sep 21 2010

Las reglas del arte

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo academicista y, en ocasiones, demasiado analítico de lo que supone la literatura como arte, siendo comparado con la pintura y otras expresiones artísticas. Con un punto de vista parecido al de otros teóricos ingleses (Barnes, ya reseñado), el autor, toma como referencia La educación sentimental de Flaubert, obra de la que hace un pormenorizado y conciso receso que le sirve (como buen sociólogo) para llevarnos de la mano hacia un análisis socio-económico de la época, que abarca desde la Revolución Francesa al Segundo Imperio Napoleónico, época en que aparece una clase social emparentada con la bohemia, clase popular que se caracteriza por un lado por la aplicación de cierto romanticismo negro a la hora de vivir, y por otro, por toda una disposición de ánimo en virtud de la cual la literatura alcanza nuevas dimensiones.
Hay que decir que para el autor (Pierre Bourdieu) de este voluminoso y algo aburrido libro, Flaubert es como para un español Cervantes, por lo que sus análisis (en los que reconoce huir del academicismo, pero sustentándose sino en él, sí en cierto intelectualismo), resultan sesgados y documentados con notas a pié de página; todo ello supone adentrarse en una sapiencia bella e inútil sobre el mundo de la edición, la lectura profesional o la escritura creativa, que nos lleva a desentrañar un panorama donde los escritores mueren de hambre a no ser que se dediquen al periodismo o al teatro, afirmación que parece tan gratuita como devastada por el conocimiento de estas dos formas de ganarse la vida escribiendo.
Se termina contraponiendo a la visión de Flaubert, la de un Faulkner (también pasa de puntillas por Zola), como escritor, que al igual que su patriótico adalid literario, transforma nuestra experiencia íntima de lectura y escritura.
Calificación: Plomizo, pero lúcido.
Tipo de lector: Siquiera familiarizado con ciertos clásicos de las letras.
Tipo de lectura: Analítica, pero poco rigurosa. Intelectual.
Argumento: Sobre el qué y cómo escribir bien sin que se note. Como siempre, no hay fórmulas magistrales.
Personajes: Bourdieu, contemporizando.
¿Dónde puede leerse? Lejos de una clase de escritura creativa o en los brazos de un alumno que se porte mal, arrodillado, antes que el profesor le dé un golpe con una regla metálica en la espalda.


sep 20 2010

Las vísperas sicilianas

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El lunes de Pascua de 1282, cuando las campanas de todas las iglesias de Palermo tocaban a vísperas, el pueblo se levantó con una sola voz contra la dominación francesa, iniciando una masacre que se conocerá en el tiempo como Las Vísperas Sicilianas. El levantamiento inició la caída de Carlos de Anjou, y sus consecuencias fueron decisivas para la historia de Europa.
Fue una conspiración tramada entre Constantinopla y Barcelona, por la diplomacia más poderosa del mundo, la de Miguel Paleólogo, Emperador de Bizancio, con la colaboración imprescindible de Juan de Prócida, Canciller de Aragón, que defendía los derechos dinásticos de su señora, la reina Constanza.
Las Vísperas Sicilianas supusieron la independencia de la isla de Sicilia, su incorporación a la órbita de la Casa de Aragón e impidieron a Carlos restaurar el Imperio Latino de Oriente y alcanzar para el papado el sueño de una monarquía universal.
Sir Steven Runciman fue un destacado historiador, conocido sobre todo por su obra La Caída de Constantinopla, 1453; y destaca por utilizar en sus rigurosos estudios históricos, técnicas narrativas cercanas a la novela; es estricto en el análisis de las fuentes y las conclusiones, que expone razonadas y objetivas, pocas veces desliza su opinión subjetiva aunque cuando lo hace, hiere con lo certero de su ingenio. Runciman nació y murió con el siglo XX, fue políglota, de educación clásica y se especializó en la Historia del imperio Bizantino y de las Cruzadas. Sus obras se leen como lo que son: novelas de aventureros y de aventuras en las que se investiga el encadenamiento de causas y efectos que convierten la Historia en una materia viva.
Algunos de los personajes de esta narración, aparecen encerrados por el Dante -en su Divina Comedia- en los círculos del Infierno y el Purgatorio. Desfilan por las páginas caballeros legendarios: Manfredo de Hohenstaufen, el bastardo real que amenazó el poder temporal de los Papas; el joven  y valiente Conradino, rey titular de Jerusalén, cuya ejecución, a los dieciséis años, removió la conciencia de Europa y que los alemanes han considerado siempre, según el autor, el mayor crimen de la Historia; Carlos de Ajou y su sueño de gobernar un Imperio sin igual desde la época de Justiniano; y Gregorio X, el pontífice que intentó la unión de las iglesias de Constantinopla y Roma en el concilio de Lyon, ante el que el Ilkhan de los Mongoles de Persia envió dieciséis embajadores. Las alianzas matrimoniales se despliegan entre las páginas del libro con la suntuosidad de un tapiz oriental.
El libro está editado por Reino de Redonda del escritor Julián Marías a quien hemos de agradecer el esfuerzo editorial de haber puesto a disposición de los lectores en español, obras indispensables que permanecían ocultas o sin traducir, de Vernon Lee, de Conrad o de Yeats entre otros.
Las Vísperas Sicilianas fueron popularizadas por Giuseppe Verdi en una ópera en cinco actos con versiones en francés y en italiano, cuyo libreto, de la mano de Scribe, califica Runciman como absurdo.
Es una historia apasionante donde los hechos se suceden vertiginosos. Una narración vigorosa, que mantiene el suspense sin la composición de falsos cuadros históricos; profundiza en el carácter y las motivaciones de los actores con una visión única de conjunto. Una obra madura y exacta.

