dic 24 2012

El gatopardo; La transformación y el abismo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El visionado, declaradamente sucesivo, del filme El gatopardo, estimula a Luis Antonio de Villena a llenar unas páginas con meditaciones personales, al hilo de las cuales emerge –como la magdalena de Proust- una tía abuela suya. Todo muy subjetivo, entretenido, pero inconsistente.
Lo único que queda claro es que De Villena reflexiona -porque Visconti lo hace en su película, porque Di Lampedusa lo hace en su novela- sobre la decadencia, que es un clima mental en el que todo tiempo pasado fue mejor, más elegante y más sofisticado, mientras que hoy todo es ordinario, plebeyo y de lo peor. Los artistas que trabajan según esos principios –que han sido muchos- utilizan en sus obras el fin de época como símbolo, el anacronismo como puesta en escena, el estudio de la belleza por su mero valor intrínseco, y las grandes poses aristocráticas como paradigma.
Reflexionando vagamente sobre todo eso, se pierde la oportunidad –que el lector esperaba- de hacer un estudio crítico serio sobre la película, su ritmo, su ambientación y su fidelidad a la novela, su valor en la historia del cine y las interpretaciones de sus actores, la revisión del mensaje original que el escritor italiano tramó, influido por el ambiente histórico y familiar, y el interés que todo esto puede tener en el día de hoy.
Porque lo único que concluye De Villena es que, lo que cuando era joven le pareció una película progresista hoy no se lo parece tanto, y para esas conclusiones es más acertado el psicoanálisis que el ensayo.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Aficionados a los gatopardos.
Tipo de lectura: Rápida.
Personajes: Los de la película.
¿Dónde puede leerse?: En el café del Cine Doré, sede de la Filmoteca Española en Madrid, o en Palermo, claro.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual o en www.ochoymedio.com


feb 7 2012

Mártires de la belleza

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Luis Antonio de Villena recupera sus fantasmas masturbatorios y nos los pone ante los ojos en lo que pretende ser un estudio sobre lo efímero de la belleza, castigo de los hermosos.
Y repasa todos los chicos que le atrajeron en otros tiempos y han quedado impresionados en su memoria y que –claro- han perdido su belleza y desaparecido del mapa, o no.
Es más un canto de añoranza que otra cosa, más una invitación a lanzarse sobre la Red Global que a sumergirse en las profundidades del pensamiento. En ese sentido, De Villena hace lo que le da la gana y siempre encuentra editor, lo que me parece genial.
Se inicia el estudio con un razonamiento que nos desarma con su cinismo:
Si voy a hablar sólo de casos masculinos, es porque la unión de belleza y juventud es un atributo en la masculinidad, si no exactamente más nuevo, más moderno, más típico de este tiempo y de sus contradicciones…
Perdona Luis Antonio, vas a hablar de casos masculinos y no hace falta que entremos en más detalles.
Son toy boys, ídolos envejecidos, dioses caídos, y le agradecemos al escritor que comparta con nosotros sus fetichismos sin pudor, porque nos parece una oportunidad de oro para rescatar de la memoria a bellezas excepcionales, como el muy inquietante Bjön Adresen -Tadzio para siempre-, el perturbador Helmut Berger; o a Leonard Withing, que encarnó el Romeo de Franco Zeffirelli.
Pero como ensayo –si es que lo es- resulta errático ¿Quién le iba a decir a Jim Morrison que se iba a ver acompañado de Cesar Borgia? ¿Quién nos iba a decir a nosotros que alguien iba a resucitar a Leif Garret?
Por supuesto que se nos cae el alma a los pies con las comparaciones fotográficas en este libro que es una especie de que pasó con… escrito por un Píndaro de nuestro tiempo.
El correlato inverso de un retrato de Dorian Grey.

Calificación: Curioso
Tipo de lector: Nostálgicos
Tipo de lectura: Ligera y mediática
Personajes: Bellos
¿Dónde puede leerse?: En el Café Figueroa
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en Berkana, www.libreriaberkana.com


