ago 27 2013

Luz de Agosto

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Leer a William Faulkner es encontrarse con la literatura, con el auténtico arte de escribir. Tal y como están las cosas, es reconciliarse con todo ello.
Creo que fue Arturo Pérez Reverte el que acusó -a los escritores españoles de una época concreta- de seguir a Faulkner para quedar bien, de leer sus novelas y cuentos porque así quedaban dentro del círculo de los escritores de alto copete. Digo acusó porque lo afirmó con bastante mala baba. Y, una de dos, o no ha leído a William Faulkner o, si lo ha hecho, no se ha enterado de nada.
Leer a este autor es un trabajo duro, entenderle todavía lo es más, comprender el sentido del humor que utiliza este autor sólo está al alcance de los que no se toman en serio ni el mundo ni a sí mismos ni, por supuesto, la literatura. Porque el mundo construido por Faulkner es grandioso, es gracioso, es profundo, es odioso. Es nuestro mundo disfrazado con harapos. Un universo atrapado por un aliento en la escritura difícil de seguir, por un tono altísimo en el que cada palabra elegida parece que estuviera allí esperando a ser utilizada; un universo plagado de personajes llenos de aristas, de escenarios retorcidos sobre su propia decadencia, de muerte, de ignorancia, de desidia.
Luz de Agosto no es el libro más difícil de Faulkner. Ni el mejor. Pero en cada página se puede encontrar más literatura que en libros enteros. La trama policial ayuda a que el ritmo de lectura no sea duro en exceso y, sobre todo, la voz creada por el autor nos lleva de un lugar a otro sin esfuerzos añadidos. Una voz de alternancia limitada que va de personaje en personaje para que, desde el núcleo argumental, crezca un mundo entero en el que cada cosa aporta sentido a otra. El movimiento del foco que realiza el autor es espectacular, definitivo. Porque el narrador se acerca o se distancia para aportar luz suficiente en cada pliegue de los personajes. Leer esta novela y pensar que lo importante es la trama es un error. Lo fundamental está detrás de cada alma dibujada.
Un aspecto técnico muy interesante de la novela se encuentra en las zonas en las que se representan los flujos de consciencia de los personajes. Los precede un monólogo interior que da paso a ese flujo que abre las puertas de la psicología de cada personaje. Se reconocen por la letra cursiva (innecesaria aunque el autor la utiliza).
El final de la novela delata lo que era Faulkner escribiendo: ironía pura.
Luz de Agosto es una novela imprescindible. El que quiera comprender en qué consiste la creación de un personaje en toda su dimensión no debe dejar de leerla. El que quiera comprender en qué consiste la creación de un universo no debe dejar de leerla. En realidad, nadie debería dejar de leerla.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Una novela de Faulkner exige una lectura atenta.
Tipo de lectura: Debería gustar a todo el mundo.
Personajes: Perfectos.
Argumento: Todo en este mundo se reduce a lo que el individuo es.
¿Dónde puede leerse?: En Yoknapatawpha. Existe en cuanto se abre el libro. En la literatura de Faulkner siempre está aunque la acción no suceda allí.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


abr 15 2013

Gambito de caballo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Se llama gambito, en el juego del ajedrez, al sacrificio intencionado de una pieza al comienzo de la partida en espera de una ventaja posterior, y queremos creer que William Faulkner utilizó la treta para esta colección de relatos policiacos, una medida cadencia entre las informaciones y los silencios, un narrador parcial que, en vez de ir al grano, se enreda en detalles marginales para despistarnos, cuando serán estos detalles diminutos los que construyan la historia.
El astuto investigador de todos ellos es Gavin Stevens, fiscal del distrito de Yoknapatawpha, que representa la Ley y el Orden.
Como en sus novelas, el escritor norteamericano construye un mundo rural cerrado sobre sí mismo, implacable y austero; una sociedad salvaje, poblada por personajes ausentes, disminuidos, emocionalmente deficientes, sobrevolados por la presencia del Mal.
Una sociedad en la que el crimen se paga siempre y que, en torno al apacible ciclo de las cosechas y el paso de las estaciones, encubre fraudes, arreglos testamentarios, enfrentamientos familiares, venganzas soterradas, crímenes.
En el relato que da título a la obra –por supuesto- un caballo será decisivo para la trama.
Cierta parte de la crítica literaria señala la manera en que el escritor utiliza los recursos psicoanalíticos para la construcción de sus obras.
William Faulkner es uno de los grandes escritores norteamericanos, su obra estará siempre unida a los estados del Viejo Sur al que retrata de manera magistral.
Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1949.

