dic 26 2013

Un buen detective no se casa jamás

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Partiendo de una frase mítica sobre el arte de la literatura de género negro dictada por Raymond Chandler, la escritora y profesora madrileña, Marta Sanz, continúa la historia de Zarco y Paula, personajes de Black, black, black, a raíz de que el detective homosexual abandone el piso madrileño donde conoció al coleccionista de insectos Olmo, para irse a vivir a un riurau o masía valenciana para olvidarse de los posibles motivos de una inculpación. Y se sale de un charco para introducirse en una compleja trama familiar y sexual, donde la casa actúa como contenedor de espejos y miserias humanas. Dicen que el olvido está lleno de memoria, reflexiones como las que hace el propio personaje sobre sí mismo: el egoísmo, la cobardía o su carácter advenedizo, hacen de Zarco un narrador con flecos moderno que se define en virtud de su voz y enfermedad, la que le hace estar en Valencia y en Madrid, la que vicaria y fríamente le hace conocer gracias primero a Marina Frankel, luego a sus cuatro hijas monocigóticas por licencia libre, y después a Marina Orts y Marcos Cambra, herederos únicos de una familia que maltrata a las hijas de la ahora fugitiva en Stuttgart, todo un submundo donde la femineidad corrompida por exceso o defecto, las ganas de despotricar sobre problemas sociales de identidad y esa necesidad de mirar sucesivamente dentro y fuera de este mundo, son necesidades que le llevan a unas Perdices que no son las propias de un cuento de hadas. Uno se mira en esos espejos, pero más desde el pico de cristal que contribuye a hacer cortar y por el que la madrastra Amparo, guapa de cara, fea de alma, sabe sobrepasar el dolor, gracias a que es capaz de hacer algo tan simple como mirar a los ojos de frente.
Las referencias son esta vez más cinematográficas que literarias, y desde el Hitchcock de la portada, a Huston o Lang (como buena admiradora del expresionismo que es su autora), conforman un fresco metaliterario a veces poco accesible.
Todo es desventura y aguja que se clava en un relato que por momentos se encona y donde hasta la inocencia es tratada desde el engrudo collage del mal, convirtiéndose en estupidez sufriente. A sabiendas de ello, Zarco defiende la necesidad de vulgarizarse ante tanta complejidad bien entendida.
La novela sólo en una de sus seis partes, alterna monólogos interiores de las habitantes del riurau, dejando clara una intencionalidad latente del papel conscientemente escapista, por el que Zarco no se olvida de una hija, Fanny, y con la que en virtud de todo lo que ocurre, su relación se resiente.
A la vez sirve de subterfugio para dejar de creer que de lo urbano se escapa acudiendo a lo rural, borrando esa sonrisa bucólica que provoca la nostalgia, anulándola de una vez por todas y haciéndonos ver que es precisamente lo humano lo que tanto hiere.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Distinto.
Tipo de lectura: Hiriente.
Argumento: Zarco y sus visiones continuadas y nuevas sobre el Mal.
Personajes: Variados.
¿Dónde leerlo?: Entre Pinto y Valdemoro.

¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 25 2013

Tres navidades

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

En navidad, parece que el cuerpo demanda algo caliente, algo de marisco, escuchar los tormentosos villancicos tan resistentes al paso del tiempo y algo de literatura frente a la chimenea o, menos idílico, sentado en el sofá con la manta sobre las rodillas. Si esa literatura habla del espíritu de la época, mejor.
Quim Monzó presentó, en 2003, un volumen de relatos que colocan la acción en mitad de la navidad. Más o menos. Pero de navideños, esos relatos tienen poco. Porque ese tiempo se convierte en momento de ironía y de sarcasmo. Bien escritos (más por el ingenio que por una puntuación algo incompleta y, por tanto, algo incorrecta), bien agrupados.
El primero de los relatos, Blanca navidad, nos cuenta cómo se coloca un nacimiento y lo que pasa por la cabeza del que pone figuritas aquí y allá, cómo se las ingenia para aprovechar lo de otros años. La cerillera, segundo de los relatos, es una reescritura del cuento tradicional en la que Monzó juega con los materiales narrativos intentando entrar en la consciencia del personaje. Finalmente, La comisión, es un texto que el autor aprovecha para mofarse de la estupidez y mostrar su punto de vista sobre las reuniones en las que se deciden las cosas o se imponen incluso teniendo que ver con la navidad.
Poco espíritu navideño en este libro. Curiosos relatos.