nov 22 2011

La vejez de Heliogábalo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Esta es una novela decadente como lo es la vejez, como lo fue la vida de su autor, aristócrata y esteta.
Participa –al menos- de todos los recursos del género: el exceso, las resonancias paganas, la exageración en la descripción de las atmósferas y los sentimientos; pero hay algo que hace ir más allá ese relato descarnado que oscila entre la frivolidad y la reflexión profunda –que pugna entre la forma y el fondo- sobre asuntos definitivos como son el placer y la muerte.
Y en ese sentido nos atrevemos a decir que Antonio de Hoyos y Vinent, sobre la imitación de otros decadentes, a los que sin duda admira, y que cita al inicio de cada capítulo como balizando el sendero –Baudelaire, Mallarmé, Verlaine, Gourmont, etcétera-, sobre todas estas influencias, decimos, se reconoce algo muy español que viene de la picaresca y del esperpento, que coquetea incluso con la mística en el tratamiento de la lujuria y el desenfreno, con ese afán de redención que suena falso pero que está colocado a propósito, y que convierte a Hoyos en lo que es: un escritor olvidado y nuestro, un maldito.
La vejez de Heliogábalo, que no es aquí el emperador romano sino Claudio Hernández de las Torres, conde de Medina la Vieja (conocido como Claudio Medina la Vieja), se mueve entre lo sublime y lo grotesco. La narración arranca sorprendentemente en San Sebastián -muy Belle Époque- y se prolonga en la Corte, entre las tabernas del Avapies y el palacio gatopardesco de las Pastor-Cordero.
Encontramos en la escritura mucha pose y refinados extranjerismos, drogas y excesos, joyas y antigüedades, un humor negro, desengañado… y mucho chic. La vejez de Heliogábalo es una novela quizás pasada de moda (¿Qué es la moda?), pero también injustamente olvidada.
Antonio de Hoyos y Vinent nació en Madrid en 1885 y murió en la cárcel en 1940, -abandonado de cuantos pudieron ayudarle, escribe Luis Antonio de Villena- dedicó este libro a las adúlteras, a los descalificados, a los cobardes, a los desertores, a los vencidos, a los fracasados, a todos los que vieron hundirse para siempre sus sueños de gloria en el abismo de las pasiones.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Decadentes y curiosos.
Tipo de lectura: Inquietante.
Argumento: Extravagante.
Personajes: Demenciales.
¿Dónde puede leerse?: En el hall –o en la terraza- del Maria Cristina, en San Sebastián.
¿Dónde encontrarlo?: No existen ediciones recientes, las antiguas se pueden intentar en librerías de lance o en www.uniliber.com


nov 9 2011

Flor del mal

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Un regalo es Flor del mal.
Quien encuentre una edición antigua -1924- puede sentirse agasajado por lo inesperado del hallazgo.
La edición moderna, de 1999, es no venal y acompaña la edición de un libro de Luis Antonio de Villena, El ángel de la frivolidad y su máscara oscura, sobre la vida y la obra de su autor, Álvaro Retana; De Villena siempre ha reivindicado su figura y prolongado sus temas canallescos.
Todos encontrarán la novelita inesperada.
Porque Flor del Mal es un relato libertino, un entremés, se desarrolla en una sucesión de situaciones sofocantes, provocadoras, en una villa de Madrid frívola y descocada.
Y lo que encierra es un juego de paradojas y de equívocos que desborda la trama, precipita anticipadamente en la simulación de prólogo que firma Artemio Precioso, y se convierte en paradigma de la vida y la obra de su autor (y de ahí la oportunidad del regalo).
Un juego de las transformaciones en el que todos simulan ser lo que no son, sabiendo que no van a ser creídos por nadie. Porque quien se excusa, se acusa. Y aquí se excusan todos: Precioso de su pupilo y de la edición que se dispone a perpetrar; Álvaro Retana, en su recreación como personaje, renegando de su perversidad y de la de sus partenaires: una Gloria Fortuny que niega tanto ser depravada, como Rafael Delgado –el tercero en la discordia- un rufián.
Todos reniegan de sus desviaciones y creemos que todos mienten.
Álvaro Retana terminó mal, lo refiere De Villena en su libro, encarcelado, empobrecido y humillado. Por rojo y por maricón.
Sus novelas decadentes se convierten, por contraste, en el retrato de esa sociedad peligrosa que se esconde detrás de los censores y de las sotanas. Ayer como hoy, mañana quizás no, depende de cómo nos apliquemos la lección.
En cualquier caso Flor del mal es un canto a la libertad, una novela inmoral barnizada de moralina, un salto mortal.
La edición moderna reproduce la original con fotografías del autor e ilustraciones de Guillén.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Decadentes, para los perversos de hoy será pecata minuta.
Tipo de lectura: Embriagadora.
Argumento: Chocante.
Personajes: Indecentes.
¿Dónde puede leerse?: En unas jornadas de la juventud (después te confiesas).
¿Dónde encontrarlo?: Se puede intentar en www.iberlibro.com o encontrarla adjunta a la biografía de Retana por De Villena.


jun 19 2010

Lecciones de estética disidente

Artículo escrito por: Augusto Prieto

He oído que hay gente que piensa de Luis Antonio de Villena que es antipático y pedante. He oído también que cantidad de personas opinan que Belén Esteban es divina. Es lo que hay.

