oct 30 2011

El último emperador

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El esplendor de la película con éste título (1987), de Bernardo Bertolucci, encubre con su brillo desmesurado a una personalidad antipática, destruida por los sucesos de su infancia, las memorias empañadas por la manipulación de un ser débil y despreciable, convertido en hombre nuevo por la gracia de la reeducación comunista.
Pu Yi Aisin-Gioro murió como simple ciudadano de la República Popular China en 1967, había nacido hijo de un príncipe en 1906, dos años más tarde fue entronizado como Hsuan Tung, el Dragón Sagrado, emperador del Gran Chin, Hijo del Cielo y Señor de los Diez Mil Años. Las circunstancias de su vida fueron excepcionales e ingratas.
Su autobiografía es manipuladora y engañosa, porque más allá del alucinante retrato que hace de la última corte imperial en la Ciudad Prohibida, la narración se limita al relato sesgado de una sucesión de acontecimientos históricos y termina con una complaciente auto justificación. Pero la escritura no puede encubrir a un hombre sin personalidad ni proyectos políticos, cruel, frágil y desgraciado, una persona frustrada en lo sentimental y en lo sensual, un incapaz; una desdichada marioneta desde el día de su nacimiento hasta su muerte.
Algo muy triste.
Y la novela, la verdadera biografía, debemos de buscarla en lo que no nos cuenta, porque no quiso, no supo o –una vez más- no le dejaron.
Como siempre sucede con un relato histórico, este nos recuerda sucesos que no deberíamos olvidar si es que queremos entender el mundo de hoy: la violación que las potencias europeas realizaron sobre China y sus motivaciones espurias, el expansionismo fanático de Japón y sus crímenes, una revolución histérica como reacción a la realidad de una tiranía feudal y anacrónica, una guerra civil cuyas heridas no se han cerrado y los quistes de un imperio aun por descolonizar: China.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesados en la Historia.
Tipo de lectura: Se hace algo enredosa por las continuas referencias a hechos puntuales y lejanos, y la ingratitud mnemotécnica de los nombres chinos.
Argumento: Informativo.
Personajes: Mezquinos, todos.
¿Dónde puede leerse?: En la plaza de Tian´anmen, frente a la Ciudad Prohibida.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo entre tus libreros de lance.


oct 27 2011

R G (Bangkok – Belleville)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Si el primer volumen de R G es espléndido, este lo es más.
Con los personajes ya perfilados en la primera entrega de la serie, Pierre Dragon y Frederik Peeters hacen que estos evolucionen entrando de lleno en su sicología, en su intimidad, en sus virtudes o defectos. Además, la trama de este cómic es divertidísima, bien trenzada y culminada con exactitud. esta ve, Dragon dedica sus esfuerzos a erradicar redes de prostitución y trabajadores ilegales de origen oriental. Narrado en primera persona (un acierto) lo que vemos desde ese punto de vista nos sumerge en la conciencia de un personaje muy redondo.
Peeters sigue con su detalle, con sus comparaciones entre el París turístico o francés y el que aloja a otros en su periferia. Tiende a utilizar viñetas que determinan de forma fulminante el carácter de los personajes al fijarse en un pequeño detalle del rostro, por ejemplo.
La persecución que dibuja Peeters por los tejados de París recuerda a Hitchcock, los diálogos a los mejores de la novela negra y el producto final a los mejores tebeos. Un trabajo en compañía de un agente secreto francés dedicado a contar su experiencia.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Amena. Mucho.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos sin distinción.
¿Dónde puede leerse?: En un tejado. Con cuidado de no caer.
¿Dónde puede comprarse?: En la librería habitual.


