jun 3 2013

Tragedias (I)

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Medea es la reina de la tragedia, un género caracterizado por el desencadenamiento de una desgracia anunciada e inaplazable, una desgracia que sobrecoge al espectador y le recuerda su papel de brizna en el universo. La venganza de Medea es despiadada, su drama es intenso y concentrado.
La venganza de Hécuba –sin embargo- es modulada y razonable, necesita de la complacencia del oyente, se justifica en su desdicha, que es la de las mujeres de Troya: exiliadas, viudas y cautivas; como Andrómaca, obligada a compartir su marido con otra y de la que sirve el autor para analizar los vicios de las mujeres –tema recurrente en sus obras- y los males de la bigamia.
Eurípides intenta situarse siempre en posiciones racionalistas y esa búsqueda de argumentos que convierte a sus personajes en humanos los acerca al futuro, a los lectores y los espectadores del siglo XXI. A pesar de ser difíciles de analizar en su contexto, porque ni uno solo de los ciclos en los que se estructuraban sus tragedias ha quedado completo. A pesar de que sus personajes vienen de leyendas cercanas a los griegos pero no a nosotros que nos perdemos en las cadenas de los mitos y las generaciones.
Fedra rompe un tabú al enamorarse de su hijastro, Hipólito, y en la desesperación lo arrastrará en su caída. Su tema es la pasión descontrolada, el poder que tiene Eros sobre los cuerpos y las almas.
El derecho sagrado de asilo de los suplicantes se analiza en Los Heráclidas, un asunto que obsesionaba a los griegos y que era una de las bases de su sistema legal.
Alcestis es una obra curiosa, una tragicomedia muchos de cuyos matices se han perdido con el tiempo, las versiones y el resto de una tetralogía. Todos se lamentan por el destino de Alcestis que acepta morir en el lugar de su esposo, pero nadie acierta a ver el cinismo que encierran las lamentaciones, especialmente en lo que respecta a Admeto, su marido.
También es satírica El Cíclope, cuyo argumento viene de La Odisea y que recrea, para regocijo de los espectadores, la astucia del ser humano, representado por Ulises.
Eurípides es el último en el tiempo de los tres grandes trágicos griegos y dice la leyenda que nació el día de la batalla de Salamina, en la que Esquilo habría participado, y un Sófocles adolescente formado parte del coro que celebró la victoria. La escalera generacional viene a representar una Edad de Oro en la que el teatro recogió las aspiraciones morales de los pueblos de la Grecia antigua y formuló su dramaturgia con estructuras cerradas.

Calificación: Extraordinarias, especialmente Alcestis, Medea y Hécuba.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Hace falta habituarse al tono y a las referencias pero no son tan difíciles como se teme.
Argumentos: Intensos.
Personajes: Desbordados por las pasiones.
¿Dónde puede leerse?: En Grecia.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en www.machadolibros.com, es el primer tomo de Eurípides en la Biblioteca Clásica Gredos.


nov 6 2012

El arte de amar

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Publio Ovidio Nasón demuestra en esta obra poética sus cualidades de bon vivant para con las mujeres. Lejos de ser un monumento a la eroticidad, se sirve de la mitología y las vidas de los dioses para, a través de un rico y culto acerbo de ellos, aconsejar en los dos primeros libros al hombre y en el tercero a la mujer sobre las relaciones entre ambos sexos, tan difíciles a veces y dadas a desequilibrios que confrontan vulnerabilidades.
De muchos es sabida la tendencia de este precursor de Cyrano por leer y alimentar en voz alta sus poemas y discursos, por lo que decir de él que fue un Homero romano, tal vez lo dignifique y en estos casos confronte la abundante y decadente sociedad romana más dada a los placeres de la carne y a los abusos masculinos, con la más pícara en su juglar presencia griega; en cualquier caso, ambas figuras son unidas aquí más por la vertiente culterana que conceptista, y si bien el poeta griego pasó a la historia por contarle al pueblo, el hecho de que Ovidio recitara a las élites romanas no resta ni intelectualidad ni artisticidad a su propuesta.
Edimat además nos aporta un edición bilingüe, con el latín original como referencia; resulta moderno el intento por el que se pretende transgredir el concepto de autoayuda fácil, para mantenerse lejos. Comenzando el periplo más o menos con el rapto de los romanos a las sabinas para terminar dando consejos sobre cosmética e higiene a los y las jóvenes que allí leyeren.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Interesado en algo tan amplio y concreto como es el amor.
Tipo de lectura: Intensa y práctica a partes iguales.
Argumento: Hombres y mujeres desde el principio de los tiempos.
Personajes: Dioses y humanos.
¿Dónde leerlo?: Cerca de las ruinas del foro romano.


