feb 28 2011

Laura

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Una característica común a muchas de las novelas de Pío Baroja, escritor vasco de la Generación del 98, es la de ofrecer desde un tipismo de época una visión de cómo era la incipiente vida burguesa a finales del XIX, principios del XX. En ésta, en concreto, además de utilizar a personajes que viajan por todo el mundo en busca del amor, la vida o la inquietud perdida, se nos habla desde una profunda desazón del ruido en ciudades como París o Madrid, un ruido que convierte a estas ciudades en algo mestizo, donde la inmigración y la pobreza de espíritu definen tanto el hablar como el hacer de sus personajes, miembros todos de un mismo bodegón. Centrando la trama esta vez en Laura, hija de los Monrroy, debilucha y afanosa estudiante de Medicina, su retrato parece dibujarse desde la convención en el carácter; su rebeldía, si es que la hubiera, es mansa e introspectiva y el autor, sabio en estas lides, opta por no culpar de ello ni a la expansiva Mercedes ni a su madre viuda; parece contener más este libro voluntad de matización sociológica o sobre los usos y costumbres, que voluntad literaria heroica, y es así como no sólo se imbuye de una aparente falta de trascendencia, sino que su importancia estriba en que el lector se vea a través de sus ojos grises; y es que Laura siente una soledad sobre sus hombros que la lleva a la insatisfacción; siempre sola en medio de tanta gente que la rodea, siendo descrita ésta hasta la extenuación del detalle, lo que hace que quede desdibujada, pero no por ello, maltrecha, sino vitalmente suspendida, como lo está toda existencia.
Todo ello en medio de un conflicto bélico entre blancos y rojos que lleva a una familia de clase media baja a una precariedad vital de la que necesitan huir.

Calificación: Interesante, como lo es el visionar Cuéntame por parte de las nuevas generaciones.
Tipo de lectura: Sencilla, pierde cierta amenidad en su transcurso.
Tipo de lector: Incondicional del Baroja novelista y hasta del memorialista.
Argumento: De cómo sentirse solo a pesar de estar rodeado de gente.
Personajes: Saben estar en su sitio, si bien hay demasiados secundarios.
¿Dónde leerlo? En el metro.


oct 13 2010

El árbol de la ciencia

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Si existe en la literatura algo llamado realismo, debería de ser esto: una crónica social que es relato de la vida de un individuo, donde las descripciones, directas y sin artificio, se suceden hasta el exceso: de las personas y sus familias, de los paisajes, de las ciudades y los pueblos de España y de las sociedades que componían su población en los finales del siglo XIX. Ha de recordarse que El Árbol de la Ciencia, fue publicado por primera vez en 1911. Su autor, Pío Baroja, lo consideró su obra más lograda y mejor compuesta.
Es uno de los libros de obligada lectura en los institutos, o al menos lo era hasta no hace mucho tiempo, quizás porque los expertos en educación entiendan que ha de ser más liviano para los jóvenes, por estar compuesto en capítulos breves y esquemáticos, en los que se maneja un castellano preciso y abundante, pero carente de dificultad. También por su ortodoxia formal, su previsibilidad. Puede ser que los que lo incluyan en los planes educativos, año tras año, se equivoquen, porque es una obra en la que el paisaje social se queda antiguo, congelado en un pintoresquismo que a los adolescentes les resulta en general antipático, porque carece de fantasía y su pulso narrativo es continuo, sin momentos álgidos.
Sin embargo esa falta de fantasía que perciben los adolescentes, es el mayor valor de la novela, porque Baroja ha sabido apartarse, apartar la literatura, para dejar la verdad de una vida no cierta. Eso demuestra en un escritor sabiduría y generosidad.
El Árbol de la Ciencia es una novela muy madrileña, ambientada en su mayor parte en los rincones de la capital; retrata una España que lucha por salir de un atraso de siglos para alcanzar una tardía ilustración. Un país dividido -al que ya habían hecho referencia otros escritores y filósofos- entre conservadores y liberales, bárbaros e ilustrados, entre la tradición y la modernidad, lo ciudadano y lo provinciano. Una visión pesimista, en general, que percibimos a través de la juventud y maduración de su protagonista, Andrés Hurtado, que es un misántropo cerebral, frío, un héroe idealista con quien resulta difícil simpatizar. Es una novela de iniciación a la vida. Su tema principal es el progreso y las fuerzas que lo intentan detener. Todo el libro está dominado por la razón y lleno de referencias a la medicina, que es la profesión que estudia y después ejerce Hurtado y sus compañeros. Es cierto que las ideas que sostienen el tema central debieron de ser avanzadas en la época pero hoy no podemos dejar de observar prejuicios, seguramente inevitables, pero ingratos. Porque los ciclos históricos hacen cambiar las formas de enfrentarse a lo leído.
Un repaso a las ideas filosóficas que influyeron al autor y su relevancia para el avance social, ocupa en forma de diálogo, uno de los capítulos y justifica el título, implacablemente agnóstico y antirreligioso.
Por su mensaje, de profundo pesimismo y por cierto matiz impresionista en las descripciones, se adscribe a Baroja a su generación, la de los escritores del 98, en vez de al Realismo del que participa y con el que convive.

