ene 13 2013

Diario de invierno

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Agotado de sus espléndidas ficciones -La trilogía de Nueva York, El palacio de la Luna, Leviatán- el escritor norteamericano Paul Auster se adentra en un trabajo de introspección autobiográfica, un diálogo consigo mismo. Memoria, mirada sobre una vida recorrida, recuperación de la infancia.
Una colección de anécdotas que se sitúan entre lo agudo, lo banal y lo intrascendente: sus enfermedades y los traumas familiares, los recuerdos de la niñez que fijan el carácter, sus becas, la bohemia… todo bastante previsible, cada lector deberá reflexionar si esto le aporta algo.
Porque seguramente a algunos les aportará.
La descripción inmobiliaria de las distintas casas que habitó en su vida con prolijidad de detalles, y la enumeración minuciosa de todos sus viajes, suponen el cenit de esta autobiografía/novela, y la sitúan en un balance personal que a algún lector no conseguirá interesar y que no le encontrará más sentido que el de llenar las páginas de un libro en vano.
El relato está escrito en una segunda persona vocativa, un poco incómoda y desconcertante a la que no es fácil acostumbrarse y que parece una pose, un artificio literario bastante evidente.
Imaginamos que para el escritor habrá sido una experiencia catártica y financieramente efectiva, pero algún lector pensará que hay cosas que se podría haber reservado porque como ajuste de cuentas, pueden no interesar.
La crítica oficial, que sabe más que ese hipotético lector, reconoce -unánime- encontrar en este Diario de invierno sinceridad, originalidad y universos.

Calificación: Flojo.
Tipo de lector: Fans de Auster.
Tipo de lectura: Rápida.
Argumento: Autobiográfico.
Personajes: Él.
¿Dónde puede leerse?: En la cama, no sé por qué.
¿Dónde encontrarlo?: En todas las librerías, es uno de los libros del momento.


abr 15 2012

Ciudad de cristal

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Ciudad de cristal es una novela de Paul Auster. Pero, también, es un cómic. Paul Karasik y David Mazzuchelli adaptaron el texto de Auster hasta convertirlo en una novela gráfica maravillosa. Lo más importante de esta adaptación es que la esencia de la novela original queda intacta. Y eso es muy difícil de conseguir.
El trazo es cuidadoso aunque sencillo. Y no interfiere nunca con lo dicho. Por otra parte, los textos son precisos y fieles al original. En ese sentido el cómic es impecable. Sorprendente.
Ciudad de cristal inauguraba la famosísima Trilogía de Nueva York de Auster. Plantea el autor un mundo dual, un mundo en el que todo tiene su reflejo perfecto o imperfecto, un mundo en el que el lenguaje se nombra a sí mismo rey. Por eso la ciudad es de cristal. En el vidrio todo puede reflejarse con exactitud o deformado. Los personajes de la novela se duplican (uno es y el otro es lo que podría haber sido), las iniciales son las mismas para unos y otros, las familias que se han perdido aparecen en casa de otros que ni siquiera son lo que deberían.
El existencialismo inunda la narración, también Don Quijote (obra admiradísima por Auster), y el surrealismo que llega desde un lenguaje que se convierte en imagen aunque esta no exista. Si la novela era maravillosa en todos los sentidos, el cómic también lo es. La idea de que todos somos los mismos todos queda en el lector como invitación a la reflexión, como el germen de algo nuevo guiado por el lenguaje al que tanto apego tenemos y tanto desconocemos.
El comienzo se enmarca en la novela detectivesca y progresa hacia la investigación del mundo entero.
Todo aficionado al cómic, a la buena literatura, debería leer este libro. Un reto para cualquiera que pisa este mundo.

