ene 29 2012

El lenguaje de la pasión

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

En su día bajo el lema Piedra de toque, sale en kioskos esta recopilación de artículos del Premio Nobel peruano, Mario Vargas Llosa, escritos entre 1992 y 2000 en el diario El País. Ya desde un principio, el autor advierte que en ellos da parte de lo más impopular en él: su ideología. Una ideología que, rastreada a través de los años, pudiera parecer más liberal que progresista y a otros más conservadora que reaccionaria.
El escritor actúa aquí independientemente de sus novelas y sabe hacerse eco de una actualidad por entonces rabiosa que recorre vidas y conflictos; siempre desde el conocimiento de la intrahistoria que le da estar informado desde diversos prismas, critica el posmodernismo desde Derrida, nos hace partícipes de su amor por todo lo anglicano y desprecia, desde una conciencia de los fallos de las socialdemocracias, todo totalitarismo y dictadura militar (Chávez, Castro, Trujillo…).
Es tanto, en ocasiones, su orgullo por la libertad que en un artículo de defensa a las sectas, y en concreto a Moon, las iguala no sólo a la Cienciología, sino también al Opus Dei; igualmente escribe sobre disciplinas paralelas y muchas veces indisolubles a las de su producción como aquella en la que elogia a Octavio Paz, más a partir de sus ensayos, pero sin minusvalorar su poesía y elogia la pintura impresionista de Monet, tan entregada al sacerdocio de lo efímero.
Al peruano le van, en la vida y en el arte, las personalidades obsesivas en el proceso, no sólo por transportarnos a algo lejano o ajeno a la realidad, sino por saber optar a hacernos mirar hacia nosotros mismos a través de ellas; criaturas con casi un 99% de ficción en sus vidas como esa Señorita de Somerset, que sin tener una gran producción a sus espaldas, vivió por y para lo que soñaba.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Amena, distraída.
Tipo de lector: En busca de aristas ideológicas.
Argumento: La actualidad, a grandes rasgos.
Personajes: Reconocibles a poco que nos hayamos informado.
¿Dónde leerlo?: En cualquier parte.


sep 5 2011

Carroñero

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Gonzalo Fernández, el protagonista de esta novela, es un carroñero, se alimenta de materia putrefacta, de cigarrillos, y de una buena dosis de mala leche con café, es la excrecencia de una sociedad a la que no le queda más remedio que aceptar como lo que es: una realidad prostituida. Es un gran inconformista, machista, intransigente, pero fiel a sus particulares principios. Los motivos que consiguen hacer que su vida avance son sexuales, venales, escatológicos: la lucha por la supervivencia.
Una vida de perro que adquiere una inquietante dimensión al saberle observado por un congénere.
Fernando González Nohra es un autor peruano, este es su segundo libro, está publicado en España por Editorial Quadrivium, y se desarrolla como si fuera una novela en marcha en la que se analiza -sin pudor- el vampirismo en el que cae todo escritor, trabajando sobre la suplantación, la trascendencia de lo fingido, las oscuras frustraciones que acosan al literato, al artista. Son fantasmas freudianos domesticados con la crudeza de un lenguaje, que percibimos no obstante, en la otra orilla del charco, coloreado y real en sus localismos. Porque el español es un idioma inmenso.
Planea sobre la novela la voluntad de exprimir una buena idea hasta secarla, de censurar con astucia comportamientos y lugares sociales a cuyas ofensas ya nos hemos habituado (Gonzalo Fernández, no), y que conviene que alguien nos meta de nuevo por los ojos, como un gran dedazo; está anclada en Lima, ciudad real y reconocible que es también metáfora de todas las ciudades, lugar de encuentro y desencuentro, de triunfo y de naufragio, tabla de salvación.
El escritor busca la complicidad con el lector, y la consigue, en una historia irreverente y mordaz en la que siempre hay algo (sexual, venal, escatológico) en lo que nos podemos reconocer, por más que nos pese.
Un ejercicio de divertido cinismo.
Carroñero es una novela ingeniosa y honesta, que huye de los fuegos de artificio y no hace concesiones a nada ni a nadie, salpicada de anécdotas que dibujan el mundo del protagonista.
Un armisticio en la guerra contra lo cotidiano.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Todos.
Tipo de lectura: Provocadora y contundente.
Argumento: Bastante ingenioso.
Personajes: Muy reales.
¿Dónde puede leerse?: En Lima, en el “Z”, ombligo del mundo carroñero.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


may 2 2011

El juego del ahorcado

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

El pasado, pasado está, se suele decir, pero por mucho que nos empeñemos, no podemos eludirlo. Lo olvidamos por momentos, de manera natural, con el paso del tiempo; y no queremos desprendernos de él cuando todavía está muy cerca del presente. De cualquier modo, siempre estará ahí. Y para Sandra, la protagonista de la primera novela de Imma Turbau, El juego del ahorcado, ha llegado el momento de recordarlo. De recordar una historia que pasada está, ante la que intenta demostrar indiferencia, conciliación, pero ineludible.
Una semana después de que David, su amigo de la infancia y primer novio, se haya suicidado, Sandra se pasa la noche recordando la historia: tirando poco a poco de la madeja de hilo cuyo extremo empieza en su infancia y termina en el suicidio de David. Es una novela corta, que comienza con un tono conocido, aquél semejante a una novela más sobre estas tramas de amor complicada y que sin embargo toma, en el momento preciso, un tono personal e íntimo, construyendo una narrativa que arrastra al lector a un intrigante relato, turbio en ocasiones, invitándole a quedarse hasta el desenlace (que es también el comienzo). Ambientada en la Cataluña de los años 80 y sin necesidad de mencionar la provincia por su nombre, de la que Imma Turbau describe lo imprescindible para dibujar el escenario, la autora relata su conversión de niña a adolescente – en contraste con la adulta de ahora -, su desarrollo personal y emocional, una evolución en la que David le acompañó hasta prácticamente su madurez (y cuyo fantasma se dispone a enterrar ahora). En el transcurso de esos años tienen cabida todas las emociones propias de una niña de buena familia que se enamora del rebelde del barrio y se rebela contra sí misma, aquellas sensaciones que impactan al descubrirlas por primera vez, contadas por un personaje perfilado de manera en que todos nosotros, o la mayoría, nos podemos ver reflejados en algún momento de nuestras vidas. Cuando miramos hacia atrás, a través de un cristal ya de otro color y nos decimos: Pero qué tonto fui.
Corta novela para disfrutar durante un par de días o tres de buena literatura sin pretensiones, en forma de una historia común que mezcla amor e intriga, ternura y sexualidad, desamores y sensatez. Lo básico para un rato de lectura despreocupada. ¿Qué más se puede pedir?
Texto cortesía de Paula Pinilla
Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Relajada y amable.
Tipo de lector: Cualquiera.
Engancha desde el principio y no sobra nada.
Personajes: Sencillos y bien perfilados.
Argumento: Fácil e inquietante.
¿Dónde puede leerse?: Junto a una ventana por si hay que recordar.
¿Dónde puede comprarse?: Tal vez internet sea la mejor opción.