feb 20 2012

La Eneida

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La Eneida es la epopeya del héroe Eneas, príncipe troyano.
Nos cuenta la caída de la ciudad de Ilión, los accidentados viajes de los exiliados por el Mediterráneo, la llegada a las costas del Lacio prevista por el mismo Júpiter, y las guerras con los latinos que originaron la fundación de la ciudad más poderosa que vieran los siglos: Roma.
Está escrita en verso por encargo de Augusto; y con ella su autor, Virgilio, se consagró como genio de los tiempos, considerándose La Eneida (Aeneidos) una de las cumbres de la literatura universal.
La historia se inspira, sucede, y refleja La Iliada y La Odisea, perfecciona sus moldes, completa su argumento, y refina la estructura poética y la textura del latín al que convierte en canónico con la elegancia proverbial de la métrica virgiliana.
Los acontecimientos narrados en La Eneida forman parte inseparable de la cultura occidental y permanecen hasta hoy en las lenguas romances: el ardid del caballo de Troya, los amores de Dido y Eneas, o la fundación mítica de Italia como nación. Aún decimos en castellano que ardió Troya para referirnos a un acontecimiento catastrófico y previsible, consecuencia de la locura humana; como hablamos de Tirios y Troyanos para nombrar enemigos irreconciliables.
La importancia de La Eneida es tan grande que en tiempos de Adriano se practicaba la adivinación sobre sus páginas, como si fuera un texto sagrado; y Dante eligió a su autor como guía por el infierno en su Divina Commedia.
Sin el conocimiento de esta obra primordial el arte de Occidente (literatura, pintura, escultura, ópera) es ilegible.
Es una narración apasionante, llena de momentos dramáticos y de acción que nos transportan a un mundo anterior a la oscuridad del cristianismo, sensual, sensorial, guerrero, cruel pero honorable, pegado a la naturaleza y anclado en las fuerzas telúricas que gobiernan el mundo como divinidades elementales.
Es además un mapa geopolítico del mundo, una historia de la civilización y un análisis de las migraciones como elemento que hace avanzar las sociedades.
La refracción de la écfrasis de La Iliada en el Libro VIII -con la descripción del escudo forjado por Vulcano en el que están representadas las futuras grandezas romanas- no es más que uno de los engranajes que mueven la correa de transmisión de la literatura europea, formada por bandas paralelas en las que Héctor se corresponde con Eneas, y Lavinia es contrapunto de Helena; en el que el viaje de Eneas a los infiernos en busca de su padre, Anquises, preludia el Renacimiento; y los amores de Niso y Euríalo anuncian el futuro con su belleza.
La Eneida no es difícil de leer en prosa, solamente hay que tener intención de abordarla y dejarse sorprender por su poderosa construcción dramática.
La traducción de don Eugenio de Ochoa, de la Academia Española, en las Obras Completas de P. Virgilio Marón de 1869 es diáfana, la impresión elegante; se corresponde con el texto original para quien sepa interpretarlo –o lo estudie-, y se acompaña de unos utilísimos resúmenes y un índice de personajes. La edición es tan honesta que las notas finales no se señalan en el texto y solo irá a buscarlas el lector cuando necesite intuitivamente hacerlo, o le convenga.
Honorate l´altissimo poeta! (Dante Alighieri, Inferno)

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: Cualquiera, sobre todo los aficionados a los clásicos.
Tipo de lectura: Sugerente y espléndida.
Argumento: Trepidante.
Personajes: Heroicos y brillantes.
¿Dónde puede leerse?: Frente al Tíber.
¿Dónde encontrarlo?: Busca una buena edición antigua o moderna en tu biblioteca si es que no la han cerrado por los recortes, o en tus librerías habituales de primera o de segunda mano.


