dic 29 2011

Apuntes del subsuelo

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Pensamientos lúcidos en torno al hombre moderno en literatura; el decimonónico escritor ruso, Dostoyevski, recorre la vida de un anti-héroe y lo hace, como no, desde la conciencia, una conciencia que ya desde el principio es germen de una enfermedad. Porque, como en Camus, el gran creador de seres como Raskolnikoff (Crimen y castigo) o El idiota sabe que todos somos siquiera algo culpables de lo que nos sucede; a diferencia del Premio Nobel francés, todo crimen o pecado sucede en una especie de memoria engañosa, escondida en el subconsciente colectivo o individual. Reconforta saber que la culpabilidad no es algo tan moderno y que existe sin necesidad más que de elucubrar o mirar el mundo de determinada forma. Leer estos apuntes nos hace reflexionar sobre lo que supone estar disconforme con la vida y el mundo, y aunque esto pudiera parecer una idea adolescente en este caso, la genialidad comprendida en su contexto, nos hace remitirnos a la soledad y sus resquicios más involuntariamente nefastos.
Como en Kafka, el personaje es un funcionario que quiere ser insecto sin necesidad de recurrir al alcohol, un tipo que se siente inmundo desde el mismo momento en que mantiene poco tiempo la mirada fija en el otro. Se prodiga un malestar que termina por hacernos pensar en torno a la valentía y cobardía, la pereza y la diligencia, el pesimismo y el optimismo o grandilocuencia.
Dividido en dos partes, resulta emocionante recobrar este pequeño libro incompleto, que es declaración de intenciones honorífica de toda una forma de entender la novelística simultánea.

Calificación: Hermosa.
Tipo de lector: Familiarizado con lo peor y lo mejor del ser humano.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Mínimo.
Personajes: Grandiosos todos ellos.
¿Dónde leerlo?: Cerca de una iglesia moscovita.


dic 25 2011

Del asesinato considerado como una de las bellas artes

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Thomas de Quincey fue un inglés que vivió entre el siglo XVIII y XIX. Obsesivo y misterioso, este tratado que sería posterior objeto de estudio de los más grandes, entre ellos Jorge Luis Borges, recorre en lo que parece una disertación sobre el mal mayor, los antecedentes del homicidio como juego; y es que son varios los aristócratas y filósofos que aplauden un golpe por su desaparición, ejecutado con la suficiente maestría como para que las huellas del delito queden borradas o silenciadas.
El prologuista Luis Loayza encuentra rastros de la ironía de Jonathan Swift, y si bien con Los viajes de Gulliver aprendíamos Historia, aquí el autor nos hace remontarnos a textos sagrados por otros motivos: se ensalza El paraíso perdido de Milton, para contemplar la naturaleza de Caín padre, se busca su correlato en Chaucer y se explora la idea de asesinato como poco semejante en Occidente y Oriente. Abundan las notas a pie de página interesantísimos, avisamos, y sin cuya lectura se pierde gran parte de la enjundia y sentido del texto.
Entre la voluntad de dandismo y de crítica a lo excesivamente vulgar, el texto se vuelve particularmente intenso en cuanto al horror a partir de Post Scriptum de 1854, capítulo añadido a posteriori y que parece fraguarse como arrepentimiento a la frivolidad anteriormente expuesta, ya que trata de responder a un por qué, que será siempre insuficiente.
Resulta particularmente cómico o trágico el hecho de disertar sobre el asesinato como si de la crítica de un cuadro o un libro se tratara y se insiste en que el artista puede no dejar huellas sobre el papel, pero éstas quedan irremisiblemente en su conciencia.

Calificación: De cierto interés.
Tipo de lector: Bibliófilos y rastreadores de sendas perdidas en otros libros.
Tipo de lectura: Compleja, compacta.
Argumento: Ensayo para ser leído ante un auditorio.
Personajes: Con ganas de abundar en ellos, nos deja.
¿Dónde leerlo?: Cerca del Sindicato del Crimen.


abr 7 2011

El Arte de Volar

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Magnífica y sólida novela gráfica que firman Antonio Altarriba y Kim.
La historia está muy bien contada. Las imágenes son precisas y justas. El producto final es uno de los tebeos mejor presentados de los últimos años. Y no me refiero a la estética (que también). Me refiero a lo cuidadísima escritura del relato y al trabajo del dibujante que rebosa compromiso con la narración.
Arranca el tebeo con el suicidio de un hombre. Se lanza desde la ventana al vacío. Y se retrocede hasta que ese hombre es un muchacho que vive en el campo, en lo más profundo del campo. El punto de vista de la narración se va apoyando de una figura a otra logrando un efecto muy amable con el lector. Y todo se acompaña de los dibujos de Kim que logra una fusión sólida con las palabras. De lo publicado últimamente, ese efecto de unidad entre texto y grafismo que disfrutamos en este volumen, tal vez sea el más logrado y profundo de todos.
No dejen de leerlo.
La edición especial a cargo de Edicions de ponent en su col.lecció mercat es una maravilla aunque algo cara. Pero mereca la pena.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera. Incluidos jóvenes.
Tipo de lectura: Fascinante.
Personajes muy bien diseñados en ambos sentidos: literario y gráfico.
¿Dónde puede leerse?: Con tranquilidad y cuando uno cree que las cosas de la vida no merecen la pena.
¿Dónde puede comprarse?: No debería haber problema. En cualquier librería.