Calificación: Estupendos.
Tipo de lector: Aficionado a la literatura policiaca.
Tipo de lectura: Algo enredosa.
Argumento: Intrigantes.
Personajes: Especiales.
¿Dónde puede leerse?: Navegando por el Viejo Sur.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual de lance o de nuevo.


feb 23 2011

Maldito Karma

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No está mal, de vez en cuando, alejarse de las profundidades literarias y tomarse eso de leer como una diversión. Sólo como eso. No se es mejor lector por leer exclusivamente a William Faulkner o a Juan Benet. No leer a estos y sólo dedicar el tiempo  de lectura a noveluchas sí te puede convertir en mal lector.
Maldito Karma es una novela sin ninguna importancia literaria, pero muy divertida. Desde la primera página hasta la última, el lector no deja de sonreír o reír abiertamente. Encadena el autor (David Safier) un disparate tras otros, chistes, chascarrillos y delirios. Y va mezclando escenas que no explican nada, que no aportan gran cosa a los personajes (los personajes tampoco aportan nada a las escenas), de modo que las 313 páginas que mide el relato se convierten en una gran excusa para perder el tiempo y olvidar la cantidad de problemas que arrastramos durante el día.
Una famosa presentadora de televisión cuenta cómo muere aplastada por el retrete de una nave espacial y lo que le sucede a partir de ese momento. No he desvelado nada importante. Tranquilos. En realidad, aunque contase el más mínimo detalle de la trama no estaría desvelando nada importante. En esta novela lo importante es el tiempo dedicado a la diversión que proporciona leer.
Hay una cosa muy importante que diferencia a esta novela de otras. Es honesta. No trata de ser un relato con pinta de buena novela. No es intención del autor parecer lo que no es, vender literatura de importancia. Aquí se cuenta una historieta sin cosmética por delante. Otras malas novelas pretenden ser literatura. Y eso sí que no tiene perdón. Por eso la recomiendo.

Calificación: Divertida. Nada más. Aunque, tal y como está el patio, nada menos.
Tipo de lectura: Relajada.
Tipo de lector: De 14 ó 15 años en adelante.
Engancha desde el principio por el disparate monumental que es.
Personajes: Delirantes.
¿Dónde puede leerse?: En el metro para reír y causar estupor a los que lucen cara de amargado.
¿Dónde puede comprarse?: En cualquier librería. Por cierto, las bibliotecas municipales (por ejemplo) prestan libros de forma gratuita y tienen en sus estanterías un montón de buenos títulos. No tienes excusa.


ene 18 2011

El corazón es un cazador solitario

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Novela de gran calado y profundidad literaria. Fue gestada por la autora norteamericana Carson McCullers a la temprana edad de 23 años; el uso de un narrador complejo, capaz de pegarse a las vidas y afrentas de media docena de personajes singulares, hacen de este libro un intento literario encomiable que se recomienda no tomar a la ligera, ya que tratar de hacer lo mismo escribiendo, no sólo requiere tener los machos bien atados, sino estar continuamente en una línea que nos puede llevar fácilmente al precipicio. Se ha comparado a la autora con D. H. Lawrence y Faulkner, pero es posible que las huellas de la también sureña y católica Flannery O’Connor pudieran estar presentes como influencia. Aunque en estas cosas nunca se sabe qué fue antes, si el huevo o la gallina.
La novela comienza potentemente contándonos la relación entre dos sordomudos pertenecientes a un sector social marginado; ellos son John Singer y Spiros Antonapoulos; flaco y a veces ingenioso el primero; gordo y cascarrabias el segundo; el caso es que Singer cuida de su amigo, en quién ve a alguien cariñoso y agradable a pesar de sus malas pulgas, que le llevan finalmente y no sólo por su natural discapacidad, al manicomio.
A continuación vemos a Singer junto con el solidario y callado dueño de una cafetería, su mujer, su hija (una chica aficionada a la literatura y a la música) y un médico negro comprometido con la lucha social por su raza. Singer cae bien al dueño del establecimiento, aficionado a invitar a comida a tullidos y enfermos. Se siguen diversas disertaciones a través de las que vemos a una típica familia americana en torno a una idea de autorrealización de sus componentes, que al lado del cuadro marginal que se pinta, vemos ya como desfasada.