oct 3 2010

El viaje de San Brandán

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El viaje de San Brandán es uno de los recorridos claves de la literatura medieval. Fija el texto el arzobispo Dom Benedeit para su señora, la reina Matilde, esposa de Enrique I de Inglaterra y pertenece, como La Canción de Roldán al llamado ciclo anglonormando.
Es el relato de un viaje iniciático y simbólico. Un conte d´aventure en el que se encadenan las maravillas con una finalidad instructiva y moralizante. El valor que tienen los textos antiguos es que condensan la sabiduría de siglos, lo que se decide escribir es aquello que, entre  todo un universo de leyendas probables, se considera válido y ejemplar.
Los monjes que acompañan a Brandán vivirán intensas aventuras y saldrán siempre con bien de ellas gracias a la ayuda de Dios.
La intertextualidad de esta novela es notable y va de La Odisea y Las Metamorfosis de Ovidio a El Sueño de Polifilo y La Divina Comedia. El motivo es siempre la búsqueda o el reconocimiento del Paraíso.
El editor, Jacobo Siruela, puede estar orgulloso de esta versión, primera en castellano para su Selección de Lecturas Medievales y también puede estarlo, y mucho, Marie José Lemarchand, traductora e introductora al texto que utiliza la transcripción de Waters, Oxford 1928, modificando en ocasiones la división de los episodios, siguiendo las mayúsculas iluminadas del manuscrito del Museo Británico.
De su mano experta, caminamos con erudición por un viaje –también- a través de la dimensión histórica y las fuentes orientales y virgilianas con las que se conecta el romance.
La repercusión de este periplo fue tal, que durante siglos, se dibujó en los mapas una octava isla en el archipiélago de las Canarias, San Borondón, que se disputaron los reyes de Portugal y España. La disputa se cerró con el tratado de Évora a favor de Portugal cuyo monarca cedió la isla a Perdigón “si la hallare”.
Hay lugares de prodigio y sucesos ejemplares, un combate entre un grifo y un dragón, bestias marinas. Es breve y entretenido de leer y algunos fragmentos encantarán a los niños.
El relato del viaje de san Brandán, es un Juego de la Oca literario.

Calificación: Muy Interesante.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena y divertida.
Argumento: Lleno de aventuras.
¿Dónde puede leerse?: En un viaje por mar sería notable.
¿Dónde encontrarlo?: Desgraciadamente no se reeditó, puede intentarse en www.iberlibro.com.


sep 2 2010

La Iliada

Artículo escrito por: Augusto Prieto

A través de los siglos nos llega el eco de un nombre. Troya. Una ciudad de verdad y de leyenda. Un campo de batalla donde los hombres se enfrentaron para demostrar el valor, el coraje y los códigos de honor, que acababan de sacar a la raza de la oscuridad de la caverna y que agrandaron el mundo por la magia de la literatura. Troya.

Las hazañas y los prodigios que tuvieron lugar bajo sus murallas, resonaron en boca de los rapsodas por todo el Mediterráneo, causando asombro y admiración; porque en las noches, en torno de la hoguera, pudo escucharse, enlazado con los versos, el rumor de la batalla. Troya. Donde el espíritu romano quiso nacer. Su ilusión iluminó las cortes del Renacimiento.

Troya. Donde los dioses se enfrentaron por ayudar a los contendientes, y desnudaron sus espíritus débiles y mezquinos, maquinados por la imaginación de los humanos. Donde los hombres pasaron a ser héroes y se acercaron a los dioses que los habían creado. Troya.

Puede ser que nueve siglos antes del Imperio de Augusto, un bardo ciego recompusiera las distintas versiones del poema, dándoles unidad literaria, y aunque no fuera así, la historia no quiere ya renunciar al nombre ilustre de Homero. Viene en cualquier caso la leyenda, con seguridad, de una larga tradición oral. Los más grandes bibliotecarios del mundo antiguo: Zenódoto de Éfeso, en Alejandría, Aristófanes de Bizancio y Aristarco de Samotracia, la estudiaron y anotaron, creando la estructura que hoy conocemos, aunque el núcleo original se redactó en Atenas en tiempos de Pisístrato, trescientos años después de Homero.

La ciudad fue conocida en el ámbito griego como Ilión, de ahí el nombre de la epopeya.

