may 5 2012

El señor de las moscas

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Primera novela de William Golding, que sólo con el paso del tiempo adquirió renombre, dadas las múltiples interpretaciones que la fábula trajeron y llevaron. Distópica también, más hace algunos años que ahora, se cuentan las desventuras de casi una treintena de personajes, la mayoría niños, en una isla deshabitada. Sin grandes peripecias literarias, pero con solvencia en la utilización de metáforas, entre los personajes destacan Ralph, Jack y Piggy, así como el adulto en torno al que pivotan los más bajos instintos, no en balde se leyó también en clave educativa, haciendo ver lo que pasaría si no cuidábamos debidamente de nuestros mayores.
Con más puntos en común con el J. D. Salinger de su famosa novela El guardián entre el centeno que con Conrad, el autor realiza un sugestivo juego de resonancias y campo semántico en torno a una caracola con la que se empieza escuchando el mullido ruido del mar, llegando a través de ella a la violencia. Descubrimos así que las miradas de los niños no están tan desprovistas de falta de candidez y crueldad; ver cómo de sus acciones como personajes se va de lo salvaje a lo monstruoso es todo un paso.
Los niños tiene la edad de ser moldeados por la naturaleza, la caza y la supervivencia; a la vez que cierto compañerismo entre ellos, el lector es partícipe de la muerte de cerdos, jabalíes y del abandono a su suerte del jefe de otros visitantes.
La lectura más cómoda hoy quizás sea la de libro de aventuras, pero ¿cuál no lo es?, en cualquier caso uno no tiene por más que creer en la fuerza de las imágenes y dejarse llevar por un placer que también entronca con Jack London.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Aventurero.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Sobre la rigidez y la relajación de costumbres en un entorno inhóspito.
Personajes: Locos y cuerdos.
¿Dónde leerlo?: En mitad de la selva.


abr 29 2010

Buffalo Bill ha muerto

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Antología en la que se incluyen catorce poemarios de e.e. Cummings, poeta y novelista norteamericano, cuyos estudios tan cercanos a la Universidad de Harvard y un estilo que intercala cierto surrealismo formal con una sutileza y juegos de palabras elaborados y que tanto recuerdan a Scott Fitzgerald, tanto dio que hablar. Es la poesía de este prolífico autor, algo diseñado desde una necesidad de expresarse que parte de la gente, lo popular para hablar de temas universales como el amor, la vida, la muerte o el sexo. Juega el autor en ocasiones a complicar su detallada y casi pluscuamperfecta estructura, con falsos paréntesis, juegos de puntuación que son algo más que un guiño al caligrama francés; aquellos en los que el contenido es más ramplón o abstracto quedan reñidos en el debate que sobre la contingencia de su poesía mantuvieron ciertos críticos.

También destacan entre los catorce poemarios, algunos realmente cortos y más editables en revistas que como objeto-libro. Al ser Cummings un experto conocedor de las prostitutas de la época, sabe tratarlas con cierto respeto, pero con ligereza, así como a ciertos miembros de su familia como el tío Sol, a quién le dedica una bella pieza titulada “nadie pierde siempre ” en que habla de una enormidad de empresas fallidas, que sólo cobran sentido en la mirada de un poeta que contempla el tempus fugit con mayor evanescencia. Destacan también odas de agradecimiento a sus padres por la educación literaria que le procuraron.

Debido a su afán de transgresión, en la lectura no es tan importante procurarse las pausas entre verso y verso, sino entre palabra y palabra (las comas a veces las ponemos nosotros); también juega a descontextualizar la puntuación y dislocarla a su antojo.

No time ago

Or else a life

Walking in the dark

I met Christ

Jesus)my heart

Flopped over

And lay still

While he passed(as

Close as I’m to you

Yes closer

Made of nothing

Except loneliness

Calificación: Muy bueno.

Tipo de lector: Para los que no creen en el clasicismo dentro de la poesía americana, dispuesto  emocionarse con su mensaje.

Tipo de lectura: Agradable, empática, emocionante.

No sobra una palabra en cada verso.

¿Dónde puede leerse? Como textos de celebración en cualquier boda que se precie.


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