jul 28 2011

Desayuno en Tiffany´s

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Parece ser que Truman Capote era una persona difícil de carácter por su extravagancia, traicionero con sus amigos, drogadicto y no sé cuántas cosas más. Y, por si fuera poco, era escritor. No un escritor cualquiera sino un genio de la literatura, lo que significa que cualquiera de sus defectos se verían multiplicados de forma alarmante. Eso seguro.
No me gustan mucho los escritores. Sin embargo siento especial debilidad por Capote. Él sabía que ser eso, escritor, significaba muchas cosas, un gran compromiso consigo mismo y con los demás, una forma de abordar la vida intentando derribarla antes de que ella le derribase a él. Debilidad que viene de la lectura de toda su obra, pero, especialmente, de las sucesivas lecturas que he realizado de su novela Desayuno en Tiffany´s desde el año mil novecientos noventa hasta hoy. Cada año la leo. Cada año echo un vistazo a la película dirigida por Blake Edwards. Entre otras cosas porque no tienen nada en común. Cuentan cosas bien distintas y, afortunadamente, Edwards no trato de se fiel a lo escrito. Si lo hubiera intentado y hubiera conseguido lo que nos presentó con la Sra. Hepburn al frente, tendríamos que haber juzgado a ese hombre condenándole a cadena perpetua.
Mientras la película trata de mostrar la cara amable de un mundo refinado y excesivo en casi todo, la novela hace todo lo contrario. Por ejemplo, en la película no se escuchan cosas como la verdad es que lo eres. Eres una mala puta o lárgate a hacer de puta a otra parte. En la novela sí se pueden leer cosas así. Y mucho peores. Porque la intención de Capote era bien clara. Capote quería hablar de él mismo, de su trabajo como escritor, del mundo real enfrentado a la ficción, del egoísmo, de la falsa amistad y de la cobardía humana. Dicho de otro modo, quería hablar, sobre todo, de literatura utilizando vehículos oscuros y siniestros.
Capote era un escritor de los de verdad, de los que saben qué es eso de escribir. Mirar con cara de estúpido el mundo para poder soñar ese mundo. Eso es a lo que dedicó gran parte de su vida y lo que hace su personaje principal en esta novela. Soñar el mundo para conseguir crear un lugar en el que hasta la mismísima Holly sea capaz de vencer sus depresiones. La realidad le destroza. Un sueño (representado por una joyería de lujo) es la única forma de salir adelante. Y cuando los mundos comienzan a mezclarse, ella huye hasta llegar a otro lugar que le envuelve en su irrealidad, que le protege en su distanciamiento del tiempo y espacio. Se defiende de los demás, de lo que le toca vivir. Holly pasa la mayor parte del tiempo filtreando con todo y con todos. Todo es accesorio, nada importa. Ella va por delante del mundo. Incluso por delante de sí misma. Se siente una criatura salvaje que puede hacer daño, pero desdichada por serlo. La historia de Holly es una de las tragedias más terribles de la literatura del siglo pasado.
Porque Holly es la misma literatura, es la farsante auténtica que dibuja Capote en su novela.
Ni la novela, ni la película, deberían pasar desapercibidos para alguien que se quiere acercar al arte de narrar. Sea cual sea. Porque Capote es un genio. Y la película una obra de arte.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Aparentemente sencilla aunque la exigencia es alta.
Tipo de lector: El que esté dispuesto a pensar sobre lo que le cuentan.
Personajes: Perfectos.
Argumento: La escritura.
¿Dónde puede leerse?: Junto a la ventana. Esperando escuchar a una mujer cantando.
¿Dónde puede comprarse?: No se me ocurre una sola librería en la que no pueda ser.


