Primera novela de William Golding, que sólo con el paso del tiempo adquirió renombre, dadas las múltiples interpretaciones que la fábula trajeron y llevaron. Distópica también, más hace algunos años que ahora, se cuentan las desventuras de casi una treintena de personajes, la mayoría niños, en una isla deshabitada. Sin grandes peripecias literarias, pero con solvencia en la utilización de metáforas, entre los personajes destacan Ralph, Jack y Piggy, así como el adulto en torno al que pivotan los más bajos instintos, no en balde se leyó también en clave educativa, haciendo ver lo que pasaría si no cuidábamos debidamente de nuestros mayores.
Con más puntos en común con el J. D. Salinger de su famosa novela El guardián entre el centeno que con Conrad, el autor realiza un sugestivo juego de resonancias y campo semántico en torno a una caracola con la que se empieza escuchando el mullido ruido del mar, llegando a través de ella a la violencia. Descubrimos así que las miradas de los niños no están tan desprovistas de falta de candidez y crueldad; ver cómo de sus acciones como personajes se va de lo salvaje a lo monstruoso es todo un paso.
Los niños tiene la edad de ser moldeados por la naturaleza, la caza y la supervivencia; a la vez que cierto compañerismo entre ellos, el lector es partícipe de la muerte de cerdos, jabalíes y del abandono a su suerte del jefe de otros visitantes.
La lectura más cómoda hoy quizás sea la de libro de aventuras, pero ¿cuál no lo es?, en cualquier caso uno no tiene por más que creer en la fuerza de las imágenes y dejarse llevar por un placer que también entronca con Jack London.
Calificación: Buena.
Tipo de lector: Aventurero.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Sobre la rigidez y la relajación de costumbres en un entorno inhóspito.
Personajes: Locos y cuerdos.
¿Dónde leerlo?: En mitad de la selva.
El astillero es un no lugar suspendido en el tiempo. Algunos han querido ver en su destrucción una metáfora del desamparo de las sociedades suramericanas en los años sesenta del siglo XX y un presagio de lo que vino después. Porque las dictaduras surgen de la ausencia de esperanza, de la ignorancia y del miedo. Juan Carlos Onetti, uruguayo, fallecido en 1994 en Madrid, Premio Cervantes, se enfrentó a esos fantasmas en su vida y en su obra, destacada, precursora de la moderna literatura latinoamericana.
La novela se desarrolla en sucesivos capítulos, categóricos como otras tantas sentencias; en ellos, el escritor nos toma de la mano y nos introduce en una selva de adjetivos acertados y precisos por medio de un vocabulario voluptuoso, con un dominio magistral del tempo narrativo, unos personajes perfectamente dibujados en sus acciones minuciosas y la creación de una atmósfera viciada y solemne que nos remite a Kafka.
Crea un realismo en el que lo mágico es la utilización virtuosa del lenguaje para componer una realidad poderosa. A semejanza de El corazón de las tinieblas, de Conrad, el protagonista, Larsen, realiza un viaje interior que lo es a la vez al centro de la desolación. Más la formación de un presagio que su cumplimiento. Su explicación.
Un lugar en el que las ilusiones han muerto y solamente su resplandor ilumina un horizonte imposible de alcanzar.
Calificación: Excelente
Tipo de lector: Cualquiera
Tipo de lectura: Intensa
Argumento: Leve
Personajes: Patéticos pero firmes
¿Dónde puede leerse?: Entre ruinas
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería habitual o en www.uniliber.es
Es realidad y es ficción, que en agosto de 1992, el escritor alemán W.G. Sebald, realizara un viaje por el condado inglés de Suffolk, en la costa oriental de la Gran Bretaña.
La descripción de ese recorrido por unos parajes solitarios y desanimados le sirve como marco para un libro,Los Anillos de Saturno, que es una especie de cuaderno de bitácora en el que lo anotado son retazos literarios e históricos, más que incidencias físicas o antropológicas.
Como una larga cuerda llena de nudos para medir la profundidad, con el paisaje y el paseo, se enlaza la memoria de Thomas Browne, de Borges, y de Chateubriand; la evocación de las ciudades sumergidas en el Mar del Norte, de fabulosas mansiones arruinadas, de la corte de los últimos emperadores chinos; la crónica de la incursión de Joseph Conrad en las profundidades de África o unas reflexiones en torno a La Lección de Anatomía, de Rembrandt o al retrato de El Joven Louis Tripp, de Bol.
Son cuentos en los que todo son fantasmas; relatos irreales en los que se enredan la historia, la fantasía y la literatura, hasta que cuesta separar el punto en el que comienza la ensoñación y finalizan los encuentros y las miradas del viaje.
El solapamiento de los temas, la densidad de la escritura que los traba, las referencias que se suceden, oscurecen –por momentos- el seguimiento de la narración, aunque eso precisamente parece haber sido buscado por el autor para crear una atmósfera de niebla que unifica.
El editor de la versión española, ha considerado oportuno mantener sin traducir los pasajes que estaban en inglés en la versión original, una decisión cuestionable cuando no se añaden notas aclaratorias.
Ninguna visión crítica puede –no obstante- disminuir la grandeza narrativa de Sebald, que con esta obra alcanza en algunos momentos el dramatismo y la belleza de una epopeya.
Con el título mismo nos invita a la reflexión.
Calificación: Magistral.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Densa de temas.
¿Dónde puede leerse?: Navegando por el Mar de Norte para vencer a la soledad.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería, puesto que es un libro de reconocida calidad y reciente publicación.
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