Calificación: Interesante.
¿Tipo de lectura?: Fácil.
¿Tipo de lector?: El Grinch y sus seguidores.
Argumento: Esto de la navidad es para echarse a llorar.
Personajes: Bien, perfilados con poca cosa.
¿Dónde puede leerse?: Lejos de un pesebre.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 23 2013

Quiéreme bien (Una historia de maltrato)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano


El problema es que piensas demasiado; tú no pienses, haz lo que tengas que hacer y punto. Dicho así podría parecer algo inofensivo. Sin embargo, estas son dos frases, tan sólo un ejemplo, que podrían ser la señal de lo que llega en una relación. Mañana se podrían convertir en no pienses; haz lo que te digo y punto. No cambian tanto las palabras, pero si el estado de las cosas. Cuidado con las señales. Conviene fijarse en ellas y tratar de comprender.
Quiéreme bien es un cómic de Rosalind B. Penfold. Cuenta la historia de una relación de pareja. Un desastre absoluto en el que el maltrato aparece como protagonista desde el primer momento. Primero como un detalle, como lo que podría parecer una confusión o un arrebato circunstancial; finalmente como algo físico, violento. Mientras, maltrato psicológico con el que ella termina odiándose, siendo una mujer insegura. Mientras, infidelidades y celos. Mientras, mentiras y una actitud amenazadora con la mujer, con los niños.
Brian, el marido, dice que una vez que la persona se siente insegura, puedes hacer con ella lo que quieras. Eses es el proceso, una evolución hacia el maltrato, hacia una descomunal tragedia que podría terminar con la vida de las personas.
El dibujo de la autora es sencillo. A veces, casi infantil. Aunque expresa muy bien los sentimientos, cómo fue lo que pasó. Pone los pelos de punta algún pasaje y, desde luego, el libro es un relato espeluznante de lo que supone una situación como la que se relata.
Se trata de un libro que deberían leer los jóvenes, los adultos, todo tipo de personas, sea cual sea su situación social o sentimental. Porque en él quedan reflejadas todas aquellas señales visibles o no que anuncian lo que llamamos violencia de género, maltrato en el matrimonio o noviazgo.
En la página www.friends-of-rosalind.com hay información muy útil para personas que tengan alrededor una situación sospechosa o conocida.

Calificación: Muy bueno.
¿Tipo de lector?: Mujeres y hombres con un mínimo de sensibilidad ante este problema.
¿Tipo de lectura?: Pone los pelos de punta.
Argumento: El proceso habitual de un caso de violencia de género.
Personajes: Redondos.
¿Dónde puede leerse?: En compañía de tu pareja, en el sofá de casa.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 17 2013

