ene 23 2013

Guerra del tiempo, otros relatos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Viaje a la semilla es un cuento desconcertante, tramado para sorprender al lector mediante la inversión del tiempo. Iniciado el relato, la narración avanza hacia atrás, paradójicamente bien urdida. Lógica.
Semejante a la noche puede ser un homenaje a los relatos homéricos, en él una guerra se hace igual a otra guerra porque un hombre es igual a cualquier otro, y los pretextos guerreros, las ansias de conquista y los miedos de la partida hacia lo desconocido se continúan, idénticos, a través de las eras y los eones. Semejante a la noche es la confusión, la ensoñación, la mezcla de las materias en los sueños, son los deseos.
El camino de Santiago como recorrido iniciático no realizado, como escapada, lleva a nuestro protagonista a girar por el globo de la tierra y el agua, en una narración que nos intenta acercar al pasado, trabajando la materia histórica como realidad compuesta de vivencias. Historia(s) que alumbró (alumbraron) la nuestra. Intrahistoria de los sueños de la conquista, fascinación del descubrimiento de un mundo nuevo. Camino, deambular.
El escritor cubano Alejo Carpentier trabaja en estos tres relatos con el Tiempo en un ejercicio de virtuosismo literario: tiempo que regresa, que camina hacia atrás, que se mezcla, cosas que suceden al mismo tiempo que otras cosas, sucesos históricos intercalados, desordenados, que sin embargo componen un relato coherente. Una reflexión sobre el suceder, el alternarse de las hechos, el permanecer de los pensamientos y de los deseos que lleva al su autor a titularlos –juntos- Guerra del tiempo.
Relatos ingeniosos e inesperados que se prolongan en el acierto con el que el escritor escoge y elabora sus temas en Otros relatos: es el caso de la sombra en Oficio de tinieblas, un cuento magníficamente trabajado en el que lo simbólico se convierte en una realidad motora. En Los fugados es el instinto, la crueldad animal y la humana, el afecto y la fidelidad, girando en torno a la esclavitud, el negro como ser animalizado, poseído, perseguido y cazado.
Inmediatamente nos damos cuenta de que el Diluvio Universal es el asunto de Los advertidos, en el que Carpentier deslocaliza el mito en una reflexión ácida sobre las religiones y el origen de las mitologías.
Y El derecho de asilo es un sarcasmo sobre las sociedades latinoamericanas, sus asonadas, sus cambios de bando y la facultad de los políticos para perdurar, lo explica todo en tono de astuta comedia.
Los cuentos o relatos cortos de Alejo Carpentier son tan brillantes como sus mejores novelas.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Cualquiera, aficionados a lo que se suele llamar novela histórica, adscripción engañosa.
Tipo de lectura: Intensa pero interesante.
Argumentos: Muy curiosos. El caso de Viaje a la semilla, y Oficio de tinieblas, sencillamente geniales.
Personajes: Soñadores y viajeros.
¿Dónde puede leerse?: En un viaje, en una playa, en un puerto mejor.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en www.tiposinfames.com


ene 14 2013

Desde el corazón de la manzana

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Juan Farias invita a escribir con este libro. A percibir el mundo desde lo pequeño, desde esas cosas que parecen insignificantes y son, en realidad, el soporte del universo entero.
Desde el corazón de la manzana es un libro para niños de ocho años en adelante. Pero no por ello el autor renuncia a un discurso compacto y bien estructurado. Sabe, como todos los buenos autores de literatura infantil y juvenil, que sus lectores son personas que razonan y muy capaces de entender lo que se les quiere decir. Eso de utilizar un puñado reducido de palabras para narrar, eso de usar expresiones facilonas y vacías, es cosa de los que consideran mal a sus lectores.
Los niños reciben un consejo del maestro. Escribid, contad el mundo. Uno de ellos aprovecha un castigo, un momento de aburrimiento, otro de reposo, cualquier excusa para hacerlo. Y lo que tenemos es una estampa desde la mirada del muchacho, la construcción de un mundo propio, la posibilidad de entender las cosas filtradas por alguien que puede ver más allá de las cosas gracias a la escritura.
Hay momentos verdaderamente divertidos. No sólo para los niños que lo lean. Los padres se lo pasarán muy bien con el comportamiento de los adultos. Visto desde este joven escritor parecemos una banda de ridículos.
Muy recomendable este libro de Juan Farias.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Exquisita.
Tipo de lector: Niños de ocho años en adelante. Y padres. Y abuelos.
Argumento: Cómo se construye un mundo.
Personajes: Definidos con un par de trazos a la perfección.
¿Dónde puede leerse?: Tumbado en la cama junto al joven lector o junto a papá o mamá. depende.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


