor de novelas y relatos de ciencia ficción. Decir otra cosa sería, sencillamente, mentir. Todo lo que conocemos de él merece la pena. Eso sí, arrastra una serie de problemas, en cada uno de sus relatos, que se repiten como si fueran una constante.

En las novelas que forman la trilogía 'El problema de los tres cuerpos', obra con la que Liu Cixin se ha hecho famoso en el mundo entero, ya vimos que el perfil de los personajes se dibujaba con línea fina y vaporosa en exceso, no se terminaba de matizar o profundizar lo suficiente. Sus reacciones nos llegan extrañas (les pasan cosas extraordinarias y la frialdad de los personajes es, al menos, llamativa), los diálogos quedan forzados e impersonales (es como si fueran marionetas que hablasen). En 'La esfera luminosa' encontramos una zona de exposición que intenta explicar todo aquello que el pobre diseño de los personajes deja en penumbra y no sé yo qué es mejor, porque forzar la máquina tampoco conviene. Este es el gran pegote narrativo de la novela. Ahora bien, este problema que es de los gordos se ve compensado con la imaginación brutal del autor y por la carga lírica que, cuando aparece, es especialmente agradable.

'La esfera luminosa' es una novela publicada antes de la trilogía de los tres cuerpos aunque escrita posteriormente. Es una buena novela. Asequible aunque la física cuántica tenga enorme importancia en la trama. En algunos momentos del relato, el lector podría perderse, pero son pasajes muy cortos que quedan explicados a continuación.

El protagonista asiste a un hecho extraordinario siendo joven. Una esfera luminosa (ball lightning) aparece en su vida y ese fenómeno se convierte en eje principal de la existencia de Chen. El lector asistirá al estudio científico del fenómeno, a sus posibles usos, al drama de la obsesión que genera... Algún personaje de esta novela ya aparecía en las novelas anteriores de Liu Cixin aunque el relato, que tiene alguna conexión con esas obras, puede leerse de forma independiente.

La relación entre el mundo microscópico y el macroscópico es técnicamente muy interesante y bellísimo, de un lirismo portentoso. Las incertidumbres y el colapso de onda llena la trama de motivos para continuar explorando un universo literario que comienza a ser imprescindible en la ciencia ficción.

Los seguidores de la obra de Liu Cixin estamos deseando que publiquen la antología de relatos titulada 'The Wandering Earth'. Llegan precedidos de una excelente fama.

Calificación: Buena.

Tipo de lectura: Apasionante. Tal vez los que no somos físicos nos traguemos algún exceso científico, pero es lo de menos. Todo lo demás hace que merezca la pena correr el riesgo.

Tipo de lector: Esta es una novela con la que se puede descubrir la ciencia ficción. Los aficionados disfrutarán.

Argumento: La obsesión nunca funciona bien. El trabajo duro y la perseverancia van mejor.

Personajes: Lo peor como ya es costumbre en los relatos de Cixin.

¿Dónde puede leerse?: En la calle, una noche de tormenta.

 


Con ‘El fin de la muerte’ concluye la ‘Trilogía de los tres cuerpos’, una monumental obra de ciencia ficción hard que fascina, entretiene, hace pensar y logra plantear preguntas fundamentales sobre el universo en su conjunto.

Si metiéramos en una centrifugadora todas las novelas de ciencia ficción hard que se han escrito durante la historia con el fin de aprovechar lo mejor de cada una de ellas; si a ese resultado le sumáramos lo que es capaz de imaginar Cixin Liu, autor chino de moda; tendríamos como resultado una monumental muestra de lo que debe ser una novela de este corte. Imaginación, ritmo narrativo adecuado, giros inesperados, buen manejo del lenguaje. Todo eso en el ‘haber’. En el ‘debe’, el eterno problema de este autor: el dibujo de los personajes excesivamente tibio, excesivamente difuso. Y en la novela de hoy en día, incluida la ciencia ficción, el personaje es fundamental.

‘El fin de la muerte’ (死神永生) es el tercer volumen de la ‘Trilogía de los tres cuerpos’, una obra que firma Cixin Liu y que se está vendiendo, en todo el mundo, como si fueran pipas. No es de extrañar porque la historia que cuenta es fascinante, está bien armada, se abordan cuestiones técnicas que no siempre son accesibles para el gran público y nos hace soñar con un futuro incierto. Es verdad que algunos de esos asuntos resultan excesivos y es necesario prestar una atención extra por parte del lector. Cixin Liu se lía la manta a la cabeza y trata todo sin excepción. Motores de curvatura, ascensores orbitales, los límites del universo, agujeros negros de bolsillo, ciudades espaciales, pliegues en el espacio-tiempo...