oct 27 2011

1q84 libro 3

Artículo escrito por: Carmen Neke

Después del trepidante final del libro 2 de esta trilogía, los lectores esperaban (o temían, según el talante de cada uno) una continuación similar en el libro que cierra la serie. Lo que nadie podía esperar era una continuación que tiene mucho más que ver con las primeras novelas del autor que con sus últimas obras. Murakami vuelve a sus orígenes presentándonos a unos personajes atrapados en unas circunstancias inexplicables contra las que no pueden luchar y sobre las que se sientan a reflexionar en los parajes más insospechados: una ciudad llena de gatos, un apartamento abandonado, encima de un tobogán mirando las dos lunas del cielo.
A Tengo y Aomame se les ha unido esta vez el abogado e investigador Ushikawa que pretende darles caza, pero es una persecución más bien filosófica e introspectiva basada en la inacción. Las tres figuras protagonistas se van presintiendo y desencontrando a lo largo de la novela, al parecer siguiendo las teorías de Ernst Jung, y llenan su tiempo en meditaciones sobre su presente, su pasado y su falta de futuro, al parecer siguiendo el modelo de En busca del tiempo perdido de Proust. El autor suelta en este libro gran parte del lastre argumental que fue acumulando durante las dos entregas anteriores, de manera que el lector que vaya buscando respuestas conclusivas se puede llevar un buen chasco. En cambio el lector que busque una buena lectura podrá disfrutar del ritmo lento y cadencioso de la obra, que va revelando una profundidad humana y emocional del trío protagonista capaz de enganchar al lector mucho más que todas las sectas y todas las lunas de los dos primeros libros. Las últimas cincuenta páginas están dedicadas a rematar la trilogía con un final de opereta, pero nada puede estropear ya el buen sabor de boca que deja esta obra. Murakami ha sabido finalmente reducir una historia que pecaba de excesiva a su más pura esencia.
Calificación: Sorprendentemente bueno.
Tipo de lector: Amante del Murakami más introspectivo.
Tipo de lectura: Hipnótica, lenta y cadenciosa.
Argumento: Realmente no pasa nada.
Personajes:  Tengo, Aomame y Ushikawa, tres personajes perdidos en sus propias circunstancias muy personales.
¿Dónde puede leerse? En algún sitio cómodo, es un libro que no querrán dejar de leer.


oct 26 2011

R G (Riyad – Sur – Seine)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Hay escritores convencidos de la importancia que tiene una gran capacidad de fabulación, una trama desbordante, imaginativa y original. Puede ser que la importancia de eso sea alta, pero sin otros ingredientes la cosa se queda en contar historietas y de literatura tiene poco. Los nuevos escritores tienen que aprender que este oficio no es el de contar historias sino el de ordenar el universo desde esa trama.
Frederik Peeters parece saberlo muy bien. Lejos de alejarse de la realidad para inventar un mundo de ficción que no aporta nada, se queda pegado a lo que sucede cada día y, con la ayuda de Pierre Dragon, agarran lo cercano y lo convierten en una excelente novela gráfica.
El texto es muy bueno. Arrastra la complejidad de los personajes y matiza mucho y bien el dibujo. Esta vez, Peeters, presenta su cómic a color y maneja el trazo sencillo con maestría. Trazo sencillo y detallista al máximo. No dejamos de ver París es su esplendor, los gestos de los personajes llenos de sentido, los silencios dibujados con un detalle.
R G (Riyad – Sur – Seine) es una novela gráfica espléndida. Nos sumerge en el día a día de los agentes secretos franceses, en su vida privada y en su pasado (que arrastran como cualquiera de nosotros). Terrorismo internacional, contrabando, lujos, sexo. Todo lo tenemos en un cómic que trata de ser casi codicioso con su objetivo. Objetivo que, por otra parte, consigue más que de sobra.
Pierre Dragon es agente de los servicios secretos franceses. Obsesionado con la realidad y con que quedase reflejada en la obra. Peeters es uno de los mejores dibujantes actuales. Y ese punto provocador que ya conocemos lo asoma sin recato desde la primera viñeta.
Si quieren disfrutar busquen un ejemplar. Y si quiere hacer pasar un rato divertido a su hijo adolescente, ni lo dude.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Muy agradable.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos sin distinción alguna.
Personajes: Redondos.
Argumento: La vida de un policía. Y la de los malos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar, pero de incógnito.
¿Dónde puede comprarse?: En la libraría habitual. No hay que olvidar que las bibliotecas públicas suelen tener buenas comitecas.