dic 26 2012

Los pasos perdidos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La creación de un mundo. Eso es lo que define la obra de los grandes escritores, entre los que se encuentra el cubano Alejo Carpentier. Un mundo con sus propias leyes y una perfecta sincronización de las piezas que lo arman: colores, ciudades, personajes, ambientes y sonidos, envueltos en la niebla creacional de los fenómenos de la atmósfera.
Sin que nos demos cuenta en Los pasos perdidos nos vemos inmersos en situaciones de las que ya no podemos salir, hechizados por lo que sucede en ellas, pero también por la propia metafísica de su realidad.
Trama y relato sometidos a la elaboración literaria como tema.
Como en otros escritores latinoamericanos nos encontramos con una prosa que alterna lo épico, lo solemne, la soberbia de la alucinación y la materialidad de lo tangible.
Y la música.
La música sin la que la obra de Carpentier no se puede comprender y que está en el trasfondo de sus novelas, generando un ritmo especial, indisociable de la escritura.
Aquí el motor de la novela es la búsqueda, en lo remoto de la selva, de raros instrumentos musicales, esto le sirve al narrador-protagonista para guiarnos por un viaje al corazón de las tinieblas que es el origen de la música, en una gran aventura americana a través de un Nuevo Mundo inmenso, desbordante de maravillas, una búsqueda de El Dorado, una nueva Odisea que se inicia en un espacio inusual, entre las bambalinas de un teatro, para avanzar por ciudades latinoamericanas en eterna revolución, cordilleras primigenias, selvas; sintiéndonos tras Los pasos perdidos de los primeros conquistadores que obsesionan a Carpentier.
Es efectiva, por ejemplo, la descripción de una ciudad por las imágenes que materializan en ella quince faroles, narración –pues- creada con impresiones de palabras y de sonidos.
Los pasos perdidos es el deambular los hombres -por el planeta, por el tiempo- en busca del conocimiento, de la comprensión de la naturaleza, de una inocencia de paraíso perdido.
Nítidas referencias nos guían por la intención de la novela.
Podemos decir que Alejo Carpentier publicó esta novela en 1951, que había recibido en su juventud una formación musical que marcaría su persona y su obra, que suele citarse El siglo de las luces como su novela fundamental; y que -por su tono alto, la utilización soberbia del vocabulario y la intensidad de su trasfondo- Los pasos perdidos es una novela apasionante.

Calificación: Obra maestra.
Tipo de lector: Cualquiera, aficionados al realismo mágico.
Tipo de lectura: Intensa pero factible.
Argumento: Desgarrado en la narración.
Personajes: Verdaderos y fascinantes.
¿Dónde puede leerse?: En la selva.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en www.machadolibros.com


dic 17 2012

Viaje de invierno

Artículo escrito por: Laura Kvaternik

Amélie Nothomb nos presenta aquí a un hombre que alberga en su interior un universo hostil, un mundo de hielo que juzgaremos con reparo en las primeras páginas. Asco y horror. Desprecio.
Pero ¿qué ocurre después? Sin saber cómo, la autora y su protagonista logran engañarnos. Les acompañamos en un revelador viaje provocado por unos hongos alucinógenos y acabamos por comprenderlo todo. De pronto, nos vemos inmersos en ese mundo que tanto rechazo nos causaba sólo unos minutos antes. Colocados como los personajes, flotando, sentimos la belleza absoluta que tan a menudo ignoramos. Y eso nos lleva a comprender el horror. Comprendemos al protagonista y comprendemos su plan de
secuestrar un avión y estrellarlo contra el más emblemático edificio de París. ¿Sabes cuál es? Tiene forma de A: A de Amélie, A de Astrolabio, A de Aliénor; y A de Amor.
En mi opinión, la exquisitez de este relato reside básicamente en la capacidad de su autora de jugar con nosotros, de manejarnos como a marionetas hacia el interior de ese mundo y esa mente. Su mayor flaqueza, sin embargo, es la de quedarse a sólo un paso de llevarnos a compartir la idea del protagonista. Si bien le acompañamos en la vorágine de sus alucinaciones, una vez superados los efectos de la droga y ya con los pies en el suelo, podemos comprender el razonamiento del asesino y suicida, pero no llegamos a compartirla.
Su decisión puede resultar hasta poco creíble. Por eso el final abierto resulta el mejor cierre posible para estas páginas.

