mar 29 2011

Cosmópolis

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Cosmópolis, del escritor americano Don DeLillo, es un texto premonitorio, una sátira sobre el capitalismo y la virtualidad, construida bajo la forma de una odisea urbana.
El marco es Nueva York, la gran manzana de los mercados financieros; la nueva Babilonia donde cualquier cosa puede suceder, en cualquier momento, por descabellado que parezca. Odiseo es el joven multimillonario Eric Packer, y su nave una inmensa limusina blanca con la que debe atravesar la ciudad.
Por medio de ese personaje, DeLillo nos hace reflexionar sobre la interacción entre tecnología y capitalismo, en una sociedad donde no existe la duda. Ya nadie duda. Donde la pobreza excluye y la riqueza aísla, como bien dejo dicho la Justine de Durrell.
Al convertir la capacidad de hacer dinero -o de perderlo- en Arte, el especulador financiero deviene artista, en su plena significación de agitador social, performador, individuo que se enfrenta a la sociedad para removerla, poseído por la pura subjetividad y por lo arbitrario. Y por eso nos resulta simpático en la insustancialidad de su poder.
Es el capitalismo devorador y suicida, la sociedad de lo cibernético, la abstracción de los mercados. Un mundo digital plagado de imágenes, encuentros y desencuentros. Una novela creada sobre una visualidad icónica y moderna.
Divertida. Más actual hoy que nunca.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena y divertida.
Argumento: Sorprendente.
Personajes: Grotescamente reales.
¿Dónde puede leerse?: En una limusina blanca, atravesando Nueva York.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


oct 19 2010

La papisa Juana

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La historia de una mujer que llegó a ocupar el trono de Pedro aparece vaga, pero repetidamente, en las crónicas de los historiadores, y hacen referencia a ella autores tan destacados como Bartolomeo Platina, que fue secretario de los Papas Pío II y Pablo II, y prefecto de la Biblioteca Apostólica con Sixto IV. Emmanuel Royidis lo destacó en el prefacio a la edición definitiva de este libro, acompañándolo de una larga lista de autoridades que mencionaron a la Papisa. Lo hacía para evitar las críticas de falsedad que se alzaron con la publicación de la novela en 1886, y que culminaron con la prohibición del libro y la excomunión de su autor.
Lo que sí es claro, es que Royidis apoya este retrato histórico de Atenas y Roma en el siglo IX sobre un conocimiento exhaustivo de la historia y manejando con soltura los escritos de los santos y las autoridades de la iglesia; también, que lo hace con la intención de construir una sátira contra las iglesias cristianas, especialmente la occidental, por su apropiación de los símbolos y ritos del paganismo, por la simonía y la corrupción de su clero, por el tráfico y la adoración de despojos humanos convertidos en reliquias.
Lawrence Durrell tuvo conocimiento de esta obra transgresora y decidió traducirla y adaptarla del griego al inglés, base de la única edición en castellano que conozco, producida por Edhasa; en su prefacio, define la novela como una especie de breve informe sobre la historia y las desventuras de Eros, desde que el cristianismo lo transformó, de ser un dios, en un movimiento secreto de resistencia.
La Papisa Juana es una sátira histórica, con un discurso hábilmente trazado, pero sin excesivo valor literario, y es más curiosa que interesante. Es irreverente, sacrílega y procaz; picante y levemente erótica. Emmanuel Royidis hace guiños al lector con comparaciones extemporáneas y maneja a su capricho las vidas de los santos y los escritos de los filósofos, no perdiendo  ocasión para criticar a poetas contemporáneos, o la política del día, en esta farsa. No perdamos de vista que utiliza, para esta crítica feroz, la venenosa lengua griega.
Es evidente que por mucho apoyo histórico que tenga la existencia de Juana, la narración que hilvana el autor es fruto de una capacidad de fabulación enorme, que esconde todo rigor original; pero no deja de ser entretenida; y sobre su tema, habida cuenta de la desquiciada historia de la cristiandad medieval que define el escritor como una inconsistente e indigesta fusión de hebraísmo e idolatría, podía haber tenido perfecta cabida semejante personaje. Como dicen los italianos: Se non è vero, è ben trovato.