El país del miedo

Artículo escrito por: Florencia del Campo

En El país del miedo, lo que hay para que ese miedo sea posible es un otro. Podemos tomar la tipología de las relaciones con el otro que propuso Todorov en La conquista de América. El problema del otro e identificar los tres ejes de los que él hablaba: el plano axiológico (juicios de valor acerca del otro: bueno o malo, superior o inferior…), el plano praxeológico (acercamiento o distanciamiento para con el otro: la sumisión al otro o la sumisión del otro) y el plano epistémico (conozco o ignoro al otro). En la novela de Isaac Rosa no hace falta rastrear con lupa para advertir este tipo de relación con o percepción del otro, pues ahí radica un poco el quid de la cuestión.
Veamos… Carlos, el personaje principal de la novela, es uno y se la tendrá que ver con el otro al que teme. Ese otro se encarna en un sujeto concreto: un compañero del colegio de su hijo Pablo, que lo extorsiona con el propósito específico de obtener dinero. Pero también el otro son los grupos. Podemos hacer un listado de ellos, de a lo que Carlos teme: a los resentidos, a los pobres, a los mendigos, a los despojados (todos estos conforman lo que el narrador engloba bajo la etique de miedos clasistas), a los colectivos de inmigrantes (magrebíes, rumanos, albaneses, mafiosos rusos, gitanos… y la lista sigue), a los niños pobres, a las tribus adolescentes.
Mientras tanto, en casa, su mujer echa a la empleada doméstica porque la declara responsable del robo de todos los objetos de valor o sin valor que han desaparecido y siguen desapareciendo día a día: películas, pendientes, dinero en efectivo.
Y para completar la familia, Pablo, el hijo: un niño, no tan niño (aunque se lo trata como tal al punto de resultar ciertos pasajes de la novela no solo inverosímiles sino tediosos), víctima de una pandilla de adolescentes manipuladores y extorsionistas (los mismos que victimizan a su padre porque resulta ser más indefenso y maleable que él).
Como marco de la familia: un narrador en tercera persona.
Carlos es un padre, un hombre, un esposo, bastante patético. Intenta colocar sus miedos en contextos sociales y políticos para ser crítico con ellos e incluso dominarlos o controlarlos al menos, pero se queda a mitad de camino: al final sus miedos recaen en un interés individualista: miedo a perder el bienestar personal, el familiar, el confort, lo cual nos resulta más que verosímil si se trata de un personaje español en la España actual. Carlos no es un racista, ni es de derechas, ni es un facha. No (no ahonda en una  consciencia crítica, un posicionamiento político o una ideología, aunque a veces se esmera y reflexiona): es un pusilánime.
En la página 146 el narrador, que está contándonos los episodios en la experiencia de Carlos que contribuyeron a hacer de él un cobarde, dice: Aún cabe incluir un tercer episodio, bien diferente, en este aburrido historial de experiencias propias. Pues sí, coincido con el narrador e incluso lo extiendo: todas las enumeraciones y las descripciones de los miedos y de las experiencias o desventuras de Carlos son aburridos relatos que no muestran sino que enuncian. El problema es que todo lo narrado queda en un plano de superficialidad como si estuviéramos frente a un narrador que lejos de tener traje de buzo nada con snorkel, mientras nos presenta a personajes que hacen el muerto.
Sin embargo, la joya de la novela es la crítica social: el miedo está presentado, claramente, como una construcción social, de la que participan, por supuesto, los mass media y todos los demás títeres o monstruos del sistema. Por eso pensé en Todorov, porque la novela nos deja pensando críticamente acerca de los otros pero incluyéndonos en ese grupo, naturalmente (¿quiénes son Colón o los indios, Cortés o Moctezuma, en el mundo actual?).

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Curioso.
Tipo de lectura: Reflexiva y de entretenimiento.
Argumento: Machaca con el tema del miedo. Monotemática.
Personajes: Carlos y su familia.
¿Dónde puede leerse?: En la capital de un país sudamericano.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 15 2013

