jul 8 2013

El corazón de las tinieblas

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano


A veces nos encontramos con libros que cuentan muy poca cosa. O que lo parece sin ser verdad. Y, casi siempre, nos deja un regusto amargo la lectura de una obra de esas características. No sé si este mal gusto tiene que ver con el precio de los libros (en la sociedad actual tendemos a rentabilizar todo desembolso) o si lo que sucede es que el lector siempre espera que le cuenten mucho creyendo que tendrá que entender mucho, también. El caso es que algunos libros cuentan poquita cosa. Además de eso, no sabemos bien lo que cuentan. No nos enteramos.
Una de esas obras es El corazón de las tinieblas de J. Conrad. Se narra un viaje. Un viaje que no es al infierno como tantas veces he oído decir. Ese trayecto hasta el infierno lo sería si estuviera salpicado de peligros y la progresión en la tensión narrativa tendría que ir de menos a más. El viaje a través del río es lento y mantiene una línea continua de principio a fin. (Se trata del río Congo aunque su nombre no aparece. Casi ningún nombre aparece. Ni de lugares ni de personas). Todo en ese viaje es lento. La desintegración (quizás sea el final de la ruta) aparece poco a poco. Y lo hace desde una rutina apática y perezosa.
Lo cuenta Marlow (un primer narrador desaparece muy pronto y le da paso). Hace entrada en el relato comparando hombres con hombres, tiempos con tiempos. Iguala mil novecientos años con un breve momento. Ni tiempo ni escenario modifica las actitudes del ser humano, todo se repite. Quizás por eso el viaje hacia la degradación es lento, quizás es volver a vivir lo ya vivido.
Testigo silencioso de todo lo que pasa es la selva. El escenario adquiere una importancia que al lector no puede parecerle poca cosa. Silencio y misterio. Se dispara o se lanzan flechas sin saber de dónde vienen sin saber qué es lo que se quiere destruir.
En contraposición a este silencio, nos presentan a Kurtz desde su voz. Parece que puede reducirse a eso, a su voz. Cuando todos los personajes que van apareciendo tienen un discurso fragmentario (algunas conversaciones se presentan mutiladas por la falta de audición del testigo), Kurtz es presentado como una voz, como alguien que dice lo que nadie es capaz de decir. Lo más curioso es que, llegado el momento de conocer al personaje, no podemos oír casi nada de lo que dice. “El horror, el horror…” es la frase más famosa de la novela (gracias al cine y no a la propia narración) y dice más bien poco. Críptica. Nos obliga a especular sobre su verdadero sentido y significado.
Les podría contar la novela, su significado y algo sobre los símbolos. Pero prefiero que la compren, la lean y la disfruten.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Todo el que quiera bajar a las bodegas. A las propias y a las ajenas.
Tipo de lectura: Exigente.
Engancha aunque no todo el mundo es capaz de leer hasta el final.
No sobran ni los márgenes.
Personajes: Iguales al mundo.
¿Dónde puede leerse?: Mejor con cierta tranquilidad.


may 5 2012

El señor de las moscas

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Primera novela de William Golding, que sólo con el paso del tiempo adquirió renombre, dadas las múltiples interpretaciones que la fábula trajeron y llevaron. Distópica también, más hace algunos años que ahora, se cuentan las desventuras de casi una treintena de personajes, la mayoría niños, en una isla deshabitada. Sin grandes peripecias literarias, pero con solvencia en la utilización de metáforas, entre los personajes destacan Ralph, Jack y Piggy, así como el adulto en torno al que pivotan los más bajos instintos, no en balde se leyó también en clave educativa, haciendo ver lo que pasaría si no cuidábamos debidamente de nuestros mayores.
Con más puntos en común con el J. D. Salinger de su famosa novela El guardián entre el centeno que con Conrad, el autor realiza un sugestivo juego de resonancias y campo semántico en torno a una caracola con la que se empieza escuchando el mullido ruido del mar, llegando a través de ella a la violencia. Descubrimos así que las miradas de los niños no están tan desprovistas de falta de candidez y crueldad; ver cómo de sus acciones como personajes se va de lo salvaje a lo monstruoso es todo un paso.
Los niños tiene la edad de ser moldeados por la naturaleza, la caza y la supervivencia; a la vez que cierto compañerismo entre ellos, el lector es partícipe de la muerte de cerdos, jabalíes y del abandono a su suerte del jefe de otros visitantes.
La lectura más cómoda hoy quizás sea la de libro de aventuras, pero ¿cuál no lo es?, en cualquier caso uno no tiene por más que creer en la fuerza de las imágenes y dejarse llevar por un placer que también entronca con Jack London.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Aventurero.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Sobre la rigidez y la relajación de costumbres en un entorno inhóspito.
Personajes: Locos y cuerdos.
¿Dónde leerlo?: En mitad de la selva.


