ene 15 2012

Pizzeria Kamikaze

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La idea que tenemos del más allá suele ser idílica o, sencillamente, no existe. Pero para el escritor israelí Etgar Keret es algo así como lo que conocemos, pero más aburrido, más cutre y un tránsito más hacia un lugar más aburrido, más cutre y otro tránsito.
Este cómic comienza más que bien aunque se pierde a mitad de camino entre ideas que el autor introduce a base de forzar la máquina y que corresponden a su propia forma de entender las cosas. Y, en cualquier forma de literatura, de lo que se trata es de expresar, de mostrar, el mundo de los personajes. Nunca los del autor. Para eso están las entrevistas, los ensayos y las malas novelas.
El dibujo si es de los buenos. Muy realista, muy cuidadoso y muy preciso. El dibujante es Asaf Hanuka.
Los suicidas tienen su propio más allá. Allí están todos. Con sus orificios de bala en la cabeza, con sus cicatrices en las muñecas, con sus cuerpos destrozados por las explosiones. Aunque no es un más allá distinto del más acá. Es un lugar en el que, incluso, se repiten las mismas cosas. Si son los mismos seres los que pueblan un sitio y otro ¿por qué debería haber diferencias? De esto va, más o menos, la novela gráfica Pizzeria Kamikaze. Adornan la idea principal dos o tres subtramas poco interesantes que no terminan de cuajar bien.
En fin, un cómic más. O menos. Depende de como se mire.

Calificación: Prescindible.
Tipo de lector: Posibles suicidas. Se le pueden quitar las ganas.
Tipo de lectura: Rápida y monótona.
Argumento: Los suicidas se condenan a tenerlo que hacer más veces (lo de quitarse la vida) si no se andan con cuidado.
Personajes: Desdibujados.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en el alfeízar de la ventana. Tomando decisiones.
¿Dónde puede comprarse? En la librería habitual.


nov 12 2011

No me dejes nunca

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No es de extrañar que este cómic de Jason fuera elegido mejor novela gráfica de 2006 por Entertainment Weekly, fuera premio Eisner 2007 a la mejor obra extranjera o que fuera nominado al mejor guión en Angoulême 2006. No es de extrañar porque es una obra sensacional.
El autor ubica la trama en París. Durante los años 20. Los escritores que se mueven por allí ahora son autores de cómics. Son James Joyce, Hemingway, Scott Fitzgerald o Ezra Pound entre otros. Viven como cualquier escritor vivió mientras miraba el mundo buscando un escape para su capacidad creativa. Y deciden hacer algo que les aleje de esa forma de sobrevivir. Sin embargo, las vías de escape siempre fueron nulas para los artistas de una época. Nada puede cambiar las cosas que una realidad terca impone desde que el mundo es mundo.
Jason utiliza una técnica narrativa exquisita con la que centra la acción primero, para que los personajes aparezcan con fuerza y claridad una vez que el desarrollo les lleva a situaciones extremas. Vuelve al mismo lugar, una y otra vez, modificando el protagonismo aunque dejando el punto de vista intacto. Como debe ser. Y utiliza sus textos con maestría. Ni una palabra de más. Ni una palabra de menos. No hace falta decir que el dibujo es preciso, que el aire en cada página se distribuye con exactitud, que los detalles no abundan porque no son necesarios. El color de Hubert marca tiempos y estados de ánimo. En fin, una maravilla de cómic.
Son muchos los que me preguntan qué libro pueden recomendar a sus hijos para que desarrollen el hábito de la lectura. Y casi todos esperan escuchar el nombre de una gran novela y de un gran autor. Chèjov, Salinger, Carver o Dickens. Vidas Cruzadas, La Corista, Grandes esperanzas o El Guardián Entre el Centeno. Eso se traduce en algún fracaso que otro. El que no lee no lo hace por algo. Casi siempre porque no ha descubierto la literatura. Hace mucho tiempo que recomiendo los cómics para que el joven vaya habituándose a la lectura. ¿Hay alguna forma mejor de conseguirlo que invitando a la diversión sin que falte la profundidad, el sentido o el texto bien diseñado? Pues ya saben. No me dejes nunca. Jason. Todos terminan con otro tipo de libros en la mano.

Calificación: Magnífico.
Tipo de lectura: Asombrosa, muy divertida.
Tipo de lector: No se me ocurre quién podría dejar a medias un libro así.
Personajes: Perfectos.
Argumento: El mundo es como es y nada lo puede cambiar.
¿Dónde puede leerse?:  En Montparnasse. Si pilla lejos puede ser en el sillón de casa.
¿Dónde puede comprarse?: En la librería habitual.


oct 26 2010

Adulterios

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Obra de teatro estrenada el año pasado en Madrid. El libro está formado por tres comedias en un acto, que podrían ser escenas fílmicas dada la agilidad y el carácter de los diálogos, pero que seguramente Allen decidió convertirlas en materia teatral dado lo desordenado o caótico de dichas escenas; hay además un empeño de trascendentalismo que va de la natural psicosis de la población neoyorkina, retratada en tantas de sus películas, a la psicopatía más dura, lo que hace que sus personajes, establecidos casi sin lugar intermedio entre el rol de perdedores o el de histéricos, sean retratos tan intensos a veces como poco reales otras (verosímiles siempre), en aras de proyectar un sentido del humor que ni hoy ni nunca huye de lo tierno por patético o exasperado.
En Riverside Drive, ambos personajes, un escritor fracasado y un músico que inconscientemente le roba las ideas, juegan a intercambiarse los papeles; en un juego engañoso, pero sofisticado de lo que supone estar loco y ser un psicópata, Allen llega a la dolorosa convicción de que la culpa se puede aprender y juega a la identificación de un modo engañoso por ficcional, consiguiendo un resultado que conmueve por lo veraz.
Old Saybrook es una pieza más familiar, la acción la protagonizan tres parejas diferentes, de las cuales dos de ellas son amigas entre sí y están dispuestas a comer en una barbacoa. Con un macguffin dentro y un estilo más costumbrista, no se sale de la impronta de su autor, pero es visiblemente más floja.
Central Park West, por último, narra la relación entre una psiquiatra y una amiga, gracias a la que descubre que su marido le ha puesto repetidamente los cuernos; la psiquiatra aparece en escena ébria y temiéndose lo peor, la amiga le dice que no fue ella quién provocó la relación, sino él. Pronto aparece el escritor fracasado al que da todo igual, novio de la amiga-paciente; este elemento a la vez distorsiona y encumbra la pieza.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Cualquiera al que le guste Woody Allen.
Tipo de lectura: A pesar de ser reciente, recuerda remotamente lo más vintage  de Allen indagando en sus neuras y obsesiones aún más si cabe.
Argumento: Tres comedias con fondo amargo de lo que supone ser infiel a uno mismo o a otra persona.
Personajes: Estupendos por poco acomodaticios la mayoría.
¿Dónde puede leerse? Lejos de la zona cero neoyorkina, pero habiéndola visitado.