nov 28 2013

Lo que más quieras

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Andreu Martín es un excelente autor de novela policíaca. Logra ambientar con absoluta credibilidad sus relatos; construye personajes con facilidad; y suele rematar las tramas con solvencia. Por otra parte, hace un uso de los diálogos bastante aceptable. Aunque no utiliza el recurso para mostrar fricción entre los egos construidos (prefiere utilizar la voz narrativa para perfilar la psicologías de los personajes) sí logra con ellos que los tiempos y el tempo casen bien entre ellos. Los trabajos de Andreu Martín son muy divertidos y, desde luego, gustan al que sea amante del género policíaco.
Lo que más quieras es un relato duro, árido, hostil con él mismo. El autor nos arrastra a lo profundo de una sociedad castigada por las drogas, por la prostitución, por la avaricia y la venganza.
La trama se construye (bien) con un expresidiario como protagonista que se va rodeando de otras almas marcadas por una vida tremenda. Hierro, el protagonista, recibe un encargo y todo va creciendo hasta que leemos la última frase. Lo sórdido, crece; la violencia, crece; la maldad, crece. Y crece la tensión narrativa hasta llevarnos a necesitar saber cómo se resuelve un asunto que asusta por sus tintes negruzcos y carentes de cualquier tipo de esperanza.
Lo que más quieras es una pequeña novela (tal vez sea un cuento con algunas páginas más de lo normal) que se lee con facilidad. De un tirón. Merece la pena. Aunque los lectores más remilgados se encontrarán en apuros a medida que avancen en la narración. Los bajos fondos que se llenan de putas, proxenetas, amenazas, juego y drogas, no gustan ni en las novelas.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Fácil. El asunto que se trata es feo.
Tipo de lector: El que esté dispuesto a pisar fangos.
Argumento: Así es la vida.
Personajes: Bien diseñados. El protagonista se desarrolla muy bien. El resto, los secundarios, quedan algo desdibujados. Quizás unas páginas más no hubieran sobrado.
¿Dónde puede leerse?: En un bar de barrio. Cuanto más cutre mejor.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu libraría habitual.


nov 27 2013

La leyenda del ladrón

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ambientada en la Sevilla del siglo XVI, el periodista madrileño, Juan Gómez-Jurado, con una vasta documentación acerca del tráfico de esclavos de la época, aporta una aventura de acción y galeras más que entretenida, donde la coincidencia histórica de meter en vida a Miguel de Cervantes y William Shakespeare, dentro de lo que por aquel entonces era la cuna de la civilización y el merodeo, ha supuesto para muchos más que un acierto.
El protagonista es sancho de Écija, un huérfano que afectado por la  peste bubónica, va a parar con sus huesos al orfanato de más nivel de la ciudad bética, pasando primero por tabernero y más tarde formándose como ladrón junto a Bartolo, un enano capidisminuido y ambicioso que quiere conquistar a una mujer al precio que sea.
Con estas prebendas, la novela quiere parecerse a Rinconete y Cortadillo, de tal forma que temas como la  picaresca, las enseñanzas vitales del herrero o el dibujo de las mafias capitaneadas por Monipodio, que pretenden preservar el poder de los comerciantes de Indias, así como el retrato de Vargas padre e hijo o de los lupanares así como de lugares más o menos solemnes de la villa y corte, donde Felipe II estaba a punto de convertirse más en comitiva que en autoridad.
Los fragmentos de galeras son sin duda aquellos en los que la acción queda más desdibujada, si bien el lenguaje sencillo y un tono bajo hacen que la aventura de remeros esclavos se convierta en la de capitanes de barco en aras de la supervivencia.
Otra referencia es la de Robin Hood, si bien Sancho no será más que un intermediario que no conocerá más que vía Sherezade su historia. Se insiste repetidamente en que ser ladrón en esta época y lugar precisa de más cualidades que de defectos.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Ligero.
Tipo de lectura: Agradable.
Argumento: Sancho y su necesidad de sobrevivir como trotamundos.
Personajes: Alguno hay más salvable.
¿Dónde leerlo?: Lejos y cerca de la Universidad de Alcalá de Henares.
¿Dónde comprarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