mar 18 2012

Églogas, Géorgicas, Obras menores

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las composiciones con las que el escritor latino Virgilio recogió el testigo griego de Teócrito bajo el título de BucolicaLas églogas- causaron un efecto decisivo en la poesía del Renacimiento, destacadamente entre Tasso, fray Luis, Garcilaso y Ariosto; todos ellos reivindicaron su  ambiente pastoril e intentaron reproducir la belleza de su métrica. Lo que resulta más curioso es la forma en la que se deslizó un velo sobre sus poemas de amor homosexual, que trajeron de cabeza a los intérpretes cristianos que sin embargo quisieron encontrar en otros, en Polion, la profecía del advenimiento de Cristo.
El pastor Coridon lamenta los desdenes del hermoso mancebo Alexis y procura cautivarle con promesas y halagos, así resume el argumento don Eugenio de Ochoa en su traducción de las Obras Completas de Virgilio y después añade: Esta égloga encierra una alegoría ciertamente difícil de explicar y que ha ejercitado en vano la sutileza de los comentadores.
Tanto Coridon como Alexis serán reivindicados muchos siglos más tarde por André Gide y Marguerite Yourcenar.
Son las Églogas una colección de diez poemas que da nombre a un género; hablan de amores desgraciados (La hechicera, Galo), desarrollan duelos poéticos (Palemon, Melibeo), o cantan a la muerte de algún agraciado joven cual Dáfnis. Sileno relata el origen del mundo, mientras que Títiro, o Meris, refieren la desgracia que trae la guerra.
Son composiciones sencillas e inspiradas por la juventud.
Las geórgicas, Georgicon, son un regalo que nos dejó el patrocino de Mecenas. En ellas Virgilio hace un canto a la vida campestre y levanta el telón sobre la naturaleza, un descubrimiento que tiene algo de creación poética del mundo mediante la palabra. Es un tratado práctico de agricultura y ganadería, donde se instruye el cultivo del olivo y de la vid o la explotación de las colmenas, y contiene un elogio sobre la vida campestre que impregna toda la obra, que arranca de los ambientes pastoriles de las Églogas y se continua en otros poemas que se atribuyen al Cisne de Mantua: El huertecillo, El almodrote, La ventera, o El mosquito. La garza es la explicación de un mito y los Catalectos son breves sátiras, ataques y dedicatorias.
Églogas y Geórgicas se dedican al gran Augusto convertido en dios.
Luis Antonio de Villena recomienda una traducción en verso, la del jesuita Aurelio Espinosa Pólit; yo aconsejo vivamente la de Eugenio de Ochoa, en prosa, que es la que conozco y que considero excelente en todos los sentidos, suponiendo que el siglo XX habrá dejado interesantes estudios.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Cualquiera interesado en los orígenes de la literatura.
Tipo de lectura: Amable.
¿Dónde puede leerse?: En el campo, en primavera.
¿Dónde encontrarlo?: En tus libreros favoritos de nuevo o de lance.


mar 7 2012

Juicio a una prostituta

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Demóstenes fue abogado, político y retórico.
Y esto no es una obra de ficción sino un texto legal, el acta del juicio entablado por Teomnesto, ciudadano ateniense, y defendido por su suegro Apolodoro contra la cortesana Neera con la que un tal Estéfano vive como si fuera su esposa, porque ha trasgredido las leyes de la ciudad.
Porque Neera, que es esclava, puta y extranjera, ha pretendido integrarse en una sociedad cerrada a los extraños, levantada sobre firmes estructuras tribales.
Contra ella se erigen las leyes y se acumulan los testimonios.
El procedimiento nace viciado porque es una venganza repugnante, pero aparte de eso su exposición y las declaraciones que lo avalan son claras, contundentes e impecables. No debemos de perder esto de vista porque es una muestra espléndida de la realidad política y jurídica de la Atenas en el siglo IV antes del nacimiento de Augusto.
Y un ejemplo académico de actuación procesal.
Si las leyes eran justas o injustas lo decide el lector. Que diferencias y cuales convergencias hay con nuestros derechos civiles y nuestras reglas sociales, podrá meditarlo también. Y es muy interesante el paralelismo.
E intuirá, fuera del texto, una zona oscura –esta sí literaria y expresiva- en la que se encuentra una mujer sin voz, con su drama humano y sus circunstancias, la tasación del sexo como una mercancía, y el cuerpo y el alma de Neera  comerciados, repartidos, explotados y expuestos.
¿Ha cambiado algo en el mundo?
Ha triunfado la hipocresía, todo lo demás continúa igual.
El prologuista, Iván de los Ríos, realiza una introducción a sí mismo, donde lo de menos es Demóstenes y lo de más las citas cultas y rebuscadas (y yo es que en cuanto se cita a Adorno, me mareo); él, la traductora, y el editor con el título contundente, Juicio a una prostituta, son sutilmente oportunistas y tendenciosos, nos encaminan hacia un punto de vista, cerrándonos la puerta a los matices del término original hetaira (ἑταίρα), que no es meramente una prostituta (πόρναι), aunque Helena González justifica su traducción con una nota que la valida, y Errata Naturae gana méritos rescatando este texto interesante.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Interesados en textos legales y literatura clásica y político-moral.
Tipo de lectura: Un poco enredosa por la cantidad de personas que intervienen en el proceso.
¿Dónde puede leerse?: En una de las terrazas de la calle de la Montera de Madrid.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en La fugitiva de la calle de santa Isabel, http://lafugitivamadrid.blogspot.com