jun 9 2011

El astillero

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El astillero es un no lugar suspendido en el tiempo. Algunos han querido ver en su destrucción una metáfora del desamparo de las sociedades suramericanas en los años sesenta del siglo XX y un presagio de lo que vino después. Porque las dictaduras surgen de la ausencia de esperanza, de la ignorancia y del miedo.
Juan Carlos Onetti, uruguayo, fallecido en 1994 en Madrid, Premio Cervantes, se enfrentó a esos fantasmas en su vida y en su obra, destacada, precursora de la moderna literatura latinoamericana.
La novela se desarrolla en sucesivos capítulos, categóricos como otras tantas sentencias; en ellos, el escritor nos toma de la mano y nos introduce en una selva de adjetivos acertados y precisos por medio de un vocabulario voluptuoso, con un dominio magistral del tempo narrativo, unos personajes perfectamente dibujados en sus acciones minuciosas y la creación de una atmósfera viciada y solemne que nos remite a Kafka.
Crea un realismo en el que lo mágico es la utilización virtuosa del lenguaje para componer una realidad poderosa. A semejanza de El corazón de las tinieblas, de Conrad, el protagonista, Larsen, realiza un viaje interior que lo es a la vez al centro de la desolación. Más la formación de un presagio que su cumplimiento. Su explicación.
Un lugar en el que las ilusiones han muerto y solamente su resplandor ilumina un horizonte imposible de alcanzar.

Calificación: Excelente
Tipo de lector: Cualquiera
Tipo de lectura: Intensa
Argumento: Leve
Personajes: Patéticos pero firmes
¿Dónde puede leerse?: Entre ruinas
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería habitual o en www.uniliber.es


feb 25 2011

Los Anillos de Saturno

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Es realidad y es ficción, que en agosto de 1992, el escritor alemán W.G. Sebald, realizara un viaje por el condado inglés de Suffolk, en la costa oriental de la Gran Bretaña.
La descripción de ese recorrido por unos parajes solitarios y desanimados le sirve como marco para un libro, Los Anillos de Saturno, que es una especie de cuaderno de bitácora en el que lo anotado son retazos literarios e históricos, más que incidencias físicas o antropológicas.
Como una larga cuerda llena de nudos para medir la profundidad, con el paisaje y el paseo, se enlaza la memoria de Thomas Browne, de Borges, y de Chateubriand; la evocación de las ciudades sumergidas en el Mar del Norte, de fabulosas mansiones arruinadas, de la corte de los últimos emperadores chinos; la crónica de la incursión de Joseph Conrad en las profundidades de África o unas reflexiones en torno a La Lección de Anatomía, de Rembrandt o al retrato de El Joven Louis Tripp, de Bol.
Son cuentos en los que todo son fantasmas; relatos irreales en los que se enredan la historia, la fantasía y la literatura, hasta que cuesta separar el punto en el que comienza la ensoñación y finalizan los encuentros y las miradas del viaje.
El solapamiento de los temas, la densidad de la escritura que los traba, las referencias que se suceden, oscurecen –por momentos- el seguimiento de la narración, aunque eso precisamente parece haber sido buscado por el autor para crear una atmósfera de niebla que unifica.
El editor de la versión española, ha considerado oportuno mantener sin traducir los pasajes que estaban en inglés en la versión original, una decisión cuestionable cuando no se añaden notas aclaratorias.
Ninguna visión crítica puede –no obstante- disminuir la grandeza narrativa de Sebald, que con esta obra alcanza en algunos momentos el dramatismo y la belleza de una epopeya.
Con el título mismo nos invita a la reflexión.

Calificación: Magistral.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Densa de temas.
¿Dónde puede leerse?: Navegando por el Mar de Norte para vencer a la soledad.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería, puesto que es un libro de reconocida calidad y reciente publicación.