oct 2 2011

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

El escritor valenciano de entresiglos, Vicente Blasco Ibánez, deja en esta gran novela un claro ejemplo por el que perderse leyendo y aún así querer seguir haciéndolo. Novela de familias y árboles genealógicos. También de aventuras amorosas. La idea del enfrentamiento entre Alemania y Francia en la Primera Guerra Mundial aparece desde el principio y con ella la del Apocalipsis como territorio de frontera, pues ésta es solo un símbolo que se percibe a través de los cuatro males de su tiempo, a saber: la peste, el hambre, la guerra y la muerte; males que llegan cuando tras pequeños forcejeos o gotas que van a colmar el vaso, los alemanes de raza aria desisten de andarse con chiquitas, y atacan. Desde el principio sabemos que da igual quién gane o pierda y si lo hace, cuales son sus motivos; recoge el escritor sobre todo las reacciones del pueblo, sin ser tampoco demasiado beligerante con los gobiernos, y sí con las ideologías.
Novela que en su día fue muy vendida, desde ella se respira a pesar de lo contado y del tono largo del narrador omnisciente y apoyado que presenta; parece como si el mundo que otros coetáneos se esforzasen en crear, ahora fuese desplomado a prueba de golpes, existiendo una mezcla de sentido nietzscheano con la novela de costumbres aventureras. Y el malabarismo, resulta. Ignoro si se habrá igualado esta capacidad para reforzar esa idea de Naturalismo tan lejana al determinismo de Hegel, y que se siente más cerca de esa idea de lucha por la vida tan barojiana y tan española.
Se disfruta este libro, desde los distintos prismas que dan en convertirlo en un clásico literario, que sin ser el colmo de la coherencia en el lenguaje, si logra activar inciensos e inaugurar temas escondidos.

Calificación: Majestuosa.
Tipo de lector: Aficionados a la historia y las aventuras.
Tipo de lectura: A veces algo plomiza, pero exuberante, rica en cualquier caso.
Argumento: Desnoyers sigue a un terrateniente desde Argentina y Francia intentando conseguir trabajo o manutención.
Personajes: Son destacables tanto los rusos como los alemanes, los unos presumen de su catolicismo, los otros de poder económico.
¿Dónde leerla? Paseando por la avenida del autor en Valencia, a la altura del parque de los Viveros.


jul 19 2011

Los justos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los justos es una de las obras que escribió para el teatro el autor y filósofo francés Albert Camus, que regresa en ella a una serie de temas sobre los que trabajó y que le obsesionaron, a unas reflexiones provocadas por las circunstancias de su infancia, de su juventud, de su lugar de nacimiento, que el escritor repercutiría sobre el mundo de las ideas del siglo XX.
Vuelve en Los justos a darle vueltas a ese poder de decisión que algunos hombres adquieren o pretenden sobre la vida de otros, por la violencia del terror o por el terror social. La pena de muerte, la condena, el asesinato meditado, la justicia con la que las ideologías se justifican para convertirse en razón, sin darse cuenta de que no hay felicidad en el odio.
Pero la vigencia de ésta obra se sostiene difícilmente, desbordada por los excesos del mundo moderno, que han quitado todo atisbo de romanticismo a la lucha terrorista, porque el terrorismo ha sido deslegitimado por la historia y por la mayoría de las sociedades, por su maldad intrínseca, pero también a causa de sus excesos y sus extraños compañeros de viaje, y las razones de las que se dotan éstos justos resultan excéntricas para comprender a los individuos de esas otras sociedades -o tribus- que aún lo legitiman.
No hay justos.
Porque hoy el terrorismo se ha convertido en un fin en sí mismo, en vez de un medio para llegar a alguna parte, como soñaron equivocadamente los movimientos socialistas y anarquistas del pasado, y los nacionalismos coloniales. Una tiranía, un fanatismo, una mafia.
Los justos está basada en los hechos reales que despertaron a Rusia de su sueño imperial.
Queda de interesante en el papel, el trabajo de Albert Camus sobre el poder de las ideas -y sobre las trampas del lenguaje- en una obra breve, de diálogos precisos e insuficiente dramaturgia.

Calificación: Obsoleta.
Tipo de lector: Aficionados al teatro y a Camus.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Cerrado sobre sí mismo y obsesivo.
Personajes: Firmes en sus certezas y en sus dudas.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar es un texto breve.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.