jul 31 2013

Arte del cómic

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Steven Heller reúne en este volumen imágenes de los cuadernos privados de ochenta artistas. Autores de cómic o diseñadores gráficos o artistas dedicados al collage de gran prestigio. Junto a un pequeño texto con el que se presenta al autor eligiendo sus propias declaraciones, las setecientas ilustraciones que contiene el libro se convierten en un catálogo extraordinario. porque cualquier prueba puede ser el germen de algo más elaborado, porque en esas pruebas ya intuimos las intenciones del autor. Pero, sobre todo, porque este libro es una muestra de incalculable valor ya que podemos conocer de primera mano en qué consiste el proceso creativo de un autor u otro.
Se mezclan nombres ya consolidados con otros que acaban de llegar. Se mezclan dibujos que fueron un rato de divertimento con otros que terminaron perfeccionándose. Blanco y negro con el color. Artistas americanos con otros del resto del mundo.
El libro se llena de interés cuando alguien que quiere dedicarse al cómic lo abre. Aquí verá tendencias, conceptos viejos y recién llegados, ideas para aprovechar. Aunque, los amantes del cómic, los que sólo leen, encontrarán un extraordinario lugar en el que comprender los trabajos que tanto admiran.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Buscando detalles en cada página, fallos, trucos e imaginando lo que podría llegar a ser.
Tipo de lector: Interesado en el proceso creativo del cómic.
¿Dónde puede leerse?: Con una mesa delante o un atril. El volumen pesa lo suyo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Prueba suerte en la biblioteca de tu barrio. Se puede encontrar en algunas.


jul 23 2013

Marcovaldo

Artículo escrito por: Beatriz Silva

Marcovaldo, titulado originariamente Marcovaldo o las estaciones en la ciudad, es una serie de veinte relatos, dedicados cada uno a una estación, que se suceden a lo largo del libro repitiendo un ciclo anual, que se completa, a lo largo del mismo, un total de cinco veces. Sin embargo, no es la narración ordenada, cronológica, que podría parecer, ya que no es una historia que vaya sucediéndose a lo largo del tiempo, un año tras otro, sino que las estaciones son el marco natural necesario para que se armen los relatos, que podrían ocurrir en cualquier otro orden. Nada indica que el cuarto invierno haya ocurrido después del primero; no hay datos ni hechos que den sensación de transcurso del tiempo; de Marcovaldo, el protagonista, no sabemos más tras leer el último, que tras leer el primero. Es decir, apenas nada. Marcovaldo es un ser aparentemente gris visto desde fuera, trabajador en un almacén, padre y esposo, al límite de la pobreza con el jornal que gana en la misma, igual que tantos otros, sin ningún rasgo aparente que lo haga destacar. Todo lo que tiene que ver con su vida como trabajador, en la que pasa la mayor parte del tiempo, aparece en el libro desdibujado, como si no importara (y de hecho, no importa), mientras que su vida familiar, su relación con su esposa, y con sus hijos, se va pintando a base de anécdotas cotidianas, de conversaciones, de momentos, que revelan el amor que hay en ella, a pesar de las circunstancias. Es, sin embargo, la parte que no se ve, la de los sueños, los pensamientos, y la evasión del protagonista, la que lo hace diferente, y la nos cuenta Italo Calvino. Porque Marcovaldo sueña, sueña constantemente y a cada paso. No sueña, grandilocuentemente, con ser rico, y llevar una vida de lujo con su familia (puede que Marcovaldo haya interiorizado la pobreza hasta para soñar), sino con procesos oníricos sencillos, cotidianos, que, sin embargo, parecen estar escondidos a los ojos de todos los demás. Marcovaldo sueña con la naturaleza. De forma a veces romántica, como cuando sueña dormir bajo los árboles, y despertar oyendo trinos; a veces práctica, como cuando encuentra setas, y sólo piensa en llenar con ellas la cazuela, ante lo exiguo de sus posibilidades; a Marcovaldo le basta un copo de nieve o confundir un rótulo luminoso con un bosque para lanzarse, imaginaria y realmente, a una búsqueda: la de la vida en la naturaleza, tal como la imagina. Bucólica y llena de oportunidades. Los diez primeros relatos que componen el libro le van haciendo, sin perder por ello (ahí radica la magia del personaje, y su poesía) un ápice de voluntad de encontrarla, encontrarse con una naturaleza muy distinta de la imaginada.Encuentra Marcovaldo, en vez de brazos arbóreos tendidos, sol, trinos, y comida por doquier, una naturaleza apenas existente, totalmente distinta a esa naturaleza amable y protectora, una naturaleza adulterada, hostil, que hace que prefiera, a fin de cuentas, la vuelta al hogar, por pobre, cerrado y desprovisto de poesía que éste sea. Se manifiesta este contraste sobre todo en el relato número 10 (Un viaje con las vacas), cuando es su hijo mayor, Michelino, quien va en pos de la vida agreste y soñada, lejos de la ciudad. A partir de ese relato, el libro cambia. En el siguiente, El conejo venenoso, cuando casi estábamos a punto de preferir la vida en la ciudad, la vida civilizada, Italo Calvino nos presenta un relato distinto, en el que le da la voz, y los ojos, a la naturaleza. Los diez últimos relatos, sin perder la poesía, sin que Marcovaldo ceje en su empeño (precioso, especialmente, en La lluvia y las hojas), muestran, en unos relatos mucho más punzantes y ácidos, ya no la naturaleza a la que quiere el protagonista escapar, sino la sociedad de la que quiere hacerlo. Esa sociedad deshumanizada, desnaturalizada, sobre todo, en la que los sentimientos hacia el prójimo no parecen existir. En la que Marcovaldo vive, y sueña, aunque, entre todos, parezcamos empeñados en hacer que sus sueños no prosperen, una y otra vez. Marcovaldo resiste la vida entre ensueños. Quizá sea su única forma de defensa. Y de supervivencia.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Poética y ácida.
Tipo de lector: Con ojos de ver.
Personajes: Protagonista, descrito desde el interior. El resto, esbozados.
¿Dónde puede leerse?: Bajo un árbol.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 23 2013