nov 26 2013

Los misterios de Udolfo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

No puede ser que yo no defienda aquí lo que afirman con rotundidad los editores y las enciclopedias: que Los misterios de Udolfo, de Ann Radcliffe, publicada en 1794, es uno de los más destacados ejemplos de la novela gótica.
Porque es cierto que presenta las características del género: la atmósfera de misterio, los castillos tenebrosos, la incursión en lo incierto. Y que lo inicia, puesto que lo más destacado de ese género vendrá después.
Pero por encima de todo es una novela que bascula entre lo romántico y lo racional, y sí que cumple, por tanto, con esa función de bisagra literaria entre el racionalismo de la Ilustración y la necesidad de mantener viva la llama de lo ulterior, tan típica del Romanticismo.
A la vista de hoy, podríamos decir que Los misterios de Udolfo es un culebrón, una historia melodramática de amor y negación, enrevesada hasta el enmarañamiento, en la que lo sobrenatural termina explicado, y la protagonista se mueve encorsetada por la razón y las conveniencias sociales. Una novela en la que todos los personajes viven en castillos, donde las grandes montañas, los paisajes agrestes y grandiosos, marcan el correlato con la reflexión sobre lo variable y lo insignificante de la condición humana; en medio de esas montañas el villano Montoni es la encarnación del mal, y la heroína se desvanece varias veces en cada capítulo.
Se hace presente también ese curioso trampantojo por el que los ingleses buscaron el misterio en cierto exotismo meridional, idealizado y bandidesco, cuando lo tenían en su isla envuelto en nieblas Tudor.
La información se le da al lector cuidadosamente dosificada para mantener su atención, dificultada hoy por lo farragoso de algunos diálogos y la de ciertos explicativos.
La Radcliffe destaca por una búsqueda prematura en la historia de la literatura, la de unos asideros psicológicos para el terror en vez de sostenerlo únicamente en lo sobrenatural. Una búsqueda de la verosimilitud.
Y quizá sea esa transversalidad de novela gótica, romántica, moralizante y realista, la que ha hecho de Udolfo una historia influyente y destacada.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Voluntarioso, aficionado a los folletines.
Tipo de lectura: Algo espesa.
Argumento: Enrevesado.
Personajes: Románticos y arquetípicos.
¿Dónde puede leerse?: En un castillo.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


nov 24 2013

En la orilla

Artículo escrito por: Florencia del Campo

Han empezado a circular en España preguntas que intentan averiguar si existe una literatura de la crisis. El escritor Isaac Rosa dio una conferencia hace más de año para hablar precisamente de esto (a lo que respondió en su momento de manera más bien negativa).
La literatura argentina, por ejemplo, tiene una tradición de la literatura de la crisis que le permite hablar de literatura post-19 y 20 de diciembre (de 2001) e incluso clasificarla en aquella que se refiere concretamente a estas fechas versus otra literatura también de la crisis que trabaja con la fecha elidida, pero que se refiere a todo el contexto sociopolítico, cultural y económico que la circunda (me estoy basando en las ideas expuestas por Sebastián Hernaiz en su excelente artículo crítico titulado Sobre lo nuevo: a cinco años del 19 y 20 de diciembre).
España, tal vez, necesite que pase el tiempo.
Sin embargo, lo cierto es que ya se pueden leer algunas novelas que toman la crisis, la amasan y la hacen tema en la literatura actual. Es el caso de las obras de Isaac Rosa, pero también el caso de Rafael Chirbes, a quien voy a referirme y específicamente a una de sus novelas: En la orilla.
En la orilla es una novela sobre la crisis. Una crisis mencionada concretamente con la palabra crisis pero también referida a través de todos sus tópicos: paro, suicidios, burbuja inmobiliaria, deuda pública, sistema bancario, reforma laboral, pobreza. Por otra parte, es también una novela sobre el camino de la vida, la amargura de la vejez, el rumbo hacia el deterioro y la muerte, la pudrición y la furia de la naturaleza.
Esteban es un viejo que debe cuidar de un anciano, su padre. Setenta y noventa años respectivamente; demasiada vejez. Y demasiado resentimiento como para no sentir una mezcla de odio y lástima a la hora de sacarle al padre el pañal lleno de mierda y hundirse en el hedor que la vejez no disimula. Además, por culpa de la crisis, Esteban debe cerrar la carpintería en la que trabajó toda su vida, la que heredó de su padre, la que era de su abuelo. Y debe despedir y dejar en el paro a sus empleados, cinco hombres, no todos españoles, a los que les observa los ojos para terminar de despreciar o sentir compasión.
Hay un elemento omnipresente en toda la novela, que funciona como un personaje más: la naturaleza. Hay un pantano en la historia. Camino al pantano hay prostitutas (que aparecen como artefactos y autorizan un discurso sexual burdo que roza la repugnancia). Allí se pesca y se caza, se mata. En el pantano hay sangre. En el pantano hay carroña. Hay cañas que cortajean la piel con sus hojas. Hay historia y pasado. Y hay un muerto.
Rafael Chirbes maneja una prosa impecable. Se da el lujo de cambiar de narrador cuantas veces quiere (recurso que al menos destaca –no se sabe si por voluntad propia o sugerencia de sus editores- con un cambio en la tipografía, señalándola en itálica cuando el narrador ya no es Esteban), de insertar diálogos sin utilizar las marcas gráficas de los mismos (los guiones o rayas), de mezclar el discurso directo con el indirecto, de intercalar voces. En la orilla es mucho más que una novela sobre la crisis.