Calificación: Exquisito.
Tipo de lectura: Fácil y rápida, se lee en un día.
Tipo de lector: Es difícil de decir… Personas que sepan apreciar la belleza en el horror.
Argumento: El protagonista y narrador de la historia se dispone a estrellar un avión contra la Torre Eiffel. Antes, escribe en una libreta la historia que le ha llevado a ese punto: una historia de amor por una mujer, Astrolabio, cuya existencia ha encadenado a la de Aliénor, una brillante novelista que padece un extraño tipo de autismo. Un triángulo amoroso de afilados ángulos.
Personajes: Ellos tres solos se bastan para dar forma a esta historia.
¿Dónde puede leerse?: Estés donde estés, la historia te atrapará sin esfuerzo.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


nov 23 2012

Aspectos de la novela

Artículo escrito por: Augusto Prieto

E. M. Forster es conocido por sus novelas Habitación con vistas, Pasaje a la India, y Maurice.
Bajo el título de Aspectos de la novela, se editó un ciclo de conferencias que el novelista dictó en el Trinity College de Cambridge en 1927. En ellas analizó la construcción y la eficiencia de la novela a través de sus diferentes aspectos: relato, trama, personajes, fantasía, ritmo, tono y estructura.
Es una obra que se encuentra citada con cierta frecuencia  en ensayos sobre literatura y es importante porque redacta una teoría de la novela que habrá de influir notablemente en la crítica y los estudios literarios.
Destaca en su análisis sobre las diferentes clases de personajes –planos y esféricos-, la diferenciación entre relato y trama en base a la causalidad, y el establecimiento de los diferentes tipos de estructura y ritmo que adopta una novela, asimilándolos muy efectivamente con la pintura y la música.
Pero Forster se centra en la novela británica –contemporánea o cercana-, y parte de su discurso ha quedado anticuado por los movimientos posteriores. Además bastantes de los ejemplos que pone eran tan próximos para sus oyentes como son lejanos hoy para nosotros –Meredith, Bennett, Goldsmith- así que a pesar de los estupendos análisis que hace de Twain,  James, Gide, o Proust -de quien no se había terminado de publicar su obra monumental cuando Forster escribe, por dar un dato significativo- perdemos un poco las referencias.
Nos avisa el autor, y es cierto, de que cierto tono informal, coloquial, que utilizó en las conferencias pierde su efectividad por escrito; la verdad es que se fosiliza y se hace enredoso en sus razonamientos.
Quizás debido a todas estas cosas es una obra que no se ha publicado en español con frecuencia y es, por tanto difícil de encontrar, porque parece superada por estudios posteriores.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesado en los mecanismos de la ficción.
Tipo de lectura: Algo farragosa.
Personajes: Planos o esféricos.
¿Dónde puede leerse?: En un parque.
¿Dónde encontrarlo?: Puede intentarse en www.iberlibro.com


nov 20 2012

Corazón tan blanco

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

La voz que utiliza el novelista madrileño, Javier Marías, más conocido fuera que dentro de su país, se nutre en ésta su novela más celebrada, de angustia, tortura y olvido; parece poblada y preñada de conocimiento y desmemoria, de infancia y abotargamiento; esta voz es, por ello, interesante y dubitativa, engañosa en intenciones como tan certera en el uso propio del duermevela tan propio del recurso del monólogo interior. A través de ella, se trata de vehicular, con referencias al Macbeth de Shakespeare, la inquietud de la desgracia, de lo dramático que asoma como en una ventana plenamente abierta al sol, una historia oscura, apabullante, donde sólo el lector avisado será capaz de rellenar los huecos a su antojo.
Tenemos el color blanco como medida justa de inocencia y cobardía, como lo es también esa almohada con la que se asfixia el tiempo. Tenemos también un hipotético caso de suicidio, que es homicidio, que es asesinato. Y tres o cuatro mujeres, que además de Ganz, padre del interfecto y del que por acumulación sabemos cada vez menos; y la sangre y la muerte, más sugerida a través del teatro, más teatralizadas o pensadas, que reales en los personajes, que siguen adelante a su pesar.
Expirar en la mente de los personajes o los lectores conceptos como el de culpa no es tarea baladí y esto lo sabe o lo quiere saber de sobra el autor, pero el empeño es otro, el de situarnos en un microcosmos como es el propio de unos traductores o intérpretes hastiados de su labor cuasi-burocrática, que se meten a detectives privados de lo propio, siendo esto tan ajeno.

