oct 28 2012

La civilización del espectáculo

Artículo escrito por: Laura Kvaternik

Así que… eso es todo, ¿eh? Llámenme ingenua, pero desde luego creí que un maestro como Vargas Llosa tendría algo más interesante e importante (casi determinante) que decir después de recibir el Nobel de Literatura en 2010.
Les recomiendo que no cometan el mismo error que yo. Y si tienen ganas de un discursito en mi opinión demasiado conservador, además de repetitivo y catastrofista, vayan ustedes a cualquier bar e inicien una charla con un anciano de los que echan allí las horas. Será igual de poco fructífero pero, al menos, se divertirán un poco más porque tendrán la posibilidad de responder y replicar.
El escritor, que acumula ya una larga experiencia en el mundo del ensayo, nos presenta aquí la idea de que la democratización de la cultura llevada a cabo en las sociedades más desarrolladas, en pro de valores indiscutibles como la igualdad y la justicia, ha acarreado consigo inesperadas y deleznables consecuencias que ponen en peligro el sentido que tradicionalmente se le ha dado a dicho término. La democratización de las sociedades ha puesto en tela de juicio todo tipo de orden en cualquier ámbito de nuestra vida y ha convertido la natural tendencia humana a la diversión en valor supremo único, situando a la cultura a sus pies y servicio.
Valoro positivamente esta teoría, que considero bastante acertada y bien encaminada al comienzo del libro, y por eso mismo critico las formas con las que se trata posteriormente. Falta profundización y hasta un cierto orden, una estructura simple y clara que vertebre las intenciones que Vargas Llosa perseguía con este análisis de nuestra sociedad. Y, sin duda alguna, faltan la fe y la valentía necesarias para arrojar algo de luz sobre el futuro, para proponer soluciones o al menos exponer una idea acerca del lugar al nos encaminamos si seguimos en esta dirección.

Calificación: Prescindible, nada esclarecedor.
Tipo de lectura: Tirando a sosa.
Tipo de lector: Con mucho tiempo libre y ganas de reflexionar un poco (pero no mucho).
Argumento: Nuestra sociedad se va a pique porque únicamente perseguimos la diversión. Y, por si eso fuera poco, la cultura desaparece porque ya sólo la utilizamos para entretenernos.
Personajes: Todos los habitantes de los países desarrollados.
¿Dónde puede leerse?: En una biblioteca o en cualquier otro lugar sin distracciones, o sucumbirás a ellas.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


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jun 18 2012

La civilización del espectáculo

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Primer ensayo del reciente Premio Nobel peruano, Mario Vargas LLosa, desde que obtuvo esta condecoración. Existe realmente poco material nuevo en él; aprovechando sus ya comentados artículos en prensa, se hace partícipe del pesimismo imperante alguien que cree todavía en el poder hipnótico de las palabras, que abomina de los avances derivados del libro electrónico, haciéndose partícipe de lo que un día dijo Molina Foix, alguien que por otra parte desecha el cómic como literatura, sobre la sensualidad que supone leer en papel. No es al primero que se lo oigo, Varguitas. Y probablemente no sea el último. Otros capítulos interesantes asocian la cultura con mayúsculas (aunque aquí no tan mayestáticas) con la religión y, en concreto, con el cristianismo del que tanto se protesta y al que debemos, al menos en España, gran parte de nuestra nefanda y gloriosa historia.
La cultura de Dostoievski, Chéjov o Ibsen se hizo ligera hace años y hoy es un ectoplasma; lo lamenta el novelista porque estos libros, poemas o piezas han pasado a ser minoritarias, la mediocridad del espectáculo imperante ha podido con ellas de forma inefable, y no porque exista mayor analfabetismo en la ciudadanía, pues ya se sabe que, según él, la democracia está en plena forma. Existe una nostalgia tontorrona y plañidera (no te enojes, Varguitas) en estas tesis clasificadas por temas y que utilizan a veces de relleno el corolario reseñado de Piedra de toque. No es éste el primer escritor que se jacta de citarse a sí mismo, y es que a pesar de que las tesis de T.S. Eliot han quedado obsoletas, ¿quién no busca entretener con lo que escribe a pesar de todo?. Los fieles, después de recorrer algunos de sus ensayos, le seguiremos prefiriendo como novelista.

Calificación: Más de lo mismo.
Tipo de lector: Descontento, arrugado.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: La cultura-espectáculo.
Personajes: Sus libros, sus opiniones.
¿Dónde leerlo?: Donde leer no sea un acto de fé.