ene 19 2011

Punto omega

Artículo escrito por: Carmen Neke

La combinación de una interesante reseña y una experiencia anterior muy positiva con este autor fue lo que me llevó a la lectura de Punto omega de Don DeLillo. Yo ya partía del supuesto de que en este libro en realidad no pasa nada, y también es cierto que me gustan los libros de ideas sin acción siempre que no sean demasiado extensos y estén muy bien escritos, requisitos ambos que se cumplen aquí de sobra.
Los críticos estadounidenses suelen poner de manifiesto la economía de medios y carácter semiabstracto de las últimas novelas de DeLillo en contraposición con el lenguaje exuberante de sus obras anteriores, aunque el propio autor afirma que no es una decisión estilística deliberada sino que es la forma y el estilo que le piden los libros que escribe en la actualidad. En esta novela DeLillo hace una reflexión sobre el tiempo y la percepción que tenemos de él, de cómo una ralentización (como la que se ilustra al principio y al final de la novela con el montaje artístico del MoMa sobre la película Psicosis) va a darnos una visión muy diferente y posiblemente más acertada y penetrante de la realidad, cuanto menos nos dará un nuevo ángulo de visión. Y la ilustración literaria de esta idea me ha resultado muy conseguida, Punto omega es un libro muy diferente que casi me atrevería a calificar como literatura en estado puro. Por eso mismo creo que buscar otros mensajes o simbologías detrás de sus páginas es bastante innecesario.

Calificación: Algo completamente diferente.
Tipo de lector: Que ame la literatura por encima de las tramas y argumentos.
Tipo de lectura: Una novela corta que se lee como un poema.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página, tampoco le falta ninguna.
Argumento: Cuatro personajes en busca del tiempo perdido.
Personajes: Un asesor del Pentágono entrado en años, un joven cineasta y la hija de este. Y un misteriosa figura en primera persona que aparece al principio y al final.
¿Dónde puede leerse?: En algún lugar fuera del tiempo y del espacio, es una lectura que exige calma y silencio absolutos.


nov 9 2010

La broma infinita

Artículo escrito por: Carmen Neke

David Foster Wallace era un escritor excesivo, prolijo, desmesurado. Y es que era un escritor de un enorme talento creativo, un auténtico constructor de mundos propios. Sabía, como hoy día saben pocos autores, que un mundo no se crea en un par de horas y unas cuantas líneas, que hay historias que necesitan tiempo y espacio para desarrollarse. Y en La broma infinita le concedió a su historia y sobre todo a sus personajes todo el tiempo y el espacio que necesitaban, que era mucho. Resulta increíble que hubiera un editor lo bastante loco para publicar una novela de tal envergadura, que se tomara en serio un manuscrito de más de mil páginas más notas finales. Pero lo cierto es que quien tenga los arrestos de embarcarse en esta lectura, quien esté dispuesto en estos tiempos de prisas y placeres instantáneos a dedicar semanas o meses a un solo libro, va a poder tener una experiencia lectora inolvidable.
La novela es extraña, caótica e irracional como la vida misma. Los personajes se nos van presentando a retazos y sin explicaciones, en su presente y en su pasado, en sus circunstancias independientes que acabarán formando una red de conexiones personales a veces lógicas, a veces insospechadas y algunas veces totalmente absurdas. Todos los personajes comparten su desarraigo, sus adicciones diversas de las que intentan escapar, sus torpezas humanas y sociales que se interponen a sus anhelos de conectar con algún otro sere. El detallismo con el que el autor se extiende a la hora de relatarnos las miserias y los fracasos de estos personajes se une al humor y a la fina ironía que alejan todo patetismo, también a la enorme empatía hacia sus criaturas que siente su creador, para quien el infierno en el que viven sus personajes no debió de ser muy ajeno. Todos estos elementos, unidos a la incuestionable destreza narrativa de Foster Wallace y su perfecto dominio del complejo entramado estructural que maneja, hacen de esta novela una lectura demoledora, compulsiva, amena y gratificante, al menos para quien aún sea capaz de ingerir enormes dosis de literatura en estado puro.

Calificación: Fuera de categoría.
Tipo de lector: Con la musculatura lectora en muy buena forma y con el estómago a prueba de bombas.
Tipo de lectura: Extrema, de las que cortan la respiración de lo buena que es.
Engancha desde la primera línea, pero algunos pasajes requieren buenas dosis de paciencia.
No le sobra ni una sola página de las mil y pico que tiene.
Argumento: La vida tal como puede llegar a ser dentro de muy pocos años, aunque para algunos ya es así en la actualidad.
Personajes: Seres desgarrados y desgarradores de toda clase y condición, capaces de mantener diálogos inolvidables en las circunstancias más absurdas.
¿Dónde puede leerse?: Donde le dejen tranquilo durante un buen rato, el libro exige y merece concentración por parte del lector.


