jul 16 2011

Bukowski – Schultheiss

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Ocho relatos de Charles Bukowski. Ilustraciones del novelista gráfico Mathias Schultheiss. Una excelente obra en su conjunto.
Bukowski es un escritor que puede fascinar o crear la mayor de las repugnancias. Y lo curioso es que ambas cosas se provocan por la misma cosa. El mundo oscuro y sórdido de Bukowski. Atracción o repulsa hacia un universo al que todos pertenecemos aunque queramos asumirlo o no. Mathias Schultheiss utiliza para acompañar los textos un trazo seco, un blanco y negro demoledor que representa lo peor del mundo desde el mejor de los dibujos. Nada es bello, nada es bonito, ni siquiera agradable. Si los textos de Bukowski ya tienen un sentido profundo, la compañía de esos dibujos son el complemento perfecto.
Ocho relatos que hablan de la depresión de un país, de la depresión de un puñado de personajes que logran sobrevivir entre alcohol y sábanas llenas de chinches, de la depresión de todos los seres humanos. Nada es agradable. Ni el sexo, ni el presente, ni el pasado. Por supuesto, el futuro no existe. Todos esos relatos son fabulosos aunque destacan Los Asesinos, Henry Beckett y Mi madre culona.
Si a usted la repugna el mundo de Charles Bukowski este es su cómic. Si le fascina, también.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Extrema.
Tipo de lector: Todo aquel que quiera descubrir la zona oscura. Todo todo aquel que se esconda tras un bienestar inventado sabiendo que hay mucho más.
Personajes: Perfectos en su desintegración.
¿Dónde se puede leer?: En un descampado con muchas putas alrededor esperando clientes.
¿Dónde puede comprarse?: En su librería habitual.


may 29 2011

Lydie

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Jordi Lafrebre y Zidrou presentan este extraordinario cómic que se encuentra entre el surrealismo y la fantasía, pero que, a medida que el lector avanza en su lectura, se pega a la realidad de unos personajes que se hace universal.
El dibujo de Lafebre, desde el primer momento, logra crear un microcosmos creíble y solvente a más no poder. El texto de Zidrou (aunque eligiendo una voz equivocada puesto que con cualquier otra hubiera conseguido esa inmersión en el mundo del surrealismo) acompaña y se acompasa bien con el dibujo. Queriendo dar profundidad al sentido del relato opta por una voz que saca al lector en algunas ocasiones de ese mundo creado. El conjunto se convierte en un paseo por un barrio maravilloso (el callejón del bebé bigotudo) en el que sucede algo sorprendente cada día y durante años.
Curiosamente, el personaje principal es el que no puede estar, pero está presente en cada gesto, en cada movimiento de los personajes restantes. Quizás ese sea el gran logro de esta novela gráfica. Lydie, un bebé que no consigue salir con vida de su propio nacimiento, termina inundando toda la narración convertida en esa esperanza de la que carece este mundo.
Se añade en el volumen una serie de dibujos que Lafebre realizó como pruebas o bocetos del definitivo. Comprobamos que el trabajo es difícil, concienzudo y perfeccionista.
Merece la pena echar un vistazo a Lydie. Adultos y jóvenes disfrutarán de su lectura con seguridad. Para los más pequeños, tal vez, sea excesivo e incluso cruel.

Calificación: Emocionante, necesario.
Tipo de lectura: Muy divertida aunque descoloca a cualquiera.
Tipo de lector: Adultos y jóvenes.
Engancha desde el principio y no le sobra ni una viñeta. Aunque con algún problema en la voz narrativa no sobra nada de lo contado.
Personajes: El principal no está. Los que están son de carne y hueso. Casi.
Argumento: La vida desde la esperanza.
¿Dónde puede leerse?: Es una lectura breve e intensa. Conviene estar tranquilo.
¿Dónde puede comprarse?: En cualquier librería especializada en cómics.


jun 12 2010

Los doce hilos de oro

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano


En las estanterías de las librerías siempre hay un hueco para libros como este titulado Los doce hilos de oro. Yo no sé si en este tipo de cosas se encuentran soluciones para vidas perdidas, para ánimos desolados o rutinas machaconas. Ni lo sé ni me interesa lo más mínimo. En este ejemplar, desde luego, con lo que se topa el lector es con un lenguaje ramplón y con ideas más gastadas que los bajos de mis vaqueros. Es, sencillamente, lamentable, patético y bochornoso.
Lo más gracioso es que se venden como churros.
Algunos de los consejos que encontrarán en esta especie de novela repugnante son, por ejemplo, ponle emoción a la vida (impresionante) o no tomes decisiones precipitadas (conmovedor).
La autora es una tal Aliske Webb. Yo mismo, si pudiera, prohibiría escribir a esta mujer una sola línea más. Y es que este tipo de libros no ayuda a nadie. Como mucho les puede confundir al hacerles creer que la solución pasa porque les cuenten una historia infame. Lo voy a decir. Sé que me la juego, pero lo voy a decir. Alguien que se siente mejor leyendo esta bazofia debería plantearse empezar de nuevo revisando hasta qué punto su ignorancia es alarmante. Les garantizo que leer a Faulkner (la peor de sus novelas) deja un poso más importante y más hondo que esta baratija de Webb.

Calificación: Esto es una pocilga literaria.
Tipo de lector: Pues no se me ocurre, la verdad.
Tipo de lectura: Aburrida. Es una enorme pérdida de tiempo.
Le sobran hasta las tapas. Qué desperdicio de árboles.
Personajes: Lamentables.
Argumento: El mundo es guay, pero hay que descubrirlo.
¿Dónde puede leerse?: Mejor no hacerlo.
¿Dónde puede comprarse?: Que no me entere yo.