jun 22 2011

La tumba del tejedor

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Cuento largo de relativo éxito en su país natal, pergeñado por este raro autor irlandés (Seumas O´kelly) de entresiglos que la editorial Sajalín acerca ahora a los lectores españoles con gracia, timidez y cuidado formato. Escrito en la época en que Joyce acercaba a la historia de la literatura nuevas formas de narrar, su autor, prolífico en diversas disciplinas y malogrado por su repentina muerte a los 38, nos ofrece una fábula minimalista, a veces sentida e imaginada desde el borde de un acantilado, otras desde la estrechez de un terreno de treinta metros cuadrados, porque así es el cementerio donde es enterrado un tejedor, cuya tumba desaparece quizás entre olmos o entre la desfachatez de dos terrateniente que pugnan por hacerse con el terreno. Aparecerán igualmente el padre y la hija del tejedor y su viuda en cuartas nupcias, alguien en teoría ajeno a los lazos, pero que carga con el triste destino aciago de la soledad, al perder a un hombre que probablemente no la quiso como debiera.
El cuento o novela corta simboliza desde imágenes poderosas la continua existencia de almas a la deriva, habidas antes y después de morir y cómo la asunción por la dejamos de existir, se da también a través de la lucha absurda entre dos tipos a los que ya nada les empuja a actuar y que han practicado el escapismo arribista como forma de vida.
No se nos hace nada extraña cierta embriaguez en el clima que deforma cosmovisiones y donde frente a la muerte de un honrado tejedor que simboliza el valor del trabajo, se critica un caciquismo cerril y oscuro que anuncia la llegada de un capitalismo sin multinacionales desde donde se construye esa estrechez de la que hablábamos. Narración pues, de detalles y cosas pequeñas, que a la imaginación se agrandan.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Dispuesto a no dar nada por hecho.
Tipo de lectura: Por momentos antipática, pero con voz propia.
Argumento: El velorio de un hombre en un espacio divergente.
Personajes: Adocenados.
¿Dónde leerlo?: En un sitio luminoso.


abr 13 2011

Solar

Artículo escrito por: Carmen Neke

En una entrevista televisiva con Ian McEwan sobre esta novela el autor, de una manera inconfundiblemente británica, corrige al entrevistador cuando éste afirma que el libro está escrito en clave de comedia: más que una comedia, dice, es una sátira. Y el protagonista Michael Beard tampoco pretende ser una parábola del mundo occidental, aunque es cierto que ambos tienen en común su capacidad de crear el caos que va a llevarles a su destrucción a causa de su ambición, su avidez, su falta de disciplina y autocontrol. La ciencia y el cambio climático son temas que dan poco juego en la literatura, afirma McEwan, y la sátira puede ser una manera de hacerlos más digeribles para el lector.
La novela gira en torno a un personaje tan inteligente y brillante como despreciable, un físico ganador del Premio Nobel que subsiste gracias a su reputación y a los múltiples comités y actos públicos a los que es invitado, mientras asistimos al hundimiento de su quinto matrimonio en un juego mezquino de poder y crueldad disfrazado de buenas maneras. Como telón de fondo se nos presentan las investigaciones científicas sobre energías alternativas sometidas a la tiranía de las modas, la opinión pública y los dictados económicos. La salvación del mundo, es la cínica conclusión a la que se llega, no se va a alcanzar a través de la virtud y el idealismo sino por medio de esta misma ambición y falta de escrúpulos de la que hacen gala todos y cada uno de los personajes que desfilan por el libro.

Calificación: Merece mucho la pena.
Tipo de lector: Libro poco apto para lectores idealistas, muy recomendable para el resto.
Tipo de lectura: Amena, inquietante, perturbadora. Y estupendamente bien escrita.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página.
Argumento: Un Premio Nobel de Física es celebrado públicamente por su trabajo en energías alternativas mientras su vida personal acumula cada vez más residuos susceptibles de acabar con él.
Personajes: A cual más cretino.
¿Dónde puede leerse? En la playa, no hay que huir siempre del cliché.