jun 13 2013

Nuestra Señora de los váteres inmaculados

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

J. P. Donleavy, novelista, dramaturgo y pintor estadounidense, es, posiblemente, uno de los autores más divertidos e ingeniosos que andan sueltos por el mundo literario. Es curioso que si alguien dice algo sobre él en, pongamos por caso, una tertulia literaria sesuda y enterada, salvo el individuo que lo nombra nadie conoce su obra. Esas cosas que pasan entre conocedores de la literatura o, mejor dicho, de una literatura enana y reducida a un puñado de lecturas.
Nuestra Señora de los váteres inmaculados es una novela en la que se cuenta el desastre financiero y vital que vive una mujer rica. Es abandonada por los suyos y por lo suyo. Está dispuesta a cualquier cosa, a todo excepto a compartir puente con indigentes o utilizar baños públicos. Todo se desarrolla a velocidad de vértigo y Donleavy remata el relato con un giro inesperado y muy bien agarrado.
En España se publicó el año 1998 traducida por Ana Herrera. Lo debimos leer tres o cuatro y nunca más se supo de ella. Lo que significa una pena, desde luego. ¿Se atreve alguien a buscar un ejemplar y echarle un vistazo?

Calificación: Muy buena y divertida.
Tipo de lector: Cualquiera. Abstenerse lectores con cara de haba.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Muy, muy original y amable.
Personajes: Estupendos y lejos de los estereotipos habituales en las novelas que tratan de sacar una sonrisa.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier sitio.


mar 30 2012

Un poco antes de la fortuna

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Este es un buen cómic. Porque el guión está diseñado con inteligencia y oficio y porque el dibujo está más que cuidado (el uso del color es, especialmente, atractivo). Lo firman Dupuy, Berberian y Denis. Los dos primeros son dibujantes. El tercero es el guionista.
Un poco antes de la fortuna cuenta cómo Etienne gana un premio de loteria, cómo antes de cobrar el premio el mundo comienza a girar muy rápido; cómo todo se desvirtúa ante la llegada de una fortuna. Obsesiones, miedos, delirios, trampas; el cómic va progresando de la mano de los personajes y de las situaciones que, bien planteadas, acaban bien rematadas.
Los autores logran que un asunto sin demasiado interés termine atrapando al lector. A cualquier lector.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Divertida.
Tipo de lector: De 15 años en adelante.
Argumento: La vida es una tómbola.
¿Dónde puede leerse?: En la cola de la administración de lotería.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual. Recuerda que las bibliotecas públicas tienen un gran fondo de todo tipo de libros que puedes utilizar.


oct 27 2011

R G (Bangkok – Belleville)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Si el primer volumen de R G es espléndido, este lo es más.
Con los personajes ya perfilados en la primera entrega de la serie, Pierre Dragon y Frederik Peeters hacen que estos evolucionen entrando de lleno en su sicología, en su intimidad, en sus virtudes o defectos. Además, la trama de este cómic es divertidísima, bien trenzada y culminada con exactitud. esta ve, Dragon dedica sus esfuerzos a erradicar redes de prostitución y trabajadores ilegales de origen oriental. Narrado en primera persona (un acierto) lo que vemos desde ese punto de vista nos sumerge en la conciencia de un personaje muy redondo.
Peeters sigue con su detalle, con sus comparaciones entre el París turístico o francés y el que aloja a otros en su periferia. Tiende a utilizar viñetas que determinan de forma fulminante el carácter de los personajes al fijarse en un pequeño detalle del rostro, por ejemplo.
La persecución que dibuja Peeters por los tejados de París recuerda a Hitchcock, los diálogos a los mejores de la novela negra y el producto final a los mejores tebeos. Un trabajo en compañía de un agente secreto francés dedicado a contar su experiencia.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Amena. Mucho.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos sin distinción.
¿Dónde puede leerse?: En un tejado. Con cuidado de no caer.
¿Dónde puede comprarse?: En la librería habitual.