Calificación: Muy Bueno.
Tipo de lector: Cualquiera. Aficionados a la Historia.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Muy entretenido y novelesco.
Personajes: Grandes y ambiciosos.
¿Dónde puede leerse?: En Sicilia o en tu casa.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería favorita.


sep 20 2010

Muerte en la vicaría

Artículo escrito por: Carmen Neke

Se celebra estos días el 120 aniversario del nacimiento de Agatha Christie. Una conmemoración que sirve como excusa para que los autores actuales de novela policíaca se despachen a sus anchas contra la abuela del género: sus novelas serían inconsistentes, artificiales, con personajes arquetípicos y sin crítica alguna hacia la sociedad de lujo que se refleja en ellas. El único mérito de la autora consistiría en haber sabido mantener su popularidad durante decenios, aunque en la actualidad sus novelas amarilleen en librerías de viejo.

Como bien diría la señorita Marple: cuánta maldad hay en el mundo. Agatha Christie no escribió literatura ni pretendió jamás que sus obras tuvieran dimensión literaria alguna. Eran las suyas novelas de entretenimiento, con una intriga insólita en el mejor de los casos y muy predecible en los otros, que se situaban en los ambientes que la autora conocía bien: los pueblos de la campiña inglesa, el Londres de entreguerras, las colonias británicas en Oriente Medio. Sin grandes derroches de color local, son los diálogos los que van trazando las situaciones, los ambientes y la psicología de los personajes, lo mismo que los comentarios al margen de esos narradores en primera persona tan deliciosos y tan tendenciosos de los que se sirve en muchas de sus obras. Con una sana dosis de cinismo, Christie supo convertir en héroes novelescos a los personajes socialmente más inaceptables, como era el caso de una vieja cotilla o un extranjero ridículo de marcado acento francés. Y así como de pasada fue plasmando de manera implacable los peores defectos de la sociedad en la que vivía, su racismo, su xenofobia, su clasismo trasnochado y su nostalgia por un imperio que se estaba desmoronando. Todo ello sin perder jamás la sonrisa ni el debido respeto a las formas, que la escritora era toda una dama.

Muerte en la vicaría es una novela prototípica de Agatha Christie. La intriga es banal y el elenco de personajes presenta todos los prototipos imaginables de la vida de un pequeño pueblo inglés. Pero en esta novela también se pone de manifiesto el mayor acierto de la autora, y el motivo por el que sus novelas se sigan leyendo con el mismo gusto sesenta años después de su publicación. La señora Christie vivió en el campo y en la ciudad, viajó por el mundo y trabajó en excavaciones arqueológicas. Y todo esto le enseñó que los motivos que mueven a los seres humanos son siempre los mismos, en todos los lugares, todas las culturas y todos los tiempos. Agatha Christie supo ver lo universal de los instintos humanos, y supo plasmarlos en sus novelas con un estilo único lleno de contención, ironía y buenas maneras. Los amores, odios, rencillas, envidias y simpatías de St Mary Mead van a seguir siendo muy reconocibles para los lectores del siglo XXI.

