feb 15 2012

El Banquete

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De la mano de Carlos García Gual y Fernando García Romero, se entrega una nueva edición y traducción de este ejemplo de literatura simposiaca donde una serie de personajes afines al filósofo griego, disertan sobre el amor. Alcibiades, Sócrates o Diotima tratan de entender este fenómeno desde algo intermedio entre lo divino y lo humano, pues sólo participando de estos dos elementos se puede alcanzar la verdad o el bien, algo que siempre, en términos aristotélicos, será en potencia y no en acto.
El autor empieza haciendo una interposición en forma de diálogo de lo que será la cena, un lugar donde los participantes no tienen por qué participar del vino, si bien este líquido, a través de Baco, será fundamental para la exaltación de la amistad y acabará por hacer entender el texto también desde cierta embriaguez sensitiva (in vino veritas).
Se exalta, por contemporizar, el amor o amistad sexual entre hombres, al que se dedica más tiempo que al de mujeres, ya que vivimos tiempos donde las féminas no alcanzan poderío en este sentido. No obstante, el parlamento final de Diotima podría perfectamente estar enfocado al amor entre mujeres.
No se entiende a Eros sin el goce, sin embargo si a través de él tratamos de encontrar sentido, nos damos cuenta de que existen muchos y elevados por misteriosos caminos que a todos nos hacen tan locuaces como imperfectos, bellos como feos, inteligentes como tontos. El arte del amor debe practicarse rectamente y hacia la virtud, ya que en nombre de Eros se siguen cometiendo las mayores infamias.

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lectura: Compleja al ser interpuesta en un principio; ayudan las notas de los eruditos.
Tipo de lector: Aficionados a pensar.
Argumento: El amor como forma de alcanzar sentido.
Personajes: También hay un médico que interviene en el caso de que peligre la vida de amante o amado; y el cómico Aristófanes, contrapunto conductual de Sócrates.
¿Dónde leerlo?: En Wall Street, tratando de convencer a un broker que sin estudiar la Grecia clásica jamás entenderá nada de lo que le ocurre.


jun 15 2010

La musa de los muchachos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los griegos practicaron y convirtieron en una institución la relación amorosa del hombre adulto con el muchacho y de ello queda constancia en los mitos y epopeyas en los que se basa la cultura griega clásica y también en la obra de sus principales filósofos y pensadores, desde Platón a Plutarco. Esta manera amatoria participaba de matices singulares bastante lejanos a nuestro siglo XXI.

En el siglo II, bajo el reinado del emperador Adriano, Estratón de Sardes editó sus composiciones sobre ese sentimiento amoroso y erótico bajo el nombre de Musa de los Muchachos (Μουσα Παιδιχη). Parece que algún recopilador posterior, posiblemente bizantino, añadió a este libro otros poemas, autógrafos o anónimos sobre el mismo asunto, dándole la forma en la que aparece en el libro XII de la Antología Palatina.

Por motivos bastante evidentes, estos poemas han sido durante siglos censurados y prohibidos, sobre todo por la nube de oscurantismo con que el cristianismo cubrió Europa a resultas de los alegatos de San Pablo primero y después de los fanáticos Teodosio y Justiniano. Hasta hoy.

Algunos de los poemas son, a pesar de traducciones, muy hermosos. Son 258 epigramas y están ordenados por temas: el paso fugaz de la adolescencia, la venganza de la edad implacable, el sufrimiento que causa el desdén del amado, el amor interesado. Parece que algunos poemas donde el destinatario es una mujer se incluyeron por errores debidos a la interpretación de los nombres propios.

Es un poemario que nos acerca a una época donde los códigos eran diferentes, época que –casualmente- sentó las bases de lo mejor de la ética, del arte y de la filosofía. Las composiciones que no son de mano de Estratón, lo son de las de algunos de los mejores poetas helenísticos como Calímaco, Asclepíades, Posidipo y Riano e influyó en toda la poesía posterior, especialmente en Cavafis.

No ha existido traducción castellana hasta 1980 y esta, la única, se debe al afán de Luis Antonio de Villena, gran poeta él mismo, brillante ensayista y orador. Roger Peyrefitte, claro, los había puesto anteriormente en lengua francesa.

Me produce curiosas reflexiones no encontrar la entrada de Sardes en el Index, al menos en el de 1948 que consulto. Seguramente se les escapó. Seguramente.

