sep 29 2011

Taras Bulba

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Nicolas Gógol fue un autor muy discutido. Estar colocado en la época romántica haciendo de nexo con el realismo, hizo que no todos los críticos y lectores de su obra entendieran su mensaje, su humor seco y el sarcasmo contra la burocracia rusa.
Con Taras Bulba intenta una historia de Ucrania desde la novela, pero la poética del autor transforma el proyecto alejándola de esa intención. Todo se deforma entre un lenguaje tendente a la lírica. Pertenece la obra a la época más romántica del escritor y, por ello, termina siendo un relato algo atacado. La novela se llena de personajes convertidos en mitos (o casi), la lírica exagerada desdibuja lo histórico, los diálogos pierden credibilidad casi siempre a causa del uso de frases demasiado rebuscadas tratándose de personajes con una fisonomía muy concreta.
Cuenta las batallas entre ucranianos y polacos, entre ucranianos y tártaros. Cuenta la defensa de la fe ortodoxa, la defensa cosaca del cristianismo. Y cuenta los excesos de los cosacos con los enemigos (militares y civiles) aunque Gógol lo maquilla con justificaciones de todo tipo.
A pesar de los defectos apuntados, Taras Bulba es una novela que se lee con facilidad y que, incluso, puede entusiasmar al lector que se acerca sin prejuicios y sin buscar una estructura de relato moderno que está muy alejado de lo que escribió Gógol. Tiene un buen ritmo narrativo ganado desde una voz cuasi omnisciente y es muy entretenida. No es lo mejor de Gógol. Ni el poco humor de la narración ni la cercanía (en algunos tramos del relato) al realismo parece suficiente para igualar novelas como Las Almas Muertas. Pero se deja leer.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Muy sencilla.
Tipo de lector: Amantes de la época romántica rusa.
Argumento: Las batallas cosacas.
Personajes: Algo atacados por la lírica.
¿Dónde puede leerse?: En casa y con una botella de vodka cerca.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


jun 6 2011

Maus

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Premio Pulitzer en la modalidad de cómic, ensalzado por el mismísimo Umberto Eco, supone una profunda reflexión enciernes no sólo sobre las consecuencias del Holocausto nazi durante tres generaciones de habitantes judíos polacos en Alemania, sino del imperialismo que les atenaza desde otros países, a partir de que Hitler perdiera la 2ª Guerra Mundial. En este sentido, es interesante observar cómo el resentimiento y, a la vez, el recato por no hablar más de la cuenta, hacen mella en el modo de expresarse de los personajes.
Artie, un dibujante de cómics, tiene una historia que contar, historia que le cuenta su padre de forma desordenada pero cabal y que empieza con un personaje que no es él mismo que sufre el suicidio de su madre y la consecuente tristeza y abatimiento de su padre. La familia es judía y conscientes de que muchos de su condición se han largado a hacer una vida mejor a EE.UU.; por ello, Maus es el nombre de la historia, un ajuste de cuentas con el ratón de los dibujos animados de Walt Disney, hito que supuso la inserción judía en Hollywood, que a la vez nos hace ver a los personajes como ratas; toda la candidez e inocencia infantil de quién se hizo famoso a costa de abandonar a un pueblo oprimido en pos del progreso, se convierte aquí en algo cínico y duro, en tanto muestra la realidad de los sumisos o los que perdieron.
Pero por encima de todo, Maus reflexiona sobre un tema tabú para muchos, la libertad de expresión.

Calificación: Espléndida.
Tipo de lector: Dispuesto a reconstruirse a través de un libro.
Tipo de lectura: Amena, pero dificultosa a la hora de entender a un padre que apenas sabe conjugar verbos.
Argumento: El éxito y el fracaso, la libertad y el servilismo.
Personajes: Tratados de manera extraordinaria.
¿Dónde leerlo?: En cualquier gasolinera, por la parte de atrás, mientras fumamos.


jun 4 2010

Confesión de un asesino

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Nunca he comprendido bien la razón por la que alguien compra un libro, lo deja en la estantería y no lo vuelve a coger nunca jamás. ¿Pereza, compra compulsiva o impulsiva (dependerá de cada caso), falta de tiempo para leer “ese” libro? Supongo que sucede como con los papeles en la oficina: cuanto más tiempo en la mesa mayores posibilidades de ser destruido sin que se resuelva el asunto del que trataba (si el que comete el delito es preguntado por ese documento dirá que no sabe nada, negará su existencia y cosas así). A mí me pasa alguna vez que otra. Y me pasa, alguna vez que otra, que un buen día (sin pensarlo mucho) agarro uno de esos ejemplares destinados a ocupar su plaza en la biblioteca aunque sin derecho a ser leído. Esta vez le ha tocado el turno a un librito que compré no sé donde, ni recuerdo porqué, ni recuerdo en qué momento. Confesión de un asesino de Joseph Roth. De este mismo autor leí hace ya muchos años otra de sus novelas: La leyenda del Santo Bebedor. Me dejó muy buen sabor de boca. Seguramente por eso le he dado una oportunidad a su criminal. Bastante accesible a cualquier tipo de lector, una trama muy entretenida y elementos técnicos de lo más interesantes (narrador apoyado, elipsis que dejan en el relato momentos inquietantes y dibujan los perfiles de los personajes con rotundidad desde el silencio del narrador o una elección del campo semántico acertada y sin fisuras). Mi ejemplar llega hasta la página doscientos siete. Acabo de cerrar el libro para hacer un descanso (la vista cansada propia de la edad que no perdona) y he dejado el marcapáginas en la número ciento treinta y seis. Comencé su lectura en la mañana de ayer. Es decir, me lo estoy tragando sin rechistar. No siempre ocurre lo mismo. La mala suerte te hace topar con novelas lamentables, pero esta vez hubo suerte. Lean al señor Roth. Merece la pena.
Calificación: Bueno

Tipo de lector: Cualquiera.

Tipo de lectura: Muy asequible aunque hay cosas que no se deben escapar. Cuidado.

No sobran páginas.

Argumento: Sería una pena que les contase una sola palabra.

Personajes: Muy bien perfilados.

¿Dónde se puede comprar?: Seguro que lo tienen en cualquier librería.