feb 24 2011

El asesino ciego

Artículo escrito por: Carmen Neke

El asesino ciego viene avalado por el prestigioso Booker Prize que Margaret Atwood consiguó en el 2000, toda una hazaña para una autora canadiense, feminista y activista en diferentes frentes. La protagonista naradora es Iris, una octogenaria que escribe la historia de su vida y de su familia para que su nieta ausente conozca la verdad de lo sucedido. Su narración en primera persona es además la única fuente de información del lector sobre los hechos narrados, lo que convierte a los demás personajes en figuras de cartón piedra sin personalidad propia aparte de un par de rasgos arquetípicos. Son personajes planos de quienes ignoramos todo sobre sus sentimientos, pensamientos o motivaciones, por lo que tenemos que creer todo lo que nos diga Iris sobre ellos sin poder formarnos una idea propia del asunto. Pero cabe poner en duda la veracidad de la versión que nos da Iris, a medida que avance la novela nos va a ir demostrando que es una narradora muy poco de fiar. Sé que el punto de vista exclusivo del narrador es una elección consciente de la autora, pero el no ofrecer ninguna versión alternativa de los hechos al lector me parece un fallo. Otros escritores americanos hicieron algo parecido, como Philip Roth en Mi vida como hombre o Saul Bellow en Herzog, pero aportando por medio de conversaciones, testimonios o cartas un contrapunto a las afirmaciones extremas del narrador-protagonista, y esto le daba una mayor dimensión y profundidad a los hechos narrados, además de servir para humanizar a todos los personajes.

Me ha gustado mucho la forma fragmentada de contar la historia, con saltos en el tiempo, interpolaciones de articulos de prensa y la inclusión de una novela romántica que a su vez incluye una novela pulp de ciencia ficción. Pero el final del libro no ha logrado convencerme, lo he encontrado artificioso y efectista en exceso. Me he quedado con la impresión de que la autora ha volcado toda su energía en la compleja estructura narrativa, en mantener el delicado equilibrio entre obra literaria y novela de género con el que coquetea durante toda la narración, y no le ha quedado tiempo para poblar su libro de personajes de carne y hueso. Margaret Atwood demuestra tener una enorme pericia narrativa y un gran talento creativo en registros muy diferentes, pero no me han gustado las vueltas de tuerca que da a la historia para elevarla por encima de un simple drama lacrimógeno. Un poco menos de técnica efectista y un poco más de contrapunto narrativo habrían venido bien para profundizar la calidad literaria de esta novela.

Calificación: Muy bueno. Y muy tramposo.
Tipo de lector: Un libro muy accesible a cualquiera.
Tipo de lectura: Enormemente entretenida, pero por desgracia va a peor conforme se avanza.
Engancha desde la primera línea.
Le sobran muchas páginas, y le faltarían algunas otras.
Argumento: La historia de una pobre niña rica que salió respondona, contada por ella misma en versión libre.
Personajes: La narradora es el único personaje que merece tal nombre, el resto son meros figurantes en la narración.
¿Dónde puede leerse? En algún lugar público, luciendo la preciosa portada.


abr 8 2010

Herzog

Artículo escrito por: Carmen Neke

El nombre del protagonista de esta novela de Saul Bellow, Mozes Elkanah Herzog, está tomado de un personaje secundario del Ulises de James Joyce. Y el propio personaje, intelectual de segunda categoría burlado y abandonado por su mujer, que anda meditando por la vida sin llegar a entrar en acción, también recuerda bastante a la figura de Leopold Bloom. Por suerte las divagaciones de Herzog están escritas en un lenguaje mucho más comprensible que las de Bloom.

La narración del libro se centra en la figura de Herzog y vemos todos los sucesos desde su punto de vista, a pesar de ser una narración en tercera persona. Pero este narrador nos presenta solamente la imagen que Herzog ofrece al mundo, en sus cartas y en las conversaciones que rememora saldrán a relucir aspectos de su historia y su personalidad que no eran tan aparentes a primera vista. Las cartas que Herzog escribe a los seres más variopintos funcionan a modo de monólogos interiores del personaje, donde éste va revelando sus pensamientos e ideas. Y los diálogos con familiares y amigos sirven para introducir los puntos de vista de terceras personas implicadas en la historia, que muchas veces contradicen las afirmaciones que había hecho Herzog con anterioridad y obligan al lector a replantearse la situación. De esta manera, poco a poco se va desvelando la verdad de los hechos, si es que tal cosa existe. Herzog se ve a sí mismo como la víctima de una mujer fría y calculadora y de su amante, pero también admite haber sido un hombre rudo, violento, egoísta y exigente con esa mujer a la que ahora culpa de todas sus desgracias.  Moses Herzog no es un personaje por el que se sienta una especial simpatía, pero es apasionante ver cómo va desgranando sus miserias vitales ante nuestros ojos. Hay mucho humor en esta novela, sobre todo en los comentarios al margen que hace Herzog al criticar a alguno de sus familiares, amigos o conocidos, o cuando se critica a él mismo (cosa que hace con la misma frecuencia, hay que reconocerle).

Saul Bellow demuestra en Herzog su extraordinario dominio del lenguaje, esta novela está escrita en un lenguaje preciso y precioso, muy estudiado y bien efectivo. Cada palabra está en su sitio y ha sido escogida por su precisión significativa. El libro es una verdadera obra maestra, para ser leído en una buena traducción.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Lectores masculinos que se aproximan a la crisis de los cincuenta. Y sus mujeres.
Tipo de lectura: Densa y fascinante.
Engancha desde el principio pero requiere un esfuerzo lector.
Alguna página que otra sobra, pero están tan bien escritas que se le perdona al autor.
Argumento: Análisis pormenorizado de una vida en crisis.
Personajes: Una fauna humana muy peculiar.
¿Dónde puede leerse?: En un sitio tranquilo donde leerlo con calma.


Tony BennettFly Me To The Moon