Calificación: Encantador, con su punto de angostura.
Tipo de lector: Cualquiera, absolutamente cualquiera.
Tipo de lectura: Limpianeuronas, es como una sauna mental.
Engancha desde la primera línea.
Argumento: El típico caso del cadáver que aparece en la vicaría, los múltiples sospechosos y las pistas falsas que pretenden despistar al lector. El argumento es lo de menos, lo delicioso son los diálogos y las frases como aguijones que va intercalando la autora en ellos.
Personajes: Los sospechosos habituales en este tipo de novelas, con un papel estelar para la señorita Marple y sus anécdotas pueblerinas que siempre la llevan a pensar lo peor de todo el mundo y de esta manera descubrir la verdad.
¿Dónde puede leerse? Perfecto para el metro o el autobús, o para no volverse loco durante las fiestas patronales de su lugar de residencia.


sep 19 2010

Los 10 mandamientos de la mujer 11

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El que escribe, lo hace con perplejidad. Carmen Lomana se pone bíblica y publica un libro. Esto. En la presentación dijo que era “una charla entre amigas y no una obra literaria”. Nos deja más tranquilos.
Al que escribe, apartado del ruido mediático, la Lomana le fascina. La espía en secreto en los artículos de ¡Hola!, en los comentarios de Shangay y las grabaciones de Youtube; desconoce su faceta televisiva porque está algo apagado, así que ver el libro en los anaqueles de la librería le sobresalta.
Carmen Lomana es una señora que abandonó un día San Sebastián, ni siquiera se llevó sus vestidos de Yves Saint Laurent “¡para que luego digan que soy una mujer vacía y materialista!”
Las citas de Carmen Lomana, se suceden en la Moleskine del que escribe, tras la “A” de Almodóvar y la “H” de Huysmans:
“Lo que me está pasando me parece un fenómeno psicológico digno de estudio.”
“Wagner me parece un peñazo. En España alucinan con él por una cuestión de esnobismo, pero en Alemania no hay quien le soporte.” (Carmen no es wagneriana, podríamos decir)
“Igual hay gente a la que le produce placer tener un gran barco y sacarlo a la esquina del puerto para comer, a mi eso me aburre que me mata, prefiero tener un velero e ir con la persona a la que quiero a navegar y vivir como salvajes. No poner una exposición de barcos a ver quien tiene el más grande. El efecto demostrativo me horroriza.”
El efecto demostrativo.

Tendría que haber publicado un libro de citas, con perdón, aunque todavía está a tiempo.
En este, hay mucho más de lo que parece: pensamientos que nunca antes habían sido puestos por escrito ( “todo debe hacerse con sentido común”, “cada persona es distinta”, “no se debe ir a la playa con tacones”); claves enigmáticas (“el traje de baño es una cuestión muy personal” o “la piel resulta fundamental en el sexo”); y apuestas firmes por el choque de civilizaciones (“La reina Rania me fatiga un poco, es una reina demasiado fashion para representar a un país como Jordania”). Algún capítulo se interna en el surrealismo, como el titulado “¿por qué no me pongo chándal?” (“para andar por la calle, no lo veo”). Hay consejos de una banalidad estremecedora, claro que para profundidades ya teníamos a madame de Châtelet, la amante de Voltaire, no siempre vamos estar con lo mismo. Carmen recomienda invertir en una buena cubertería de plata, incluso en dos iguales, y nos cuenta que una de las bases de su alimentación es comer cuando tiene hambre.
Carmen elige –si es que elige Carmen- una serie de mujeres elegantes cuyas fotografías se muestran, y nos sorprende lo acertado de la elección y lo infrecuente. Es lo mejor del libro. Aparecen  sucesivas (y no exhaustivas): Daisy Fellowes, Tamara de Lempicka, Consuelo Crespi, Babe Paley, la Princesa Pignatelli, Elsa Martinelli o Marisa Berenson. No, no se ha atrevido a añadir su foto, Carmen no es tonta aunque pueda parecerlo, además, ya está en la portada.
El libro termina con una lista de sus sitios favoritos en cuatro capitales de Europa y sus retiros dorados en Bali, en Capri y en Salzburgo.
Carmen le dijo al Maharaja de Udaipur en su fiesta de cumpleaños: “Es usted fantástico y muy atractivo”. El Maharaja parecía que iba a cumplir cien años. Además le encantó la música india “Parece que vayan a salir cobras”.
¡Bravo, Carmen!
Escribió Paul Eluard: “Hay otros mundos, pero están en este”

Calificación: Incalificable.
Tipo de lector: Desahuciado por la ciencia.
Tipo de lectura: Como me decían a mí en el colegio: “podías haber hecho más
¿Dónde puede leerse?: En el metro, supongo.
¿Dónde encontrarlo?: En la FNAC lo tienen en la sección de Sociología, para que no se pierdan.


