ene 5 2011

Entre paréntesis

Artículo escrito por: Carmen Neke

Esta recopilación de escritos ensayísticos y críticos de Roberto Bolaño fue publicada a modo de aperitivo anticipatorio al lanzamiento de su novela póstuma 2666, dentro de esa tendencia editorial tan moderna de publicar todo lo que un escritor de éxito haya puesto alguna vez sobre papel sin pasarlo por filtro selectivo alguno.
Roberto Bolaño es un gran poeta, cuentista y novelista. Es además un autor que consiguió transgredir estos géneros y forjar una obra total donde estas divisiones estilísticas dejan de tener sentido. Pero como ensayista y articulista no da la talla, especialmente sus reseñas literarias son penosamente superficiales. Bolaño está sobre todo interesado en lo que él mismo tiene que decir acerca del tema del que habla, actitud fundamental para un literato, pero funesta para un crítico literario. Solamente cuando escribe desde la admiración sincera van a alcanzar sus escritos un entusiasmo tan contagioso que hasta llega a compensar su falta de rigor y contenido.
Hay sin embargo otra manera de leer esta recopilación de artículos: como un mapa de la intelectualidad española del período de entresiglos. Bolaño nos da involuntariamente una imagen escalofriante de la dictadura a la que someten el mundo de las letras hispanas un par de editores visionarios que deciden qué escritores deben ser leídos en nuestro país, y un grupo de intelectuales doctrinarios cuyas ideas, gustos y preferencias van a marcar el canon cultural a seguir por quien quiera estar en la cresta de la ola literaria. Comparado con el anarquismo cultural postulado por los protagonistas de Los detectives salvajes, este panorama resulta tanto más desolador.

Calificación: Prescindible.
Tipo de lector: Incondicionales de Bolaño.
Tipo de lectura:  Entretenida, informativa, involuntariamente significativa por momentos.
¿Dónde puede leerse?  En un café literario, no olvide las gafas con montura de pasta.


abr 24 2010

Los detectives salvajes

Artículo escrito por: Carmen Neke

El primer párrafo de Los detectives salvajes de Roberto Bolaño es de los que te enganchan y te hacen querer seguir leyendo:

2 de noviembre

He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.

Esto lo dice García Madero, el joven protagonista que descubre la literatura, la amistad y el amor todo de golpe. Entiendo bien las comparaciones que se hacen de esta novela con Rayuela, en lo que respecta el ambiente de escritores e intelectuales excéntricos que llevan una vida poco convencional. Este libro es una especie de “Rayuela al otro lado del espejo”. En lugar del punto de vista único y subjetivo de Horacio en la novela de Cortázar, aquí tenemos el punto de vista múltiple de los personajes secundarios. Los protagonistas no hablan, todo lo que sabemos de ellos lo sabemos de boca de los demás. Y mientras la vida bohemia en el París de Rayuela parecía no conocer penurias económicas, aquí el dinero es una preocupación fundamental de los personajes, todos ellos pobres y pasando enormes apuros para poder simplemente sobrevivir. Vivir de la literatura es imposible a no ser que se cuente con el apoyo del gobierno o de la universidad, lo que supone aceptar las corrientes literarias imperantes en el momento o marcadas por una ideología política determinada. El literato que quiera mantener su independencia artística tendrá que malvivir con empleos de mala muerte o dedicarse a la delincuencia y el trapicheo.

Llama la atención es el relativo protagonismo de las mujeres en la narración. Las historias al uso que tratan de ambientes literarios o artísticos, suelen estar pobladas principalmente de personajes masculinos, siendo las mujeres presentes el interés amoroso de los protagonistas o alguna dama de talento que da el contrapunto a la mayoría masculina. Aquí en cambio, las chicas aparecen al mismo nivel que los chicos (los dos protagonistas son masculinos pero a la poeta que buscan era una mujer) y comparten sus problemas, sus inquietudes, sus miserias y sus cobardías. No son mejores ni peores que ellos, todos son seres humanos diferentes e individuales.

Este es un libro sobre poetas pero sin poesía, la realidad es cruda y atroz pero auténtica y llena de humor y ternura, como todos los personajes que desfilan por la novela. La felicidad no es un objetivo, triunfar no está al alcance de nadie, el amor es una serie de encuentros pasajeros condenados al fracaso salvo raras excepciones. Lo que tienen en común la mayoría de los personajes es que intentan sobrevivir, aceptando el mundo que les ha tocado en suerte y buscando ser consecuentes consigo mismos en la medida de lo posible. Aunque el ser consecuente suponga acciones y modos de vida poco aceptables o incomprensibles para el mundo exterior. Nadie conoce a nadie, nadie comprende a nadie. Solamente la suma de las impresiones de todas las personas que la conocieron podrá empezar a reflejar un poco de luz sobre el porqué de la vida de una persona, en este caso la del escritor chileno Arturo Belano, y en menor medida, la de Ulises Lima y la de Cesárea Tinajero. No somos lo que hacemos, en realidad vamos a ser lo que los demás opinen de nosotros.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Un lector implicado, activo y cómplice.
Tipo de lectura: Un libro terrible y entrañable, impactante y de una hermosura feroz.
Engancha desde la primera línea.
No le sobra ni una página.
Argumento: La vida de un poeta sin éxito, contada por los que lo conocieron.
Personajes: Una enorme galería de personas que van y vienen en la narración, gente de todo tipo, edad y condición. Su caracterización es sublime.
¿Dónde puede leerse? No importa dónde pero que sea en un periodo tranquilo de la vida, para poder leerlo de un tirón.


Bill Evans TrioAutumn Leaves