abr 29 2013

Paul en Quebec

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Aunque no llega al nivel de otros trabajos de Michel Rabagliati, Paul en Quebec es un buen cómic.
Esta vez el asunto que aborda el autor es el doloroso proceso que se vive en una familia antes de una pérdida segura. No por ello el trabajo está exento de momentos divertidos y no por ello el autor se queda en el territorio fácil de la lágrima penosa. Evita con astucia todo aquello que huela a facilón.
No falta el guiño a las generaciones más jóvenes, a su forma única de enfrentar las cosas desde la inocencia. Tampoco la muestra de respeto por el ámbito familiar e incluso religioso (el autor no parece tener las cosas muy claras, pero toma distancia y descarga con objetividad algunos detalles).
El trazo de Michel Rabagliati sigue los caminos habituales; así como los recursos técnicos ya conocidos por sus seguidores son los mismos que en las anteriores entregas. Precisos, sencillos y demoledores. En este caso, el autor utiliza una estructura narrativa en la que el tiempo histórico prevalece sobre el tiempo narrativo a medida que avanza el relato. Cada elipsis acorta los tiempos, a pesar de que el autor sigue utilizando los mismos espacios para las viñetas; y, con ello, imprime una velocidad distinta a la narración dependiendo de cómo se van desarrollando los acontecimientos.
El cómic es bueno y conviene echarle un vistazo. Leer un trabajo de Rabagliati no es cualquier cosa.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Fácil, entretenida.
Tipo de lector: Acostumbrado al lenguaje narrativo de la novela gráfica.
Argumento: Todo llega y el mundo sigue adelante.
¿Dónde puede leerse?: ¿En la puerta de un cementerio? No, mejor en casa. No conviene exagerar.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


abr 28 2013

Paul se va a trabajar este verano

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

En 2002, Michel Rabagliati editó Paul se va a trabajar este verano (en España se publicó el año 2006 y se reeditó en 2012).
Es un cómic excepcional. Muy, muy, bien narrado (los textos están ajustadísimos y encajan perfectamente con los dibujos), el personaje protagonista (alter ego del autor) crece en cada viñeta de forma portentosa, los recursos técnicos de Rabagliati son sencillos aunque de una efectividad aplastante, el diseño de página magnífico y es divertido a más no poder.
Paul se va a trabajar este verano podría parecer un viaje iniciático (que lo es) aunque incluye una zona final que va mucho más allá. Porque ese viaje es para el personaje lo que llega a ser mucho más tarde y lo que será para otro personaje (su hija).
Paul es un adolescente que no encuentra su sitio en el mundo. Casi por casualidad termina como monitor de un campamento de verano. Se conocerá a sí mismo, a personas importantes a pesar de lo efímero de la amistad de verano, ejemplos que le acompañarán toda la vida y un espacio imposible de cambiar por nada o por nadie.
Rabagliati se muestra ocurrente, sensible y capaz de mirar atrás con la distancia suficiente como para echar un vistazo alejado de lo que cualquier otro vería.
Este es un cómic muy recomendable para lectores jóvenes (les gustará mucho). Este es un cómic imprescindible para los adultos (les recordará lo mejor de sí mismos). Este es un cómic que no puede faltar en cualquier biblioteca.
Extraordinario, evocador, divertido, hondo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Fácil y divertida. Una segunda o tercera más divertida todavía.
Tipo de lector: De 15 años en adelante. Sin excepciones.
Argumento: Los adultos lo que envidian es a sí mismos cuando eran jóvenes.
¿Dónde puede leerse?: En la orilla de un lago.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


jul 9 2012

Paul va de pesca

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Entrañable. Creo que es lo mejor que se puede decir de este cómic. Y no es poco. Porque despierta una gran afecto y porque la propuesta de Michel Rabagliati tiene una profundidad que va mucho más allá de lo que pudiera parecer.
Paul va de pesca es un cómic que encuentra una excusa cotidiana y casi normalucha en un viaje con la familia para pescar. Pero, poco a poco, cada personaje crece a través de las rupturas espacio temporales que van apareciendo con astucia y sin grandes sobresaltos para el lector. De este modo, los personajes que desfilan por las viñetas se convierten en cualquiera de nosotros, viviendo los problemas que podríamos tener a diario, sufriendo con los disgustos habituales y disfrutando de las pequeñas alegrías. Sería raro no verse reflejado en alguno de esos personajes o, lo que es mejor, en todos ellos.
Los diálogos están construidos con acierto. Apenas hay nada que pudiéramos eliminar por ser inservible. Y es el lugar del que parten los personajes para construirse. Como debe ser en cualquier texto sea del tipo que sea.
El trazo es cuidadoso y tiende, muchas veces, a la caricatura. Aunque se queda a las puertas cuando un paso más sería un destrozo narrativo. Los detalles abundan y el cómic sirve para describir un paisaje exacto.
Rabagliati deja mucho de sí en cada viñeta sin sentir el más mínimo pudor. Se explica el mundo desde su obra y lo hace más que bien.
Un cómic magnífico para cualquier tipo de lector aunque los jóvenes que se asomen a él quedarán encantados.
La editorial Astiberri vuelve a demostrar que sabe elegir lo que publica y sabe editar más que bien.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Divertida y emotiva.
Tipo de lector: Adultos y jóvenes.
Argumento: El día a día es lo que vivimos, a lo que nos tenemos que agarrar.
Personajes: Muy bien construidos y mejor rematados.
¿Dónde puede leerse?: A orillas de un estanque lleno de truchas.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual. Ya sabes que las bibliotecas públicas están llenas de novelas gráficas. Aprovecha esa oportunidad.