oct 9 2011

Artrópodos

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Cualquiera que se ponga frente a un papel en blanco puede escribir una novela. Cualquier novela, claro (tome el lector esta expresión como algo absolutamente despectivo). La correlación en literatura suele ser perfecta. Si uno es cualquiera, la novela escrita por él es una más, del montón. Por el contrario, si el autor se diferencia de los demás por alguna razón, su novela conservará esa característica frente al resto de obras.
Dicho de otra forma, el que no tiene las capacidades propias de un escritor no puede conseguir una novela solvente.
He leído la novela de Luis Montero, Artrópodos (Grupo Ajec, 152 páginas, 10 €), aprovechando el fin de semana. No sabía a lo que me enfrentaba. Tan sólo conocía los textos que el autor publica en su blog. Eso lo hago a diario. Pues bien, me he encontrado con una obra gamberra, muy divertida, fácil de leer y, por tanto, accesible a cualquier tipo de lector. No es la mejor novela de este siglo. Si dijera algo así estaría exagerando. Pero creo que tampoco trata de serlo y es esto una de las grandes virtudes de Artrópodos. Montero sabe lo que tiene entre manos y el objetivo más que claro. No es la mejor novela del siglo, pero alborota, como otras nuevas voces, el panorama editorial, desordenando ese mar de fondo que se impuso hace ya demasiado tiempo en la narrativa española. Parece que uno lee una novela y ya ha leído todas.
Pero, también, me he encontrado con una novela extraordinariamente inteligente y, en algunas zonas expositivas (escasas para mi gusto) una filosofía más que interesante. Una pena que el autor no explorase más ese territorio.
Tenía muchas ganas de leer esta novela. Ahora tengo muchas ganas de que la lean los demás. Un libro del siglo XXI que dice mucho y bien. Sería un error del lector quedarse en el cascarón, en la parte simpática y divertida de la obra, sin traspasar la línea que lleva a lo importante, al mundo que el autor nos presenta. Eso sí, lleno de bichitos repugnantes.
Si son capaces de encontrarlo en una librería (misión imposible dado que la distribución parece que haya sido un auténtico desastre) no dejen de llevarse un ejemplar a casa. Porque Montero ha resultado ser un autor diferente y no ha contado cualquier cosa. Y eso sí que es casi un sueño tal y como están las cosas.


jun 1 2011

Hicksville

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Imprescindible. El tebeo de Dylan Horrocks es una joya del género. Divertido, profundo y ácido, se presenta como un homenaje al cómic, a sus autores y a la forma de vida que representa (para bien o para mal) eso de contar historias utilizando todo nuestro vocabulario (dibujo y palabra).
En un blanco y negro demoledor (esto es posible que haga dudar al posible lector) cuenta la historia de un crítico de tebeos, de un escritor de cómics pequeños y muy personales, de un famoso autor, de un faro extraño que contiene un secreto, de amores, de lo cotidiano. Las piezas que van apareciendo, poco a poco, encajan sin forzar la maquinaria narrativa, con precisión. Los gráficos se van acomodando a lo que se cuenta en cada momento convirtiendo el libro en un conjunto magnífico de registros.
No es extraño que este tebeo sea uno de los más vendidos en el mundo o que esté traducido a diferentes idiomas. No es extraño que se convirtiera en un tebeo de culto con rapidez. No es extraño que los aficionados a la novela gráfica lo recomienden siempre que pueden. Como yo hago desde aquí.

Calificación: Extraordinario e imprescindible.
Tipo de lectura: No es fácil hasta que el lector entiende lo que el autor trata de hacer. Pero muy, muy apasionante.
Tipo de lector: No estaría mal leer algo más sencillo antes.
No sobra una sola viñeta. Engancha desde la introducción (maravillosa) del autor.
Personajes: Dibujados con perfección. En todos los sentidos.
Argumento: Lo que pasa alrededor de un pueblo en el que todos quisiéramos vivir.
¿Dónde puede leerse?: Al borde del mar. Viendo un faro lejano.
¿Dónde puede comprarse?: No hay problemas para adquirir ejemplares.


ago 2 2010

In Ezechielem Explanationes

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los comentarios a la visión del profeta Ezequiel y la descripción del Templo de Salomón es, quizás, la aventura editorial más importante del reinado de Felipe II y sobra el quizás si pasamos por alto la Biblia Regia de Arias Montano.

Prado y Villalpando, andaluces como no podía ser menos y miembros de la compañía de Jesús, conciben la más ambiciosa tentativa jamás emprendida de reconstruir el Templo de Salomón y se extienden en una descripción exhaustiva y agotadora del edificio, recreándolo en sus menores detalles y elaborando las planimetrías de los cimientos y las de los dos primeros templos, sus alzados y cortes arquitectónicos, llegando a definir la decoración interior con los objetos de culto que el santuario desaparecido contenía y elaborando un estudio pormenorizado de su coste de construcción y de mantenimiento. Se basan para ello en los retazos de los textos sagrados que hablan de la obra arquitectónica, en la visión de Ezequiel, que el mismo San Jerónimo había considerado  mysteriorum Dei Labyrinthum, y en las más peregrinas deducciones e investigaciones.

La importancia del estudio radica en la consideración de Dios como Supremo Arquitecto y la reconstrucción es, por tanto, la manera de continuar el diseño divino. Esta obra influyó decisivamente en la construcción del Monasterio de El Escorial pues Juan de Herrera estaba vinculado ya con las ideas de Villalpando al menos desde 1570.

Los jesuitas recrean el Templo como microcosmos perfecto vinculando la astrología con el simbolismo numérico presente en el libro sagrado.

Consta de tres tomos conocidos habitualmente bajo el título genérico del primero de ellos, In Ezechielem explanationes et apparatus urbis, ac templi hierosolytami; de los que solamente se hizo una edición en gran folio en Roma entre los años 1595 y 1606. Los dos últimos tomos van firmados solo por Villalpando, muerto el otro autor que era mayormente escriturista y exégeta.

Obra de la imaginación desbordante de unos visionarios absolutamente convencidos de la verdad de lo que hacían.

El aparato iconográfico es abundante y bellísimo y algunos de los grabados se encuentran entre los más hermosos que se imprimieron en el Renacimiento. Destacan entre todos, el gran plano de Jerusalén, el alzado del conjunto del Templo y la representación del Mar de Bronce.

Calificación: Una joya de la alta bibliofilia.

Tipo de lector: Interesados en arquitectura.

Tipo de lectura: La obra está en latín. Existe una edición completa en castellano que editó Siruela.

¿Dónde puede leerse?: En una biblioteca.

¿Dónde encontrarlo?: En las grandes bibliotecas de referencia. Excepcionalmente en anticuarios o subastas internacionales.