La Iliada nos habla de la cólera de Aquiles. Del poder y del arrojo de un hombre, del desencadenamiento de su fuerza sobrenatural al enfrentarse con el hecho de que su amigo, ha muerto en el campo de batalla. De la venganza. Todo lo demás es el resonar de las acciones heroicas que allí tuvieron lugar, en una ciudadela fortificada, asediada por los aqueos, que los troyanos defendieron con valentía y con  honor.

Canta el poeta a la Muerte, la Moira, cuando deja de ser implacable, porque los hombres tienen la grandeza de elegirla antes que destinos menos triunfantes, pero anónimos, como Aquiles, que elige la gloria antes que una existencia larga y oscura. Canta a la guerra, cuando esta se realizaba en pié de igualdad, y sobre todo glosa la muerte de los jóvenes que entenebrece el futuro con su tragedia. Sobre algunos de los personajes planea siempre el hado funesto.

La Iliada de Homero no tiene principio ni final, se refiere sesgadamente a los actos que llevaron a los dos pueblos a la guerra y se detiene antes de que una ciudad fuera borrada de la faz de la Tierra y por ello recordada para siempre. Troya. Cuando se inicia, hace ya nueve años que los aqueos acampan bajo las murallas de la ciudad y los augurios de Calcante anuncian su próxima caída.

Algunas de las partes del relato, son enumeraciones incansables y obsesivas, cómo el catálogo de las naves o la vista desde la muralla; la descripción del escudo de Aquiles es la descripción de un mundo y de cada una de sus cosas, la écfrasis más antigua de la Historia de la Literatura. Desenvuelve Homero, para nosotros, acontecimientos de un dramatismo inigualable, como el lamento fúnebre por Patroclo o los presagios estremecedores de Andrómaca. La escena en la que el anciano Príamo, rey de Troya, acude a suplicar ante Aquiles el cadáver de su hijo Héctor, representa por su humanismo, por su emotividad y su profundidad psicológica, una de las cúspides de la literatura de todos los tiempos y todas las civilizaciones. Uno de los grandes momentos de la humanidad.

El canto de La Iliada tiene más de dieciséis mil versos, trabados entre sí con fórmulas y repertorios que facilitaron su memorización antes de la invención de la escritura.

Obsesionado con este canto infinito y desafiando a los profesores que dudaban de su existencia, un visionario llamado Heinrich Schliemann descubrió en 1870 bajo la colina de Hissarlik las ruinas de Troya y mostró ante el mundo a su esposa, Sophia Engastromenos, aderezada con el tesoro de Príamo.

La Iliada es un universo en sí misma, pretexta La Odisea y La Eneida, Las Troyanas e Ifigenia en Áulide. Los más grandes poetas griegos fabularon sobre la seducción de Helena que desde hace treinta siglos llora su belleza tras los muros de piedra. En Troya.

Calificación: Imprescindible. Es la madre de la literatura occidental.

Tipo de lector: Todos.

Tipo de lectura: Muy desigual. Hay que enfrentarse al texto con voluntad e intentar acomodarse a su técnica. Algunos pasajes son muy arduos, otros sencillos y emotivos. Los nombres y sobrenombres de los participantes y las alusiones a los dioses pueden ser enredosas. Todo ello no puede asustar al lector que tiene libertad, sobre todo en una obra tan abierta como esta, para saltar, retomar, releer o buscar adaptaciones alternativas.

Argumento: Aparentemente son una serie de capítulos sin gran unicidad en la que se cuentan hechos aislados y unidos solamente por el hecho de Troya sitiada y las decisiones de Aquiles de participar en el desenlace.

Personajes: Únicos, eternos y universales, alguno de ellos como Casandra, por su intensidad y el dramatismo de su composición, salen del texto y continúan su vida autónoma a través del tiempo hasta nuestros días.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte pero es texto muy recomendable para leer a la sombra de cualquier ciudad en ruinas. Especialmente la Micenas de Agamenón.

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería. Si no lo tienen no vuelvas. No era una librería.