oct 26 2011

R G (Riyad – Sur – Seine)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Hay escritores convencidos de la importancia que tiene una gran capacidad de fabulación, una trama desbordante, imaginativa y original. Puede ser que la importancia de eso sea alta, pero sin otros ingredientes la cosa se queda en contar historietas y de literatura tiene poco. Los nuevos escritores tienen que aprender que este oficio no es el de contar historias sino el de ordenar el universo desde esa trama.
Frederik Peeters parece saberlo muy bien. Lejos de alejarse de la realidad para inventar un mundo de ficción que no aporta nada, se queda pegado a lo que sucede cada día y, con la ayuda de Pierre Dragon, agarran lo cercano y lo convierten en una excelente novela gráfica.
El texto es muy bueno. Arrastra la complejidad de los personajes y matiza mucho y bien el dibujo. Esta vez, Peeters, presenta su cómic a color y maneja el trazo sencillo con maestría. Trazo sencillo y detallista al máximo. No dejamos de ver París es su esplendor, los gestos de los personajes llenos de sentido, los silencios dibujados con un detalle.
R G (Riyad – Sur – Seine) es una novela gráfica espléndida. Nos sumerge en el día a día de los agentes secretos franceses, en su vida privada y en su pasado (que arrastran como cualquiera de nosotros). Terrorismo internacional, contrabando, lujos, sexo. Todo lo tenemos en un cómic que trata de ser casi codicioso con su objetivo. Objetivo que, por otra parte, consigue más que de sobra.
Pierre Dragon es agente de los servicios secretos franceses. Obsesionado con la realidad y con que quedase reflejada en la obra. Peeters es uno de los mejores dibujantes actuales. Y ese punto provocador que ya conocemos lo asoma sin recato desde la primera viñeta.
Si quieren disfrutar busquen un ejemplar. Y si quiere hacer pasar un rato divertido a su hijo adolescente, ni lo dude.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Muy agradable.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos sin distinción alguna.
Personajes: Redondos.
Argumento: La vida de un policía. Y la de los malos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar, pero de incógnito.
¿Dónde puede comprarse?: En la libraría habitual. No hay que olvidar que las bibliotecas públicas suelen tener buenas comitecas.


jul 25 2010

Vida imperial en la ciudad esmeralda

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Tras la ocupación de Bagdad por el ejército americano y sus infaustos aliados, el alto mando estadounidense organizó la Zona Verde en las orillas del Tigris, una franja de seguridad donde se instalaron los organismos oficiales y las representaciones diplomáticas que debían atender a un país sumido en el caos absoluto.

Poco a poco fueron desembarcando en ella los nuevos gestores, en general reclutas veinteañeros sin ninguna información de lo que era el mundo ni sobre la existencia de otras culturas. Con ellos desembarcaron las contratas privadas que habían conseguido de la administración de Bush un pedazo del pastel, con la poderosa Halliburton a la cabeza.

Rajiv Chandrasekaran, periodista, redactor jefe adjunto del Washington Post, relata la vida en la Zona Verde donde los nuevos gestores neoconservadores vivían apartados de la realidad, instalados en un paraíso de franquicias de comida rápida, de fiestas alcohólicas en los jardines de los que fueran palacios de Sadam Hussein que terminaban con zambullidas de malotes en las piscinas.

Acunados por el zumbido de los equipos de aire acondicionado que refrigeraban sus oficinas, comenzó la reconstrucción de una ciudad sin agua potable ni electricidad. No intentaron siquiera la consolidación de una sociedad civil destruida. En nombre de los valores democráticos, Paul Bremer y su equipo se comportaron como los sátrapas de un estado de opereta, se extendió la corrupción y comenzó un programa de privatización masivo que solo benefició a los ocupantes y a sus multinacionales. Un despropósito que Chandrasekaram reconstruye a partir de entrevistas y del acceso a documentos internos y cuenta como auténticos tarugos elaboraban leyes para evitar el tabaquismo, para proteger los diseños de los microchips o buscaban un nuevo emplazamiento para la bolsa, mientras en el país que les rodeaba, la gente se agolpaba en los hospitales, desabastecidos de medicinas y eran utilizados como taxis los coches robados del cuerpo de policía. Mientras las bombas estallaban por todas partes menos donde hubieran debido de hacerlo, que era debajo de sus narices.