feb 20 2012

La Eneida

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La Eneida es la epopeya del héroe Eneas, príncipe troyano.
Nos cuenta la caída de la ciudad de Ilión, los accidentados viajes de los exiliados por el Mediterráneo, la llegada a las costas del Lacio prevista por el mismo Júpiter, y las guerras con los latinos que originaron la fundación de la ciudad más poderosa que vieran los siglos: Roma.
Está escrita en verso por encargo de Augusto; y con ella su autor, Virgilio, se consagró como genio de los tiempos, considerándose La Eneida (Aeneidos) una de las cumbres de la literatura universal.
La historia se inspira, sucede, y refleja La Iliada y La Odisea, perfecciona sus moldes, completa su argumento, y refina la estructura poética y la textura del latín al que convierte en canónico con la elegancia proverbial de la métrica virgiliana.
Los acontecimientos narrados en La Eneida forman parte inseparable de la cultura occidental y permanecen hasta hoy en las lenguas romances: el ardid del caballo de Troya, los amores de Dido y Eneas, o la fundación mítica de Italia como nación. Aún decimos en castellano que ardió Troya para referirnos a un acontecimiento catastrófico y previsible, consecuencia de la locura humana; como hablamos de Tirios y Troyanos para nombrar enemigos irreconciliables.
La importancia de La Eneida es tan grande que en tiempos de Adriano se practicaba la adivinación sobre sus páginas, como si fuera un texto sagrado; y Dante eligió a su autor como guía por el infierno en su Divina Commedia.
Sin el conocimiento de esta obra primordial el arte de Occidente (literatura, pintura, escultura, ópera) es ilegible.
Es una narración apasionante, llena de momentos dramáticos y de acción que nos transportan a un mundo anterior a la oscuridad del cristianismo, sensual, sensorial, guerrero, cruel pero honorable, pegado a la naturaleza y anclado en las fuerzas telúricas que gobiernan el mundo como divinidades elementales.
Es además un mapa geopolítico del mundo, una historia de la civilización y un análisis de las migraciones como elemento que hace avanzar las sociedades.
La refracción de la écfrasis de La Iliada en el Libro VIII -con la descripción del escudo forjado por Vulcano en el que están representadas las futuras grandezas romanas- no es más que uno de los engranajes que mueven la correa de transmisión de la literatura europea, formada por bandas paralelas en las que Héctor se corresponde con Eneas, y Lavinia es contrapunto de Helena; en el que el viaje de Eneas a los infiernos en busca de su padre, Anquises, preludia el Renacimiento; y los amores de Niso y Euríalo anuncian el futuro con su belleza.
La Eneida no es difícil de leer en prosa, solamente hay que tener intención de abordarla y dejarse sorprender por su poderosa construcción dramática.
La traducción de don Eugenio de Ochoa, de la Academia Española, en las Obras Completas de P. Virgilio Marón de 1869 es diáfana, la impresión elegante; se corresponde con el texto original para quien sepa interpretarlo –o lo estudie-, y se acompaña de unos utilísimos resúmenes y un índice de personajes. La edición es tan honesta que las notas finales no se señalan en el texto y solo irá a buscarlas el lector cuando necesite intuitivamente hacerlo, o le convenga.
Honorate l´altissimo poeta! (Dante Alighieri, Inferno)

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: Cualquiera, sobre todo los aficionados a los clásicos.
Tipo de lectura: Sugerente y espléndida.
Argumento: Trepidante.
Personajes: Heroicos y brillantes.
¿Dónde puede leerse?: Frente al Tíber.
¿Dónde encontrarlo?: Busca una buena edición antigua o moderna en tu biblioteca si es que no la han cerrado por los recortes, o en tus librerías habituales de primera o de segunda mano.