oct 23 2011

El caso Pasolini

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La muerte de Pier Paolo Pasolini se rodeó de misterio, de violencia. Gianluca Maconi firma este cómic que se adentra en lo que pudo ocurrir aquel mes de noviembre de 1975. Intenta ajustarse el autor a las actas del juicio en el que se declaró culpable a Pino Pelosi aunque deja constancia de que el crimen se cometió por más personas. Acompañan textos de Furio Colombo y de Francesco Barilli a modo de introducción y epílogo. Y una nota del propio autor, así como la cronología del caso Pasolini.
Los dibujos son sencillos, en blanco y negro. Tratan de ser realistas y acercarnos al mundo que se vivía en Italia en ese momento histórico. Pero no es el trazo lo importante de esta obra. Es el texto. El autor ahonda en la forma de pensar de un intelectual de primera fila. Poeta y director de cine, Pier Paolo Pasolini fue abanderado de una vanguardia del pensamiento que aún hoy sigue en vigor. Además, Giuanluca Maconi construye una hermosa metáfora que acompaña la zona de realidad del autor para que el lector entienda al personaje. Muy bella y bien trenzada esa zona expositiva que, por otra parte, es en la que el dibujo sobresale por su esmero y acierto.
Los seguidores de Pasolini deben leer este cómic. Los amantes de su cine, de su poesía. Y los de la cultura.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Debe ser reposada dada la profundidad de algunas ideas que se exponen.
Tipo de lector: Más los amantes de Pasolini que los del cómic.
Argumento: El asesinato de las ideas.
Personajes: Pasolini frente al mundo.
¿Dónde puede leerse?: De camino a Ostia.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


oct 22 2011

El carro de hierro

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Este es un cómic basado en la novela de Stein Riverton o, lo que es lo mismo en una novela de Sven Elvestad, y firmado por Jason o, lo que es lo mismo, por John Arne Sæterøy.
De corte policiaco, indaga en la mecánica del asesinato y en la investigación por parte de los profesionales. Todo tiene una explicación racional y todo tiene una resolución emocional que se maquilla con lo anterior. La mezcla de razón y emoción es lo que mueve a todo y lo que todo puede resolver. Realidad y sueño.
Jason, con el trazo sencillo y efectivo que le caracteriza, logra un buen cómic (no es lo mejor de este autor) que se mueve entre los rojos y el blanco y negro. Sencillez en el trazo y en el color. Sencillez en el texto que condensa un trabajo narrativo extenso. Esa tendencia a resumir por parte del dibujante hace que el relato se quede corto en alguno de sus momentos más importantes y desmejora lo que podría ser un cómic excelente. Misterio, crimen y amores imposibles son los vehículos narrativos que utiliza Jason al trasladarlos desde la obra original. Pero olvida que la profundidad de esa narración no puede depender de su dibujo de forma exclusiva. Por ese lado es por donde hace aguas El carro de hierro. Pero dicho esto, hay que señalar que no se trata de un mal libro. Al contrario, hablamos de una buen cómic. Porque logra que los personajes aparezcan con mucha claridad y porque lo onírico se hace creíble desde el primer momento. Porque los jóvenes pueden encontrar un atractivo en su lectura que les llevará a otros territorios de la lectura. Y los adultos, también. Los aficionados al cómic y los acostumbrados al altísimo nivel de este autor, tal vez, levanten la ceja, pero terminarán de leer con satisfacción.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Muy amena aunque carente de profundidad.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos.
Argumento: Cómo asesinar y cómo ser descubierto.
Personajes: Algo forzados en algún pasaje aunque verosímiles.
¿Dónde puede leerse?: En algún acantilado mientras se escucha el ruido del mar.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