Este es el testimonio atroz de una rapiña y también de uno de los mayores errores estratégicos de la historia.

El libro peca de ser excesivamente periodístico, prima los datos, las siglas, los departamentos y los cargos, muchos de ellos difíciles de identificar para el lector y su lectura se hace, a veces repetitiva y aburrida, pero es interesante como testimonio de primera mano para conocer lo que ocurrió en Irak después de la guerra y la ocupación.

Cada escena de vida en la zona de seguridad, la Ciudad Esmeralda, se continúa con un informe de lo que ocurría en realidad fuera de aquel mundo de fantasía.

Su publicación levantó gran polémica su publicación en los Estados Unidos.

Calificación: Interesante

Tipo de lector: Con inquietudes por la política exterior americana. Periodistas Estudiantes de periodismo.

Tipo de lectura: Ligera

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte.

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 14 2010

Por el camino de Swan

Artículo escrito por: Augusto Prieto

A Marcel Proust le cuesta arrancar. Sus primeras páginas son una suma deslavazada de recuerdos de la infancia de un niño hipersensible, consentido y enfermizo. ¡Un coñazo de niño, vamos! Se entiende entonces a los que no soportan esta obra inmensa y a los que habiendo intentado su lectura se desinteresan de ella.

Pero pasada esta vaga introducción -sesenta y un páginas en la edición de Alianza para la biblioteca Proust, traducida por Pedro Salinas- se produce el milagro y lo hace en forma de magdalena. La célebre magdalena empapada de té, cuyo sabor desencadena tres mil setecientas treinta y ocho de las páginas más intensas y prodigiosas de la historia de la literatura. Una narración única si tenemos en cuenta la apariencia de que en ellas su autor no cuenta prácticamente nada.

Porque Marcel Proust considera que el hecho de que durante su infancia, los sábados se adelantase una hora el almuerzo por una razón tan banal como la de que la criada se tuviera que acercar al mercado de un pueblo vecino, podía haber sido núcleo apto para un ciclo legendario (sic). Parece que sobran los comentarios sobre lo que el autor es capaz de hacer con cualquier otra cosa.

A partir de ese momento cae un velo y podemos ver la red imperceptible de las neuronas del cerebro humano estableciendo contacto con chisporroteos de luz, entramos en los conductos desconocidos de la memoria y el recuerdo y pocos dejarán de sentirse impresionados ante un despliegue de certidumbres, de comparaciones desproporcionadas y de razonamientos subjetivos que saltan de lo personal a lo universal por la magia de la literatura.

La mayor parte de este primer libro de la saga –son siete- la dedica el escritor galo a plasmar de forma imborrable los recuerdos de su niñez manufacturados por el tiempo y recuperados por la voluntad autónoma e inconsciente de los sentidos. Continúa con la narración de los amores de Swann con Odette de Crézy cuya relación le permite establecer algunos de los temas claves de la novela, que crecerán en los libros posteriores: la hipocresía social, las apariencias, los celos, las formas del deseo.

Es revelador el último capítulo porque desarrolla algo que es decisivo para la exacta interpretación de lo escrito y esto es el poder evocador de los nombres de los lugares –que será también el de las personas- como hecho destacado en sí mismo a la manera de los cabalistas hebreos. La creación del lugar a partir de la pronunciación de su nombre.

Con estos tres ejes, Proust articula una obra profundamente psicoánalitica en donde se estudia cómo lo vivido contribuye a la creación de la personalidad y donde los objetos, las personas y los nombres tienen un poder taumatúrgico.

Este primer libro de la saga, es –y no por ser el primero- de capital importancia para emprender la lectura de la obra y el que escribe, aún prefiriendo el libro tercero, El Mundo de Guermantes, entiende como correcto que si alguien ha de leer solo uno de los libros para entender el mundo proustiano debe de elegir este.

No debemos omitir que Francisca, la criada, acude los sábados al mercado de Roussainville-le-Pin; La capacidad para leer esta obra en su idioma original –aún cuando se precise compararla con una traducción- es un regalo añadido para el lector.

Calificación: Obra maestra incontestable.