feb 15 2012

El Banquete

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De la mano de Carlos García Gual y Fernando García Romero, se entrega una nueva edición y traducción de este ejemplo de literatura simposiaca donde una serie de personajes afines al filósofo griego, disertan sobre el amor. Alcibiades, Sócrates o Diotima tratan de entender este fenómeno desde algo intermedio entre lo divino y lo humano, pues sólo participando de estos dos elementos se puede alcanzar la verdad o el bien, algo que siempre, en términos aristotélicos, será en potencia y no en acto.
El autor empieza haciendo una interposición en forma de diálogo de lo que será la cena, un lugar donde los participantes no tienen por qué participar del vino, si bien este líquido, a través de Baco, será fundamental para la exaltación de la amistad y acabará por hacer entender el texto también desde cierta embriaguez sensitiva (in vino veritas).
Se exalta, por contemporizar, el amor o amistad sexual entre hombres, al que se dedica más tiempo que al de mujeres, ya que vivimos tiempos donde las féminas no alcanzan poderío en este sentido. No obstante, el parlamento final de Diotima podría perfectamente estar enfocado al amor entre mujeres.
No se entiende a Eros sin el goce, sin embargo si a través de él tratamos de encontrar sentido, nos damos cuenta de que existen muchos y elevados por misteriosos caminos que a todos nos hacen tan locuaces como imperfectos, bellos como feos, inteligentes como tontos. El arte del amor debe practicarse rectamente y hacia la virtud, ya que en nombre de Eros se siguen cometiendo las mayores infamias.

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lectura: Compleja al ser interpuesta en un principio; ayudan las notas de los eruditos.
Tipo de lector: Aficionados a pensar.
Argumento: El amor como forma de alcanzar sentido.
Personajes: También hay un médico que interviene en el caso de que peligre la vida de amante o amado; y el cómico Aristófanes, contrapunto conductual de Sócrates.
¿Dónde leerlo?: En Wall Street, tratando de convencer a un broker que sin estudiar la Grecia clásica jamás entenderá nada de lo que le ocurre.


oct 1 2011

Tragedias

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las de Esquilo son las piezas teatrales –siete- más antiguas que nos ha dejado el tiempo (perdidas en los avatares de la historia millares de obras, entre ellas la mayor parte de las de este dramaturgo) considerado ya desde los tiempos antiguos, uno de los tres poetas trágicos canónicos. Los otros son Sófocles y Eurípides.
Dos mil quinientos años de representaciones separan la presentación de Los persas en el arcontado de Menón, 409 años antes del nacimiento de Augusto, del día de hoy.
Las versiones modernas transforman las intenciones originales, aparcan las estructuras formales, y pierden los ritmos del idioma y el mecanismo teatral, pero nunca la fuerza que las mantiene vivas.
Atosa, reina de Los persas inicia –pues- la historia del teatro envuelta en inquietantes presagios, en Susa, corazón del Imperio, junto a la tumba de su esposo Darío. El cumplimiento de los augurios desolará la más grande de las naciones del mundo al conocerse el desastre de su ejército en Salamina. ¡Ya no habrá ancianos!
Los persas es el canto de libertad de los griegos, pero también un homenaje al enemigo honorable, conjurado por la derrota.
Los siete contra Tebas formó sin duda parte de una tetralogía Edipodea. Una ciudad sitiada convoca a un pueblo detrás de su gobernante y enfrenta a dos hermanos en un duelo que concluirá sus vidas. En ella aparece por primera vez la nave del estado como concepto y unos dioses mudables que abandonan las ciudades conquistadas. La labilidad de las mujeres se convierte en quinta columna en una obra marcadamente misógina.
Como cada tetralogía, esta concluía con una pieza satírica, Esfinge, que desapareció, devorada por su enigma.
Se desarrolla en Las suplicantes el conflicto entre la voluntad y el deber, incompleto por el extravío en el tiempo de su contraparte, Egipcios, sobre la que se intuye una réplica grandiosa. El tema es el sagrado derecho de asilo y la protección del extranjero en la tierra griega.
Agamenón y Coéforos forman parte de la Orestía, obra oscura, culta y referencial, basada en la presencia de los signos, que lleva la tragedia a la máxima tensión, un lugar de suspense que ya no será rebasado nunca más. Hay en él densidad dramática, solapamiento de venganzas cargadas de razón. Se inicia la acción cuando el fuego anuncia en Argos la caída de Troya. Orestes y su hermana Electra declamarán el lamento funerario, vengadores de su padre, Agamenón.
La acción concluye en Las Euménides, que fabula la institución de los tribunales de justicia. Las Euménides representan la caída de un régimen tribal y primario, provocada por las maquinaciones de la razón. Como Los persas es profundamente ética y racional, mientras que el Prometeo encadenado es una obra emocional, que remueve las fuerzas telúricas y oceánidas; es el lamento de un padre, el primer redentor de la humanidad, su esperanza es la debilidad de un dios injusto del que prevé la caída.
Las ediciones de los clásicos suelen ser, por su formato y su diseño, tan atroces como los crímenes que encierran. La de Alianza es un buen ejemplo de ello.

