ene 3 2014

Ulises

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Ulises es uno de los libros más importantes del siglo XX, una novela experimental en la que el escritor irlandés James Joyce juega con el lenguaje dándole forma a cada una de las técnicas novedosas que revolucionaron la escritura y que abrieron la centuria acompañadas de la propagación del cinematógrafo, del estudio del subconsciente y el psicoanálisis, y de la general divulgación de todas las obras de todas las literaturas.
La más destacada de estas técnicas es el flujo de conciencia, la simulación escrita del pensamiento humano, pero hay otras como son la descripción por acumulación, las listas; la utilización fragmentada e impresionista del discurso, el uso de la jerga, el surrealismo, la creación de palabras nuevas, y la ruptura de las convenciones de espacio, tiempo, género literario, narrador y personaje.
Con todos estos recursos, Joyce redacta lo que viene a ser el manifiesto de una nueva forma de hacer que inicia la era literaria en la que estamos.
El título nos remite a un paralelismo estructural con la Odisea de Homero que es prácticamente imposible de identificar para los lectores comunes salvo porque, de la misma manera que la Odisea es la encubierta representación escrita de un mapa del Mediterráneo, Ulises es una clara cartografía de la ciudad de Dublín.
Ulises es una novela larga, compleja, oscura y –en general- aburrida, en la que sin embargo será difícil que un lector interesado no encuentre un capítulo que le parezca insólito, ocurrente y divertido; un capítulo al menos cuyas acciones pueda comprender y que le de ánimo suficiente para afrontar la lectura completa del libro, más cuanto que se trata de una obra que no es necesario leer de un tirón. Personalmente recomendaría el monólogo de Molli Bloom editado en el capítulo 18, la fascinación enciclopédica del 17, y -para una iniciación- los atisbos de la vida cotidiana de la ciudad de Dublín en los años veinte del siglo pasado compuesta a la manera de flashes en el capítulo 10, o la impagable declaración de principios de Leopold Bloom hacia la mitad del 15:
Estoy a favor de la reforma de la moral municipal y a favor de los diez mandamientos puros y simples. Nuevos mundos en lugar de los viejos. Unión de todos, judíos, musulmanes y gentiles. Una hectárea y una vaca para todos los hijos de la naturaleza. Coches fúnebres modelo berlina. Trabajo manual obligatorio para todos. Todos los parques abiertos al público día y noche. Lavaplatos eléctricos. La tuberculosis, la locura, la guerra y la mendicidad deben cesar inmediatamente. Amnistía general, carnaval todas las semanas, con las licencias del enmascaramiento, gratificaciones para todos, esperanto, fraternidad universal. Se acabó el patriotismo de los políticos de taberna y de los impostores hidrópicos. Dinero libre, amor libre y una iglesia laica libre en un estado laico libre.
Existen infinitas críticas, ensayos y estudios que pueden ayudar al lector en la comprensión del texto y son accesibles en las bibliotecas y en la red, porque Ulises es una novela que no ha dejado indiferente a nadie, ha sido adorada o denostada hasta una exageración desde la que los lectores críticos de hoy tendemos a encontrar un cómodo término medio: no es una obra maestra homogénea e incontestable para cuya comprensión sean obligatorios todos los esfuerzos, pero tampoco el ilegible y pedante cajón de sastre de una mente enloquecida. Es una novela interesante, complicada, meritoria y decisiva.
Para los irlandeses es, además, parte de una confusa identidad nacional.

Calificación: Decisivo.
Tipo de lector: Persistente.
Tipo de lectura: Complicada.
Argumento: Diluido.
Personajes: Rocambolescos.
¿Dónde puede leerse?: Por las calles de Dublín.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.

Nota bene: La traducción de la cita es de José María Valverde.