Lo que nadie puede negar es que de Villena es un escritor cuidadoso, ensayista culto y académico, poeta notable. Su conocimiento de los clásicos grecolatinos es envidiable.

Esta obra, es el compendio de trece conferencias escritas, pronunciadas y publicadas separadamente en diversas revistas y diarios

Tienen el interés de la variedad de los temas y del ingenio de su relator y puede ser que la frase con la que se inicia la primera, transmita el hilo conductor que pueda unir a cada una con las otras:

“No me parece exagerado proclamar que nuestro mundo se va volviendo –más cada día- horrible.”

Para escapar de este horror, Luis Antonio de Villena se sumerge en el estudio del amor alejandrino, que él mismo inventa y define; en los sucesos del olvidado escritor Cansinos-Asséns y del idolatrado Byron, así como en diferentes divagaciones sobre la estética, la juventud y otros temas y personajes extravagantes.

Es brillante el texto en el que se analiza el significado del concepto de esplendor a través de tres ciudades: Córdoba, Florencia y Venecia. Cuidado y evocador. Echamos en falta aquí la voz del conferenciante.

Son unos ensayos breves, frescos y lúcidos. Para leer y releer en cualquier momento

Calificación: Bueno

Tipo de lector: Diletantes

Tipo de lectura: Culta

¿Dónde puede leerse?: En el boudoir

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería favorita o acude a www.libreriaberkana.com


jun 15 2010

La musa de los muchachos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los griegos practicaron y convirtieron en una institución la relación amorosa del hombre adulto con el muchacho y de ello queda constancia en los mitos y epopeyas en los que se basa la cultura griega clásica y también en la obra de sus principales filósofos y pensadores, desde Platón a Plutarco. Esta manera amatoria participaba de matices singulares bastante lejanos a nuestro siglo XXI.

En el siglo II, bajo el reinado del emperador Adriano, Estratón de Sardes editó sus composiciones sobre ese sentimiento amoroso y erótico bajo el nombre de Musa de los Muchachos (Μουσα Παιδιχη). Parece que algún recopilador posterior, posiblemente bizantino, añadió a este libro otros poemas, autógrafos o anónimos sobre el mismo asunto, dándole la forma en la que aparece en el libro XII de la Antología Palatina.

Por motivos bastante evidentes, estos poemas han sido durante siglos censurados y prohibidos, sobre todo por la nube de oscurantismo con que el cristianismo cubrió Europa a resultas de los alegatos de San Pablo primero y después de los fanáticos Teodosio y Justiniano. Hasta hoy.

Algunos de los poemas son, a pesar de traducciones, muy hermosos. Son 258 epigramas y están ordenados por temas: el paso fugaz de la adolescencia, la venganza de la edad implacable, el sufrimiento que causa el desdén del amado, el amor interesado. Parece que algunos poemas donde el destinatario es una mujer se incluyeron por errores debidos a la interpretación de los nombres propios.

Es un poemario que nos acerca a una época donde los códigos eran diferentes, época que –casualmente- sentó las bases de lo mejor de la ética, del arte y de la filosofía. Las composiciones que no son de mano de Estratón, lo son de las de algunos de los mejores poetas helenísticos como Calímaco, Asclepíades, Posidipo y Riano e influyó en toda la poesía posterior, especialmente en Cavafis.

No ha existido traducción castellana hasta 1980 y esta, la única, se debe al afán de Luis Antonio de Villena, gran poeta él mismo, brillante ensayista y orador. Roger Peyrefitte, claro, los había puesto anteriormente en lengua francesa.

Me produce curiosas reflexiones no encontrar la entrada de Sardes en el Index, al menos en el de 1948 que consulto. Seguramente se les escapó. Seguramente.

Como poesía, las composiciones no deberían molestar ni perturbar a nadie, antes bien, muchos adolescentes encontrarán en su lectura gran satisfacción.

Calificación: Interesante.

Tipo de lector: Culto.

Tipo de lectura: Sencilla a pesar de alusiones y traducción que están anotadas.

¿Dónde puede leerse?: No se si Grecia estará para leer nada en este momento. Seguramente en las islas sí.

¿Dónde encontrarlo?: Parece agotada la edición y podría encontrarse en www.iberlibro.com