sep 18 2010

La casa de los encuentros

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Novela de ruidoso antibelicismo escrita por el consolidado autor británico. Se trata de un relato polimórfico en el que se hace patente la adversidad en tiempos de exterminio y guerra por los cuatro costados. La historia es la de dos hermanos que viven en la frontera espacio-temporal entre los campos de exterminio nazis y los urkas stalinianos; ambos son presos políticos, enamorados de la misma mujer, Zoya, sólo que el narrador se siente desesperado por no poseerla, mientras que Lev, el hipersensible, mediocre y por fin famoso poeta, vive desengañado por otras cuestiones que perturban más su estado físico y psíquico, al no ser tomado en cuenta por la misma para casarse e irse de allí hacia un terreno de bienaventuranza y olvido.
Narrada como una carta que el otro hermano escribe a su hija Venus, producto de su relación con otra mujer, se hace por momentos complicado saber donde miente exactamente y por qué lo hace, de hecho su discurso resulta tan ambivalente y fragmentario, que por ocasiones pierde coherencia como diario de guerra de un represaliado, siendo él alguien que se beneficia más que sufre las tiranías descritas.
La novela es deudora del espíritu de clásicos como Archipiélago Gulag, y sin ser una de las grandes del autor, lo cierto es que la perspectiva caleidoscópica del relato y su estilizada redacción lo mantienen como empeño en exigente propuesta que cae al vacío por la impronta de querer ser algo bien escrito, y solamente eso.
Otro enigma de la novela que en un principio funciona como resorte, pero que acaba siendo injustificable, es la misma existencia de la casa que da nombre al título.
Calificación: Regular.
Tipo de lector: Conviene leerla, sólo para aprender a desconfiar del narrador.
Tipo de lectura: Amena, poco exigente en su fondo, aunque compleja como proyecto.
Argumento: Dos hermanos, uno de los cuales tiene una apariencia brava y el otro tímido. Sobre lo contradictorio de estas apariencias.
Personajes: Demasiado sesgados a un estereotipo, falta humanidad.
¿Dónde puede leerse? Siendo soldado de infantería y sabiendo a buen seguro que nunca te van a mandar a Afganistán.


sep 18 2010

Los amigos de mis amigos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Hablamos de Literatura.
Los Amigos de mis Amigos es uno de los más celebrados cuentos de Henry James. En él, el autor usó de la reducción, la condensación del texto, la cristalización mediante la brevedad de una idea brillante. Algo sobre lo que trabajó siempre, apremiado por las revistas periódicas en las que publicaba y que no siempre consiguió, porque no pudo o no quiso. Es también un cuento fantástico. Es también una historia de amor.
James entendía la aparición de lo fantástico como algo que debía acompañar a un hilo conductor real y posible, con el que se enredara y al que se opusiese, para crear una historia insólita; porque considera que así, adquiere lo sobrenatural su carácter. El resultado, como aquí, es un juego de confusión que nos fascina, entre lo real y lo soñado, lo extraordinario y lo anecdótico; todo se conjura para provocar un serio terror.
El cuento fue coleccionado por Borges para su Biblioteca de Babel, editada en España por Jacobo Siruela en los años ochenta, y hoy motivo de disputa entre bibliófilos y  fetichistas.
Le acompañan tres cuentos más. La Vida Privada es proustiano avant la lettre y denso, con un lenguaje y una situación provocadamente formales y preciosistas, de manera que  cuando se revela lo sobrenatural, hemos caído ya en la trampa y continuamos leyendo cautivos de un hechizo. De un engaño.
Aparece el juego de dobles (también), porque la duplicidad es un asunto inseparable del mundo Jamesiano, en La Humillación de los Northmore, solo este cuento no es fantástico pero si malvado, sarcástico y revelador de lo hipócrita del brillo de lo intelectual en las sociedades (que comenzaban a ser) mediáticas. Es la historia de una venganza callada y perversa.
Owen Wingrave es, en otro cuento, un joven cuyo valor se pone a prueba en las circunstancias más extremas. Un retrato firme y atractivo con el que simpatizamos. El relato finaliza de una manera contundente que desesperó a Mark Twain por su recurso a lo sobrenatural. Sobre su trama construyó Benjamin Britten una ópera.
Los cuentos son cuatro facetas de un prisma que transforma la visión del mundo en algo solemne y misterioso. Son fruto de un trabajo implacable con el lenguaje.
Este texto solo quiere ser un agrupamiento de notas que acalle la voz de quien escribe. No se puede hacer otra cosa cundo prologa Borges.

