mar 18 2012

Églogas, Géorgicas, Obras menores

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las composiciones con las que el escritor latino Virgilio recogió el testigo griego de Teócrito bajo el título de BucolicaLas églogas- causaron un efecto decisivo en la poesía del Renacimiento, destacadamente entre Tasso, fray Luis, Garcilaso y Ariosto; todos ellos reivindicaron su  ambiente pastoril e intentaron reproducir la belleza de su métrica. Lo que resulta más curioso es la forma en la que se deslizó un velo sobre sus poemas de amor homosexual, que trajeron de cabeza a los intérpretes cristianos que sin embargo quisieron encontrar en otros, en Polion, la profecía del advenimiento de Cristo.
El pastor Coridon lamenta los desdenes del hermoso mancebo Alexis y procura cautivarle con promesas y halagos, así resume el argumento don Eugenio de Ochoa en su traducción de las Obras Completas de Virgilio y después añade: Esta égloga encierra una alegoría ciertamente difícil de explicar y que ha ejercitado en vano la sutileza de los comentadores.
Tanto Coridon como Alexis serán reivindicados muchos siglos más tarde por André Gide y Marguerite Yourcenar.
Son las Églogas una colección de diez poemas que da nombre a un género; hablan de amores desgraciados (La hechicera, Galo), desarrollan duelos poéticos (Palemon, Melibeo), o cantan a la muerte de algún agraciado joven cual Dáfnis. Sileno relata el origen del mundo, mientras que Títiro, o Meris, refieren la desgracia que trae la guerra.
Son composiciones sencillas e inspiradas por la juventud.
Las geórgicas, Georgicon, son un regalo que nos dejó el patrocino de Mecenas. En ellas Virgilio hace un canto a la vida campestre y levanta el telón sobre la naturaleza, un descubrimiento que tiene algo de creación poética del mundo mediante la palabra. Es un tratado práctico de agricultura y ganadería, donde se instruye el cultivo del olivo y de la vid o la explotación de las colmenas, y contiene un elogio sobre la vida campestre que impregna toda la obra, que arranca de los ambientes pastoriles de las Églogas y se continua en otros poemas que se atribuyen al Cisne de Mantua: El huertecillo, El almodrote, La ventera, o El mosquito. La garza es la explicación de un mito y los Catalectos son breves sátiras, ataques y dedicatorias.
Églogas y Geórgicas se dedican al gran Augusto convertido en dios.
Luis Antonio de Villena recomienda una traducción en verso, la del jesuita Aurelio Espinosa Pólit; yo aconsejo vivamente la de Eugenio de Ochoa, en prosa, que es la que conozco y que considero excelente en todos los sentidos, suponiendo que el siglo XX habrá dejado interesantes estudios.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Cualquiera interesado en los orígenes de la literatura.
Tipo de lectura: Amable.
¿Dónde puede leerse?: En el campo, en primavera.
¿Dónde encontrarlo?: En tus libreros favoritos de nuevo o de lance.