Aunque repite el intenso Luo Ji; aunque la historia de Yun Tianming y Cheng Xin, son principales; lo importante de esta novela es el universo considerado como un todo, como un lugar oscuro y peligroso aunque víctima de sí mismo. La posible historia del universo y su futuro son, sencillamente, maravillosos en manos de este autor.

El lector, no obstante, empatiza mucho mejor con Cheng Xin, una mujer que maneja la situación teniendo como referencia el amor. Nada puede ir mal si es el amor el que ordena la realidad. Esto lo explica el autor en las últimas páginas y no era necesario porque ya está implícito en el texto desde la primera página. Esa tendencia a explicar todo es uno de los ‘peros’ de la novela. Explicar cómo un universo se convierte en bidimensional, desde luego, requiere de explicaciones, pero no todo es lo mismo.

Cixin Liu divide el relato en cinco partes. Y nos lleva lejos, muy lejos. En el espacio y en el tiempo. El viaje es intenso, divertido, maravilloso. Las preguntas que aparecen a lo largo de la lecturas son muchas y todas ellas difíciles de contestar. Una de las virtudes del relato es que no regala respuestas. Hace preguntas. No da respuestas. Por ejemplo: ¿Es ético pensar en la salvación de una minoría de la humanidad (solo una minoría), es legítimo, es humano? Con esa ya habría suficiente. Son muchas más, claro.

Esta es una novela exigente aunque merece la pena hacer un esfuerzo. De principio a fin (un final enternecedor y triste hasta el dolor) el lector puede disfrutar del texto. Y conviene hacerlo.

Calificación: Excelente.

Tipo de lectura: Exigente aunque divertida y llevadera.

Tipo de lector: Interesado en la ciencia ficción hard. Y cualquiera dispuesto a pensar en lo que pintamos en este universo tan oscuro y tan grandioso.

Argumento: Siempre salimos adelante.

¿Dónde puede leerse?: En algún lugar en el que, una vez anochecido, pueda ver las estrellas.

G. Ramírez

Si la primera parte de la Trilogía de los tres cuerpos gustó y sorprendió a miles de lectores, esta segunda entrega fue el espaldarazo definitivo que Liu Cixin necesitaba para dejar claro que es uno de los autores más interesantes de la ciencia ficción actual.

Esta novela tiene una estructura más que acertada, una profundidad en las ideas expuestas interesantísima, un diseño y evolución de los personajes estupendos que llega a fascinar en un par de casos concretos, y se remata con convicción y solvencia.

‘El bosque oscuro’ arranca desde la idea de la Paradoja de Fermi. Esta es una teoría física que propone una contradicción enorme que se produce cuando se manejan las altísimas posibilidades que hay de que existan civilizaciones extraterrestres y las nulas evidencias de que eso sea así. Fermi afirmó que cualquier civilización sería capaz de desarrollar una capacidad de destrucción que llegase a la posibilidad cierta de acabar consigo misma. Pues Liu Cixin estira hasta el límite esa idea y construye su relato sobre ella.

El libro de Liu Cixin es una novela de tesis aunque el autor es astuto y no se despega de la condición de novela que necesita para que el texto pueda casar con el anterior y servir como previo a la siguiente parte. Narra la casi segura invasión de la Tierra por parte de los habitantes del planeta Trisolaris y la creación de un plan llamado ‘Proyecto Vallado’ que dota de grandes privilegios y una cantidad de recursos desmesurados a cuatro elegidos.

El libro nos arrastra hasta un buen número de batallas y situaciones en las que el ejército es fundamental aunque, sobre todo, es la estupidez humana la gran protagonista. Las preguntas se acumulan a lo largo de la novela: ¿Qué haría el ser humano ante una invasión? ¿Qué precio estaría dispuesta a pagar la humanidad por salvar los muebles? ¿Hasta qué punto un ser humano lo es? ¿Cuándo las personas dejan de serlo para convertirse en nuevas personas? Y todo presentado envuelto en un agradable lirismo oriental y un buen número de ideas que se desarrollan con calma y bastante precisión.