Calificación: Curiosa.
Tipo de lector: Cualquiera, abstenerse cristianos renacidos.
Tipo de lectura: Entretenida.
Argumento: Sugerente.
Personajes: Se convierten en verdaderos y humanos.
¿Dónde puede leerse?: En los lugares que se me ocurren quizás sea acertado cubrir el título de las guardas (y nada de pantalón corto, ni camisetas de tirantes, ¡ustedes ya saben!) porque tienen sus propios y arbitrarios cuerpos policiales.
¿Dónde encontrarlo?: Supongo que en www.iberlibro.com que es en donde lo conseguí yo.


oct 5 2010

Nunquam

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Antes de comenzar este libro hay un epígrafe, es una cita del Satiricón de Petronio; aclara los títulos oscuros de esta obra y de la que la precede en el tiempo, ya reseñada, Tunc. Lawrence Durrell las consideró como una novela en dos partes. Tunc pasa a ser –ahora- un entonces basado en la memoria y Nunquam, nunca, una recuperación imposible de ese recuerdo.

La cita da también el tono del discurso narrativo, que en algunos momentos divaga sobre el sexo, el fetichismo o la filosofía, pero también en torno al dinero, la economía y la religión. Un discurso que se adentra en lo sarcástico y lo grotesco.

Hasta cierto punto, ambas novelas son autónomas, Nunquam prolonga la vida de los mismos personajes que alcanzan así, una dimensión diferente. Podríamos decir, más bien, que es una novela en dos planos. Si en la primera, la realidad depende de la memoria, en esta segunda, aflora la perversidad antes oculta. Entre ambas, ha pasado –quizás- la sombra de Mayo del 68 y lo ha desmitificado todo.

Como en Tunc, el inicio es confuso, el lector que pensaba que tenía ganada la batalla se desengaña, porque parece que de nuevo Durrell nos quiere poner a prueba con unas primeras reflexiones fragmentadas y complejas, pero después de esta introducción se establece la trama que se desenreda sin fisuras hasta el final.

La Corporación Merlin, un ente abstracto y poderoso, maquina una mujer artificial, una muñeca experimental, inconsciente de su propia realidad, que es creada sobre un molde real y desaparecido en el que se encarna la memoria recuperada. Participa, claro está, del Golem y de la criatura de Mary Shelley, pero sobre todo, de la falsa Maria, que von Harbou y Lang concibieron en su Metrópolis. Aunque ésta, produce novedosas reflexiones acordes con el momento intelectual. Se analizan las diferencias entre lo real y lo inventado, se investiga sobre la inteligencia artificial; el escritor crea la mujer-objeto y la incluye en una conjura. Es un ataque al capitalismo y su poder siniestro, una crítica y una premonición que leída desde el mismo futuro, en el que nos encontramos, resulta exacta y espeluznante, demostrando la certeza del aserto de que la realidad supera siempre a las ficciones. Es la invención de una distopía con un sorprendente parecido a lo que estamos viviendo.

Durrell se influyó en el prefacio de La Decadencia de Occidente de Spengler. Lo escribe. La novela es inquietante y extraordinariamente ingeniosa. En conjunción con la primera parte de la bilogía sus efectos se multiplican. Son dos caras de un espejo que tuviera dos caras.

Calificación: Fuera de lo común.

Tipo de lector: Interesado (en Durrell) y astuto.

Tipo de lectura: Pasado el primer capítulo -que sin embargo no es más que una mise en scene para hacer a la novela autónoma de la anterior- es relativamente sencilla.

Argumento: Bien tramado y rematado con decisión.

Personajes: Menos intensos que en Tunc, aislados aquí son más humanos y algo más difusos.

¿Dónde puede leerse?: En la catedral de San Pablo, en Londres.

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en tu librero de viejo.


