nov 21 2013

Confesiones de una máscara

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Hay algo inquietante y literario en esa idea de una máscara que se confiesa.
No es una persona que se quite la máscara y se muestre tal y como es, al fin y al cabo la persona llamada Kimitake Hiraoka vivió toda su vida bajo el pseudónimo del escritor Yukio Mishima, de Japón, un país que reflexiona mediante teatro basado también en la utilización de caretas que muestran y significan.
Todos interpretamos en la vida el papel de una máscara, aunque nos cuesta confesar nuestras más perturbadoras perversiones, las fantasías sexuales ocultas, la morbosidad de nuestras tendencias, y lo patológico de algunas fijaciones.
Las del escritor son sinceras y escabrosas –algunas salvajes- y convenimos en que hace falta valor para develarse de esa forma. En 1948. Porque sucede que en vez de resultar desagradable o repugnante, las ennoblece con la verdad y con el lenguaje, convirtiéndolas en una obra de arte.
Obra de arte que no nos resulta tan lejana, porque su inspiración bebe en fuentes que queremos olvidar pero que no podemos, porque atraviesan nuestras plazas en los pasos procesionales, porque las encontramos en la gloria de nuestros museos (sí, también en nuestro Prado tenemos un San Sebastián martirizado por Guido Reni), porque están en los martirologios cristianos, en su literatura y en su iconografía.
Y no deja de haber en ellos una tensión sexual no resuelta que nos negamos a ver y que Mishima nos escupe en la cara, como si quisiera cargar –cordero del mundo- con nuestros pecados. Como si hubiera conseguido llevárselos con él después de cometer un suicidio ritual en 1970. Seppuku.
Yukio Mishima murió como vivió, con dramatismo, envuelto en el misterio religioso que convocó con sus fantasías.
Confesiones de una máscara es un viaje al interior de la confusión interior, contado con valentía.

Calificación: Destacable.
Tipo de lector: Curioso.
Tipo de lectura: Morbosa.
Argumento: Escabroso.
Personajes: El protagonista es el propio escritor.
¿Dónde puede leerse?: En una escuela de artes marciales.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


may 30 2010

El marino que perdió la gracia del mar

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Acercarse a los libros de Yukio Mishima puede ser el inicio del camino hacia la tristeza más infinita. El marino que perdió la gracia del mar es una de las últimas novelas de este escritor que falleció, al suicidarse haciéndose el hara-kiri (seppuku), a los 45 años de edad. Una vida marcada por una infancia catastrófica, con una vocación forjada a base grandes soledades e incomprensión, no pueden dejar de influir en la manera de pensar de quien ha desarrollado una intensa vida interior, ajena a la que de él se espera.

Esta novela, corta, de ritmo pausado, es de una extraordinaria belleza en su narración, pese a relatarnos algo nada bello. La historia de Noboru (un adolescente abducido por la pandilla a la que pertenece, capitaneada por un auténtico psicópata), de Fusako (una mujer que redescubre su sensualidad tras quedarse viuda y con un niño a su cargo) y con Ryuji (un marino con un destino trágico, que decidió conquistar la gloria embarcándose y descubre que su mundo está en tierra). Tres personajes con tres personalidades perfectamente definidas que lo llenan todos y que se encuentran unidos entre ellos por una delgada línea que transita desde lo sensual hasta lo mortalmente decadente.

Un libro que, en mi opinión, que bien no puede valer nada, no puede dejar a nadie indiferente y permite al lector, con un total honestidad, seguir creando un final tras leer su último punto.

Calificación: Bueno

Argumento: Relato de una traición ignorada y de una idealización frustrada. Pura metáfora.

Tipo de lector: Cualquiera al que no le pese pasar un rato transitando por la traición y el desengaño

Tipo de lectura: Sencilla.

Personajes: Claros y definidos

¿Dónde puede leerse? Sentado frente al mar.

¿Dónde encontrarlo? En su librería habitual.


Clifford BrownLaura