feb 18 2014

El sentido de un final

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El sentido de un final es el de cargar una novela de significado, el de provocar una mirada retrospectiva sobre la narración que hemos leído, y el de llevarnos a repasarla bajo la nueva luz que le aporte la conclusión que nos ha sido revelada.
Julian Barnes lo consigue astutamente con los variados recursos que hacen de sus novelas una caja de sorpresas. Juega con la estructura clásica de una tragedia, trasladando al lector las incertidumbres que asaltan a los héroes del género, el desconocimiento de su propio destino.
El escritor británico comienza con un retrato generacional, lo convierte en una novela de iniciación y luego, de repente, en una obra de madurez reflexiva, una mirada retrospectiva a la que se incorporará un acontecimiento inesperado. En esta parte desgrana pensamientos sobre la vida, el envejecimiento y las barreras generacionales pero también sobre la idealización del pasado, esa construcción voluntaria: la memoria.
Estudiando el peso inevitable de los actos.
Los fantasmas del ayer se despiertan cuando se creían dormidos y acuden a pedirle cuentas a nuestro protagonista que debe revisar su comportamiento, sus valores y la propia verdad de su existencia en una novela que va modificándose con cada párrafo en una cadena desconcertante.
Con su forma de escribir, Barnes consigue la cercanía y la verosimilitud de lo personal, aspiración máxima de todo novelista.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Astuta.
Argumento: Raro.
Personajes: Vivos.
¿Dónde puede leerse?: En un barrio de Londres.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 3 2012

Pulso

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El ingenioso Julian Barnes echa un Pulso a la inteligencia del lector con este conjunto de cuentos, y lo hace con una intensidad moderada, pero suficiente, a diferencia de otros escritores, Barnes nos permite la salida honrosa de mantener ese Pulso.
Porque es claro y preciso escribiendo, y percibimos sus historias cercanas. Hablan directamente de los temas que nos afligen y nos ocupan, de la actualidad: la política y sus falsedades, el sexo, la amistad, la inmigración, la vida de pareja y el matrimonio, la enfermedad y la muerte, el relevo generacional o el cambio climático.
Elige los lugares por el correlato de sus paisajes con lo contado, -Viento del Este, Las líneas del matrimonio- que siempre nos llevan a una reflexión sobre la felicidad y su pérdida.
Varios de los relatos de la primera parte del libro se construyen como divertidas conversaciones en unas cenas En casa de Phil y Joana, en las que se habla sobre muchas cosas, y que con todas sus elipsis, sus malentendidos y su banalidad se convierten en un todo coherente. Esa es una de las peculiaridades de Barnes, y la usa en otros cuentos, convertir en unidad dos historias diferentes.
Siempre hay guiños a la autocrítica, a la propia debilidad, al esnobismo de los británicos respecto a Europa; y bastante humor, negro.
Son, desde mi cuestionable punto de vista, menos potentes los relatos de inspiración histórica de la segunda parte del libro -El retratista, Armonía, Carcasona- que encierran pensamientos y enigmas, pero a los que les falta el aliento irónico y vitalista de los otros.
Pulso y Complicidad, suenan autobiográficos y muy personales, no tienen por qué serlo; mientras que En la cama con John Updike retrata los entresijos de los ambientes literarios.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Cercana.
Argumentos: Inesperados.
Personajes: Familiares.
¿Dónde puede leerse?: Tumbado en la hamaca de una casa ajena, donde estés invitado.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual, o por ejemplo en www.machadolibros.com


jun 3 2011

Madame Bovary

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De las tres novelas del XIX que tratan sobre el tema del adulterio en la mujer, quizás sea ésta la más moderna, no sólo porque está escrita en Francia, donde la burguesía cuaja de forma más progresista en las mentalidades inconformistas tras la Revolución Industrial. Esto se debe al perfeccionismo enfermizo de un autor descontento y pesimista, lucidísimo. Se ha escrito mucho sobre Emma Bovary y son muchos los autores que excusándose o plagiando la omnisciencia del XIX, a veces con fines bastardos, han convertido esta novela en un adalid o bandera.
A la hora de analizar el personaje de Emma (c’est moi, que diría su autor) nos encontramos con el germen del Quijote, una mujer desgraciada que lee novelas románticas y vidas de santos, que bebe vinagre a palo seco con el único objetivo de sufrir, una adolescente inmadura que se odia a sí misma por ser como es, al estar atrapada en su propia individualidad, inscrita en un entorno claustrofóbicamente provinciano que no la define, pero sí determina.
No reconocer los valores que tiene sería nefasto intelectualmente, sin embargo, ¿qué ofrece de nuevo al lector de hoy? Probablemente la respuesta esté en quién sea capaz de percibir cómo hay más de 160 cambios de narrador, que no de punto de vista y, a la vez, cómo su lectura identifica el relato con una labor titánica, especial, desbordante y a veces antipática, más que en Anna Karenina o La Regenta.
Se suele olvidar a la hora de entender el sentido del humor de Gustave Flaubert el libro El loro de Flaubert de Julian Barnes,  que ofrece sustanciosas claves y merece la pena.