jun 22 2011

La tumba del tejedor

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Cuento largo de relativo éxito en su país natal, pergeñado por este raro autor irlandés (Seumas O´kelly) de entresiglos que la editorial Sajalín acerca ahora a los lectores españoles con gracia, timidez y cuidado formato. Escrito en la época en que Joyce acercaba a la historia de la literatura nuevas formas de narrar, su autor, prolífico en diversas disciplinas y malogrado por su repentina muerte a los 38, nos ofrece una fábula minimalista, a veces sentida e imaginada desde el borde de un acantilado, otras desde la estrechez de un terreno de treinta metros cuadrados, porque así es el cementerio donde es enterrado un tejedor, cuya tumba desaparece quizás entre olmos o entre la desfachatez de dos terrateniente que pugnan por hacerse con el terreno. Aparecerán igualmente el padre y la hija del tejedor y su viuda en cuartas nupcias, alguien en teoría ajeno a los lazos, pero que carga con el triste destino aciago de la soledad, al perder a un hombre que probablemente no la quiso como debiera.
El cuento o novela corta simboliza desde imágenes poderosas la continua existencia de almas a la deriva, habidas antes y después de morir y cómo la asunción por la dejamos de existir, se da también a través de la lucha absurda entre dos tipos a los que ya nada les empuja a actuar y que han practicado el escapismo arribista como forma de vida.
No se nos hace nada extraña cierta embriaguez en el clima que deforma cosmovisiones y donde frente a la muerte de un honrado tejedor que simboliza el valor del trabajo, se critica un caciquismo cerril y oscuro que anuncia la llegada de un capitalismo sin multinacionales desde donde se construye esa estrechez de la que hablábamos. Narración pues, de detalles y cosas pequeñas, que a la imaginación se agrandan.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Dispuesto a no dar nada por hecho.
Tipo de lectura: Por momentos antipática, pero con voz propia.
Argumento: El velorio de un hombre en un espacio divergente.
Personajes: Adocenados.
¿Dónde leerlo?: En un sitio luminoso.


sep 13 2010

Retrato del artista adolescente

Artículo escrito por: Carmen Neke

El tema central del Retrato del artista adolescente de James Joyce sería el del desarraigo. El protagonista, Stephen Dedalus (alter ego de Joyce) se siente fuera de lugar en todos los ambientes: en el colegio, en su casa, en la sociedad donde le ha tocado vivir e incluso con su propio idioma. Joyce consideraba que Irlanda había sido echada a perder por dos invasiones de fuera, la invasión inglesa que les impuso un idioma extranjero, y la invasión católica que les impuso una religión de Roma. En el libro hay una crítica durísima hacia la influencia de la Iglesia católica sobre el pueblo irlandés y hacia el oscurantismo en el que fue sumido por esta causa. Igualmente se critica que la Iglesia católica se inmiscuyera en los asuntos del nacionalismo irlandés, poniendo en entredicho a los líderes nacionalistas y haciéndoles perder con ello el apoyo del pueblo. Pero al mismo tiempo Joyce también rechazaba los movimientos nacionalistas y de vuelta a la cultura del gaélico que a principios del siglo XX empezaban a desarrollarse en Irlanda, porque le parecían de un provincianismo insufrible. No tuvo que ser una persona muy fácil en el trato, este James Joyce.

Casi todos los detalles de la vida de Stephen Dedalus están sacados de la propia biografía del autor, incluyendo las múltiples mudanzas por problemas económicos y la caída progresiva en la pobreza de la familia. Por eso resulta aún más impactante la sinceridad con la que se describe con todo detalle el desprecio de Stephen por las condiciones miserables de la familia, el té aguado y los recortes de pan frito, los hermanos que no podrán acceder a una educación como la que tuvo él, la falta de higiene personal que le hace rehuír la compañía de la mujer a la que ama. Igualmente la superioridad intelectual que siente cuando pasea por Dublín y contrapone la miseria que ve en las calles con las obras literarias que admira y que lleva en mente. Es curioso ver cómo evolucionará el pensamiento del autor a este respecto: Stephen se siente intelectualmente superior a la sociedad dublinesa popular, y esa superioridad le coloca fuera de la sociedad. En Ulises, Leopold Bloom también se siente excluido de la sociedad, pero él ha aprendido a aceptar y amar la particular idiosincrasia de sus conciudadanos, y lamenta no ser capaz de compartir su vida cotidiana.

La novela termina en el momento en que Stephen está a punto de partir al extranjero a empezar a vivir su propia vida. Después de no haber sido capaz de identificarse ni con una patria que vendió su idiosincrasia al invasor británico, ni con un idioma (el inglés) que considera extranjero y prestado, ni con una religión en la que pensó encontrar refugio pero a la que no fue capaz de someterse, se dispone a crear su propia raza fuera de su tierra y con la única compañía de su espíritu. Un desenlace que ya se anunciaba en la cita que abría la novela: Et ignotas animum dimittit in artes, “Y aplicó su mente a oscuras artes”.

Calificación: Imprescindible para la historia de la literatura, optativo como lectura personal.
Tipo de lector: Curtido, profesional, curioso.
Tipo de lectura: Altamente instructiva para todo aprendizs a escritor que se precie.
Argumento: Las confesiones íntimas en tercera persona del proceso de formación de uno de los autores fundamentales de las literatura mundial.
¿Dónde puede leerse? En algún lugar público. El libro requiere un esfuerzo lector, es preferible que su lectura no pase desapercibida.
¿Dónde encontrarlo? En cualquier parte. Pero mejor en una buena librería.


jun 30 2010

Paradiso

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Es sorprendente cómo el mito del Ulyses de Joyce crece y se magnifica para los lectores en español, a pesar de la dificultad que entraña la traducción y la comprensión de su lenguaje, mientras que uno de los más grandes autores en lengua castellana, erudito, atenazado por la exuberancia con que nuestro idioma se asienta en las selvas americanas, permanece desconocido y casi proscrito.