Calificación: Espectaculares.
Tipo de lector: Todos.
Tipo de lectura: No tan difícil como se sospecha, descontadas referencias mitológicas y anotaciones.
Argumento: Frenético e intenso.
Personajes: Por sus hechos los conoceréis.
¿Dónde puede leerse?: En Grecia, arruinada por un gobierno conservador.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en cualquiera de tus libreros habituales, de nuevo o de segunda mano.


nov 16 2010

Áyax, Las Traquinias, Antígona, Edipo Rey

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Edipo es sin duda el Rey en este cuarteto de textos teatrales, unidos únicamente en la edición por motivos compilatorios. Siguen la secuencia temporal, supuesta en la creación de los textos, aunque no hubiese sido inoportuno alterar el orden de los dos últimos para facilitar su comprensión dramática.
Sófocles es considerado como uno de los padres del teatro. El Mármol de Paros, sitúa su nacimiento cuatrocientos treinta y cuatro años antes del nacimiento de Augusto. En ese gran siglo de oro, Atenas asiste al nacimiento de la democracia, que descarga del poder a los dioses, y enfrenta al individuo con su destino.
Edipo Rey es una obra decisiva en la historia del teatro, que es la de la literatura. Por la creación del mito, enraizado en lo subconsciente y lo primitivo; por la perfección de su composición dramática, que mantiene la tensión con un dominio de los recursos equilibrado y eficiente; pero sobre todo por la composición de un conflicto íntimo y desgarrador que deviene público, y que materializa un ambiente de pesadilla que captura al espectador, y en menor medida al lector. Edipo nace con un pecado original que le deja preso de la arbitrariedad del destino, pero también colabora en precipitarse dentro de una de las grandes tragedias de la literatura.
La confrontación de Antígona -hija de Edipo- con Creonte, es la que enfrenta al ciudadano con la ley; al individuo con la sociedad; pero también a la mujer con un mundo de hombres. Cuestiona el ejercicio del poder y la sumisión, en un contexto en el que el peso de la religión y de las tradiciones comenzaba a cambiar (como hoy, dos mil quinientos años después, sigue comenzando a cambiar, de ahí la actualidad del texto).
Esas dos obras son mucho más poderosas que Las Traquinias, en donde sin embargo se reflexiona sobre temas cruciales y se hace desde el punto de vista de la mujer: los celos, la reversión del Amor, la posesión del otro.
Sófocles ancla la tragedia de Áyax en la Ilíada, prolongando la querella por las armas de Aquiles. La obra teatral, tiene resonancias de ese gran poema épico. Es la historia de la caída de un gran hombre vencido por las pasiones de la ira y la venganza, que debe expiar sus culpas con la muerte para ser reivindicado. La construcción de los diálogos es un interesante ejercicio de retórica.
En todas las tragedias, el coro asume la reflexión sobre lo que sucede, y encaminaba -en la antigüedad- los estados de ánimo del espectador; leídas hoy, sus intervenciones resultan arduas por las continuas referencias a la mitología y el exceso lírico, complicado por las traducciones. En muchos montajes teatrales contemporáneos se prescinde de él o se reduce su presencia.
Como siempre sucede con el teatro clásico, conviene en su lectura acudir a diferentes versiones, incluso leyéndolas simultáneamente, porque las traducciones son bastante variables.

Calificación: Edipo Rey es una obra maestra y Antígona un excelente texto dramático. Áyax y Las Traquinias son interesantes.
Tipo de lector: Aficionados al teatro. Espectadores.
Tipo de lectura: Puede costar un poco entrar en los textos que tienen pasajes difíciles de leer, pero la construcción dramática acaba con todos los recelos. Facilita la lectura el hecho de que todos los textos son breves.
Argumento: Vertiginoso.
Personajes: Profundos.
¿Dónde puede leerse?: En Grecia. En Mérida.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería deberían tenerlo.