Calificación: Muy interesante
Tipo de lector: Informado.
Tipo de lectura: Crítica y perturbadora.
Argumento: Realista.
Personajes: El narrador es el personaje principal (salvo excepciones excepcionales).
¿Dónde puede leerse?: Al aire libre, en Valencia.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


nov 21 2013

Confesiones de una máscara

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Hay algo inquietante y literario en esa idea de una máscara que se confiesa.
No es una persona que se quite la máscara y se muestre tal y como es, al fin y al cabo la persona llamada Kimitake Hiraoka vivió toda su vida bajo el pseudónimo del escritor Yukio Mishima, de Japón, un país que reflexiona mediante teatro basado también en la utilización de caretas que muestran y significan.
Todos interpretamos en la vida el papel de una máscara, aunque nos cuesta confesar nuestras más perturbadoras perversiones, las fantasías sexuales ocultas, la morbosidad de nuestras tendencias, y lo patológico de algunas fijaciones.
Las del escritor son sinceras y escabrosas –algunas salvajes- y convenimos en que hace falta valor para develarse de esa forma. En 1948. Porque sucede que en vez de resultar desagradable o repugnante, las ennoblece con la verdad y con el lenguaje, convirtiéndolas en una obra de arte.
Obra de arte que no nos resulta tan lejana, porque su inspiración bebe en fuentes que queremos olvidar pero que no podemos, porque atraviesan nuestras plazas en los pasos procesionales, porque las encontramos en la gloria de nuestros museos (sí, también en nuestro Prado tenemos un San Sebastián martirizado por Guido Reni), porque están en los martirologios cristianos, en su literatura y en su iconografía.
Y no deja de haber en ellos una tensión sexual no resuelta que nos negamos a ver y que Mishima nos escupe en la cara, como si quisiera cargar –cordero del mundo- con nuestros pecados. Como si hubiera conseguido llevárselos con él después de cometer un suicidio ritual en 1970. Seppuku.
Yukio Mishima murió como vivió, con dramatismo, envuelto en el misterio religioso que convocó con sus fantasías.
Confesiones de una máscara es un viaje al interior de la confusión interior, contado con valentía.

Calificación: Destacable.
Tipo de lector: Curioso.
Tipo de lectura: Morbosa.
Argumento: Escabroso.
Personajes: El protagonista es el propio escritor.
¿Dónde puede leerse?: En una escuela de artes marciales.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


