ago 12 2013

¡Aquí no hay quien lea!

Artículo escrito por: Mar Franco

Cada año, aparecen unas listas de libros de obligada lectura veraniega, de las que hago caso omiso. Sé muy bien lo que quiero o me apetece leer. Al menos, eso creía yo.
Antes de salir de vacaciones, guardé en la maleta un ejemplar de La danza piadosa. El autor era, nada más y nada menos que el hijo de Thomas Mann (Muerte en Venecia), Klaus Mann. Su aura de escritor maldito: exilio, drogas, alcohol y suicidio, me sedujo casi tanto como su apellido. Alguien con una trayectoria vital de ese calibre, ¡cómo debía escribir!
Pensé que un libro era más que suficiente. Si lo acababa, siempre podría comprar otro.
Al compartir el apartamentito de playa con mi hermana, mi cuñado y sus dos hijos, de edades parecidas a las de los nuestros, pensamos que se entretendrían entre ellos, dejando en paz a los adultos.
Craso error. En la casa, con los pequeños encerrados entre cuatro paredes, era imposible concentrarse en la lectura. Fuera, la situación tampoco mejoraba. Eran necesarios dos adultos para controlarlos. Dos adultas, mejor dicho. Los papás al permanecer en la sombra, se mantenían alejados y fuera de la zona de conflicto.
Pero, ¡cómo se le ocurriría a mi hermana traer solamente dos flotadores! Se los habían regalado con las natillas, sí. Pues que hubiesen comido más natillas. Resultado: “La danza piadosa” permanecía intacta en el bolso, sepultada entre bronceadores, cubos de playa y toallas de súper héroes.
Al regresar, ponía el libro en la mesita de noche, con la esperanza de poder leerlo en algún momento. Inocente de mí. La peque, siempre quería dormir a mi lado y no podía encender la luz. Ojalá hubiese tenido un casco de minero, de esos que llevan la linternita incorporada.
Finalmente, regresé a Madrid, sin haber podido leer ni una sola página. Tranquilos todos, estoy en ello. En mi próximo post, prometo hablar de libros que, al igual que éste, han sido escritos por autores muy precoces. Ahora, toca leer, si es que me dejan.


ago 10 2013

Sueño en el pabellón rojo I

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El sueño de un adolescente en el aposento de la adorable Qin Keqing, rodeado de objetos exquisitos, contiene los destinos de los principales personajes de ésta novela en forma de acertijos: son las doce canciones tituladas Sueño en el pabellón rojo, que terminarán dando nombre a todo el libro. Sueño dentro de un sueño, cuyas predicciones no siempre se cumplen, puesto que la novela fue terminada por manos ajenas a Cao Xuequin, y no siempre fieles al plan trazado por este.
Ese sueño es símbolo de los mundos concéntricos –físicos y literarios- en los que se encierra el relato: la aristocracia china del periodo Qing, representada por las casas de Rong y de Ning; dentro de ella el mundo reservado a las mujeres que lo administran y lo habitan, manteniendo a las más jóvenes retiradas en el Jardín de la vista sublime donde reina el heredero como un pequeño tirano.
Desde esa reclusión asistimos al modus vivendi de la nobleza imperial: su organización familiar y jerárquica, el desenvolvimiento de sus celebraciones: banquetes, fiestas, sacrificios, funerales; el uso social de las comidas, las bebidas y los recursos farmacéuticos; la economía familiar, pero también la milenaria base cultural que apoyaba la educación sobre el estudio de las doctrinas confucianas, y la composición poética que analiza ese mundo en miniatura -perfecto como si fuera el interior de un mandala- en la floración de las peonías, en un grupo de bambúes que salen del manto de la nieve.
Un mundo habitado por muchachas en flor. Por rencillas. Habitado por la cháchara incesante de las mujeres.
En una sociedad endogámica y refinada.
Conocida también como Memorias de una roca, porque está narrada por la misma piedra de jade con la que nace en la boca su protagonista, esta obra importante –es una de las cuatro novelas clásicas chinas- trabaja sobre la dilatación de la adolescencia, un proceso de  iniciación sobre la que raramente se ha escrito para componerla como aquí, mediante una relación exhaustiva de detalles que significan el universo emocional de Jia Bayou, un joven que vive irregularmente en un mundo de doncellas.
Los lectores europeos asistimos al espectáculo detrás de una leve gasa como la que cubre las ventanas de los aposentos de la ficción: la traducción del simbolismo de los caracteres chinos.
Difundida manuscrita en ferias y mercados de China, en la segunda mitad de nuestro siglo XVIII, sucede que hoy existe una disciplina denominada hongxue -literalmente rojología- dedicada exclusivamente al análisis de este Sueño en el pabellón rojo.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesado o intenso.
Tipo de lectura: Algo monótona.
Argumento: Conversaciones, rencillas.
Personajes: Muchachas en flor.
¿Dónde puede leerse?: En el transmongoliano.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 7 2013