Como poesía, las composiciones no deberían molestar ni perturbar a nadie, antes bien, muchos adolescentes encontrarán en su lectura gran satisfacción.

Calificación: Interesante.

Tipo de lector: Culto.

Tipo de lectura: Sencilla a pesar de alusiones y traducción que están anotadas.

¿Dónde puede leerse?: No se si Grecia estará para leer nada en este momento. Seguramente en las islas sí.

¿Dónde encontrarlo?: Parece agotada la edición y podría encontrarse en www.iberlibro.com


abr 21 2010

El Banquete

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Imagine que se sienta a la mesa. Los compañeros de mantel son Fedro, Aristófanes y Sócrates, entre otros. Y, mientras se ponen hasta las trancas de comer y de beber, los invitados van explicando lo que supone el amor, qué es, cómo lo entienden. Supongamos que Aristófanes explica desde el mito su idea de amor. Dice que hubo un tipo de personas que no conocimos. Eran andróginos, es decir, hombre y mujer al mismo tiempo. Tenían cuatro piernas, cuatro brazos, dos cabezas; por un lado los órganos de reproducción masculinos, por el otro los femeninos…, y eran muy fuertes, muy poderosos. Los dioses se mosquearon porque los andróginos se estaban poniendo muy chulos, creían que podían llegar a la divinidad por sí mismos y, creyendo ver un peligro en ellos, los dividieron por la mitad. Así quedó separado lo que conocemos como hombre de lo que conocemos como mujer. Aristófanes explica que por esa razón las personas de sexo diferente se buscan, intentan encontrar la mitad que les falta, y de ahí viene el amor. Y añade que los dioses pueden mosquearse de nuevo y volver a dividir a los hombres y mujeres si no somos capaces de entender que ese amor es lo más importante. ¿Se lo imaginan? Nunca me cansaré de recomendar este libro. Creo que es la mejor de las formas de entrar en la filosofía de Platón, en la filosofía en general. Entre otras cosas, Sócrates de despacha sin contemplaciones con el resto de comensales cuando han expuesto sus ideas. Es, sencillamente, impresionante.
No se lo pierdan. Que no se lo pierdan sus hijos. Que no se lo pierda nadie.

Calificación: Excelente.
Tipo de Lector: Todo el que quiera comprender de qué va esto de la vida.
Tipo de lectura: Amable y apasionante.
Engancha desde el principio. Invita a leer toda la filosofía de Platón.
No sobra ni una coma.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar.


abr 1 2010

La Puerta de los Infiernos

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano


Laurent Gaudé logra con su novela La Puerta de los Infiernos (Ed. Salamandra, 2009) retratar con precisión el sufrimiento de unos padres que pierden a su hijo, la destrucción de una relación, la venganza, la amistad y el infierno. Sí, el mismísimo infierno. No el que tenemos en la cabeza los occidentales sino el clásico, el que veían cerca Eurípides o Platón. Es una de las descripciones más conmovedoras, más terroríficas, que jamás se han escrito. Pero el gran mérito de Gaudé es que agarra una historia rebosando amargura y violencia para tratarla desde la ternura de lo cotidiano. Se acerca Gaudé a la tragedia griega en las formas y en el fondo. Incluso lo hace cuando se asoma a la teología. Perfila los personajes como lo harían los clásicos (no como un todo sino como si fueran trocitos pegados unos a otros y de los que pudiera desprenderse el individuo sin causar más que un daño “local”). Y lo hace con una solvencia extraña en los tiempos que corren. Creo que pasarán años hasta que pierda la nitidez en mi consciencia la descripción que me encontré del infierno en esas páginas. Pero, del mismo modo, será difícil olvidar la relación del matrimonio protagonista, las escenas violentas y crueles que definen el mundo que nos presenta este autor francés.

Calificación: Muy buena

Tipo de Lector: Dispuesto a tocar el mismísimo infierno con la punta de los dedos al pasar cada página.

Tipo de lectura: Ligera.

Engancha desde el principio.

No sobra ni una sola página.

Argumento: Original, atractivo, muy emotivo. Cruel, a veces.

Personajes: Muy bien perfilados.

¿Dónde puede leerse?: Mejor en casa. Tomando un café.


milt jacksonlost april