sep 13 2010

Tunc

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Tunc forma junto con Nunquam una bilogía, La Rebelión de Afrodita, participa del mismo universo literario y poético que El Cuarteto de Alejandría; quienes no hayan leído éste, podrán explorar su periferia, mientras que los adictos, reconocerán la modulación del lenguaje y los temas: la exploración de la memoria; la composición de mujeres subyugantes y poderosas, antiguas como Norma, y la acumulación de sus retratos impresionistas cuando se funden con el alma de una ciudad.
Lawrence Durrell profundiza en ese mundo levantino tan querido; Atenas y Estambul emergen de entre la niebla de las páginas porque son Iolanthe y Benedicta y utiliza para ello, una voz narrativa intermitente y astuta que le permite fragmentar el texto sin perder credibilidad y da una sugerente dimensión a lo narrado.
Es una investigación sobre la permanencia de los objetos y la transitoriedad de las personas, sobre lo mutable. Un relato muy poderoso. Fascinante. Impregnado de sonoridad pagana.
El protagonista, que juega a ser Creador, inventa un ábaco de la conducta humana al que se enfrentan mujeres que son la Esfinge y el enigma. Atávicas, multiformes, fragmentadas. Uno de los personajes, produce el mnemón, como nueva forma literaria:
[Caballero judío de Romford, experto en vibráfonos, busca urgentemente figura paterna. Hombrecillo pegamoide, aficionado a las terapias suaves, busca acmé tangible de caucho. Tapón propio]
Habla el autor sobre la posesión y ensaya su protagonista amar a personas distintas, que sin embargo, tememos que sean la misma. Los personajes son de una riqueza inusual, definitivamente redondos y brillantes.
Hay una conspiración para dominar el mundo y una inquietante sociedad secreta, un hombre sin rostro que mueve los hilos en la oscuridad contra una máquina seminal que deduce el futuro. El elemento masculino se muestra desvalido ante la técnica y la mujer.
Para el lector goloso, Tunc es un descubrimiento y un regalo.
Lawrence Durrell nació en la ciudad india de Jalandhar en 1912 y murió en Francia en 1990, cumplió pues esa costumbre, tan británica, de vivir –siempre- abroad.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Experimentado y astuto.
Tipo de lectura: Subyugante.
Argumento: Fascinante.
Personajes: Verdaderamente extraordinarios, exquisitamente dibujados y reales.
¿Dónde puede leerse?: En el Pera Palace de Estambul, si aún no lo han reformado (Cuando hablamos de la destrucción de una civilización, describimos los efectos de su descubrimiento por la masa) o en el cementerio de Eyub.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería favorita podrán encargarlo si no lo tienen.


jul 27 2010

Alejandría historia y Guía. Faros y Farallón

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Escribió Durrell en Clea: “Una ciudad se convierte en un Mundo cuando se ama a uno de sus habitantes” y posiblemente lo escribió, hablando en la misma ciudad, sobre la experiencia personal de E.M. Forster, autor de Howard´s End, Habitación con Vistas, Pasaje a la India o Maurice.

Forster viajó a Alejandría en 1915 para colaborar con la Cruz Roja y esa ciudad se convirtió para él en “un Mundo” tras conocer al joven Mohamed el Adl. Iba a vivir por vez primera una relación sentimental plena y a través de ella se enamoró de la ciudad. El resultado fueron dos obras menores que quiso que fueran un homenaje a la ciudad fundada por Alejandro.

La primera de ellas: Alexandría, A history and a guide, es una breve historia de que interactúa con una interesante guía, es resumen de muchas otras obras y destaca por la lucidez con la que pasa revista a las formas heréticas en la que germinaron las religiones en esta parte de levante. La guía es breve, precisa y bastante irónica. La primera edición salió en 1922 y ardió casi completa, en ella Forster descubría a Constantino Cavafis para los europeos con la feliz publicación de su poema El dios abandona a Antonio. La edición se acompañaba de planos y diagramas.

Pharos and Pharillon, se publicó posteriormente y se compone de una colección de relatos breves, de atmósfera histórica los primeros y los otros de crónica contemporánea, muchos de los cuales habían sido colaboraciones periodísticas del literato británico. Algunos del último grupo son cínicamente divertidos. La editó la Howard Press de Leonard Wolf.

Ambas obras se publican, juntas, por vez primera en castellano. Las acompaña la publicación de la carta emocionada que Forster escribió a su amante muerto, unas curiosas anotaciones con las que el escritor quiso recordar la forma de hablar del joven y numerosas notas del autor y de los editores como prólogos a las distintas ediciones. También retazos de una conferencia, un extenso estudio introductorio, anotaciones y bibliografía.

El proyecto es encomiable y la labor de Miriam Allot que la prologa y anota (en el original inglés) habrá sido severa. Se hace -no obstante- en mi opinión, fastidiosamente reiterativa. Tenemos pues una publicación valiosa como consulta por inédita, pero es de lamentar que se haya perdido la frescura y la intención de las pequeñas obras de Forster que en un libro de gran envergadura como es este, se hacen inmanejables y pierden valor cuando se les concede una importancia desmesurada.

Otra forma de editarlos, quizás en una colección de libritos, hubiese sido más consecuente y oportuna. Esto no le quita valor a la publicación, ni mérito a editores e investigadora, a los que disculpa el mito que rodeaba a estas dos obras por lo destacado de su autoría y lo limitado de su distribución. Sería ingrato no reconocer su tesón.

Los espíritus de los fantasmas ilustres siguen escondidos en Alejandría: Alejandro Magno, la Biblioteca y el Faro, Antonio y Cleopatra, Atanasio e Hipatia, Calímaco, Ptolomeo…  se unen al coro las hermosas presencias del viejo poeta, del gran escritor que fue Edward Morgan Forster y del joven el-Adl que ya le acompañará siempre.