Emaús

Artículo escrito por: Laura Kvaternik

Emaús o el placer de reencontrarse con Baricco. Un Baricco fiel a su estilo, al lirismo y el misterio poético siempre presente en su obra. Pero percibimos, también, un Baricco más maduro, más crudo, oscuro. Sigue siendo él en cuanto que acaricia las palabras, pero las acaricia con manos callosas, como de un viejo lobo de mar. Se entrega el autor al Baricco amante, o quizás heredero involuntario, del cine negro. Se desarrolla al fin el Baricco de Sin Sangre, el Baricco creador de Adam –y de su perturbadora historia- en Océano Mar.
El título, más que acertado, alude a un pasaje de la Biblia en el que Cristo, en el día de su Resurrección, se encuentra con dos de sus discípulos, que van de camino a la aldea de Emaús. Cristo se une a ellos y van charlando y caminando juntos… Al llegar a Emaús, se sientan a cenar y Cristo toma el pan, lo bendice y les da. Sólo entonces los dos discípulos le reconocen. Demasiado tarde: él desaparece de su vista.
Con la misma ingenuidad que estos discípulos, los cuatro jóvenes protagonistas de la historia de Baricco se enfrentan a la realidad y a la vida sin ser capaces de entenderla y reconocerla. Acostumbrados a una existencia tranquila y devota, se embarcan de repente en una vorágine de acontecimientos sin ser conscientes de que eso está pasando, y eso es su vida, y eso ya es realidad y ya es pasado y ya es irrevocable.
Baricco dibuja el momento previo a la revelación, al descubrimiento, con los mismos claroscuros que encontramos en la obra homónima de Caravaggio. Y Baricco, como su compatriota, se alza una vez más como un genio, un maestro en su arte.
Lo mejor que tiene este libro, en mi opinión, es el grado de identificación con los personajes y con la historia que experimenta el lector. Sin entender nada, sin saber nada, nos embarcamos en la misma vorágine de acontecimientos que los protagonistas y, como a ellos, el huracán nos devuelve a tierra firme –a la realidad conocida- estampándonos violentamente contra el suelo: “Ya está. De vuelta en mi vida. Todo ha pasado. Pero… ¿qué ha pasado?”

Calificación: Brillante.
Tipo de lectura: Como en el mejor cine, se sugiere mucho pero se dice poco. No es una lectura complicada, pero requiere atención.
Tipo de lector: Creo que cualquier persona un poco abierta a un estilo no del todo convencional como es el de Baricco puede disfrutar con Emaús.
Argumento: El mundo de los cuatro protagonistas salta por los aires cuando la joven Andre se cruza en sus vidas.
Personajes: El Santo, Luca, Bobby, el narrador y Andre. Unos chicos que viven mientras ella se mata, o quizás una chica que sobrevive mientras los chicos mueren. Hasta que se encuentran.
¿Dónde puede leerse?: En un jardín o un parque, a la sombra de un árbol.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


