ene 6 2012

Día de mercado

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

James Sturm deja claro en este cómic su particular forma de ver las cosas. Esta vez sitúa la acción en el este de Europa durante finales del siglo XIX o principios del XX. En plena llegada y evolución de la revolución industrial. Con un dibujo precioso, un texto cuidado y económico y el gráfico exacto; cuenta cómo un artesano se topa con un nuevo mundo, un entorno en el que lo que sabe hacer no servirá de nada, un territorio en el que prima la abundancia de lo material y en el que el trabajo se debe distanciar de lo artístico. Día de mercado es un cómic estupendo.
Aunque no todo el mundo lo ha sabido apreciar en su justa medida. Por ejemplo, se ha criticado que el uso de los silencios no tienen sentido, que el trazo no enseña nada que no sepamos. Sin embargo, ese uso de los silencios es perfecto si tenemos en cuenta el estado anímico del personaje que evoluciona rápidamente. Al comenzar el día, ese personaje es capaz de ver más allá de las cosas para convertirlas en parte de su trabajo; cualquier detalle puede ser transformado en una imagen perpetua que será parte de diseño de un producto. A partir de un momento determinado, ese mismo personaje ve una casa donde hay una casa, ve un animal donde hay un animal. La realidad que está obligado a vivir se impone sin concesiones. Por ello, el autor deja que ese mundo se plasme en la retina del lector para que pueda sentir las mismas sensaciones que su personaje. El cómic se llena de guiños al lector que quiere participar, pero hay que entenderlos.
La economía en el trazo y en el discurso hace que podamos fijarnos con detenimiento en cada viñeta. Y, sobre todo, el uso del color buscando las tonalidades de la luz en la imagen hace de la lectura un rato más que agradable.
Hay que señalar que el autor sabe lo que tiene entre manos. Es algo que debería ocurrir en todos los casos. Un autor está obligado a conocer la técnica narrativa aunque sucede más raramente de lo que debería ser. James Sturm diferencia bien entre lo que es una novela y lo que es un relato. Mientras en la novela se presenta un mundo entero y un punto de vista que lo explica, en un relato el autor ha de centrarse en un momento en el que algo cambia dentro del personaje, en el narrador e, incluso, en el lector. Sólo una pequeña parte de ese mundo, sólo un momento determinado que rompe algo dentro del personaje. Y este relato de Sturm es fiel reflejo de lo que digo. Una lección narrativa.
Merece la pena acercarse a este tebeo. Es muy agradable su lectura.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Rápida, amena. Debería ser pausada.
Tipo de lector: Con cierta inquietud por los personajes y por lo que queda debajo de lo narrado.
Argumento: El mundo que se viene abajo y vuelve a creer sobre sus propias cenizas. Cada instante.
Personajes: Muy bien perfilados. El protagonista evoluciona rápido y sin fisuras.
¿Dónde puede leerse?: Frente a un monumento que recuerde el pasado.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


dic 4 2011

Libros en llamas: Historia de la interminable destrucción de bibliotecas

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Escribe Diódoro que en la entrada de la biblioteca del Rameseum, en Tebas, podía leerse: “casa de los sueños del alma”, y Berosio, sacerdote y adivino, atestigua que antes del Diluvio Universal, la capital del mundo se llamaba Todos los Libros.
Desde el desaparecido primer libro de la humanidad, el improbable De nominubus animantium -en el que Adán nombraba todo lo que se movía en el jardín del Edén- sumergido bajo las aguas aquel Diluvio, hasta el incendio que devastó la biblioteca de Sarajevo, la historia de la humanidad es la enumeración de una encadenada destrucción de libros; incendios –provocados o fortuitos-, guerras, autos de fe, involuciones fanáticas, ignorancia.
Lucien X. Polastron investiga, recopila y enumera en un escalofriante ensayo extensamente documentado.
Y el estudio vuelve a recrear para nosotros paraísos de libros perdidos para siempre: las treinta y seis bibliotecas de Bagdad arrasadas por los mongoles; la destrucción de las colecciones del Templo del Sol, en el Cuzco, grabadas sobre planchas de oro y arrancadas de los muros por los hombres de Pizarro; la hecatombe de todos los códices aztecas de Méjico –todos- y posteriormente la de los libros mayas en Mesoamérica, que permitiría a García de Palacio pronunciar una afirmación escalofriante sobre las ruinas de Copán: creo que queda un solo libro, y lo tengo yo. El saqueo del Palacio de Verano de Pekín o la pérdida de la Biblioteca Imperial de Constantinopla.
En torno a 590, el papa Gregorio I ordena quemar todos –de nuevo todos- los libros que quedaban de la antigua Roma.
Destrucción, el número de obras perdidas para siempre es incalculable.
Pero cada catástrofe es la semilla de un nuevo renacer; como sucede con los mártires de las religiones monoteístas, las bibliotecas se suceden a sí mismas, a veces en el mismo lugar, recompuestas una y otra vez por fanáticos de los libros, en un alineamiento de eliminación-dispersión-acumulación interminable.
Libros en llamas es una fuente de bibliografía y documentación apabullante, su autor se pone incendiario hacia el final, censor de las modernas destrucciones de libros, ignoradas por los ciudadanos y ordenadas por las grandes instituciones públicas o inducidas por la nueva tecnología, oscureciendo con su ingenio el futuro de las colecciones de soportes digitales y microfilmados; juntando las calamidades de ficción compuestas en la literatura y a los escritores pirómanos que aconsejan la desaparición como paso a un nuevo renacer.
Libros en llamas. Historia de la interminable destrucción de bibliotecas, ha sido premio de ensayo de la Societé de Gents de Lettres en 2004, y ha sido editado con el apoyo de la Embajada de Francia en Méjico.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Bibliófilos e investigadores.
Tipo de lectura: Técnica pero chispeante y sencilla.
Argumento: La Historia de la humanidad.
¿Dónde puede leerse?: En/frente a una biblioteca; en la corniche de Alejandría.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