Si el ritmo de ‘El Bosque oscuro’ es mejor que el de la novela anterior, los personajes crecen y terminan brillando con fuerza. Tanto el personaje principal; Luo Ji, un hombre bastante normal con el que se puede empatizar muy pronto por representar ese antihéroe que llevamos todos en la punta de los dedos; como un comisario de policía, Shi Qiang, al que ya conocíamos de la primera entrega y que resultó ser extraordinario en todos los sentidos; se dibujan con tino, con trazos finos y estudiados. El resto de personajes son algo más fríos debido a que iluminan al principal. Y en algunos casos se les intenta cargar con una importancia algo excesiva como es el caso del comisario político que será fundamental en algunos pasajes de forma algo forzada.

La estructura de la novela facilita su lectura y su comprensión. Son tres partes. Las dos primeras se desarrollan en el presente y la tercera dos siglos después. Estas tres etapas podrían funcionar, sin ningún problema, como novelas del tipo fix-up. Otro acierto del autor.

Como resumen de lo que se encontrará un lector en este relato, señalo una frase que es de suma importancia: ‘El nacimiento de una nueva civilización incluye la formación de una nueva moral’.

Estupenda novela.

Nirek Sabal

Liu Cixin escribió ‘El problema de los tres cuerpos’ el año 2006. En 2007 fue publicada en China. En 2015 ganó el Premio Hugo y en 2016 se publicó en España. Ciencia ficción de la buena, de la dura, de la que se hacía en los años 50 y 60.

‘El problema de los tres cuerpos’ es original, escapa de los territorios comunes, abre expectativas que se ven cubiertas a lo largo del texto. Con ‘El problema de los tres cuerpos’ comenzaba una serie que ha arrasado en las listas de ventas de todo el mundo.

Conviene decir algo con toda claridad: el despliegue que hace el autor demostrando conocimientos matemáticos y acerca de la física teórica y práctica, resultan apabullantes. Se hace duro seguir el hilo en algunas zonas expositivas. Pero el autor se apiada de los que somos torpes en el campo de la astrofísica y cosas así. Se apiada y termina sus planteamientos explicando con un lenguaje muy cercano lo que ha expuesto de forma profunda. No quiere que se note en exceso la concesión, pero está.

Otro aspecto importante del relato es que los perfiles de los personajes no se construyen con solidez. Apenas se trazan algunos rasgos fundamentales y poco más. Es algo que se arrastra de la novela de ciencia ficción de mediados del siglo XX, una narrativa en la que se imponía claramente la trama y el mensaje aunque los personajes sufrieran las consecuencias. Solo la astrofísica Ye Wenjie se va construyendo sin contención alguna y a su alrededor aparecen los territorios ligados a la poética de Liu Cixin, una lírica que tiene profundidad y belleza. Es una pena que el resto de perfiles no se puedan disfrutar en su totalidad puesto que algunos de ellos son interesantísimos. Especial atención hay que prestar al divertido y descarado policía ‘Da Shi’ Quiang.

Arranca el relato en plena Revolución Cultural China, concretamente en Pekín durante el año 1967. Un comienzo muy desconcertante que resulta útil para comprender las razones y las motivaciones por las que se pusieron en marcha algunos proyectos en China. Gran parte de la acción se desarrolla en 2007.

Un vídeo juego llamado ‘Los tres cuerpos’; un problema que plantea la física gravitacional respecto a lo aleatorio e imprevisible que resulta el comportamiento de un tercer cuerpo que se une a otros dos que ya gravitan de forma normal; suicidios, una sociedad científica llamada ‘Fronteras de la ciencia’; y la vida extraterrestre, forman el núcleo narrativo. Ser más explícito podría ser revelador en exceso y lo voy a evitar. En cualquier caso, el resumen podría ser que la Humanidad se tiene que preparar para lo que sucederá irremediablemente cuatro siglos y medio después. Eso y que el ser humano siempre termina apañándose para salir del paso.

Calificación: Muy buena.

Tipo de lectura: A veces difícil aunque, en general, estupenda.

Tipo de lector: Aficionados a la ciencia ficción.

Argumento: Siempre salimos adelante.

¿Dónde puede leerse?: Bajo las estrellas.

G. Ramírez

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