ago 31 2010

El sueño de una noche de verano

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Muchos de los matices y la sonoridad del lenguaje, se pierden con la traducción, y sin embargo, como sucede casi siempre con las obras grandes, a pesar de esa disminución, continúa atrapándonos con una fuerza poderosa.

Porque William Shakespeare trabajó sobre lo literario, lo épico, lo lírico y lo poético unificando todo con una dramaturgia que funciona como el mecanismo de un reloj y que desafía al tiempo.

Teatro dentro del teatro, porque las vicisitudes de unos cómicos errantes, dan lugar a un juego de equívocos en el que las hadas y los duendes, justifican las acciones locas de los humanos, el amor, el desamor y sus arbitrariedades.

Al final todo queda en nada, es solo el sueño de una noche de verano cargada de presagios y saturada del perfume de los bosques.

Todo en el texto es una sucesión de hermosas metáforas que nos transportan a un mundo simbólico y hermoso, pero también terrible.

La compañía ha de actuar para un gran señor que también somos nosotros, esa función comienza cuando debería terminar y censura en clave de comedia el amor desdichado que afecta por igual al mundo de los hombres y de las mujeres, de los duendes y de las hadas. En lo real y en lo soñado, pues todo lo puede y todo lo iguala. Se construye como un juego de simetrías y duplicidades, a semejanza de una instalación de espejos, que reflejando la realidad, la transformaran.

A Midsummer Night´s Dream es una obra única para interpretar el teatro moderno, por supuesto, pero también la literatura universal. Bebe en los ciclos artúricos, en Apuleyo y en Plutarco. Asombra pensar que cuando fue escrita, el siglo XVI no había terminado. Su magia se prolonga con fuerza en la pintura, en la música y en el cine, hasta hoy, merced a los artistas que se contagiaron de su sencilla complejidad: Mendelssohn, Britten, Bergman y Allen entre otros.

Algunos de sus personajes dan nombre para siempre a las lunas de Urano.

No es texto que soporte bien la lectura –salvo para los acostumbrados a leer teatro- y reclama las voces y la interpretación de unos buenos actores. Alterna la prosa y el verso rimado.

Su construcción teatral es un artificio grandioso.

Calificación: Obra maestra.

Tipo de lector: Aficionados al teatro.

Tipo de lectura: Exige concentración.

Argumento: Bien tramado y exuberante.

Personajes: Mágicos

¿Dónde puede leerse?: En una cálida noche de verano.

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería, si está especializada en teatro, mejor.


jun 15 2010

La musa de los muchachos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los griegos practicaron y convirtieron en una institución la relación amorosa del hombre adulto con el muchacho y de ello queda constancia en los mitos y epopeyas en los que se basa la cultura griega clásica y también en la obra de sus principales filósofos y pensadores, desde Platón a Plutarco. Esta manera amatoria participaba de matices singulares bastante lejanos a nuestro siglo XXI.

En el siglo II, bajo el reinado del emperador Adriano, Estratón de Sardes editó sus composiciones sobre ese sentimiento amoroso y erótico bajo el nombre de Musa de los Muchachos (Μουσα Παιδιχη). Parece que algún recopilador posterior, posiblemente bizantino, añadió a este libro otros poemas, autógrafos o anónimos sobre el mismo asunto, dándole la forma en la que aparece en el libro XII de la Antología Palatina.

Por motivos bastante evidentes, estos poemas han sido durante siglos censurados y prohibidos, sobre todo por la nube de oscurantismo con que el cristianismo cubrió Europa a resultas de los alegatos de San Pablo primero y después de los fanáticos Teodosio y Justiniano. Hasta hoy.

Algunos de los poemas son, a pesar de traducciones, muy hermosos. Son 258 epigramas y están ordenados por temas: el paso fugaz de la adolescencia, la venganza de la edad implacable, el sufrimiento que causa el desdén del amado, el amor interesado. Parece que algunos poemas donde el destinatario es una mujer se incluyeron por errores debidos a la interpretación de los nombres propios.

Es un poemario que nos acerca a una época donde los códigos eran diferentes, época que –casualmente- sentó las bases de lo mejor de la ética, del arte y de la filosofía. Las composiciones que no son de mano de Estratón, lo son de las de algunos de los mejores poetas helenísticos como Calímaco, Asclepíades, Posidipo y Riano e influyó en toda la poesía posterior, especialmente en Cavafis.

No ha existido traducción castellana hasta 1980 y esta, la única, se debe al afán de Luis Antonio de Villena, gran poeta él mismo, brillante ensayista y orador. Roger Peyrefitte, claro, los había puesto anteriormente en lengua francesa.

Me produce curiosas reflexiones no encontrar la entrada de Sardes en el Index, al menos en el de 1948 que consulto. Seguramente se les escapó. Seguramente.

Como poesía, las composiciones no deberían molestar ni perturbar a nadie, antes bien, muchos adolescentes encontrarán en su lectura gran satisfacción.

Calificación: Interesante.

Tipo de lector: Culto.

Tipo de lectura: Sencilla a pesar de alusiones y traducción que están anotadas.

¿Dónde puede leerse?: No se si Grecia estará para leer nada en este momento. Seguramente en las islas sí.

¿Dónde encontrarlo?: Parece agotada la edición y podría encontrarse en www.iberlibro.com