jul 18 2013

Estética fotográfica

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Conjunto de ensayos reunidos en orden cronológico por parte del comisario Joan Fontcuberta, fotógrafo y artista de la apropiación catalán, supone en su conjunto un volumen indispensable no sólo sobre historia de la fotografía, sino también acerca de las inquietudes que desde 1846 a 1965 ha llevado a artesanos, discípulos y maestros a definir el medio como campo sobre el que estudiar desde el arte y la ciencia a lo postmoderno.
Desde William H. Fox Talbot, que ya hablaba de la dependencia con la pintura, pasando por Robert Demachy que empieza a diferenciar entre pictorialismo y pictoricismo, Henry Emerson o Peach Robinson. Al igual que le pasó al cine con el teatro, el hecho de que un día llegara Eastman Kodak a democratizar un terreno sólo vedado a unos pocos, hizo que en torno a esta disciplina se formasen alumnos aventajados y diletantes de toda especie.
Esto explica la necesaria actitud de estudio y profundización que empezamos a notar en el texto de Paul Strand que saca a colación al primer fotógrafo reconocido que no quiso ser pintor: Alfred Stieglitz, alguien que demás quiso ser imitado por artistas al óleo.
Especialmente poético es el de Salvador Dalí, que entronca con la tradición de Henri Cartier Bresson a través de Carl Georg Heise o Werner Graff.
En un paso intermedio destacar la labor realizada sobre publicidad y fotoperiodismo, que tratan de no cargar en exceso las tintas sobre la ingenuidad en la composición y sí sobre la llegada de una especialización técnica, que sin obviar la visión psicológica en el retrato, profundice en algo más que una visión que desnaturaliza lo que toca (véase por ejemplo en el retrato de la mujer con Leica presente en el capítulo de Laszlo Moholy Nagy).

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionado a la fotografía y su evolución.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Reflexivo.
Personajes: Grandes artistas y todo el que se acerque con cierta inquietud.
¿Dónde leerlo?: En Madrid, aprovechando cualquier exposición de PHE.


jun 26 2013

La infancia de Alan

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Los autores; especialmente los más jóvenes o los que comienzan, sea cual sea su edad; se pasan el día pensando para dar con la idea monumental, espléndida y grandiosa; con la idea que les permitirá ser aclamados y famosos. Creen que ser escritor es algo así como ser una máquina de fabricar ideas pomposas y deslumbrantes. Sin embargo, los autores más veteranos o los grandes talentos; sea cual sea su edad; saben que la literatura, igual que el mundo entero, se soporta sobre las cosas pequeñas, sobre lo cotidiano, sobre la realidad más cercana. Para escribir y hacerlo bien no es necesario nada que no sea mirar la realidad, ordenarla y explicarla.
Emmanuel Guibert conoció a Alan Ingram Cope. El autor de cómics anotó la vida de Alan y la dibujó. Parte de ese trabajo se concentra en La infancia de Alan (La guerra de Alan precede a esta y abarca las experiencias del personaje durante su experiencia bélica). Una adorable novela gráfica en la que; de la mano del personaje principal, Alan; se repasa lo que fue la sociedad norteamericana de entreguerras y cómo funcionaban las cosas para las familias humildes. La niñez y juventud del personaje nos aporta un punto de vista fresco y desenfadado (a veces, casi infantil); el relato salta de anécdota en anécdota sin olvidar profundizar en la psicología de los personajes y, por tanto, sin abandonar el relato en la cuneta de la falta de sentido.
El trabajo de Emmanuel Guibert es sorprendente por su diseño. Cada página puede aportar un nuevo matiz gráfico que hace de la lectura un rato agradable y fascinante. Del mismo modo, se alternan viñetas que incluyen viejas fotografías que el autor retoca para que formen parte del conjunto narrativo sin alterarlo. El autor elimina (no pocas veces) todo lo que rodea al personaje y le hace aparecer como algo único y exclusivo en el mundo.
Aunque la grandeza de este trabajo radica en la desaparición del filtro que supone el autor. Guibert no aparece por ninguna parte, se inhibe con inteligencia para que Alan y su entorno sean protagonistas absolutos.
El guión es sencillo aunque visita los lugares imprescindibles. Por ello, este libro es muy recomendable para lectores jóvenes. Tal vez, 12 ó 13 años sean suficientes para acceder a esta novela gráfica sin dificultades. El límite por arriba no existe. Los adultos pueden disfrutar mucho con este cómic.
De lo pequeño sale cualquier libro. Es posible que de lo enorme no salga nada de nada. Lo grande abruma. Incluso a los artistas.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Desde 12 años en adelante.
Tipo de lectura: Amena y gratificante.
Personajes: Muy bien perfilados.
Argumento: El mundo desde la niñez y la humildad.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en un banco del barrio.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jun 10 2013

