may 1 2012

El mundo del futuro

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El mundo del futuro ya está aquí.
Kenneth Goldstein lo imaginaba en 1969 y se basaba en los adelantos de la técnica que en esa década se sucedían vertiginosos, prediciendo  asombrosos avances.
Lo que ocurre es que ese futuro imaginado ha sido superado, convirtiéndose en un pasado imposible y curioso, impregnado de estética sesentera.
En ese futuro-pasado hay ciudades submarinas desde las que se colonizan los océanos mientras que la conquista de la Luna y de otros astros es una realidad al alcance del ser humano. La gran panacea energética es la fisión nuclear que provee electricidad inagotable, y las ciudades, planeadas como brasilias, ofrecen los más altos estándares de calidad de vida. Los avances médicos son notables aunque ni siquiera se acerquen a los nuestros, y lo mismo sucede con la informática y las comunicaciones.
Hay cosas que se imaginaron, sin prever sus consecuencias: los diarios llegarán a la casa mediante un aparato especial, que procederá electrónicamente a la impresión instantánea (eso sí, la señora elegirá preferentemente las páginas reservadas a la mujer; el marido, en cambio, estará más interesado por los deportes y las materias científicas y culturales); y si el ama de casa tiene problemas con sus compras hechas telemáticamente solo tendrá que llamar a la tienda y exponer el problema a una computadora ya dispuesta para atender y resolver las reclamaciones.
Resolver.
Un mundo feliz, donde ciertas personas se verán en la necesidad de trabajar cuatro días a la semana y, naturalmente, se lamentarán de su situación laboral, porque los demás trabajan menos.
Pero sin duda lo más curioso del libro, lo que muestra los mayores alardes de imaginación y de diseño, son las maquetas fotografiadas y las simulaciones hechas –algunas por la NASA- para ese mundo del futuro que –hoy- nos sorprende.

Calificación: Muy curioso
Tipo de lector: Nostálgicos y futuristas
Tipo de lectura: Divertida y curiosa
¿Dónde puede leerse?: En una nave espacial
¿Dónde encontrarlo?: Intentarlo en www.iberlibro.com


abr 17 2012

Salomé en la literatura

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes, y á los que estaban con el á la mesa, el rey dijo á la muchacha: pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.
Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré, hasta la mitad de mi reino.
(Marcos, 6, 21-29)

Sobre este juramento insensato se levanta una de las piezas cruciales de la historia de la literatura, de la música, de la pintura, del cine. Un mito que recibe su potencia generadora de la complejidad psicológica de sus protagonistas, de la implacabilidad de un gesto interpretable.
Oscar Wilde creó la más destacada de sus transfiguraciones literarias para el teatro, construyéndola con repeticiones que la convierten en un trance hipnótico, en su Salomé, la Luna es causa y es efecto en una historia llena de presagios.
Flaubert eligió Herodías para titular un relato corto, grandioso y sugestivo, evocador de atmósferas exóticas; y Mallarmé sublimó a Salomé en su Herodiada, un poema simbolista compuesto con metáforas sobrecogedoras, un discurso enigmático que recoge como un néctar solo instantes decisivos del drama.
El poeta luso Eugenio de Castro –sensual y sicalíptico- envuelve la historia en velos modernistas y la arroja a un final sorprendente, también Apollinaire, que  se interna en lo burlesque en su poema Salomé, que es absurdo y carrolliano.
Cinco criaturas soberbias. Tienen en común la voz profética, la presencia ominosa de la Luna en casi todas, el juego de seducción.
A ellas se une una nueva, la de Cansinos-Assens. El inclasificable escritor novecentista editó todos esos textos bajo el título de Salomé en la literatura, tradujo algunos por primera vez al castellano; los precede con un estudio exegético desbordante de erudición que parte de los evangelistas Marcos y Mateo, se lanza a recrear el contexto histórico-religioso en la Palestina del tetrarca, y culmina en una elaboración de Salomé como destino. Los amores son el episodio, ella es el destino, escribe.
Rafael Cansinos-Assens es excesivo, brillante, culterano; habla –sobre la Herodiada- de la noche desmesurada de una torre astrológica –y la vemos-, se detiene en análisis de una profundidad infrecuente que consiguen ocultar la reiteración de ciertas ideas. Un ensayo descomunal que acompaña con un apunte sobre La noche de san Juan y con Dos palabras sobre el hermetismo de la decapitación, que convierten este volumen –raro- en algo único.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Algo intenso.
Tipo de lectura: Intensa.
Argumentos: Multiformes.
Personajes: Complejos.
¿Dónde puede leerse?: En lo alto de un zigurat.
¿Dónde encontrarlo?: Es una edición rara, en libreros de lance o en www.iberlibro.com