Liberación

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El discurso sencillo en apariencia -pero intenso y reflexivo- del escritor húngaro Sandor Marai se pone en valor en el análisis psicológico de los personajes, una empatía tan grande con ellos que casi podríamos hablar de introspección, de posesión.
Y los días previos a la Liberación de Budapest son un convulso mundo emocional, fuera del tiempo y de la historia.
Días de miedo y de crueldad, de una espera ansiosa. De temor.
Liberación cuenta, a través de los pensamientos de una mujer joven, la vida en la ciudad sitiada y parece que esa mujer – Erzsébet Sós – es un pretexto para recordar, para poner una distancia con el horror.
Sandor Marai se quitó la vida en 1989, muchos años después de la guerra, pero profundamente conmovido por la destrucción de Europa y por el exilio.
Uno siempre se pregunta qué dolor inaplazable puede llevar a un escritor al suicidio.
Pero es que uno desconoce lo que ocurre cuando ya se han visitado los infiernos.
Liberación cuenta la historia de los últimos días de un mundo que se desvaneció con la guerra arrastrando a una clase social -la burguesía- destruyendo sus ciudades, maldiciendo su futuro y truncando las esperanzas de una época feliz que se pensó duradera, la de la paz y la cultura cosmopolitas. Un sueño.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Dura.
Argumento: El argumento es un pretexto.
Personajes: Desgarrados por el miedo.
¿Dónde puede leerse?: En Budapest.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 6 2013

La marea de San Pedro

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Delicioso cómic de Tomeu Pinya que relata cómo un pueblo de pescadores se ve alterado por la captura de un ejemplar extraordinario y cómo esto es el germen de una historia de amor entre el pescador y la hija del propietario de las barcas o, lo que es igual, el dueño del pueblo entero (incluidas las personas).
La historia es simple, si quieren conocida y contada otras veces. Pero el dibujo de Tomeu Pinya la convierte en extraordinaria y novedosa. Diseño de página diverso en cada momento de la trama, blanco y negro, uso de diferentes materiales en el dibujo que hace destacar el acabado nítido de las formas sobre el degradado sucio del conjunto.
Se deja notar un conocimiento importante por parte del autor de lo que representa el mar, la pesca y la vida aislada de un pueblo de pescadores ubicado en una isla. Y, desde luego, cierta fascinación por ello. Otra inclinación clara del autor es la que desarrolla ante la sugerencia en lugar de preferir lo explícito. Gusta de explorar el territorio en el que el personaje se expresa sin decir una palabra o dice algo distinto a lo que toca. Esas intervenciones de los personajes que pudieran causar confusión o falta de entendimiento entre los lectores se apoya magistralmente en un dibujo de gran expresividad.
Huye Tomeu Pinya de lo lacrimógeno o blandengue no entrando en el discurso facilón. Si el lector desea hacer una lectura literal será cosa suya y, seguro, un error que le impedirá comprender a los personajes y el sentido del relato.
Este cómic es muy recomendable para la gente joven. Les gustará y, tal vez, se animen a leer otras obras si es que no lo hacen ya.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Amena, fácil. Una segunda hace más atractiva la obra.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos.
Argumento: No puede poseerse a las personas.
Personajes: Espléndidos en su diseño y desarrollo que, aunque previsible, interesa desde el principio al final.
¿Dónde puede leerse?: Mirando al mar.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Si andas mal de dinero, busca el la biblioteca de tu barrio.