feb 20 2012

La Eneida

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La Eneida es la epopeya del héroe Eneas, príncipe troyano.
Nos cuenta la caída de la ciudad de Ilión, los accidentados viajes de los exiliados por el Mediterráneo, la llegada a las costas del Lacio prevista por el mismo Júpiter, y las guerras con los latinos que originaron la fundación de la ciudad más poderosa que vieran los siglos: Roma.
Está escrita en verso por encargo de Augusto; y con ella su autor, Virgilio, se consagró como genio de los tiempos, considerándose La Eneida (Aeneidos) una de las cumbres de la literatura universal.
La historia se inspira, sucede, y refleja La Iliada y La Odisea, perfecciona sus moldes, completa su argumento, y refina la estructura poética y la textura del latín al que convierte en canónico con la elegancia proverbial de la métrica virgiliana.
Los acontecimientos narrados en La Eneida forman parte inseparable de la cultura occidental y permanecen hasta hoy en las lenguas romances: el ardid del caballo de Troya, los amores de Dido y Eneas, o la fundación mítica de Italia como nación. Aún decimos en castellano que ardió Troya para referirnos a un acontecimiento catastrófico y previsible, consecuencia de la locura humana; como hablamos de Tirios y Troyanos para nombrar enemigos irreconciliables.
La importancia de La Eneida es tan grande que en tiempos de Adriano se practicaba la adivinación sobre sus páginas, como si fuera un texto sagrado; y Dante eligió a su autor como guía por el infierno en su Divina Commedia.
Sin el conocimiento de esta obra primordial el arte de Occidente (literatura, pintura, escultura, ópera) es ilegible.
Es una narración apasionante, llena de momentos dramáticos y de acción que nos transportan a un mundo anterior a la oscuridad del cristianismo, sensual, sensorial, guerrero, cruel pero honorable, pegado a la naturaleza y anclado en las fuerzas telúricas que gobiernan el mundo como divinidades elementales.
Es además un mapa geopolítico del mundo, una historia de la civilización y un análisis de las migraciones como elemento que hace avanzar las sociedades.
La refracción de la écfrasis de La Iliada en el Libro VIII -con la descripción del escudo forjado por Vulcano en el que están representadas las futuras grandezas romanas- no es más que uno de los engranajes que mueven la correa de transmisión de la literatura europea, formada por bandas paralelas en las que Héctor se corresponde con Eneas, y Lavinia es contrapunto de Helena; en el que el viaje de Eneas a los infiernos en busca de su padre, Anquises, preludia el Renacimiento; y los amores de Niso y Euríalo anuncian el futuro con su belleza.
La Eneida no es difícil de leer en prosa, solamente hay que tener intención de abordarla y dejarse sorprender por su poderosa construcción dramática.
La traducción de don Eugenio de Ochoa, de la Academia Española, en las Obras Completas de P. Virgilio Marón de 1869 es diáfana, la impresión elegante; se corresponde con el texto original para quien sepa interpretarlo –o lo estudie-, y se acompaña de unos utilísimos resúmenes y un índice de personajes. La edición es tan honesta que las notas finales no se señalan en el texto y solo irá a buscarlas el lector cuando necesite intuitivamente hacerlo, o le convenga.
Honorate l´altissimo poeta! (Dante Alighieri, Inferno)

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: Cualquiera, sobre todo los aficionados a los clásicos.
Tipo de lectura: Sugerente y espléndida.
Argumento: Trepidante.
Personajes: Heroicos y brillantes.
¿Dónde puede leerse?: Frente al Tíber.
¿Dónde encontrarlo?: Busca una buena edición antigua o moderna en tu biblioteca si es que no la han cerrado por los recortes, o en tus librerías habituales de primera o de segunda mano.


ago 8 2010

Historia de la literatura gay

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Siempre me ha parecido una tontería la discusión sobre si se puede hablar o no de una literatura gay. ¡Claro que se puede hablar!

Son las obras literarias en las que los homosexuales de todo el mundo se han reconocido y las que han utilizado para manifestarse. Son la piedra angular de los movimientos reivindicativos que arrancan en los años cincuenta. Algunas son obras en las que son gays los personajes y otras son los autores los que desvelan, voluntaria o inconscientemente su tendencia sexual o su voluntad de tocar ese tema. Ese corpus literario es la piel de la visibilidad.

(Hablamos, claro está, de la tradición masculina, la femenina, la lésbica, está desgraciadamente más oculta en la historia y doblemente estigmatizada. Una vez más, y el que escribe lo lamenta, no se habla de ella aquí)

Gregory Woods es Profesor titular de Estudios gays y lesbianos de la Trent University de Nottingham, en Inglaterra, que, sospechamos, está situada a años luz de las universidades españolas.

Hace un repaso pormenorizado y exhaustivo de lo gay en la historia de la literatura y no se queda solo en Proust o en Leavitt; en Maurice o en Las Amistades Particulares. No. Woods se arremanga y escarba a fondo en Virgilio y en Dante y en Conrad y en James y en Woolf y en Fleming (Ian) y así hasta completar un imprescindible índice de nombres que llena cinco de las cuatrocientas veintiocho páginas del volumen. Investiga sobre las lagunas de lo gay en la poesía del África postcolonial y en lo escrito sobre el holocausto. Revuelve en las literaturas periféricas.

Es minucioso y riguroso. Este ensayo debería ser de lectura obligatoria para gays y lesbianas y también para profesores de literatura. Para los que no son ninguna de las tres cosas, es una obra interesantísima de consulta e información. Está estructurado por temas que se suceden en secuencia temporal.

Puede ser una guía de lectura fabulosa. El que escribe esta breve reseña siente una gran admiración por el autor a causa de este ensayo.

Calificación: Interesantísimo.

Tipo de lector: Aficionados a la literatura. Gays.

Tipo de lectura: Amena aunque prolija y minuciosa.

¿Dónde puede leerse?: En una biblioteca bien surtida.

¿Dónde encontrarlo?: En www.libreriaberkana.com