‘El loco De Dios en el fin del mundo’: Las cosas de Dios no tienen solución

by - enero 16, 2026


Las cosas de Dios suelen grandes, casi inasibles si no se cuenta con herramientas adecuadas para intentar comprender y aprehender poco a poco; pero herramientas que llegan, siempre, con el conocimiento y la fe (esta es una de esas herramientas que sólo algunos encuentran y saben conservar en el almacén vital). Las cosas de Dios hace mucho tiempo que han dejado de interesar a la mayor parte de las sociedades y el número de bajas en las Iglesias de todo el mundo se vacían sin remedio con rapidez. Las cosas de Dios se han convertido en quitamiedos para algunos, cosas a las que se agarran los supersticiosos y una especie de esperanza de último recurso. Los verdaderos creyentes (al menos los católicos) se han reducido; la influencia de la Iglesia (al menos la católica) es menor; la imagen de la Iglesia (al menos la católica en España) es peor.
Pero puede ser que aparezca en escena un hombre inigualable, un hombre que tenga claro que la Iglesia de Cristo no puede ser clerical y sólo clerical, o estar alejada de los pobres, o una Iglesia evangelizadora al precio que sea preciso incluida la espada. Puede ser que los cardenales nombren Papa a Jorge Mario Bergoglio (como ocurrió en 2013) y que alguien como Javier Cercas tenga la oportunidad de escribir un libro (por encargo del Vaticano) sobre el viaje de ese Papa a Mongolia y que el resultado sea un texto interesante, extraño, único, necesario y producto de la suma del ateo y el creyente que alguien fue, de la nada y un más allá eterno, del laicismo que descubre al misionero que debe ser siempre un cristiano. Esto es, el escándalo que es y representa el cristianismo a través de un Papa lleno de ternura, de buen humor, de errores, y de Cristo (este es un libro rebosante de Cristo); el escándalo que es y representa la figura del misionero que es el verdadero cristiano.
‘El loco de Dios en el fin del mundo’ es un libro muy extraño. No es la crónica de un viaje, no es un libro de entrevistas, no es una novela de ficción (aunque se empeñe el autor tampoco es una novela sin ficción), pero es un libro que quiere ser leído, que debería ser leído porque está muy bien escrito y desgrana lo que es buena parte de la Iglesia actual y la que quiso afianzar el Papa Francisco hasta donde pudo.
La lectura de este libro va de lo ameno a lo fascinante y Cercas se muestra habilidoso para mantener una tensión narrativa potente. Por ejemplo, guarda la respuesta de una pregunta clave para el conjunto del relato, para que el sentido no desaparezca en ningún momento, de la pregunta que le hizo aceptar la propuesta de escritura de esta obra. El lenguaje que usa es cercano, comprensible para cualquier lector, y la complicación para leer es mínima (si hubiera querido el autor la cosa sería totalmente distinta por la carga teológica que tan cerca tuvo). Todo lo que tiene que ver con las cosas de Dios, con la curia vaticana o con la vida del cristiano medio, está muy bien medido y es suficiente para conocer a los personajes y las intenciones del autor que toma distancia para no condicionar la opinión del lector (no siempre lo consigue).

El Papa Francisco se dibuja rotundo, enorme y singular. Su forma de entender la Iglesia enamora, su carisma embelesa, aunque todo lo que le rodea (de forma especial los misioneros que tanto impresionaron a Javier Cercas) brilla lo suficiente para alumbrar el camino que Bergoglio trazó desde su llegada a la sede papal. Casi sin estar él mismo.
¿Es este un libro para cristianos? No, puede leerlo un ateo convencido (el autor se declara de este modo) o una persona de fe firme. ¿Es pura catequesis? Al contrario, Cercas aprende bien que nada de empujones, que como hacen las cosas los misioneros es como se consiguen los mejores frutos y, además, que las cosas de Dios no tienen solución en un libro (ni en un millón). ¿Merece la pena leerlo? Por supuesto que sí puesto que las preguntas que se plantean son muchas y las respuestas muy pocas y, así, el espacio del lector es amplio y cómodo.
Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Necesaria y agradable.
Tipo de lector: Cualquiera. No hace falta decir que los fans del Papa Francisco están llamados a leer el libro.
¿Dónde puede leerse?: En un lugar tranquilo, con lápiz para subrayar.

G. Ramírez 

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