Calificación: Compleja.
Tipo de lectura: Exigente y, a la vez, gratificante con la humanidad que desborda a través de sus personajes.
Tipo de lector: No acostumbrado a que le den todo mascadito y que no espere moralejas.
Argumento: El sueño americano visto, entre otros, por gente que nació con él resquebrajado.
Personajes: Auténticos.
¿Dónde leerlo? En casa, pero sintiendo el aire frío de estos días, mientras tratamos de hacernos con una manta.


sep 29 2010

En el camino

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Libro que marcó época y a toda una generación de escritores y lectores, supone la historia de un viaje alucinado y alucinante por las carreteras, pueblos y ciudades de Estados Unidos: desde Nueva York a San Francisco, pasando por Denver y la frontera mejicana, y, sin obviar, la hoy quizás por ello temida Ruta 66; la novela es también el testimonio más grandilocuente de un escritor y sus gustos y fobias, formados por iconos de una cultura popular trasnochada y alternativa, centrado básicamente en las lecturas de W. C. Fields y el jazz, ese sonido de fondo tan norteamericano que, depende del sitio donde se escuche, puede resultar arrebatador y sintomático, o nostálgico, gris y brumoso. No en balde la crítica calificó a Kerouak de Charlie Parker de las letras.
Otro aspecto a reseñar es que se encuentran más claves para entender a autores típicos del futuro realismo sucio, antes que ver la senda que se estaba oficiando en torno a Hemingway o Faulkner. Aquí el camino es una aventura, una necesidad metaliteraria y desesperada por encontrarse a sabiendas de que el sueño americano se resquebraja. Hay chicas y drogas y una necesidad nada enajenada de vivir el hoy sin pensar en el mañana; la vida como diversión, a la que sus consecuencias de autodestrucción y delirio, no son suficientes para que el viaje se deje de hacer. Kerouak apuesta si acaso más fuerte, en tanto necesita ser él mismo a través de su personaje Sal, un escritor italoamericano que investiga en la ruta el material de una novela, mientras espera que se publique otra de cuyo recuerdo se quiere deshacer, siendo finalmente el camino una prolongación de lo que ve, oye y siente. Existen estados alterados de percepción y conciencia, existe eso y Dean Moriarty, otro personaje redondo donde los haya, compañero de correrías espectacular.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Buscador de perlas históricas en torno a la literatura norteamericana del XX; hace poco salió un nuevo libro en torno a En el camino, lleno de apostillas a éste, así como reescrituras de pasajes o nuevos enfoques.
Tipo de lectura: Amena y entretenida, aunque hay que saber adentrarse en ella. No sobran páginas.
Argumento: Novela de carretera en torno a un grupo de perdedores que quieren algo más.
Personajes: El paisaje es uno de ellos, pero tiene muchos y variados que, obviando al ángel-demonio Dean, nos muestran lo complejo de la vida.
¿Donde se puede leer? Cerca de un museo arqueológico, pero tomando notas.


sep 21 2010

Las reglas del arte

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo academicista y, en ocasiones, demasiado analítico de lo que supone la literatura como arte, siendo comparado con la pintura y otras expresiones artísticas. Con un punto de vista parecido al de otros teóricos ingleses (Barnes, ya reseñado), el autor, toma como referencia La educación sentimental de Flaubert, obra de la que hace un pormenorizado y conciso receso que le sirve (como buen sociólogo) para llevarnos de la mano hacia un análisis socio-económico de la época, que abarca desde la Revolución Francesa al Segundo Imperio Napoleónico, época en que aparece una clase social emparentada con la bohemia, clase popular que se caracteriza por un lado por la aplicación de cierto romanticismo negro a la hora de vivir, y por otro, por toda una disposición de ánimo en virtud de la cual la literatura alcanza nuevas dimensiones.
Hay que decir que para el autor (Pierre Bourdieu) de este voluminoso y algo aburrido libro, Flaubert es como para un español Cervantes, por lo que sus análisis (en los que reconoce huir del academicismo, pero sustentándose sino en él, sí en cierto intelectualismo), resultan sesgados y documentados con notas a pié de página; todo ello supone adentrarse en una sapiencia bella e inútil sobre el mundo de la edición, la lectura profesional o la escritura creativa, que nos lleva a desentrañar un panorama donde los escritores mueren de hambre a no ser que se dediquen al periodismo o al teatro, afirmación que parece tan gratuita como devastada por el conocimiento de estas dos formas de ganarse la vida escribiendo.
Se termina contraponiendo a la visión de Flaubert, la de un Faulkner (también pasa de puntillas por Zola), como escritor, que al igual que su patriótico adalid literario, transforma nuestra experiencia íntima de lectura y escritura.
Calificación: Plomizo, pero lúcido.
Tipo de lector: Siquiera familiarizado con ciertos clásicos de las letras.
Tipo de lectura: Analítica, pero poco rigurosa. Intelectual.
Argumento: Sobre el qué y cómo escribir bien sin que se note. Como siempre, no hay fórmulas magistrales.
Personajes: Bourdieu, contemporizando.
¿Dónde puede leerse? Lejos de una clase de escritura creativa o en los brazos de un alumno que se porte mal, arrodillado, antes que el profesor le dé un golpe con una regla metálica en la espalda.