sep 14 2011

Solar

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El desarrollo de la energía Solar en éste planeta exhausto, es el pretexto que utiliza Ian McEwan para componer una novela mordaz, muy crítica con los componentes de un sistema monstruoso y depredador.
En un esperpento real y creíble -porque casa bien con lo que vemos y leemos cada día en los medios de comunicación-, Michael Beard, el protagonista, es un antihéroe débil, grotesco, pagado de sí mismo, excrecencia de una sociedad arrodillada bajo las imágenes falsas de los ídolos: premios Nobel, financieros, científicos de élite, políticos y artistas; charlatanes nefastos embarcados en la ficción de la sostenibilidad, mientras consumen incesantes. Gurús. Becerros de oro.
Y recordemos que el oro no es más –así lo creyeron las antiguas culturas preincaicas- que el resplandor fosilizado de la luz solar.
El libro comienza en la crisis de madurez de ese hombre, que inicia un declive compulsivo. Incursiona después en la novela negra, filosofa siempre con ingenio y cercanía alrededor de la relatividad de todo –ligando, de alguna manera, la reflexión sobre el mundo con las teorías de Einsten, que devienen correlato-, con un fondo científico, técnico, difícil de manejar como material literario, pero accesible para el lector profano; creíble por la misma naturaleza de la narración, sin que sean necesarias más explicaciones que la intuición lectora.
Un relato que habla de lo corrupto del sistema y de la impostura de una ciencia manipuladora y manipulada, alejada de la realidad, al tiempo que lanza unas interesantísimas teorías, inesperadas y astutas.
Ian McEwan es uno de los más destacados escritores de la generación británica de la postguerra. La consideración de que la última parte de la novela pierde el vigor de su inicio; de que el escritor no remata bien la historia, sino que lo hace de una manera forzada; la idea de que este fallo echa a perder lo que era hasta llegar a la última parte -titulada 2009- una narración brillante; todo esto debe entenderse más como un error de percepción de quien escribe éstas líneas, que como un desliz del autor, largamente premiado, referente inevitable de la literatura contemporánea.

Calificación: Lo que era muy bueno, flojea al final.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Entretenida, divertida y amena.
Argumento: Interesante y fluido.
Personajes: Completamente vivo el protagonista, bastante vil.
¿Dónde puede leerse?: En un viaje por el Ártico, o en un crucero por la Antártida.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería, es uno de los libros de moda, merecidamente.


abr 25 2011

Las ciudades invisibles

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las ciudades invisibles son difíciles de clasificar y –aún así- Italo Calvino lo hace. Uniéndolas a la memoria y al deseo, a los signos, a los muertos y al cielo. Erige ciudades sutiles y continuas, desvela escondidas ciudades.
El género del libro es difícil de definir en cuanto participa de la novela, el cuento y el microrrelato, todo envuelto en lo fantástico.
El referente obvio está el El millione de Polo, pero también trasluce a Platón -Timeo y Critias- y a los historiadores bizantinos como Cosmas Indicopleustes.
Con todo ese material, Calvino elabora un pensamiento sobre las ciudades en el que lo urbanístico es símbolo de lo subterráneo –en las de hoy y en las del pasado-, sobre el paso del tiempo y su implacabilidad.
El texto es un cofre de tesoros construido con espejos y con dualidades, cofre paralelo y simétrico cuya cerradura es un símbolo, un emblema, una clave.
Italo Calvino es bárbaro. No hay escritor que no quisiera ser Italo Calvino ni lector que no sueñe con sus historias fabulosas, envueltas en imágenes especulares. Utiliza un lenguaje elegante y preciso sin deslizarse hacia lo refinado, colorista; e invita al lector a participar en su juego literario.
Título engañoso, en fin, porque no hay ciudades más evidentes, donde los deseos y los miedos de visitantes y moradores estén más cumplidos, no las hay mejor descritas aunque permanezcan invisibles.