oct 20 2011

El síndrome del prisionero

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Los profesionales de la narración encuentran una excusa para hacer su trabajo en cuanto abren los ojos. Cualquier cosa puede ser un relato. Otra asunto bien distinto es que, finalmente, el artista desprecie eso que observa porque las prioridades sean otras.
Lewis Trondheim es de los que miran y, por muy enana que sea la cosa, por muy cotidiano que le pudiera parecer a cualquiera, encuentra un anclaje para lanzarse a dibujar y escribir con el fin de contarlo. Y, encima, lo hace con una maestría fuera de lo normal. Sus preocupaciones inventadas, sus conversaciones irrelevantes o un gesto insignificante se convierte en una página que mezcla un trazo elegante y detallista con el texto justo, el que es exacto para formar un conjunto delicioso. En este volumen, la acuarela es la protagonista y sus colores los que matizan cada estado de ánimo del personaje.
En El síndrome del prisionero nos encontramos con la vida de un dibujante, con los problemas de serlo, satisfacciones o frustraciones, falta de libertad para decir lo que uno ve aunque termina diciéndolo. Con la obra de un narrador.
En el volumen se pueden encontrar momentos más que divertidos, tristes o inquietantes. Eso que nos pasa a cualquiera de nosotros y dejamos pasar por ser lo que le sucede a todo ser humano.
Merece la pena acercarse al cómic y disfrutarlo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Divertida y mucho más impactante de lo que uno puede llegar a imaginar.
Tipo de lector: Cualquiera que esté vivo.
Argumento: El día a día de todos.
Personajes: Él y usted.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar, a cualquier hora.
¿Dónde puede comprarse?: En su librería habitual.


oct 19 2011

Los cachorros. Los jefes

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los cachorros es un relato breve que Mario Vargas Llosa escribió en 1965, como avanzadilla de su reconocida y extensa obra literaria. En ese grupo de adolescentes, de cachorros, el escritor baliza el espacio físico y social del barrio limeño de Miraflores en el que transcurrió parte de su juventud, y retrata unos jóvenes dorados (y ciegos para lo que ocurría en el inmenso país de hambrientos que era el nuestro, escribirá en un prólogo). Es un tema sobre el que trabajará en sus primeras novelas. En este relato, una vida y una sociedad son construidas y destruidas sobre un silencio. Declara el escritor haber luchado sin tregua por conseguir una voz narrativa que cuajara la historia; el lector, ajeno a ese trabajo ímprobo, disfruta de un viaje a un lugar que sabe cierto.
Los seis cuentos que se publican bajo el título de Los jefes, son relatos que Vargas Llosa escribió en su juventud, reconoce la influencia de numerosos autores, de Hemingway, de Faulkner o de Bowles. Hay una voluntad academicista de investigar con la estructura del relato, de profundizar en las descripciones de tipos y de paisajes hasta apoderarse de ellas para el lector, de mantener la tensión hasta la última página con el recurso al suspense.
En Los jefes está ya el hombre político que fue siempre el escritor de Arequipa, asoma el idealismo en un conflicto donde aparecen por primera vez en su obra los perros como símbolo. El desafío se resuelve con un truco algo burdo que no desencanta al lector, y es el mismo que utiliza en El hermano menor, y en Un visitante, que son historias de frontera, de un mundo antiguo y agreste que choca con la razón y que se rige por principios ancestrales, mundo parecido al de los gauchos y los malevos de Borges, en los que el único brillo sobre un territorio salvaje es el de las cachas de un revolver o el filo de una navaja que hiere.
Día domingo es una historia de superación que llevó en hora buena a su autor a París, y le acercó a una merecida vida de trabajos y gloria literaria; y en El abuelo, se lo juega a lo enigmático y lo siniestro.
La lectura de los cuentos primerizos de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de literatura, confirma a un creador esforzado, coherente y de recorrido largo, y apunta una voluntad pertinaz, enamorada de la literatura.

Calificación: Los cachorros es muy bueno, los que se recogen en Los jefes, desiguales pero interesantes.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Salvo en el caso de El abuelo, diáfana, aunque engañosa.
Argumentos: Lineales sin dejar de ser atractivos.
Personajes: Muy bien compuestos, excepcionalmente en Los cachorros.
¿Dónde puede leerse?: En uno de los interminables recorridos en autobús por el Perú de Vargas Llosa.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería de nuevo o de viejo en diferentes selecciones y ediciones, como la Suma Literaria de Seix Barral, en la que completan la Conversación en La Catedral.