oct 29 2010

Serralves 1940

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Ahora una mirada. Abrimos un libro de fotografías de época, en blanco y negro.
En 1925, el rico industrial portugués Carlos Alberto Cabral, segundo Conde de Vizela, visita la Exposición de las Artes Decorativas de París, le acompaña el arquitecto José Marques da Silva; buscan inspiración para construir una morada en Oporto para el empresario. Las obras concluirán, tras diversas intervenciones y vicisitudes en 1944, y darán lugar a una de las residencias particulares más refinadas de Europa, la Casa Serralves. Jacques Gréber proyecta el jardín, que deberá acomodarse levemente a los estrictos códigos Art Decó de la Casa.
Edificio y jardines, están hoy bajo la tutela de la Fundação Serralves, que organizó esta exposición con fotografías realizadas por la Casa Alvão, de Oporto.
El título define una década, la de 1940, en la que se tomaron las instantáneas, cuando los jardines ya estaban formados y su propietario vivía un idilio con la que se convertiría después en su esposa, Blanche Daubin.
Los clichés se convierten así en testimonio de un tiempo y un espacio, y encierran, detrás de la clásica concepción paisajista, una fuerte carga expresionista, que se revela, sobre todo, cuando la naturaleza domesticada dialoga con los elementos arquitectónicos o forjados. Se han seleccionado, y recoge el catálogo solamente, imágenes sin presencia humana que crean espacios deshabitados, incluyéndose interiores de la mansión, solo cuando informan de su relación con los jardines.
Son imágenes monocromas, que crean una memoria íntima en cuanto que jardín privado, cerrado, congelado en el color y en el tiempo. El lector, convertido en flâneur, tiene que establecer el paralelismo con esas construcciones y ese parque que vemos hoy abierto, escrutado, recorrido, convertido en cuestión social y conciencia educacional.
Se acompañan las fotografías con tres breves e interesantes textos introductorios.

Calificación: Bello e interesante.
Tipo de lector: Interesados en paisajismo, arte y fotografía. Seres evolucionados.
Tipo de lectura: Breve y evocadora.
¿Dónde puede leerse?: En el propio parque, claro está, y en casa como recuerdo o proyecto.
¿Dónde encontrarlo?: En la propia Fundación o en librerías especializadas en Arte.


ago 22 2010

Balenciaga

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Cuando en 1968, Balenciaga anunció su intención de cerrar sus casas de modas en Madrid, Barcelona, París y San Sebastián, la condesa Mona Bismark, permaneció en sus habitaciones durante dos días sin salir. Porque la condesa, que había sido designada la mujer más elegante del mundo por Chanel, Molyneux, Vionnet, Lelong y Lanvin, sabía que nadie podía vestir a una mujer como lo hacía Cristóbal Balenciaga.
Fue el maestro indiscutible de la alta costura, supero a Chanel y a Patou en el tratamiento de los volúmenes y la selección de las telas, pero sobre todo brilló como una estrella solitaria por la perfección de sus patrones. Sus trajes son obras de arte y se exponen hoy en los mejores museos del mundo.
Vistió a la alta sociedad internacional: Pauline de Rotschild, Gloria Guiness, la duquesa de Windsor, y a la aristocracia española. La exquisita marquesa de Llanzol fue su musa e inspiradora y se dice que durante la guerra mundial, las grandes señoras francesas desafiaban los bombardeos para acudir a vestirse en San Sebastian, chez Balenciaga. Durante sus desfiles, las maniquíes estaban obligadas a permanecer en absoluto silencio y tenían terminantemente prohibido sonreír.
Su gusto era infalible. Fue admirado por Dior y por Givenchy y formó entre otros a Courrèges y a Ungaro. El mundo de la moda desde entonces aspira a Balenciaga, que inspira colección tras colección.
El gran maestro de la moda se retiró, incapaz de someterse a la tiranía del pret-a-porter. Solo abandonó su casa del Monte Igueldo para coser el traje nupcial de Fabiola de Mora y Aragón que se convertiría, por ese matrimonio, en reina de los belgas.
Este libro hace una breve reseña de su vida y de su obra y repasa mediante fotografías de época los más emblemáticas creaciones del genio: el paletó de organza shantung blanco con lunares bordados que hizo enmudecer la sala en la presentación de la colección de 1960, la marinera de piqué blanco labrado de 1953, el bolero bordado con cabujones de azabache de 1940. Las fotografías son de Kublin, de Durst, de Gyennes y posan con los trajes las más elegantes maniquíes de la época, como Maggy o Suzy Parker. El fabuloso retrato de la condesa von Bismark-Schönhausen, con el genial modisto en un segundo plano, es de Cecil Beaton para Vogue y está tomado en las habitaciones de la exquisita en el palacio Lambert.
Balenciaga es uno de los españoles que forman, por derecho propio, parte de la Historia del Arte.
Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Interesados en Arte y en Moda
Tipo de lectura: Amena
¿Dónde puede leerse?: ¿En los jardines del palacio de Miramar, en San Sebastián?
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual y lo buscarán para ti.