No digas que fue un sueño.

Calificación: Muy interesante.

Tipo de lector: Curioso

Tipo de lectura: Amena

¿Dónde puede leerse?: Sentado en los viejos cafés de Alejandría.

¿Dónde encontrarlo?: La edición que se reseña en tu librería favorita. El lujo de pasear las ediciones originales eventualmente en www.ilab.org


jul 4 2010

Poemas

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Muerto en 1933, Constantino Cavafis no desaparecerá nunca. Está considerado como uno de los grandes poetas clásicos griegos. Su mundo fue el mestizo helenismo de Alejandría y en el rumor de sus sonidos se pierde para nosotros con la traducción, una formalidad depurada y moderna que le convierte en el último eslabón de los poetas inmortales.

El mito se forma con su escasa producción, apenas ciento cincuenta y cuatro poemas canónicos; con su oscura vida de oficinista sin aspiraciones y con la trascendencia de su homosexualidad.

Para sus lectores en español, descartada la importancia del idioma en su producción y en el momento histórico del mundo griego, quedan tendidas las redes de los temas que utiliza, el aroma de un mundo antiguo que aún podemos recuperar y la sensibilidad exquisita con las que escondió –y a la vez mostró- lo más íntimo de sus sentimientos.

Muchos de sus poemas envuelven con palabras un erotismo resplandeciente.

Cavafis fue descubierto por Forster, traducido por Marguerite Yourcenar, e idolatrado en España por Terenci Moix o Jaime Gil de Biedma.

Es un icono gay y símbolo de la permanencia del espíritu alejandrino por su presencia destacada en El Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell.

Ninguna de las palabras de esta reseña tiene valor sin una muestra de sus composiciones.

“Vino a leer. Están abiertos

Dos o tres libros, de historiadores y poetas.

Mas apenas leyó diez minutos,

Los dejó a un lado. Y se adormece

en un diván. Pertenece plenamente a los libros.

Pero tiene veintitrés años y es muy hermoso;

Y en la tarde de hoy ha cruzado el amor

por su carne ideal, por sus labios.

Por su carne que es toda belleza

ha cruzado el calor del amor;

Sin ridícula vergüenza por la clase de goce…”

La traducción es de Ramón Irigoyen que prologa y anota la edición de Seix Barral Los Tres Mundos.

Calificación: Obra maestra incontestable.

Tipo de lector: Sensible

Tipo de lectura: Hermosa

¿Dónde puede leerse?: En la playa

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería favorita.


may 20 2010

El Cuarteto de Alejandría

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Compuesto por cuatro novelas separadas e independientes: Justine, Clea, Balthazar y Montoulive; El Cuarteto de Alejandría es un monumento literario, una de las grandes obras maestras de la literatura de todos los tiempos que se proyecta con fuerza sobre toda la narrativa del siglo XX.
Caso único, las cuatro novelas cuentan la misma historia que se desarrolla ante nuestros ojos de manera hipnótica desde el punto de vista de cada uno de sus personajes, como un complejo puzle que se forma en nuestra cabeza y que va consolidando con cada línea una atmósfera decadente y poderosa en la que los protagonistas son indiferenciadamente Justine, una enigmática mujer llena de secretos y Alejandría, la ciudad a la que encarna. La gran Alejandría de los años treinta, capital del mundo, donde se hablaban cinco idiomas y se practicaban todos los cultos. Una ciudad oculta, subterránea, secreta, eterna, condenada a desaparecer y al mismo tiempo a vivir para siempre.
La escritura de Lawrence Durrell es intensa y se va formando por superposición, cuando la ciudad y los personajes se influyen, cambian y su espíritu va creciendo hasta llenar cada página. Es una descripción de la ciudad a partir de cada uno de sus personajes y de los personajes a través de las mutaciones de la ciudad.
Una novela que parece encerrar una clave oculta y que nos inquieta profundamente a la vez que nos hace testigos de un mundo que se desvanece.
Un análisis del amor y de la sensualidad.
El Cuarteto es una obra imprescindible, capaz de cambiar la visión de la literatura y del mundo a quien se adentre entre sus páginas.

Calificación: Maravillosa. Obra maestra indiscutible

Tipo de lector: Cualquiera

Tipo de lectura: No es difícil, atmósfera densa, colorida y elegante

Argumento: Es la historia de una fascinación

Personajes: Divinos, míticos, poderosos

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte y desde luego, de nuevo, en el vestíbulo del hotel Cecil.

¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual te lo pedirán si no disponen de un ejemplar.