mar 27 2013

Cuando fui mortal

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Una colección de cuentos con destellos astutos, pero que no nos convencen.
Porque no termina de cristalizar en las tramas la inquietante maldad que resuelven, casi siempre en el último momento, los cuentos. Puede ser debido a que son encargos para tales y cuales publicaciones, periódicas en su mayor parte, limitados en su extensión o en algunos de sus elementos, y esto deja al lector en ausencia de detalles psicológicos.
Cuando fui mortal es, como su nombre indica una visión postrera de la vida desde un lugar más cómodo quizás, pero también más inquietante. Menos escrúpulos una reflexión interesante sobre el relativismo moral. Sangre de lanza es una trama policiaca rocambolesca y mañosa.
Lo sorprendente y lo inesperado sucede En el viaje de novios, convirtiéndose en un horror en la cabeza del lector, un cuento inteligentemente irresuelto. Javier Marías utiliza el mismo mecanismo de extrañamiento en Prismáticos rotos.
Los otros relatos no son memorables. Algunos parecen incompletos.
En todos ellos, el narrador se convierte en un observador privilegiado de la realidad, único testigo de un hecho casi siempre lamentable, que rasga lo cotidiano, destripándolo.
Tienen en común venganzas sentimentales, crímenes premeditados, adulterios más o menos ostensibles, secretos.
Las amigas italianas del narrador causan o motivan varios de los relatos.

Calificación: Flojos, aunque hay alguno muy interesante: Menos escrúpulos y En el viaje de novios me parecen los mejores.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumentos: Inquietantes.
Personajes: Bastante reales.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en una terraza viendo pasar a la gente.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en www.libreriamendez.net


nov 20 2012

Corazón tan blanco

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

La voz que utiliza el novelista madrileño, Javier Marías, más conocido fuera que dentro de su país, se nutre en ésta su novela más celebrada, de angustia, tortura y olvido; parece poblada y preñada de conocimiento y desmemoria, de infancia y abotargamiento; esta voz es, por ello, interesante y dubitativa, engañosa en intenciones como tan certera en el uso propio del duermevela tan propio del recurso del monólogo interior. A través de ella, se trata de vehicular, con referencias al Macbeth de Shakespeare, la inquietud de la desgracia, de lo dramático que asoma como en una ventana plenamente abierta al sol, una historia oscura, apabullante, donde sólo el lector avisado será capaz de rellenar los huecos a su antojo.
Tenemos el color blanco como medida justa de inocencia y cobardía, como lo es también esa almohada con la que se asfixia el tiempo. Tenemos también un hipotético caso de suicidio, que es homicidio, que es asesinato. Y tres o cuatro mujeres, que además de Ganz, padre del interfecto y del que por acumulación sabemos cada vez menos; y la sangre y la muerte, más sugerida a través del teatro, más teatralizadas o pensadas, que reales en los personajes, que siguen adelante a su pesar.
Expirar en la mente de los personajes o los lectores conceptos como el de culpa no es tarea baladí y esto lo sabe o lo quiere saber de sobra el autor, pero el empeño es otro, el de situarnos en un microcosmos como es el propio de unos traductores o intérpretes hastiados de su labor cuasi-burocrática, que se meten a detectives privados de lo propio, siendo esto tan ajeno.

Calificación: Extraordinaria.
Tipo de lector: Aficionado a la literatura con mayúsculas.
Tipo de lectura: Adusta, contrariada.
Argumento: Esclarecimiento de una muerte familiar.
Personajes: Desde dentro.
¿Dónde leerlo?: En una casa sin balcones a la calle.