Calificación: Estupendo.
¿Tipo de lectura?: Desconcertante a veces, ligera otras, difícil. Pero maravillosa.
¿Tipo de lector?: Cualquiera dispuesto a indagar en su propio ser.
Argumento: El lenguaje hace del mundo lo que es. No al contrario.
¿Dónde puede leerse?: En le metro de Nueva York, claro.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


abr 19 2011

Cosmópolis

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

El personaje protagonista de esta novela está convencido, y con ello arrastra a su prójimo, de que sin dinero no hay tiempo; construido desde una imagen que lo mismo podría pertenecer, desde la imagen de un bróker tecnificado de Wall Street, a la banda de ganadores o perdedores del sistema, Eric Packer vive una osada jornada diaria donde llegar con vida es su máxima aspiración, convertido a su vez en un eslabón menoscabado de una cadena productiva y, a la vez, en una unidad infinitesimal de información de todo un engranaje. La supervivencia, vista desde lo pequeño (casi invisible), nos hace ver la decadencia de unos tiempos, como premisa deconstruida y deshumanizada.
El día durante el que transcurre la trama está lleno de movimiento y confort vacío y es que instalarse en la comodidad de antiguas guerras ganadas, supone perder el presente, por eso Kafka está tan presente. Eso y un pesimismo atroz. Sin duda, intuimos que Eric va a bajar de su escalón profesional antes de que lo haga, desde el principio le vemos imbuido en una corriente que le hace a la vez creador de instintos y naúfrago, actor y actante.
La novela está dedicada a Paul Auster, lo que no sabemos es si DeLillo en Cosmópolis utiliza esta dedicatoria en clave amistosa o irónica, ya que Packer no es sólo un guapo deprimido, sino alguien resignado a trabajar o hacer dinero (sólo por existir) y que lo hace bajo amenazas nada fantasmales, tan reales como la inexistencia de un espacio o tiempo diáfanos, que tal vez pudiera rellenarse, si es que lo hace, con su ego.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Más exigente que el de Auster.
Tipo de lectura: Frenética, desasosegante a pesar de su brevedad.
Argumento: Un día en la vida de un perdedor, su sucesor le espera con un revolver.
Personajes: También está Berno Levin, que es el antagonista perfecto.
¿Dónde leerlo?: Lejos de cualquier vorágine.


mar 30 2011

Sunset Park

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Hay una mujer de edad indefinida en el gesto teatral de levantar la mano y los ojos al cielo, viste de negro. La fotografía está borrosa y el fondo parece un irreconocible paisaje urbano. Es la instantánea de Mark Yankus elegida por el editor para la portada de la última novela de Paul Auster.
Es acertada porque transmite algo del espíritu de la obra, que es el retrato de seis vidas que Auster con su escritura va matizando, completando, seis vidas a las que va infundiendo espíritu, pero que cuando terminamos el libro aún no vemos totalmente nítidas, porque es parte de su tarea de escritor conseguir que no las veamos así.
Paul Auster es Paul Auster. Escritor carismático, de prestigio y de moda. Genial creador de historias fascinantes. Domina la narración. Pero sus lectores habituales no encontrarán esta novela a la altura de La Noche del Oráculo o de Brooklyn Folies, por poner solo dos ejemplos; le falta algo del misterio que sí está en las otras, concentración en la mirada literaria; y no hay ninguno de los juegos narrativos a los que nos tiene acostumbrados, salvo las páginas de un diario, en uno de los últimos capítulos, extrañamente escrito en segunda persona.
No es una novela demasiado compleja en el fondo ni en la forma y se desenvuelve lineal, con un excesivo recurso a los trucos, en forma de las anécdotas de figuras del beisbol, en torno a un filme, para hacer avanzar la narración, que no consiguen darle el realce suficiente.
Una escritura pulcra para unas vidas que naufragan en la fragilidad y la incertidumbre, con guiños políticos a la libertad del escritor y reivindicación de uno de los temas recurrentes de los literatos americanos del siglo XX, la incorporación del combatiente a la sociedad, aunque solo lo trae como referente y no afecta a los personajes.