Calificación: Estupendo.
Tipo de lector: Cualquiera con ganas de reflexionar un poco sobre su ciudad.
Tipo de lectura: Amena y divertida.
Argumento: Es una serie de descripciones de ciudades fabulosas.
Personajes: Marco Polo y el Gran Kan conversan en torno a las descripciones.
¿Dónde puede leerse?: Es ideal para el metro, o los trayectos cortos por la brevedad de los capítulos.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


feb 25 2011

Los Anillos de Saturno

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Es realidad y es ficción, que en agosto de 1992, el escritor alemán W.G. Sebald, realizara un viaje por el condado inglés de Suffolk, en la costa oriental de la Gran Bretaña.
La descripción de ese recorrido por unos parajes solitarios y desanimados le sirve como marco para un libro, Los Anillos de Saturno, que es una especie de cuaderno de bitácora en el que lo anotado son retazos literarios e históricos, más que incidencias físicas o antropológicas.
Como una larga cuerda llena de nudos para medir la profundidad, con el paisaje y el paseo, se enlaza la memoria de Thomas Browne, de Borges, y de Chateubriand; la evocación de las ciudades sumergidas en el Mar del Norte, de fabulosas mansiones arruinadas, de la corte de los últimos emperadores chinos; la crónica de la incursión de Joseph Conrad en las profundidades de África o unas reflexiones en torno a La Lección de Anatomía, de Rembrandt o al retrato de El Joven Louis Tripp, de Bol.
Son cuentos en los que todo son fantasmas; relatos irreales en los que se enredan la historia, la fantasía y la literatura, hasta que cuesta separar el punto en el que comienza la ensoñación y finalizan los encuentros y las miradas del viaje.
El solapamiento de los temas, la densidad de la escritura que los traba, las referencias que se suceden, oscurecen –por momentos- el seguimiento de la narración, aunque eso precisamente parece haber sido buscado por el autor para crear una atmósfera de niebla que unifica.
El editor de la versión española, ha considerado oportuno mantener sin traducir los pasajes que estaban en inglés en la versión original, una decisión cuestionable cuando no se añaden notas aclaratorias.
Ninguna visión crítica puede –no obstante- disminuir la grandeza narrativa de Sebald, que con esta obra alcanza en algunos momentos el dramatismo y la belleza de una epopeya.
Con el título mismo nos invita a la reflexión.

Calificación: Magistral.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Densa de temas.
¿Dónde puede leerse?: Navegando por el Mar de Norte para vencer a la soledad.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería, puesto que es un libro de reconocida calidad y reciente publicación.


feb 23 2011

Maldito Karma

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No está mal, de vez en cuando, alejarse de las profundidades literarias y tomarse eso de leer como una diversión. Sólo como eso. No se es mejor lector por leer exclusivamente a William Faulkner o a Juan Benet. No leer a estos y sólo dedicar el tiempo  de lectura a noveluchas sí te puede convertir en mal lector.
Maldito Karma es una novela sin ninguna importancia literaria, pero muy divertida. Desde la primera página hasta la última, el lector no deja de sonreír o reír abiertamente. Encadena el autor (David Safier) un disparate tras otros, chistes, chascarrillos y delirios. Y va mezclando escenas que no explican nada, que no aportan gran cosa a los personajes (los personajes tampoco aportan nada a las escenas), de modo que las 313 páginas que mide el relato se convierten en una gran excusa para perder el tiempo y olvidar la cantidad de problemas que arrastramos durante el día.
Una famosa presentadora de televisión cuenta cómo muere aplastada por el retrete de una nave espacial y lo que le sucede a partir de ese momento. No he desvelado nada importante. Tranquilos. En realidad, aunque contase el más mínimo detalle de la trama no estaría desvelando nada importante. En esta novela lo importante es el tiempo dedicado a la diversión que proporciona leer.
Hay una cosa muy importante que diferencia a esta novela de otras. Es honesta. No trata de ser un relato con pinta de buena novela. No es intención del autor parecer lo que no es, vender literatura de importancia. Aquí se cuenta una historieta sin cosmética por delante. Otras malas novelas pretenden ser literatura. Y eso sí que no tiene perdón. Por eso la recomiendo.

Calificación: Divertida. Nada más. Aunque, tal y como está el patio, nada menos.
Tipo de lectura: Relajada.
Tipo de lector: De 14 ó 15 años en adelante.
Engancha desde el principio por el disparate monumental que es.
Personajes: Delirantes.
¿Dónde puede leerse?: En el metro para reír y causar estupor a los que lucen cara de amargado.
¿Dónde puede comprarse?: En cualquier librería. Por cierto, las bibliotecas municipales (por ejemplo) prestan libros de forma gratuita y tienen en sus estanterías un montón de buenos títulos. No tienes excusa.