Calificación: Esplendida, hasta la extenuación.
Tipo de lector: Dispuesto a disfrutar de un personaje que se eleva.
Tipo de lectura: Sencilla, entretenida.
Argumento: Emma y sus vaivenes.
Personajes: Además, Charles y Sancho Panza tienen amplias similitudes.
¿Dónde leerlo? En un lugar de la Mancha…


sep 21 2010

Las reglas del arte

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo academicista y, en ocasiones, demasiado analítico de lo que supone la literatura como arte, siendo comparado con la pintura y otras expresiones artísticas. Con un punto de vista parecido al de otros teóricos ingleses (Barnes, ya reseñado), el autor, toma como referencia La educación sentimental de Flaubert, obra de la que hace un pormenorizado y conciso receso que le sirve (como buen sociólogo) para llevarnos de la mano hacia un análisis socio-económico de la época, que abarca desde la Revolución Francesa al Segundo Imperio Napoleónico, época en que aparece una clase social emparentada con la bohemia, clase popular que se caracteriza por un lado por la aplicación de cierto romanticismo negro a la hora de vivir, y por otro, por toda una disposición de ánimo en virtud de la cual la literatura alcanza nuevas dimensiones.
Hay que decir que para el autor (Pierre Bourdieu) de este voluminoso y algo aburrido libro, Flaubert es como para un español Cervantes, por lo que sus análisis (en los que reconoce huir del academicismo, pero sustentándose sino en él, sí en cierto intelectualismo), resultan sesgados y documentados con notas a pié de página; todo ello supone adentrarse en una sapiencia bella e inútil sobre el mundo de la edición, la lectura profesional o la escritura creativa, que nos lleva a desentrañar un panorama donde los escritores mueren de hambre a no ser que se dediquen al periodismo o al teatro, afirmación que parece tan gratuita como devastada por el conocimiento de estas dos formas de ganarse la vida escribiendo.
Se termina contraponiendo a la visión de Flaubert, la de un Faulkner (también pasa de puntillas por Zola), como escritor, que al igual que su patriótico adalid literario, transforma nuestra experiencia íntima de lectura y escritura.
Calificación: Plomizo, pero lúcido.
Tipo de lector: Siquiera familiarizado con ciertos clásicos de las letras.
Tipo de lectura: Analítica, pero poco rigurosa. Intelectual.
Argumento: Sobre el qué y cómo escribir bien sin que se note. Como siempre, no hay fórmulas magistrales.
Personajes: Bourdieu, contemporizando.
¿Dónde puede leerse? Lejos de una clase de escritura creativa o en los brazos de un alumno que se porte mal, arrodillado, antes que el profesor le dé un golpe con una regla metálica en la espalda.


jul 17 2010

El loro de Flaubert

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo novelado del genial autor inglés Julian Barnes. Supone un concienzudo deambular por la vida y obra de Gustave Flaubert en el que se reflexiona, entre otros temas, sobre lo poliédrico que supone ser escritor con la misma energía y entusiasmo que lo supuso en el siglo XIX para él; en primer lugar y utilizando tres voces distintas (la del autor, la de Louie Collet y la de la biógrafa del novelista francés) se nos insiste en la idea de huir como escritores en la búsqueda de un estilo, pues cada tema tiene el suyo propio; esto oído hoy, puede parecer una contranorma, pero ya, de hecho, el autor establece normas de dudosa procedencia y extenuante pilarización de la escritura literaria como para que entendamos lo que supone de trabajo este incierto camino que es la literatura y su distancia respecto a Flaubert, al que no sólo diferencia con los narradores de hoy, la voluntad de abarcar desde la omnisciencia un mundo, sino el saber, a toro pasado, cómo los dioses o las musas jamás existieron y que sólo desde un ímprobo esfuerzo como el que el finado hizo, se encuentra hoy la voz necesaria desde la que apuntalar una visión de ese mundo.
La perspectiva desde la que se intenta reconstruir a Flaubert es a través de su loro, animal que se diferencia del resto en que se luce desde la vanidad de las palabras, ¿alguien da más?, el resto actuamos orgullosamente con tal de que no nos quiten nuestra pequeña parcela de existencia, pero la vanidad no siempre se da en nosotros, o quizás sí, pero disfrazada.
De lectura agradable e inteligente, Barnes opta desde un principio por mostrarnos a un Flaubert desde tres prismas: el novelista triunfador, el enfermo y apurado hombre y el llamado por Sartre, idiota de la familia, por su supuesta afición a la vida disipada en las reuniones sociales.
Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Afanoso respecto a la figura de la que se habla; también aficionado, en general, a la escritura y dispuesto a dejarse asesorar sabiendo que las únicas recetas posibles sólo llegan a lugares comunes.
Tipo de lectura: Plácida, agradable. Engancha.
Argumento: ¿Qué es ser escritor hoy? Barnes trata de responder a esta difícil pregunta desde un prisma perspectivista.
Personajes: Muy interesantes, en tanto en cuanto tratan de mutarse en voces.
¿Dónde puede leerse? En un aeropuerto, haciendo escala desde Londres a París.