ago 5 2013

Aama (La multitud invisible)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Segunda entrega de la serie aama de Frederik Peeters. Excelente y completísima. El relato es escalofriante, explosivo, está lleno de suspense, deja que los personajes vayan creciendo hacia donde corresponde. El dibujo es detallista con el que se recrea un mundo hostil que los seres humanos deben conquistar o morir. El uso del color es espectacular y el autor abre la paleta para que cualquier tonalidad tenga cabida. Además, dependiendo del momento narrativo en el que nos encontremos, esos colores, los degradados y las sombras, aparecen y desaparecen para ayudar al lector y para definir con claridad lo que representa ese momento en la vida de Verloc, personaje principal.
En este volumen, Frederik Peeters juega con los tiempos históricos de forma magistral. Aunque todo llega desde su diario (por lo que sólo una pequeña parte llega desde ese presente histórico puro y el resto se soporta sobre el apoyo del narrador). Así, nos lleva de una parte a otra, de un instante a otro, sin complicaciones ni giros bruscos o absurdos, utilizando una viñeta en la que algo se mueve en dirección a otro lugar que el lector reconoce en el siguiente dibujo y que corresponde a otro tiempo narrativo.
Lo que cuenta el autor tiene mucho que ver con algo que le dijeron al personaje principal mucho antes. Ya sabían el riesgo que corrían dejando que la naturaleza decidiera por ustedes. Porque aama, una sustancia capaz de generar vida y elegir, hace que la vida aparezca en un planeta árido y poco evolucionado, siendo esa vida caótica, misteriosa hasta el punto de que sus creadores no pueden controlar su evolución ni su sentido. Y el hombre allí en medio, entre animales y plantas convertidas en un peligro y un verdadero horror.
Magnífica segunda entrega de aama. Si en la primera ya tuvimos que mostrarnos alerta, en esta ya sabemos que estamos ante un cómic de gran categoría.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Inquietante. Divertida.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos. Lo pasarán en grande.
Argumento: El hombre ante lo desconocido.
Personajes: Redondos, perfectos, intentando encontrarse siempre con ellos mismos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier parque. Mirando los bichitos de soslayo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Si andas mal de dinero ve a la biblioteca del barrio. Seguro que lo encuentras.


ago 1 2013

No cambies nunca

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No sé si lo más perturbador de No cambies nunca es que se llena de transexuales que se degradan hasta parecer alienígenas, monstruos de laboratorio, sexo con monos y padres asesinos o la sensación (al terminar la lectura) de querer entender y saber que es casi imposible.
David Sánchez es un autor claramente influenciado por David Lynch (así lo ha reconocido él mismo) en su concepto narrativo y por Ware o Burns en el trazo. Es verdad que de estos últimos arrastra, del mismo modo, esquemas en los relatos. Pero esa influencia que se descubre en No cambies nunca no tapa al autor. Algo que en Tú me has matado sí parecía ocurrir.
El dibujo de David Sánchez busca la perfección. El trazo es limpio hasta la obsesión, no hay una sola mancha en las viñetas; ni una sola. Los colores en este trabajo son mortecinos, deprimentes puesto que nos colocan dentro de centros clínicos por sí mismos. Evocan el olor a éter y pañal usado (de adulto), el olor de aséptico tan característico de la muerte cercana. Eso o a puticlub decadente. Lo que prefieran. El diseño de página va de la simetría (3×2 viñetas por página) a las imágenes ocupando la página entera que coinciden con perspectivas cenitales del personaje o del objeto, bien buscando continuidad narrativa (a ese tipo de página le sigue otra igual) o marcando la importancia inmensa de la imagen.
Los personajes son asombrosos y horribles. El zoo que presenta el autor es amplio y espantoso. Y, claro, sólo a personajes así les pueden pasar las cosas que cuenta el David Sánchez. Cosas que tienen una relación endogámica difícil de descubrir (eso es lo que parece, al menos), cosas que invitan a una segunda o tercera lectura y que no terminamos de ver con claridad. Pero es algo perturbador, algo que se agarra a la consciencia del lector y no suelta.
David Sánchez deja muchos huecos abiertos, muchos lugares que el lector debe visitar y rellenar en su lectura. El que que no esté dispuesto a poner de su parte no podrá saborear un trabajo como este. Porque No cambies nunca es un trabajo excelente, una máquina diabólica para el pensamiento. No se lo pierdan.

Calificación: Brillante.
Tipo de lector: Dispuesto a colaborar.
Argumento: Si cambias la jodes. Algo así. O si no cambias te cambian. Qué sé yo.
¿Dónde puede leerse?: A la puerta de una clínica de investigación de escasa reputación. O a las puertas de un lugar que no le guste a usted nada de nada.
¿Dónde puede comprarse? Pídelo en tu librería habitual. Puedes sacarlo de la biblioteca pública. Suele estar.