Parece que se quiere entender a toda costa lo difícil de los otros por no encararnos con el estudio de lo que nos es más accesible y sin embargo más oscuro.

Puede ser con razón. Paradiso, del escritor cubano José Lezama Lima, está considerada como la novela más críptica que se ha escrito en español. Abriendo cualquiera de sus páginas al azar es asunto seguro que no nos quedemos con más impresión de la de estar atisbando una escena poderosa e inquietante por el ojo de una cerradura. Nos convertimos así en espías de la obra.

Todo está causado por la conjunción de una de las mentes literarias más brillantes de la literatura, poseedora de un caudal de conocimientos abrumador y la elaboración de un lenguaje brillante y mestizo generado en un mundo interior único.

Parece que la novela es en gran parte biográfica y relata hechos, gestas y antecedentes de la familia del propio escritor que se convierten, por medio de la utilización del artefacto literario, en una gran epopeya, nunca suficientemente considerada por nuestras Academias.

Pocas personas como su hermana Eloísa pueden penetrar el velo y le dejamos a ella la palabra y la explicación: “Paradiso es novela ejemplificadora para un estudio estructuralista: la interrelación entre genotexto, significado o contexto y el fenotexto, significante o texto, conducen a una dicotomía de lo real y alegórico en la novela.”

El propio escritor había contestado cuando se le preguntó que era su novela “Es mi madre, mi familia, la amistad en lo que significa de reto religioso (la apertura del compás, la amistad) y después la presencia de Oppiano Licario, que es una especie de doctor Fausto, de ente tibetano… el Eros de la absoluta lejanía, donde se confunden lo real y lo irreal en ideal lontananza.”

Que nadie se asuste ante estos comentarios porque es inútil iniciar con terror la lectura de esta obra importante. Debe acometerse tenuemente, poco a poco y con voluntad de continuar la lectura, quizás, para siempre; consultando introducciones y diccionarios como si fuesen oráculos. Dejará un poso de español crecido y los destellos de un ingenio único.

Lezama Lima intentó un sistema poético del mundo que sustituyera a las religiones, fue conversador sin parangón y poseedor de un vocabulario inmenso.

Los títulos de alguna de sus otras obras, son, por si mismos, haikus exquisitos. Hablo porque quiero hacerlo, de La cantidad hechizada, de Enemigo Rumor o de Fragmentos a su Imán.

Fue un genio y utilizó una escritura iniciática que solo podemos arañar.

Calificación: Obra maestra indiscutible

Tipo de lector: Atrevidos, intensos y voluntariosos.

Tipo de lectura: Extraordinariamente compleja.

Argumento: Oscuro

Personajes: Inquietantes y misteriosos.

¿Dónde puede leerse?: En absoluta concentración

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


may 18 2010

Ulises

Artículo escrito por: Carmen Neke

Ulises

Solemne, el gordo Buck Mulligan avanzó desde la salida de la escalera, llevando un cuenco de espuma de jabón, y encima, cruzados, un espejo y una navaja. La suave brisa de la mañana le sostenía levemente en alto, detrás de él, la bata amarilla, desceñida. Elevó en el aire el cuenco y entonó:
- Introibo ad altare Dei.
Deteniéndose, escudriñó hacia lo hondo de la oscura escalera de caracol y gritó con aspereza:
- Sube acá, Kinch. Sube, cobarde jesuita.
Avanzó con solemnidad y subió a la redonda plataforma de tiro. Gravemente, se fue dando vuelta y bendiciendo tres veces la torre, los campos de alrededor y las montañas que se despertaban. Luego, al ver a Stephen Dedalus, se inclinó hacia él y trazó rápidas cruces en el aire, gorgoteando con la garganta y sacudiendo la cabeza. Stephen Dedalus, molesto y soñoliento, apoyó los brazos en el remate de la escalera y miró fríamente aquella cara sacudida y gorgoteante que le bendecía, caballuna en su longitud, y aquel claro pelo intonso, veteado y coloreado como roble pálido.