abr 13 2011

Gomorra

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

En la línea de Capote y su A sangre fría, nos enfrentamos a una novela documental, escrita  por Roberto Saviano a raíz de la película italiana realizada sobre la Camorra; no es material anecdótico lo que aquí se cuenta, no en balde sólo por destapar sus cartas, el autor ha sido perseguido, pero es que su ajuste de cuentas u omertá está precisamente ahí, en dar debida cuenta de nombres y apellidos, clanes, presentes, pasados y futuros de un movimiento que nace en Nápoles, recorre todos los continentes y países y causa tanto a nivel local como ya no digamos internacional, más asesinatos que el terrorismo. Hay algo desafiante en la propia cinética o lógica de la Camorra y es su versatilidad para los negocios: desde escombros o basuras, pasando por la construcción (el autor da nombres de empresas en concreto en la Costa del Sol y Tenerife) o el tráfico de drogas, se mueven resortes o cadenas de producción ilegales en las que están implicados desde poderosos self-made men hasta camioneros o intermediarios aspirantes a empresarios con carrera.
La novela tiene sentido argumental en tanto el narrador que documenta lo que ha visto, se embrutece e implica desde distintos puntos de vista. Todo comienza con una panorámica de las basuras almacenadas en el puerto de su mentada ciudad y termina con un análisis del cine como medio que, por más que recree, se queda corto ante una horrible realidad, que se empieza recreando desde la locura de El corazón de las tinieblas, se clava en el inconsciente como pasa con Ernst Junger y termina asimilándose desde la perturbadora lógica de las películas de gángsters; todo desde la posición de testigo privilegiado que confiesa estar aún vivo, a pesar de su impotencia.

Calificación: Perturbada y perturbadora.
Tipo de lector: No necesariamente literario, identificado más por el qué se cuenta que por el cómo.
Tipo de lectura:  Amena.
Argumento: Ajuste de cuentas informativo, comprometedor y comprometido.
Personajes: Reales.
¿Dónde leerlo?: Junto a un periódico, en casa, comprobando si está nuestro nombre en algún sitio o si nos puede implicar por apellidarnos como alguien.


dic 24 2010

Un árbol de noche

Artículo escrito por: Augusto Prieto

En sus cuentos, Capote fue un maestro en crear atmósferas inquietantes, pedazos de cotidianeidad que dejan traslucir un fondo perturbador; relatos en los que personas, objetos
o meteoros, van adquiriendo cualidades inesperadas: La nieve, un sueño o una niña que se convierten en fetiches con significados rituales.
Dio vida con habilidad a narradores atractivos, pero engañosos; produjo inesperadas apariciones, interrogó al lector con la utilización de signos que dejan los finales suspendidos en una reflexión.
Son cuentos formalmente hermosos, pero cargados de presagios, irreales en su agobiante realidad.
El tema puede ser, siempre, la soledad de la mente humana y el extrañamiento que produce; la decepción de vivir, el desencanto, el fin de toda esperanza que Dante vio escrito en el umbral de la puerta. Lasciate ogni speranza.
Los vehículos narrativos: un tren que avanza, desde el que se puede ver Un Árbol de Noche; un Profesor Miseria, que comercia con sueños ajenos y la ciudad deshabitada en la que dos mujeres que se llaman Miriam se encuentran –o no- (¿Una niña, es una mujer?; ¿lo es la señorita Bobbit que vieron por primera vez unos Niños en su Cumpleaños?); es La Botella de Plata que contiene la ilusión; y una pintura, onírica y extraña, cuyo fondo es El Halcón Decapitado.
Mi Versión del Asunto varía sin duda en la cabeza de otros lectores y ese es uno de los grandes logros de Truman Capote que nunca Cierra la Última Puerta de un cuento.
Truman Streckfus Persons, que escondió su apellido bajo el de un padrastro cubano, no hizo lo mismo con su personalidad, que brilló, polémica, en la sociedad de los años
cincuenta y sesenta del pasado siglo. Fue escritor y periodista, enfant terrible de la literatura norteamericana.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Cualquiera con ganas de interrogarse.
Tipo de lectura: Sencilla con fondo complejo.
Argumento: Inesperado y enigmático.
Personajes: Brillantes como lo fue su creador.
¿Dónde puede leerse?: En una estación, en un tren de noche.
¿Dónde encontrarlo?: Deberían tenerlo en cualquier librería porque es un clásico.