feb 26 2012

Los enamoramientos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Sobre la culpa y con una hondura de pensamiento fuera de lo común, la protagonista de esta novela del escritor madrileño Javier Marías, juega a engañar y engañarse en torno a la desaparición de Miguel Desvern o Deverne, un personaje que empieza siendo un don nadie y termina por cobrar importancia delictiva, menos a su pesar de lo que en un principio el lector piensa. Y es que sobre eso va, también, la última novela de Marías; sobre el poder del pensamiento y la imaginación desde su  consideración funesta para salirse de lo establecido y caer en paradójicas trampas, sobre eso y sobre las consecuencias de enamorarse o evitar estar solo, sobre cómo somos cuando nos embarga un sentimiento nunca inofensivo y capaz de sacar lo mejor y peor de cada uno de nosotros.
Abordando temas nada baladíes como la fragilidad y la crueldad como dos caras de la misma moneda, esta solvente novela no evita referentes literarios de importancia: desde El coronel Chabert de Balzac, pasando por Macbeth de Shakespeare, para llegar a brillantes elucidaciones sobre el papel de la mujer en Los tres mosqueteros de Dumas. Y si en estas dos últimas reflexiones literarias es María Dolz quién carga sobre su propia culpa para aplastarse, también es cierto que lo hace a través de Díaz Varela, esa nada incompatible criatura de los desmanes rotos, tan poco inocente que parece matar a Desvern engañando a su esposa Luisa, la única que se comporta de manera no interpuesta, espontáneamente, como bien supo ver antes de ser escrita el fotógrafo de la Magnum, Elliott Erwitt.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Exigente y, a la vez, agradecido.
Tipo de lectura: En vaivenes.
Argumento: Sobre la muerte y la culpa que queda en los vivos.
Personajes: Trazados con mucho oficio y cierta perspicacia.
¿Dónde leerlo?: Junto al mar, sabiendo que es una historia de interiores.


feb 2 2012

Tristram Shandy

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Javier Marías acaba de presentar una nueva traducción de La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, con ella revisita uno de los textos decisivos para entender la novela contemporánea, una obra precursora que se publicó en Inglaterra a partir de 1760, y que ha influido en muchos y grandes escritores a partir de entonces; curiosa, difícil de definir por lo variada, que surge de una mente, la de Laurence Sterne, obsesionada con las aventuras de don Quijote y las exageraciones de Rabelais, a los que –lejos de la impostación- trasciende.
Sterne busca transgresión y novedad en un artificio literario que va contra las corrientes de la época –solo se le acerca Swift- que es una caja de juegos y un cajón de sastre, en el que es el propio Tristram el que se asoma entre las líneas interpelando al lector para sacudirle su sopor. Digresiva y progresiva a partes iguales, el hilo narrativo avanza adelante y atrás, o simplemente se queda suspendido. Es el retrato familiar, entrañable y desquiciado, de un caballero no andante que recorre los caminos de su época. Una novela profundamente libre e irreverente.
Tristram Shandy actúa como un director de orquesta, instruyendo al lector, desvelando los personajes, encauzando las reflexiones, coordinando las ocurrencias, e introduciendo sus pensamientos filosóficos con un discurso -alterado en su construcción previsible- en el que arremete con sutileza contra la ciencia, la religión, la filosofía, la sociedad y la crítica, sin dejar por ello de ser una novela legible, sólida, entretenida e ingeniosa.
Un texto en construcción continua que se interroga, se piensa y se censura a sí mismo, en un concilio de recursos en los que se suma lo biográfico, la crónica de viajes, el apunte psicológico y social, el ensayo científico, y la extravagante interpretación del mundo por parte de su autor de ficción.
Sterne recurre con frecuencia a lo eludido y lo sobrentendido para crear una atmósfera lúbrica y procaz, evitando lo escabroso con brillantes recursos.
La desdicha se revela -una vez más- como fuente inagotable de ingenioso sarcasmo y es el hilo conductor de un relato extenso, que hacia el final se agota y pierde fuerza, porque su integridad se comprende mejor como una sucesión de capítulos publicados a lo largo de siete años, comprendido el éxito clamoroso de los primeros.
El propio texto da las claves en las que debe de ser leído y es, por tanto, explícito en sus aspiraciones.
Sería una osadía por parte de un lector común juzgar la traducción sin haberla comparado minuciosamente con una larga tradición de adaptaciones al español, pero se comprueba un texto firme, enjundioso, fiel a la sonoridad de la época y bien trasladado al castellano, elegante y preciso, fluido, una versión que no chirría en ningún momento. Las notas prolijas que acompañan la edición hablan de un importante trabajo de documentación de la que Javier Marías considera, en su prólogo, su mejor obra, de la que más ha aprendido.
Al final del libro se incluyen Los sermones de Mr. Yorick, seis discursos morales que el propio Sterne, clérigo de la Iglesia de Inglaterra compuso y dictó, que utilizan las Escrituras para desarrollar un pensamiento racional, humanista y analítico, embebido de profunda ética protestante. Sirven de contrapunto y de complemento a la novela.

Calificación: Excelente
Tipo de lector: Cualquiera
Tipo de lectura: Divertida, sorprendente y amena
Argumento: Delirante
Personajes: Geniales
¿Dónde puede leerse?: Sentado en el parque de una casa de campo
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual o en Méndez, en la calle Mayor de Madrid www.libreriamendez.net