Calificación: No me parece una de las mejores novelas de Paul Auster.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Bien formulado, fluye bien.
Personajes: Bien construidos, levemente borrosos.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en un parque.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería, por ejemplo http://labuenavidaweb.wordpress.com/


may 16 2010

Invisible

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Última novela del popular escritor neoyorkino Paul Auster. Supone un tránsito que se regulariza algo más, tras dos grandes chascos: “Viajes desde el scriptorium” y “Una noche en la oscuridad”. Partiendo de la invisibilidad como concepto cargado de matices dostoievskianos (“Crimen y castigo”), útiles para el desenlace de la acción, Auster construye una novela de conflictos implícitos donde quizás se le vaya la mano en el resultado final, más hacia un hermético Beckett, que hacia el mismo y gran escritor ruso citado. El resultado es un prisma irregular a veces, y redundante otras, donde los personajes sufren unos abismos incomprensibles, entre su propio problema existencial, y su razón de ser como tales.

Adam Walker es un estudiante de Literatura al que el azar lleva a conocer a Burns, un profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad, al que no le une nada más que el empeño de su compañera de apartamento, Margot, por acomodarlo en el mundo de las letras, formando una revista literaria para la que dispone de gran cantidad de fondos económicos.

Tras la aparición de unos cuernos semiconsentidos hacia Burns y de la muerte de un atracador siendo Burns ejecutor y Adam testigo, cincuenta años después, un amigo de Facultad de Adam que es escritor, recibe una carta de éste en la que se presenta un borrador de novela autobiográfica de Adam, que está escribiendo mientras se muere de leucemia. Aparecen nuevos personajes, también bastante grises como Helene o Cécile, hija de la primera, que vive un desencanto amoroso con Walker que trata de explicarse mediante la aparición de un diario que Burns quiere convertir a su vez en novela.

Calificación: Regular.

Tipo de lector: Que todavía se fíe de un Auster que trata de levantar cabeza con dignidad.

Tipo de lectura: Entretenida, quizás demasiado rocambolesca.

Argumento: Un estudiante, al que le ofrecen una bicoca, acaba desengañado del prójimo y del mundo, en parte por culpa más de sí mismo que de las circunstancias. Sobran páginas.

Personajes: Muy bien perfilados

¿Dónde puede leerse? En la sala de espera de su médico o en la cola del autobús


Till BronnerPra dizer adeus


abr 19 2010

La Noche del Oráculo

Artículo escrito por: Carmen Neke

Como todas las novelas de Paul Auster que conozco, La noche del oráculo también trata sobre un novelista desgraciado, con bloqueo y residente en Brooklyn, que se compra un cuaderno donde escribe la historia de un editor literario al que le dan un manuscrito y que se lo abandona todo tras ocurrirle una desgracia. En conjunto resulta un libro malogrado, aunque tengo que admitir que la segunda mitad gana mucho con respecto a la primera. La novela dentro de la novela que aparece al principio es enormemente mala, por suerte al escritor se le atascan las ideas y la deja inconclusa.

La idea de la novela y la trama sin embargo son buenas, y Auster escribe realmente bien. El problema de Auster como escritor es que no sabe cómo contar una historia, y mucho menos dos historias paralelas. La estructura de la novela es pésima, hay saltos, vacíos, repeticiones, incongruencias, que van robando fuerza a la magnífica prosa del autor y a la tensión de la trama. Auster es como un malabarista que ha lanzado demasiadas bolas al aire y no sabe qué hacer con ellas, de manera que se le van cayendo una tras otra al suelo.

Calificación: Flojo.
Tipo de lector: Solo para los seguidores fanáticos de Auster.
Tipo de lectura: Entretenida, sin más.
No llega a enganchar por lo enrevesado de la trama.
Le sobran hilos narrativos.
Personajes: Los mismos de todas las novelas de Auster.
¿Dónde puede leerse?: De viaje en un país de idioma desconocido, siendo este el único libro comprensible que se tiene a mano.


Stan GetzIt Might As Well Be Spring