jul 26 2010

El informe de Brodeck

Artículo escrito por: Carmen Neke

En El informe de Brodeck, Philippe Claudel nos presenta una gran historia, muy bien escrita y contada en primera persona, y también durísima, terrible. Pero desde el principio había algo que me “chirriaba”, que me hacía sentirme incómoda con el narrador-protagonista. La historia está contada en forma de informe por el propio Brodeck. Y sí, es un informe, porque los hechos y los datos presentes en la historia son todos “reales”, el narrador no se inventa nada. Lo que sí hace este narrador es elegir un punto de vista y una manera de contar la historia, es un informe enormemente subjetivo. El narrador no quiere tanto dejar constancia de una serie de hechos como demostrar una tesis: que la maldad domina el mundo. Y para ello va a plasmar solamente las maldades de las que ha sido testigo, una tras otra; no deja ni un solo resquicio abierto a la bondad o a la belleza, incluso la naturaleza pasa a formar parte de esa maldad total y absoluta que determina el ambiente tan asfixiante del relato.

Y eso, que le da una enorme fuerza a la historia, en mi opinión también le resta credibilidad. Los hechos narrados se elevan a la categoría de mitos, lo que los aleja de una realidad verosímil. Podemos creernos que todo lo narrado ocurrió (y ocurrió, sin duda, hay suficientes testimonios de ello). Pero no podemos creernos que ocurriera de la forma en la que se cuentan los hechos, con una ausencia total y absoluta de compasión, de bondad. El bien y el mal siempre andan juntos de la mano, no existe la bondad completa pero tampoco la maldad absoluta que se nos presenta en esta historia. La maldad cobra justamente más fuerza y relieve a causa de su convivencia con el bien, por el contraste entre ambos, y ese contraste se echa de menos en este libro.
Es un libro magnífico, sin duda alguna. Pero lo he encontrado demasiado extremo, va demasiado lejos en la crueldad y la deshumanización que plasma. Es una visión demasiado simplista y unívoca del conflicto, faltan los matices que darían a lo que se cuenta una mayor verosimilitud de la que tiene ahora. Es un libro escrito para provocar y chocar al lector, y ese no me parece un buen punto de partida para una obra literaria, sobre todo cuando se remata con el final tan poco creíble y tan simplista que tiene esta historia.

Calificación: Muy bueno, pero discutible en su enfoque.

Tipo de lector: Dispuesto a descender a los infiernos con el narrador.

Tipo de lectura: Angustiosa y compulsiva, pero no exigente.

Argumento: La maldad absoluta y asfixiante de un mundo sin Dios, sin humanidad, sin esperanza alguna. O: la vida en un pueblo de la frontera franco-alemana durante la guerra.

Personajes: Todas las diferentes mezquindades que caben en una comunidad cualquiera.

¿Dónde puede leerse?: En un pueblecito francés durante las vacaciones, para compensar tanto bucolismo.


jun 1 2010

Doctor Pasavento

Artículo escrito por: Carmen Neke

Esta cita sacada de Doctor Pasavento de Enrique Vila-Matas exrpesa de maravilla la idea central de este libro:

al fin y al cabo, todo se resume en tratar de entender la propia vida, el camino sinuoso que ha tenido la vida de uno, atender a la pregunta de cómo se pudo llegar a esta situación, tratar de explicarte por qué siempre estamos en medio de una carretera y en la mitad de un diálogo, tratar de explicarte por qué te tocó vivir la vida que has vivido y por qué ahora la vives [...] con tu angustia de hombre perdido en el tiempo, pero siempre atado a tu propio nombre

El hombre que supo desaparecer dentro de su propia cabeza le dice estas palabras al doctor Pasavento, quien tras desaparecer solamente ha descubierto en su ausencia que no hay nadie que le eche de menos. Por eso quiere huir no solamente de su realidad presente sino también de su vida pasada, y quiere reinventarse una historia, un nombre, una personalidad, para no tener que seguir siendo ese a quien nadie echa en falta cuando no está.

Este libro me gustó, pero no me entusiasmó. Aunque tampoco creo que esa fuera la intención de Vila-Matas, la de entusiasmar al lector con sus movidas mentales Y qué raro se me hacía cada vez que, después de citar a siete u ocho autores oscurísimos y de filosofar de todo lo humano y lo divino, el protagonista se compra el periódico o se mete en Internet… para consultar los resultados del fútbol. Me imagino que esto son cosas que solamente un hombre puede llegar a comprender.

Calificación: Muy buen libro, pero no para todos los gustos ni para todos los públicos.

Tipo de lector: Al que le guste pensar mucho sobre las cosas.

Tipo de lectura: Accesible pero densa a ratos.

Argumento: Desaparecer es demasiado fácil.

Personajes: La mayoría de ellos puramente nominales.

¿Dónde puede leerse?: Es una lectura que pide un ambiente tranquilo y concentración.


pink floyd – nodoby home