Calificación: Es una lectura correcta y conveniente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Cómoda y sencilla.
Argumento: Rápido y consecuente, bastante previsible.
Personajes: Atractivos y veraces, aunque el protagonista se hace antipático.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería.


jun 17 2010

La busca

Artículo escrito por: Carmen Neke

La busca de Pío Baroja es el primer libro de la trilogía La lucha por la vida. El título proviene de la obra de Darwin, y la observación que hace Baroja de los ambientes populares madrileños es puramente darwinista: describe las diferentes especies que se mueven por esos ambientes, su adaptación a las circunstancias adversas, sus diferentes maneras de sobrevivir. También sus relaciones personales, sus sentimientos, su carácter. Y estas descripciones no están desprovistas de simpatía e interés: pero son totalmente amorales e inhumanas, en el sentido más literal de estos términos. No se juzga si las acciones de los personajes son moralmente correctas o no, no se hace crítica social ni se denuncian las injusticias. Solamente se hace una descripción zoológica de la fauna humana que puebla el Madrid de principios del siglo XX. Es, pues, una novela esencialmente moderna, con la misma temática que las obras costumbristas del XIX pero con una intencionalidad y un estilo radicalmente diferentes.

Baroja se aleja radicalmente del naturalismo y el determinismo: no estamos marcados por el ambiente en el que nacemos, todo el mundo depende de sus propias cualidades y capacidades de adaptación para triunfar o fracasar en la vida. Y no me parece, como se afirma tantas veces, que “La busca” narre el proceso de degradación de Manuel: el protagonista entra en contacto con todo tipo de ambientes, tiene influencias buenas y malas, pero el párrafo final es sorprendentemente positivo e incluso diría optimista:

Aquella transición del bullicio febril de la noche a la actividad serena y tranquila de la mañana hizo pensar a Manuel largamente. Comprendía que eran las de los noctámbulos y las de los trabajadores vidas paralelas que no llegaban ni un momento a encontrarse. Para los unos, el placer, el vicio, y la noche; para los otros, el trabajo, la fatiga, el sol. Y pensaba también que él debía de ser de éstos, de los que trabajan al sol, no de los que buscan el placer en la sombra.

Manuel se encuentra en la encrucijada de elegir entre el bien y el mal, y elige el camino del bien. O al menos eso cree él, que aún le quedan dos libros por los que circular y demostrar lo firme de sus convicciones, y no siempre será tan fácil. Pero esa es otra historia.

Calificación: Interesante.

Tipo de lector: que no necesite edulcorantes en sus lecturas.

Tipo de lectura: sorprendentemente ligera, a pesar de la temática tan oscura.

Argumento: como ya dice el título de la trilogía, la lucha por la vida. O más específicamente y según la solapa del libro, la llegada a Madrid de Manuel Alcázar desde el medio rural, sus diversos trabajos y sus tímidas incursiones en el camino de la delincuencia, mezclado con gente de vida oscura, pícaros y hampones, en pugna con sus aspiraciones a una vida decorosa.

Personajes: variopintos y muy bien dibujados, con páginas del más puro estilo picaresco.

¿Dónde puede leerse? Es un buen libro para amenizar colas y salas de espera de todo tipo.