jun 10 2012

Crónicas de Jerusalén

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Después de Pyongyang, Shenzhen y Crónicas Birmanas, Guy Delisle entrega Crónicas de Jerusalén en las que nos cuenta cómo fue su estancia en Israel durante dos años acompañando a su mujer.
Delisle se integra en el escenario y logra desde la ironía o la gravedad (dependiendo de los casos) mostrar un país lleno de contradicciones, injusticiasy situaciones completamente delirantes.
Con un trazo sencillo (al que nos tiene acostumbrados) aunque no exento de detalles suficientes y una técnica narrativa muy cuidadosa con el ritmo del conjunto y de cada página, nos enseña Israel en todo su esplendor y decadencia.
El tebeo es estupendo. Más en la línea narrativa de Pyongyang y de la madurez de las Crónicas Birmanas. Se acerca a una guía de viaje vital en la que impera el sentido común de una mirada que sabe reposar sobre lo importante que no siempre es lo más pomposo.
Los colores, aunque discretos en su mayor parte, se utilizan con gran acierto. No sólo matizan la luz escénica sino que sugieren esa luz que el autor maneja de forma emocional al contar lo que vio. Sólo las estridencias (todo en amarillo) resaltan sobre el conjunto.
Aporta el autor algunos datos curiosísimos a lo que ya sabemos sobre Israel; otras veces, tan sólo constata lo que ya es conocido o intuido, y deja algunas páginas que reproducen las opiniones de los palestinos y de los israelitas, de los judíos, cristianos o árabes, de los militares y sacerdotes.
Excelente tebeo de un dibujante que está empeñado en hacerse más grande cada día.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Más divertida no puede ser.
Tipo de lector: Esto puede leerlo cualquiera. Y le gustará.
Argumento: La madre de todos los desastres se llama Israel.
Personajes: Episódicos y deslumbrantes. Y él mismo. El autor digo.
¿Dóde puede leerse?: Frente al Muro de las Lamentaciones para entender lo que pasa.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


nov 1 2011

Espera…

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

El cómic es un género literario que muchos tienen por menor (muy menor), otros no creen que sea literatura; es minoritario, parece ser cosa de niños; aunque, por otra parte, los que están al tanto de sus evoluciones, lo defienden a capa y espada. Me incluyo en este último grupo. Ya quisieran muchas novelas tan aplaudidas como nefastas para la literatura incluir algún párrafo con un diez por cierto de la expresividad y capacidad narrativa de una sola de las viñetas de algunas novelas gráficas.
No voy a negar (el que siga este blog con frecuencia ya lo sabe) que siento gran debilidad por los tebeos y, en concreto, por Jason. Este noruego logra contar historias llenas de sentido desde los silencios de unos personajes que emergen con fuerza desde el primer trazo. En Espera… presenta un dibujo en blanco y negro muy sencillo que le sirve para convertir en negros o blancos totales (dependiendo de los estados de ánimo de sus personajes) los espacios de cada viñeta sin que el lector se vea obligado a salir de la narración para comprender. Todo fluye con suavidad y potencia.
Un verano y dos niños. Pocas palabras. El tiempo que pertenece a las personas en los distintos momentos vitales. Y un suceso que distorsiona por completo esos tiempos y las cadencias propias de una edad. Con un acierto descomunal, Jason logra dejar claro cómo algo puede truncar un futuro, como el presente es el resultado de la suma de todo.
Del mismo modo que Maus de Spiegelman conmociona o Pyongyang de Delisle arranca a la realidad una forma de entenderla casi universal, este Espera… indaga en el tiempo de las personas, en esos momentos en que nos jugamos la vida sin saber que siempre perdemos.
Fantástico y más que recomendable.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Rápida aunque conmovedora. Deja poso.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos.
Personajes: Perfectos.
Argumento: La vida depende de un instante.
¿Dónde puede leerse?: Con una fotografía propia de la niñez.
¿Dónde puede comprarse? En tu librería habitual.


ago 6 2011

Shenzhen

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Guy Delisle estuvo un mes trabajando en Shenzhen. Esta ciudad sirvió al gobierno chino como lanzadera de su economía socialista de mercado. Era una ciudad pequeña y se convirtió en una de las ciudades más habitadas del mundo. Y Delisle fue por allí a dirigir un equipo de animación. Durante un mes.
Relata en su cómic la estancia, su aburrimiento, su trabajo desquiciante, la relación con los chinos, la que tuvo con algunos occidentales que encontró por allí. Y lo hace con un trazo difuso, un blanco y negro que genera en el lector la misma desazón que debió experimentar él mismo, haciendo que predomine el grafismo sobre el texto. Irónico, sarcástico a veces, divertido y yendo de lo superficial a las sensaciones más íntimas sin dar respiro. Actitudes absurdas de todos (incluidos él mismo), nuevas comidas en las que nadie podría pensar y con las que se sorprende gratamente, conversaciones de besugos y llenas de secretos que nunca podrán ser desvelados.
Shenzhen es un cómic excelente (como casi todo lo de este autor; si no han leído ya Crónicas Birmanas o Pyongyang deberían hacerlo) que sirve de diario de viaje, de atlas y de reportaje gráfico. Un libro que acerca al occidental mucho más cerca que cualquier otro libro a China, a su dimensión y a su forma de situarse frente al resto del mundo. Es casi un monólogo interior que nos acerca, también, a la personalidad de uno de los mejores artistas del mundo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Muy divertida.
Argumento: Cómo un occidental no entiende nada en China.
Personajes: Podrían ser los chinos, pero no, son los occidentales.
¿Dónde puede leerse?: Antes de viajar para ver la Gran Muralla. Más que nada para saber lo que nos puede esperar por allí.
¿Dónde puede comprarse?: Acaba de reeditarse. Es una oportunidad de oro.