Calificación: Extraordinaria.
Tipo de lector: Aficionado a la literatura con mayúsculas.
Tipo de lectura: Adusta, contrariada.
Argumento: Esclarecimiento de una muerte familiar.
Personajes: Desde dentro.
¿Dónde leerlo?: En una casa sin balcones a la calle.


nov 5 2012

El lector

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Bajo el aspecto de una novela breve, sencilla en sus recursos, Bernhard Schlink ha construido una de las reflexiones más profundas y más complejas que la literatura ha podido hacer sobre el papel del pueblo alemán en la guerra.
Su protagonista es un muchacho convertido en lector para una mujer madura, en una relación que se mantendrá –imprevisiblemente- toda una vida.
El lector es una historia de amor  que simboliza la confianza en el ser humano, en sus valores positivos y su afán de superación. Es una revisión y un exorcismo de los demonios del pasado, una voluntad de pasar la página de la historia sin borrar las enseñanzas de las páginas anteriores.
El relevo natural de las generaciones planteó un dilema moral sobre la participación de la gente común en los crímenes de la guerra nunca resuelto, que Schlink investiga gracias a una ficción sorprendentemente real, con un resquicio abierto a la inocencia en medio del horror.
El lector habla de la reconciliación y el entendimiento, de la misión de los herederos de un mundo en ruinas, de la necesidad de perdón; es una novela hermosa, que nos atrapa en una primera persona sincera y reflexiva, escrita sin alardes ni artificios
Novela de iniciación –de manera diferente- para el narrador, para su protagonista Hanna Schmitz, para el escritor y para los lectores.
Nacido en Bielefeld en 1944, Bernhard Schlink ejerce como juez, y ésta novela tiene mucho que ver con el ideal filosófico de la justicia.
La fiel recreación para el cine que realizó Stephen Daldry en 2008, con un guión basado en la novela, interpretada por Kate Winslet en el personaje de Hanna Schmitz, fue un éxito de público, de crítica y de reconocimiento.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Excelentemente compuesto.
Personajes: Complejos.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en un jardín, al sol.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en www.libreriamendez.net


nov 4 2012

Antología de la poesía culterana

Artículo escrito por: Augusto Prieto

No es necesario hablar aquí del culteranismo, un movimiento literario iniciado por Góngora en el siglo XVI, ni insistir en que sus características más acusadas convierten los versos en sujetos oscuros para el lector debido a los hipérbatos, la alteración del orden natural de la construcción de las frases; las metáforas que mutan el mensaje literario en un enigma, y la insistencia en los temas mitológicos, cuyas claves manejaban en la época las personas cultas y hoy casi nadie.
A pesar de todo esto, la poesía culterana influyó definitivamente en la construcción de nuestro idioma castellano y exhumó e inventó palabras que han pasado al vocabulario habitual y que nosotros hemos heredado con comodidad. El ejemplo está en Quevedo:

Poco, mucho, si no, purpurancia,
neutralidad, conculca, erige, mente,
pulsa, ostenta, librar, adolescente,
señas traslada, pira, frustra arpía.

La consolidación del lenguaje concebido como juego y divertimento de minorías.
Señala Ángel Pariente en su prólogo que apenas existen antologías similares, que muchos de los poetas culteranos han sido olvidados, opacados por Góngora, y que cuando son rescatados en alguna recopilación, lo son con poemas de otro estilo. De ahí el interés de ésta que es una muestra destacada del movimiento.
La guinda la ponen los críticos anti culteranos en sus impostaciones, como Lope de Vega (Conjura un culto…), o el mencionado de Quevedo (Quien quisiere ser culto en sólo un día), tremendamente divertidos gracias a su ingenio.
La base del pastel es, por supuesto, don Luis de Góngora y Argote, con De la toma de Larache, fragmentos de las Soledades y de la Fábula de Polifemo y Galatea.
Entre las capas hay de todo: autores con un solo poema, raramente publicados, como es el caso de Juan Bermúdez y Alfaro y su Narciso; clásicos como el Primero Sueño de sor Juana Inés de la Cruz; escritores incidentales, recordados hoy por otras cosas, como el conde de Villamediana, y hasta quince más: Francisco Antonio Bances Candamo, Gabriel de Bocángel y Unzueta, Jerónimo de Porras, o Pedro Soto de Rojas, entre ellos.
Un lector ignorante como yo hubiera necesitado un apéndice de anotaciones que ayudara en el desentrañamiento de tanto misterio y una edición menos básica, a la que por lo menos no se le desprendieran las páginas, aunque se comprende y se agradece el esfuerzo de sacar al mercado una obra así.
Hay fragmentos y poemas que se disfrutan por su propia sonoridad, por la belleza de sus composiciones, en otros se atisban las imágenes.
Comprenderlos totalmente requiere más de estudio que de mera lectura.

Calificación: Curioso e interesante
Tipo de lector: Estudiosos, estudiantes y aficionados a los enigmas
Tipo de lectura: Oscura
Personajes: Mitológicos en su mayor parte
¿Dónde puede leerse?: Requiere obras de consulta, luego mejor en la biblioteca o en casa
¿Dónde encontrarlo?: Manejo una edición desastrosa de 1980, no sé si existen otras, intentar en www.iberlibro.com