nov 19 2013

The Orientalist Poster

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Abderrahman Slaoui es marroquí, coleccionista, y pone a nuestra disposición en ésta obra, una selección de los más representativos carteles orientalistas de su colección.
Algunos son auténticas joyas del diseño del siglo XX. Todos nos transportan a un mundo exótico, a una realidad manufacturada en fantasía con la que satisfacer los sueños de los europeos.
Por mar, por tierra, por aire. A medida que se desarrollan las comunicaciones, agentes de viaje y oficinas de turismo comienzan a publicitar sus nuevos destinos. La época dorada se sitúa entre 1920 y 1950, cuando se abren las rutas del Orient Express y de las grandes compañías navieras, y se establecen los primeros vuelos de Air France.
Los nombres legendarios brillan en las vitrinas de las metrópolis coloniales: Constantinopla, Palmira, Tlemcen, Marruecos.
Podemos seguir con ellos la evolución del diseño gráfico publicitario desde sus inicios, analizar sus provocaciones, y los recursos que utilizan para llegar al subconsciente del receptor. Estudiar el imaginario orientalista, pero también la estructura mental de un mundo que dominaba a otro, sin complejos ni tabúes. Y que se apropiaba de él mediante poderosos mensajes visuales.
Pero sobre todo nos hacen soñar, porque los carteles siguen conservando intacto su poder evocador y -si transportaban a quienes los veían a lugares deseados, alejados en el espacio- a nosotros nos permiten viajar en el tiempo.
Existe poca documentación editada y éste catálogo es codiciado por los coleccionistas.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Orientalistas y coleccionistas
Tipo de lectura: Descriptiva.
¿Dónde puede leerse?: En el sofá, un día de invierno, soñando.
¿Dónde encontrarlo?: Es difícil, alcanza altos precios en www.iberlibro.com


nov 18 2013

El tango de la guardia vieja

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Max Costa es un consumado bailarín de tango que seduce a mujeres millonarias en el Cap Pollonio, trasatlántico que cruza diversos lugares de Europa. Esta imagen y la de la ralla fina de su pantalón impecablemente planchado recorre la  última novela del periodista de Cartagena, Arturo Pérez Reverte, durante gran parte de su extensión. Eso y su tremendo affaire a ritmo de baile y preciso ajedrez con Mecha Irunza, esposa de un compositor que le mira celosamente desde el otro lado del bar, calculando movimientos y posibles presunciones de infidelidad. Pero de esto hace tiempo, los dorados veinte aproximadamente.
Comenzando con una disección histórica más que interesante sobre el baile argentino, vamos descubriendo los orígenes arrabaleros y suburbiales, así como su limpieza en los movimientos a la hora de practicar los pasos con Mecha.
Ella se da cuenta de que está poseída de un furor, dejándole como huellas de esa Perdición tan a lo Billy Wilder, un guante y un collar.
Por otro lado es eficiente la trama de espías situada entre la época de la 2ª Guerra Mundial, pasando por la Civil Española y amontonándose con el conflicto del Telón de Acero en Rusia. Y es que el hijo de ella, consumado ajedrecista que utiliza el gambito de caballo, más como una injerencia que como una forma de enaltecer el ego, o no tanto, necesita unos libros que tienen que ver con las claves de la caja fuerte de un señor que sospechamos le da igual ser pagado y/o cobrado por el Fascio italiano o la República española. Desde Niza a San Sebastián se respira que la República es más torpe, si bien esto no es más que ideología barata. Nada que ver con lo que hace tirarle de la sisa del pantalón a Max para que la ralla permanezca impecable.
Por encima de cualquier cosa es ésta una novela de amor como nunca le había salido a su autor, sin esos caballeros o héroes cansados, acercándose a la novela negra y de espías como un Le Carré español.
Es por ello un libro recomendable, quizás en ocasiones demasiado profuso en descripciones, que rentabiliza su misión de entretener con creces.
La imagen de Edward Quinn, gracias al paralelismo Grace Kelly-Irina, supone un homenaje al cine que está presente no sólo en el calado histórico, sino también en la forma de contar.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Escrutador de buenas historias. Ilustrado.
Tipo de lectura: Muy completa.
Argumento: Trufado de referencias de todo tipo.
Personajes: Enriquecidos de anécdotas.
¿Dónde leerlo?: Cerca de Buenos Aires.
¿Dóde comprarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


nov 18 2013

Diario de un hombre de cincuenta años

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El boceto de una novela, un cuento. Una narración que adquiere su significado al final mediante una voltereta.
A pesar de no tener cincuenta sino treinta y cinco años cuando la escribió, es Henry James en estado puro: Florencia, la alta sociedad; un hombre, una mujer y un confidente. Los recuerdos, lo que se hizo, no se hizo o se debiera haber hecho. Las convenciones y las preocupaciones de personas sin preocupación ninguna.
Uno de esos estudios jamesianos sobre la naturaleza humana.
Impecablemente planteada, trabajada con eficiencia y evocadora. Demasiado corta quizás.

Calificación: Buena
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Ligera.
Argumento: Una idea.
Personajes: Tenues.
¿Dónde puede leerse?: En Florencia, en el Gran Hotel.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.