Tipo de lector: Afanoso

Tipo de lectura: Ardua hasta que se coge el tono.

Argumento: Aparentemente débil.

Personajes: De una intensidad demoledora.

¿Dónde puede leerse?: La cama parece el lugar ideal para entender la personalidad de la tía Leoncia, el punto de vista. Porque la cama como objeto mueble es decisiva a lo largo de la novela y lo fue para el escritor en vida.

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier parte. En las mejores librerías siempre existe un ejemplar.


jun 8 2010

No me gustaría palmarla

Artículo escrito por: admin

Magnífico volumen editador por Demipage que reúne veintitres poemas de Boris Vian para recordar al autor después de pasar cincuenta años desde su muerte. Cada poema traducido por alguno de sus seguidores más ilustres (desde Javier Krahe hasta Santiago Auserón, pasando por Fernando Savater) e ilustrados por profesionales de primera línea (Jochen Gerner o Emmanuel Pierre, por ejemplo). Todo un reto para los traductores (el lenguaje de Vian es difícil e incluye palabras inventadas o al menos palabras que recogen significados distintos a los habituales, lo que hace muy difícil poder dar el sentido a cada poema) y, supongo, un verdadero placer para los ilustradores.

Boris Vian habla de la muerte en No me gustaría palmarla. Pero lo hace desde el humor y desde una irreverencia absoluta. Juega a escapar de lo que sabe seguro con un lenguaje transgresor y divertido. Los fans de Vian no pueden perderse algo así, los que no conocen al autor tienen una oportunidad inigualable de acercarse a él por la vía más rápida, los jóvenes encontrarán un hueco en el que pueden dar rienda suelta a su rebeldía y los temerosos ante la muerte lo pueden tomar como un curso intensivo con el que perder el miedo ante lo seguro.

Los más miedosos pueden estar tranquilos si quieren echar un vistazo a este libro. No sólo se habla de muerte. También se habla de la literatura, del oficio del escribir y de esas cositas. Una forma de hablar de la muerte más amable, más llevadera.

Una muestra. El poema está traducido por Luis Antonio de Villena (francamente brillante).

No ando muy ganoso

No estoy con la conveniente alegría

Para escribir pohesías

Si fuera como antaño

Las haría más de grado

Pero me siento aviejado

Me siento muy serioso

Y más bien conciencioso

Y sobre todo me siento perezudo.

Calificación: Maravilloso en su conjunto.

Tipo de lector: Fans de Vian, jóvenes. Abstenerse los que buscan las formas de siempre.

Tipo de lectura: Divertida.

Tema: Estamos muertos nos guste o no.

No sobra un verso. Y las ilustraciones son estupendas.

¿Dónde puede leerse? En uncementerio. O en la mesa de trabajo. Es lo mismo.


abr 26 2010

Las Sonatas

Artículo escrito por: Carmen Neke

El protagonista de Las Sonatas de Valle-Inclán, el marqués de Bradomín, es un sinvergüenza, enamoradizo y casquivano, orgulloso y poco de fiar. Pero tiene un encanto tal, una pasión, una autenticidad y un deseo tan grande de vivir, que lo convierten en uno de los personajes más inolvidables de la literatura. Las Sonatas están narradas en primera persona por el marqués, pero su narración es una interpretación muy personal de los hechos que está rememorando. Y no pocas veces hay enormes contradicciones entre lo que dice y afirma el narrador, y los hechos que lleva a cabo el personaje. Es muy poco de fiar, este marqués.

La Sonata de Primavera es la más incomprendida de las cuatro. Ambiente modernista sí, de poema de Rubén Darío con su palacio italiano lleno de princesas, la bella hija mayor que quiere ser monja y es tan santa que no concibe los amores que siente por ella el Marqués de Bradomín, quien muere solo por tenerla cerca, por rozar su mano… Pero hay que leer entre líneas, hay que prestar mucha atención a los guiños que don Ramón nos va dejando a lo largo del texto, y sobre todo tengamos muy en cuenta ese final tan despiadado. Valle-Inclán está haciendo uso de esa estética modernista para burlarse justamente de sus excesos, y hace vivir a Bradomín un amor puramente platónico para condenar el efecto asfixiante y demoledor de las doctrinas de la Iglesia de Roma sobre algo tan bello y natural como es el amor entre un hombre y una mujer. Cada vez que el marqués de Bradomín se refiere a María Rosario como “santa”, se puede sentir la ironía tan mordaz con la que el autor está usando esta palabra.