jun 20 2010

Santuario

Artículo escrito por: Carmen Neke

Santuario ha sido mi primera incursión con Faulkner, porque la novela norteamericana nunca me ha interesado especialmente. Pero qué desilusión, me creía yo tan literaria y exclusiva leyendo por fin a Faulkner, y resulta que Santuario es una novela negra sin experimentos lingüísiticos ni formales, fácil y amena de leer, con un gran narrador y personajes estupendamente perfilados, incluso con escenas muy divertidas. Vamos, un libro que le puede gustar a cualquier aficionado al género. Las maneras narrativas de Faulkner resultan magistrales y enormemente eficientes. El narrador de esta novela es tremendamente objetivo, se limita a un registro testimonial de los hechos sin profundizar apenas en las motivaciones, los sentimientos o los pensamientos de los personajes. Toda la interioridad de los caracteres se revelará (o no) por medio de los diálogos, donde sí que se expresa una gran pasión y subjetividad. El contraste es brutal y fascinante.

Lo que sí le advertiría a los lectores interesados es que no se lean las sinopsis que andan por ahí, porque suelen hacer un destripe despiadado del argumento, y uno de los grandes aciertos narrativos del libro es la manera dosificada en la que el narrador va mostrando sus cartas y nos hace partícipes de los hechos, de forma que hay que llegar al final para saber qué es lo que realmente ha ocurrido.

Lo dicho: un libro muy entretenido de leer, pero eso de que Faulkner escribiera libros que le pueden gustar a cualquiera me parece el principio del fin. Menos mal que también tengo por casa El sonido y la furia, espero que cuando le toque el turno me encuentre por fin con una novela hermética y dura de roer. Algo exclusivo, para minorías.

Calificación: Magnífico.

Tipo de lector: Cualquiera con ciertas tablas y gusto por la novela negra.

Tipo de lectura: Intensa y agobiante a ratos, pero que engancha enormemente.

Argumento: Crimen y castigo en el sur de los EE.UU.

Personajes: Representativos de los choques raciales y sociales norteamericanos durante los años 20 del pasado siglo.  Pero van mucho más allá de ser simples arquetipos, y por eso funcionan con tanta eficiencia.

¿Dónde puede leerse?: Al aire libre, el ambiente novelesco es sumamente abrumador.


jun 12 2010

Los doce hilos de oro

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano


En las estanterías de las librerías siempre hay un hueco para libros como este titulado Los doce hilos de oro. Yo no sé si en este tipo de cosas se encuentran soluciones para vidas perdidas, para ánimos desolados o rutinas machaconas. Ni lo sé ni me interesa lo más mínimo. En este ejemplar, desde luego, con lo que se topa el lector es con un lenguaje ramplón y con ideas más gastadas que los bajos de mis vaqueros. Es, sencillamente, lamentable, patético y bochornoso.
Lo más gracioso es que se venden como churros.
Algunos de los consejos que encontrarán en esta especie de novela repugnante son, por ejemplo, ponle emoción a la vida (impresionante) o no tomes decisiones precipitadas (conmovedor).
La autora es una tal Aliske Webb. Yo mismo, si pudiera, prohibiría escribir a esta mujer una sola línea más. Y es que este tipo de libros no ayuda a nadie. Como mucho les puede confundir al hacerles creer que la solución pasa porque les cuenten una historia infame. Lo voy a decir. Sé que me la juego, pero lo voy a decir. Alguien que se siente mejor leyendo esta bazofia debería plantearse empezar de nuevo revisando hasta qué punto su ignorancia es alarmante. Les garantizo que leer a Faulkner (la peor de sus novelas) deja un poso más importante y más hondo que esta baratija de Webb.

Calificación: Esto es una pocilga literaria.
Tipo de lector: Pues no se me ocurre, la verdad.
Tipo de lectura: Aburrida. Es una enorme pérdida de tiempo.
Le sobran hasta las tapas. Qué desperdicio de árboles.
Personajes: Lamentables.
Argumento: El mundo es guay, pero hay que descubrirlo.
¿Dónde puede leerse?: Mejor no hacerlo.
¿Dónde puede comprarse?: Que no me entere yo.