feb 21 2011

Cómo leer un libro

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Mortimer J. AdlerCharles van Doren firman este libro que añade a su título esto: Una guía clásica para mejorar la lectura.
Hacen un recorrido por diferentes tipos de lecturas (primaria, rápida, inspección y extensiva). Intentan dar pistas sobre cómo clasificar un relato o un ensayo, sobre cómo debe un lector bucear entre las páginas de un libro para poder criticarlo. Intenta ser un libro que, una vez leído, haga del lector corriente un excelente lector. Lo intenta y, por supuesto, no lo consigue.
¿Existen pautas para hacer una lectura más o menos adecuada? ¿Se trata de poner límites a la lectura? ¿El acto de leer es algo mecánico que se repita de una novela a otra? Desde luego que no. El ser humano lee para poder narrarse a sí mismo, para pasar la vida a limpio tal y como lo hace el escritor. Cualquier manual convierte la lectura en una patraña y la literatura en una especie de lata de la que cualquiera puede picar como si los libros fueran mejillones.
Leer es otra cosa muy distinta. El aprendizaje y la capacidad de comprensión no llegan de las indicaciones de nadie sino de la propia experiencia de las personas. Lo mejor para leer bien es leer mucho. Libros como este sirven sólo para leer mal, para sacar conclusiones acartonadas y lejanas a la intensidad que la literatura aporta al mundo.

Calificación: Malo.
Tipo de lector: Falso.
Tipo de lectura: Inservible.
¿Dónde puede leerse?. En ningún lugar conocido por el que escribe.
¿Dónde puede comprarse?: No pienso decirlo.


sep 25 2010

El caso Kurílov

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Kurílov es un temido ministro del Zar, símbolo de la opresión del poder sobre un pueblo humillado. Bajo la sombra de ese poder se fragua la revolución.
Irène Némirovsky utiliza a esta figura de ficción, para revolver en la oscura zona humana de los que ejercen el terror desde el estado, en sus motivaciones y pretextos, su inocencia o su podredumbre, porque a ella la cultura y el éxodo, le permitieron juzgar a la clase social de la que procedía.
Equilibra la balanza analizando, también, el sueño confuso de los revolucionarios, su largo camino hacia el asesinato y la crueldad.
La autora se sitúa en medio, en el lugar que corresponde a la justicia velada, que intuye a todos los hombres como seres limitados y miserables. Se vale de personajes creados desde lo físico, sobreexpuestos en una primera descripción y tenaces. Utiliza con sabiduría un realismo algo mecánico, sin adornos, para dejar después paso a una emoción tenue y palpitante, cercana a la empatía.
Es un discurso sobre la justificación de los que detentan el poder, y de los que no encuentran otra forma para desalojarles de allí que el crimen; investiga sobre la inevitable doble dirección del terror y su inutilidad. Escribe con solo quince años de distancia del marco histórico que tuvo que conocer por proximidad y en el que descarta la moralidad y las ideologías. La novela es un retrato austero de un momento crucial, saturado de helor, en una ciudad, San Petersburgo, acosada por crepúsculos interminables.
Irène, que murió víctima de los terrores de Auschwitch, deja aquí un testamento que quiere inventariar la inutilidad del acto terrorista y la comprensión que debemos a cualquier otro. Es un legado hermoso y escalofriante.
León M. es el narrador, nos cuenta, desde las puertas de la muerte, la historia; la suya, que está marcada por un destino inefable y la de Kurílov a quien conoció y quiso comprender; en esa época, León M. recibió el encargo inevitable de matarle.

Calificación: Muy Buena.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Lineal y sorprendente.
Personajes: Profundamente humanos en sus miserias, muy alejados de los héroes que querrían ser.
¿Dónde puede leerse?: Frente a las verjas del Palacio de Invierno, en San Petersburgo.
¿Dónde encontrarlo?: En todas las librerías lo tienen ahora porque está recién publicado y Némirovsky es muy leída después de su Suite Francesa.