El periodista deportivo

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Podría ser autobiografía novelada, o semi, éste considerado por muchos el mejor libro del autor norteamericano Richard Ford que acaba de aterrizar en librerías con Canadá. El atractivo mayor del texto viene de su tendencia a la divagación como producto de querer escribir sobre alguien feliz; y es que a pesar de la molesta ruptura con X y de haber perdido a su hijo Ralph en un accidente, Frank Bascombe se considera, gracias a su capacidad de ensoñación, un tipo afortunado que se refugia en el periodismo deportivo, oficio que queda vilmente diseccionado, y gracias al que consigue dejar de pensar sobre lo frustrante que resulta que su primera novela guardada en un cajón, no se parezca a Cheever.
Apuntes esbozados sobre futuras entrevistas y otra profesión que deviene mal parada, la de profesor, también se hacen protagonistas sin quererlo; eso y tipos como Walter o Herb, denominado éste último el Verbo, por su ultracapacidad para la acción e incapacidad para la reflexión y por supuesto sus conversaciones, que Frank incorpora en su monólogo convenientemente de modo hábil y sin que caiga el conjunto hacia terrenos extraños.
Es, a pesar de estar escrita mayoritariamente en primera persona, algo más que una novela experimental, un conjunto donde gracias a la mentada ensoñación se llega a la lucidez, dando la suma de múltiples lugares comunes, un resultado que no atrofia, sino que logra desnudar verdades auténticas.
En ella se trata de modo amable y casi ensayístico de la inquietud de un superviviente que aún a sabiendas de que toma conciencia de ser personaje y nada más, en virtud de que se contamina de la vida de esos periodistas deportivos, decide comportarse también humanamente con ellos. Las mujeres son la debilidad de Bascombe, especialmente Vicki y sobre todo Catherine, esta última funciona como algo más que símbolo de estatus, pero también. Gracias a ellas, el deporte cobra verosimilitud y se contagia de realidad.
Al contrario que para Kapuscinski, el Frank de Ford considera el periodismo un acto de cinismo, dada su incapacidad para abarcar todo lo que le ocurre, lo que es considerada como una limitación. Se trata pues de una novela de búsqueda, de preguntas más que respuestas, muy siglo XX, descreída y menos escéptica de lo que pudiera parecer, que viene a preguntarnos en todo momento a los lectores si es bueno soñar y para qué.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Divagante.
Argumento: La compleja vida de Frank Bascombe, narrada mayoritariamente por él mismo.
Personajes: Muy buenos.
¿Dónde leerlo?: Junto a los restos (dondequiera que se hallen) del locutor de baloncesto Andrés Montes.


dic 12 2013

El extraño caso de Gaspar Ganijosa

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Muchas veces la literatura se disfraza con las máscaras de lo cómico y de lo grotesco para que seamos capaces de ver la realidad que nos rodea, porque el escritor, como un médium, es quien tiene la capacidad de abrirnos los ojos a cosas en las que, de otra manera no nos fijaríamos.
Y de mezclar lo sublime y lo chabacano, lo vulgar y lo poético.
Leopoldo Alas crea en este extraño caso una composición bastante acertada de personajes, que bajo una apariencia de frívola banalidad, nos acerca a una peculiar visión de la condición humana, de lo que se esconde debajo de los tics y de las máscaras, de los canales ocultos que relacionan la soledad con el deseo. Riéndose de un ambiente cerrado y excluyente que conoció, y sobre el que improvisa una fábula y una parodia.
No es una novela demasiado profunda, se deja arrastrar por lo que parece una desbordante capacidad para escribir, pero El extraño caso de Gaspar Ganijosa, lleno de irreverentes revelaciones no deja de tener su interés. No deja indiferente.
Encontramos toda la frivolidad y la transgresión que se supone a un género, el de la novela gay, pero también autoflagelación y falta de complacencia con los caminos por donde nos lleva la sociedad moderna.
Una novela sobre lo que existe dentro y fuera del armario. Una crítica social que, no por muy evidente en algunos momentos, deja de valer.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Ligera.
Argumento: Inverosímil.
Personajes: Ambiguos.
¿Dónde puede leerse?: En el café Figueroa.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 11 2013

Conversación de sombras en la villa de los papiros

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Acostúmbrate a pensar que la muerte es nada para nosotros. Porque todo bien y mal reside en la sensación, y la muerte es privación del sentir. Por lo tanto el recto conocimiento de que nada es para nosotros la muerte hace dichosa la condición mortal de nuestra vida, no porque le añada una duración ilimitada, sino porque elimina el ansia de inmortalidad.
(Carta de Epicuro a Meneceo)

