oct 5 2010

Nunquam

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Antes de comenzar este libro hay un epígrafe, es una cita del Satiricón de Petronio; aclara los títulos oscuros de esta obra y de la que la precede en el tiempo, ya reseñada, Tunc. Lawrence Durrell las consideró como una novela en dos partes. Tunc pasa a ser –ahora- un entonces basado en la memoria y Nunquam, nunca, una recuperación imposible de ese recuerdo.

La cita da también el tono del discurso narrativo, que en algunos momentos divaga sobre el sexo, el fetichismo o la filosofía, pero también en torno al dinero, la economía y la religión. Un discurso que se adentra en lo sarcástico y lo grotesco.

Hasta cierto punto, ambas novelas son autónomas, Nunquam prolonga la vida de los mismos personajes que alcanzan así, una dimensión diferente. Podríamos decir, más bien, que es una novela en dos planos. Si en la primera, la realidad depende de la memoria, en esta segunda, aflora la perversidad antes oculta. Entre ambas, ha pasado –quizás- la sombra de Mayo del 68 y lo ha desmitificado todo.

Como en Tunc, el inicio es confuso, el lector que pensaba que tenía ganada la batalla se desengaña, porque parece que de nuevo Durrell nos quiere poner a prueba con unas primeras reflexiones fragmentadas y complejas, pero después de esta introducción se establece la trama que se desenreda sin fisuras hasta el final.

La Corporación Merlin, un ente abstracto y poderoso, maquina una mujer artificial, una muñeca experimental, inconsciente de su propia realidad, que es creada sobre un molde real y desaparecido en el que se encarna la memoria recuperada. Participa, claro está, del Golem y de la criatura de Mary Shelley, pero sobre todo, de la falsa Maria, que von Harbou y Lang concibieron en su Metrópolis. Aunque ésta, produce novedosas reflexiones acordes con el momento intelectual. Se analizan las diferencias entre lo real y lo inventado, se investiga sobre la inteligencia artificial; el escritor crea la mujer-objeto y la incluye en una conjura. Es un ataque al capitalismo y su poder siniestro, una crítica y una premonición que leída desde el mismo futuro, en el que nos encontramos, resulta exacta y espeluznante, demostrando la certeza del aserto de que la realidad supera siempre a las ficciones. Es la invención de una distopía con un sorprendente parecido a lo que estamos viviendo.

Durrell se influyó en el prefacio de La Decadencia de Occidente de Spengler. Lo escribe. La novela es inquietante y extraordinariamente ingeniosa. En conjunción con la primera parte de la bilogía sus efectos se multiplican. Son dos caras de un espejo que tuviera dos caras.

Calificación: Fuera de lo común.

Tipo de lector: Interesado (en Durrell) y astuto.

Tipo de lectura: Pasado el primer capítulo -que sin embargo no es más que una mise en scene para hacer a la novela autónoma de la anterior- es relativamente sencilla.

Argumento: Bien tramado y rematado con decisión.

Personajes: Menos intensos que en Tunc, aislados aquí son más humanos y algo más difusos.

¿Dónde puede leerse?: En la catedral de San Pablo, en Londres.

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en tu librero de viejo.


sep 13 2010

Tunc

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Tunc forma junto con Nunquam una bilogía, La Rebelión de Afrodita, participa del mismo universo literario y poético que El Cuarteto de Alejandría; quienes no hayan leído éste, podrán explorar su periferia, mientras que los adictos, reconocerán la modulación del lenguaje y los temas: la exploración de la memoria; la composición de mujeres subyugantes y poderosas, antiguas como Norma, y la acumulación de sus retratos impresionistas cuando se funden con el alma de una ciudad.
Lawrence Durrell profundiza en ese mundo levantino tan querido; Atenas y Estambul emergen de entre la niebla de las páginas porque son Iolanthe y Benedicta y utiliza para ello, una voz narrativa intermitente y astuta que le permite fragmentar el texto sin perder credibilidad y da una sugerente dimensión a lo narrado.
Es una investigación sobre la permanencia de los objetos y la transitoriedad de las personas, sobre lo mutable. Un relato muy poderoso. Fascinante. Impregnado de sonoridad pagana.
El protagonista, que juega a ser Creador, inventa un ábaco de la conducta humana al que se enfrentan mujeres que son la Esfinge y el enigma. Atávicas, multiformes, fragmentadas. Uno de los personajes, produce el mnemón, como nueva forma literaria:
[Caballero judío de Romford, experto en vibráfonos, busca urgentemente figura paterna. Hombrecillo pegamoide, aficionado a las terapias suaves, busca acmé tangible de caucho. Tapón propio]
Habla el autor sobre la posesión y ensaya su protagonista amar a personas distintas, que sin embargo, tememos que sean la misma. Los personajes son de una riqueza inusual, definitivamente redondos y brillantes.
Hay una conspiración para dominar el mundo y una inquietante sociedad secreta, un hombre sin rostro que mueve los hilos en la oscuridad contra una máquina seminal que deduce el futuro. El elemento masculino se muestra desvalido ante la técnica y la mujer.
Para el lector goloso, Tunc es un descubrimiento y un regalo.
Lawrence Durrell nació en la ciudad india de Jalandhar en 1912 y murió en Francia en 1990, cumplió pues esa costumbre, tan británica, de vivir –siempre- abroad.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Experimentado y astuto.
Tipo de lectura: Subyugante.
Argumento: Fascinante.
Personajes: Verdaderamente extraordinarios, exquisitamente dibujados y reales.
¿Dónde puede leerse?: En el Pera Palace de Estambul, si aún no lo han reformado (Cuando hablamos de la destrucción de una civilización, describimos los efectos de su descubrimiento por la masa) o en el cementerio de Eyub.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería favorita podrán encargarlo si no lo tienen.