Calificación: Extraordinarios.
Tipo de lector: Amantes de James y de la literatura fantástica.
Tipo de lectura: Algo compleja en La Vida Privada. En los otros, no.
Argumento: Concluyen, inesperadamente, en lo fantástico.
Personajes: Apresados en su honor y en las convenciones sociales.
¿Dónde puede leerse?: En el bar del Ritz, en Picadilly (o en El Prado).
¿Dónde encontrarlo?: La edición de Siruela es buscadísima. Puede intentarse en www.iberlibro.com; el prólogo de Borges está recogido también en recopilaciones.


sep 17 2010

El Enigmático conde de Saint Germain

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Palabrería. Este libro no es nada más que un hilvanar de memorias, muchos de cuyos fragmentos no podemos comprobar, rodeadas de un océano de conclusiones gratuitas y sin fundamento. No hay bibliografía, no hay credibilidad y las citas son engañosas.
Como ensayo es nefasto, malo como novela y dudoso como libro de citas; hay algunas grotescas, como esta de Teilhard de Chardin, que sacada de contexto nos deja estupefactos: “Solamente lo fantástico tiene la probabilidad de ser cierto”.
Una obra vana.
Era de esperar, por resucitar el escribiente, de las estanterías polvorientas, una colección esotérica, Otros Mundos, que tuvo mucha difusión en España en los años setenta y cuya encuadernación le complace.
El Conde de Saint Germain, que fue conocido también como Marqués de Montserrat, Conde de Belmar y de Weindome o Caballero de Schoening fue un aventurero que se movió con comodidad en las cortes reales en los mediados del siglo XVIII. Parece que era muy culto, de personalidad magnética y jugaba a promocionar su inmortalidad. Un personaje interesante que se merece un estudio más riguroso que este panfleto de Pierre Ceria y François Ethuin.

Calificación: Vano.
Tipo de lector: Ni los más aficionados al ocultismo podrán con su falta de rigor.
Tipo de lectura: Confusa.
¿Dónde puede leerse?: No lo sé. Quizás a ratos en el excusado.
¿Dónde encontrarlo?: Mejor no encontrarlo en www.iberlibro.com


sep 15 2010

El planeta americano

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo pergeñado a mediados de los 90 por el escritor ilicitano Vicente Verdú que presenta un estudio de campo sociológico basado en su estancia en Estados Unidos de lo que cree son sus valores históricos y de poder, así como hábitos vitales, usos y costumbres; y es que el gigante capitalista que hoy conocemos se fraguó en un principio sobre una base agrícola que aún prevalece y donde el poder de Dios, la patria, el dinero y la idea de triunfo como algo espontáneo y a la vez agresivísimo, se sustenta en la idea de un orgullo que, por poner un ejemplo, desecha todo lo que huela a intelectual por reiterativo y pernicioso; lo que hace que se reconozcan como valores a todo un campo de designios más cargados de infantiles sueños, estrujados por la fuerte artillería del sistema, que por razones lógicas por las que se entienda una supervivencia razonable.
Según Verdú, en Europa y otros continentes queda cierta resistencia a la impregnación de estos valores instalados desde el primitivismo de esta mentalidad; procuramos pues que no contaminen nuestro modus vivendi, pero lo cierto es que al ser la primera potencia del mundo, la influencia, siquiera cultural, es creciente en todos los sentidos.
El hecho de encontrar en USA una población tan abiertamente mestiza influye en todos los aspectos: la comida ligera no existe, todo es grande en el sentido físico y metafórico y los asesinatos por los que antaño blancos mataban a negros debido a guerras civiles, dan lugar hoy a crímenes de negros contra negros por razones que incluyen la marginalidad y salubridad, y es que ser pobre en Estados Unidos es algo más que una desgracia personal. Es más, no cotizar, no ser útil y práctico es impensable. En la televisión, programas de debate desaparecen y su lugar es ocupado por reality-shows.
Calificación: Ameno, aunque poco crítico con Europa.
Tipo de lector: Intelectualoide, dispuesto a demostrar las tesis del tonto emocional, o quizás no tanto.
Tipo de lectura: Sencilla, documentada, pero que cuenta con información susceptible de hacerse obsoleta en poco tiempo.
Argumento: El orgullo americano, algo que será muy feo, pero que les mantiene como primera potencia mundial.
Personajes: Bill Gates versus parias del mundo moderno.
¿Dónde puede leerse? En cualquier paraje de montaña que remotamente recuerde a Big Sur.