En la Sonata de Estío, el marqués de Bradomín viaja a México para recuperarse de unos amores desgraciados, para volver a enamorarse a las primeras de cambio de la primera mujer hermosa con la que se encuentra. El estío es la época de su plenitud amorosa, no solamente con la Niña Chole con la que logrará hazañas amatorias inigualables por un simple mortal, sino que sus amores y deseos se hacen extensivos (de pensamiento si no de obra) a otras mujeres, e incluso hombres, que se cruzan en su camino. Un ambiente exótico, de libertad y de sensualidad, hace posible que el marqués dé rienda suelta a sus sentidos aún poniendo en riesgo su propia vida. Y la Niña Chole, aunque cruel y pecadora, va a gozar de un destino mucho más benévolo que el que tuviera María Rosario en la Sonata de Primavera, a pesar de su santidad.

En la Sonata de Otoño en marqués juega en casa, va a Galicia a visitar a Concha, su primer amor de juventud que moribunda le reclama a su lado, y se encuentra allí rodeado de recuerdos y de familiares, en un ambiente en el que el verano gallego ya da paso al otoño y este al invierno. Mientras tanto, Concha apura con el Marqués los últimos momentos de felicidad amorosa que le son permitidos, después de que sus amores de juventud se truncaran por la oposición familiar (y por las infidelidades de Bradomín). Como siempre, el Marqués no tiene más que palabras de elogio para la mujer (o las mujeres) que en ese momento son las receptoras de su pasión, en todas ellas encuentra algo positivo y algo que amar, e incluso sus defectos le parecen virtudes. Bradomín, tan impío y tan religioso al mismo tiempo, sigue sintiendo un placer especial en rivalizar con Dios por el amor de las mujeres devotas y creyentes. Pero también se hace viejo, y la cercanía de la muerte le hace cada vez más temeroso de su eterno rival, Jesús el Nazareno, quien finalmente podría llegar a alzarse victorioso y llegar a arrebatarle a todas sus conquistas. Esta es la melancólica conclusión final, que cierra el último episodio del otoño de su vida y da paso a lo que será el invierno de su vida.

En la Sonata de Invierno se aman las causas perdidas, las pecadoras arrepentidas, las santas pecadoras, la languidez de la enfermedad y de la resistencia vencida. Política, amor y religión se entremezclan y responden al mismo ideal estético decadentista, el invierno llega a las tierras de Navarra y a la vida y al espíritu del Marqués de Bradomín. Los amores ya nunca más serán lo que fueron, las guerras han perdido todo su carácter heroico, la religión es un pacto que cerrar antes de la muerte para asegurarse la salvación eterna. Lo único que le queda a Bradomín es el escepticismo que le han dejado todas sus ansias sentimentales que se malograron. Sus amores se han vuelto perversos, o canallas y cínicos (por temeroso de su capacidad viril) hacia las mujeres que aún son capaces de quererlo. Esta es la Sonata más artificiosa e ironizante de todas. Valle-Inclán se toma mucho menos en serio lo que aquí escribe, y esa ironía llega a chocar con el carácter melancólico y resignado de fin de una época que es lo mejor de esta obra.

Calificación: Una obra maestra de la literatura.
Tipo de lector: Que sepa apreciar el sabor añejo de un gran clásico.
Tipo de lectura: Entretenida pero muy especial. Pide una lectura pausada y atenta, saboreando las frases en todos sus matices.
Engancha desde la primera línea.
Alguna página descriptiva le sobra.
Argumento: Las aventuras y desventuras amorosas del Marqués de Bradomín en un ambiente modernista y decadente.
Personajes: Idealizados, arquetípicos, simbólicos. Increíbles y entrañables.
¿Dónde puede leerse? Junto a una ventana con vistas al jardín, viendo pasar las estaciones del año.


Richard GallianoLa valse a Margaux