Max (Francesc Capdevila) presenta su cómic Conversación de sombras en la villa de los papiros, una obra breve, muy bien contada que se acompaña de la carta de Epicuro a Meneceo y las dos que envió Plinio el joven a Tácito.
La historia, que incluye aspectos relevantes de los textos que se incluyen al final de la obra, narra una última conversación entre Graco y Filodemo; aprendiz frente a hombre experimentado y amante de la sabiduría. La razón gobierna por encima de todas las cosas. Los sentidos, los sentimientos, ganan en el caso del joven. La consciencia del otro.
El dibujo es sencillo y cuidadoso con los detalles. El uso de la tinta muy apropiado para crear el clima que quiere representar el autor. Se presenta a los personajes como sombras que pueden oírse al contemplar la belleza de las ruinas ubicadas en las afueras de Herculano en las que se encontraron mil ochocientos rollos de papiro.
El diseño de página es dinámico y se modifica dependiendo de la trama y del estado de ánimo de los personajes y de lo que ocurre en el entorno.
Las reflexiones de Graco y Filodemo son expuestas con gran simplicidad aunque conservan la esencia de lo que significan. Por todo ello, los diálogos son especialmente atractivos.
Acompañan el trabajo de Max, tres textos maravillosos que sirven de explicación y dan profundidad al tebeo. El de Epicuro es, posiblemente, uno de los textos de la literatura clásica más bellos para el hombre actual.
Sin ser un trabajo en el que el gráfico sea extraordinario, Max sí ha sabido compensar las partes para conseguir un resultado final impecable.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Fácil aunque conviene reflexionar y, una vez leídos los documentos de Epicuro y Plinio el joven, regresar al tebeo para paladearlo.
Tipo de lector: Jóvenes desde 16 años, adultos y abuelos.
Argumento: Cómo afrontar la vida y la muerte.
Personajes: Complementarios. Muy bien trazados.
¿Dónde puede leerse?: Lejos de los volcanes.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 9 2013

Madrid Arquitectura

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Alberto Martín de Lucio, arquitecto de profesión, firma este divertido y curioso libro que sirve para profesionales aunque, también, para desconocedores de las técnicas arquitectónicas e interesados en conocer la ciudad de otro modo. Podría parecer un libro puramente técnico y, sin embargo, el lector descubre pronto que puede ser un trabajo accesible. En realidad, es una guía de Madrid centrada en un aspecto muy concreto de la ciudad.
Tras un breve prólogo del autor, el lector se encuentra con cientos de fotografías de los edificios elegidos para lograr el objetivo que no es otro que echar un vistazo a la arquitectura de la ciudad; si lo prefieren, mirar la ciudad como conjunto de arquitecturas y evoluciones que se conforman como una sola cosa. Fotografías, direcciones y una breve explicación de lo que representan esos edificios, de los materiales utilizados en su construcción, de sus ornamentos.
Se divide Madrid en tres partes. Son los ejes de Castellana, el de Gran Vía y el de la M-30, los que configuran la estructura del libro. La M-30 como límite entre la rigidez del centro de la ciudad y la libertad, algo caótica, de la periferia. La Castellana como conjunto de capas (social y política, ferroviaria y de transportes, comercial y financiera, simbólica y de futuro) edificada de norte a sur. La Gran Vía monolítica y fija. Este libro tiene como fin, como clara vocación, que estos ejes sirvan para entender que ciudades y arquitecturas forman un conjunto único e indivisible.
A pesar de ser un trabajo técnico, Madrid Arquitectura, es agradable en su lectura para cualquiera que esté mínimamente familiarizado e interesado en las construcciones que le rodean.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lectura: Muy agradable. Amena. Puede hacerse por partes y de forma aleatoria.
Tipo de lector: Arquitectos, aparejadores. Usted, yo y cualquiera.
¿Dónde puede leerse?: Es una excelente excusa para pasear la ciudad.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en ediciones munilla-lería