99 ejercicios de estilo

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Del mismo modo que Raymond Queneau en sus Ejercicios de estilo mostraba distintas opciones de escribir textos en prosa, Matt Madden lo hace en sus 99 ejercicios de estilo. Pero Madden es dibujante y su libro es un cómic.
El autor juega con el diseño de página, con el cambio de planos, con un punto de vista u otro, con formatos (encontramos desde mapas a anuncios que intentan contar lo mismo), con el color o con las herramientas de trabajo (las suyas como dibujante).
¿Dónde está lo interesante? En la respuesta del lector. Un único mensaje convertido en 99 porque la forma de presentarlo lo matiza de modo que se modifica y modifica al receptor. Este es un cómic que, bajo la apariencia de la práctica absoluta, encierra una carga teórica enorme. Y, como avanza el autor en un breve prólogo, un intento de demostrar que en cualquier manifestación artística, es el conjunto del trabajo lo que determina y no elementos aislados.
Conviene saber que, a pesar de ser un excelente cómic, no todo el mundo se sentirá interesado en él. 99 ejercicios de estilo requiere un tipo de lector que vaya más allá de la lecturas de cómics buscando entretenimiento, un tipo de lector que se interese por cómo y por qué se hacen las cosas.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Interesado en procesos narrativos, en técnicas de narración.
Tipo de lectura: Fácil aunque requiere cierto grado de reflexión una vez realizada. Puede leerse de forma aleatoria y en distinto orden cada vez.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier sitio en el que se permita estar atento a detalles y propuestas.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jun 5 2013

Bearn o la sala de las muñecas

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Es un lugar común comparar esta novela con El gatopardo, de Lampedusa. Las dos hablan de la decadencia de una antigua estirpe deslumbrada por las luces de una nueva sociedad que emerge para enterrarla en el olvido.
Bearn es un señorío de Mallorca anclado en la tradición de lo rural, al horizonte está el París del Segundo Imperio, lugar de perdición y de brillos mundanos. Son los escenarios en los que sucede la narración.
El escritor mallorquín Llorenç Villalonga elige para contar la historia al capellán de la casa, Joan Mayol, un personaje implicado y recalcitrante, que se opone en las ideas al señor de Bearn, visionario librepensador. Representan el pasado y el futuro, nacieron con cierta falta de frescura y nos parecen impostados, pero esto no le quita mérito a la novela, escrita con elegancia, sostenida por una trama interesante y una arquitectura ingeniosa.
La sala de las muñecas encierra uno de esos secretos de las viejas familias.
Y además de una gran historia de amor -y de otra de perdición y desenfreno- nos quedamos con el retrato de ese pueblo de Bearn refugiado en la religión y la costumbre, en la evolución leve pero rica en matices del personaje de doña Maria Antonia, en la sentencia de un mundo que declina pero cuyo espíritu quedará ahí formando parte de nuestro alma colectivo. Porque Villalonga lo preservó para nosotros.
Sobre las líneas de la novela parece resonar todo el tiempo la brise légère del Fausto de Gounod que nos explica el significado de todo y que pone marco histórico a la narración.
Como ocurrió con El gatopardo, Bearn no fue bien valorada en el momento de su publicación, 1956. Formalmente parecía una novela antigua, convencional, y eso encubrió la riqueza de su mundo interior y empañó la brillantez de una escritura que se lee sin reparar en su molde, como ocurre con las buenas novelas.
Con más o menos polémica en torno a la lengua de redacción del primer manuscrito, Bearn o la sala de las muñecas es reivindicada hoy con fuerza para la literatura en catalán.

Calificación: Espléndida.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Muy entretenida.
Argumento: Ingenioso.
Personajes: Divertidos.
¿Dónde puede leerse?: En Mallorca, en el campo.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


may 28 2013

Imán

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Ramón J. Sender vivió en primera persona, prestando servicio militar, la Guerra del Rif, el desastre de Annual.
Ésta novela se basa en aquellos acontecimientos.
Es una redacción estremecedora por lo detallada, parece que el escritor haya detenido el tiempo para poder aprehender, retener y dar forma mediante la palabra a cada fugaz momento de una batalla consiguiendo concitar una imagen perfecta no solo de las acciones, los paisajes y la vida de campamento y de campaña, sino también de los sentimientos: el miedo, la desesperación, la fatiga, la violencia engendrada y recibida por unos muchachos encerrados en una trampa mortal.
Novela cruda, precisa, minuciosa, que es también crónica veraz.
Los hechos desnudos la convierten en una crítica de la guerra, del patriotismo vano, del belicismo inútil.
Con sus palabras –que de manera insólita valen aquí más que mil imágenes- el escritor alumbra un mundo en ruinas, no el que queda después de la batalla sino el que existe durante la misma, dentro, envuelto en una nube de pesadilla que ojalá fuera una ficción, que ojalá solo hubiera ocurrido una vez, que ojalá que solo fuera parte del pasado.
El estilo literario de Ramón J. Sender alcanza en Imán una altura excepcional, con frases contundentes, con la implicación de un narrador hiperestésico y hábiles partes dialogadas que aportan color y dan vida a los personajes.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Voluntarioso e interesado.
Tipo de lectura: Densa.
Argumento: El de una campaña militar, la muerte.
Personajes: Nítidos.
¿Dónde puede leerse?: En Marruecos.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.