Stately, plump Buck Mulligan came from the stairhead, bearing a bowl of lather on which a mirror and a razor lay crossed. A yellow dressing-gown, ungirdled, was sustained gently behind him by the mild morning air. He held the bowl aloft and intoned:
- Introibo ad altare Dei.
Halted, he peered down the dark winding stairs and called up coarsely:
- Come up, Kinch. Come up, you fearful jesuit.
Solemnly he came forward and mounted the round gunrest. He faced about and blessed gravely thrice the tower, the surrounding country and the awaking mountains. Then, catching sight of Stephen Dedalus, he bent towards him and made rapid crosses iin the air, gurgling in his throat and shaking his head. Stephen Dedalus, displeased and sleepy, leaned his arms on the top of the staircase and looked coldly at the shaking gurgling face that blessed him, equine in its lenght, grained and hued like pale oak.

Así empieza Ulises de James Joyce.  Este es un libro que habría que leer según el método zen de disparar con arco: con los ojos cerrados,  o por lo menos cerrando los ojos del entendimiento. Y resignándote al hecho de que vas a leer pasajes de los que no vas a entender nada de nada: los referentes culturales y locales de Joyce son desconocidos para el lector actual,  y la corriente del subsconsciente corre libremente por las páginas, haciendo que algunos párrafos sean poco menos que incomprensibles.  La técnica de Joyce tiene el mismo efecto que el cubismo en las artes plásticas: la manera de mirar las cosas es más importante que lo que contemplamos. La misma multiplicidad de ángulos nos hace conscientes de que cada uno de ellos es subjetivo y limitado.

Toda la experimentación formal y narrativa llevada a cabo por Joyce en Ulises viene provocada en mi opinion por supropia insatisfacción creativa como narrador, su incapacidad de recrear en su obra la totalidad del mundo que el autor quiere que contenga su novela. Y es esta insatisfacción y esta búsqueda de los autores de principios del siglo XX la que ha dotado a los narradores actuales de una gran libertad creativa y una enorme libertad de movimientos a la hora de dar forma a sus obras. Desgraciadamente, para la novela de Joyce toda esta experimentación ha ido a costa de la propia historia que pretendía contar. Ulises es una gran novella, pero el lector actual tiene que ir apartando enormes cantidades de pasajes efectistas, experimentos vacíos y ajustes de cuentas personales del autor para poder dar con la esencia de la novela: la doble búsqueda de Bloom y Stephen, a lo largo de un día y por las calles de Dublín, del sentido de la vida y de su propia existencia.

Calificación: Durísimo de leer.

Tipo de lector: Tan sincero que no es capaz de mentir diciendo que ya se leyó el Ulises sin haberlo hecho.

Tipo de lectura:  Muy exigente.

Engancha desde el primer capítulo, si te gusta este tipo de literatura.

Le sobra experimentación formal, que no páginas.

Argumento: Leopold Bloom y Stephen Dedalus pasean todo el día por Dublin sin saber que acabarán por encontrarse.

Personajes:  Los hay, y muchos.

¿Dónde puede leerse?  A la vista de nuestros amigos intelectuales, para que el esfuerzo lector tenga su rendimiento.


abr 24 2010

La Vida Perra de Juanita Narboni

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Novela maldita como su autor. Poco leída y muy desconocida. Es una de las mejores novelas españolas del siglo XX. Por el brillo de una voz única y original en nuestra narrativa, por la recreación de una ciudad que fue muy española que dejó de serlo, Tánger, y sobre todo porque es la única novela en la que se da vida a un español brillante y mestizo con influencias del castellano que hablaban los judíos sefarditas de la ciudad, la Haquitía, perdido para siempre.

Un Tánger proteico y babilónico en palabras de Emilio Sanz de Soto, biógrafo y amigo de Vázquez que compara la  identificación del personaje y la ciudad con el Dublin de Joyce, la Praga de Kafka o el Londres de Virginia Wolf.

A través de la decadencia de un personaje, Juanita Narboni, ensimismada en la revisión de un tiempo que se le escapa de entre las manos, se nos muestra como una metáfora viviente de la decadencia. El libro tiene algunas de las páginas más patéticas pero también de las más hilarantes de toda la literatura española. En cualquier caso un libro único e imprescindible. Construida como un diálogo interior –monodiálogo se le ha llegado a llamar- que preludia la postmodernidad es también una crónica de la época. Ángel Vázquez murió en la miseria en Madrid en 1980, alcoholizado y después de quemar sus obras inéditas. Había publicado La Vida Perra en 1976. Catorce años antes había ganado el premio Planeta por una novela con un título hermosísimo: Se enciende y se apaga una luz. La introducción de la edición de Cátedra de Virginia Trueba es brillante. Recientemente se ha publicado en Francia prologada por Goytisolo.

Calificación: Extraordinaria

Tipo de lector: Cualquiera con sensibilidad.

Tipo de lectura: Sencilla y conmovedora.

Atrapa al lector.

Argumento: Fácil de seguir.

Personajes: Juanita Narboni es uno de los personajes más importantes de la historia de la literatura en español.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier sitio. Imprescindible antes de viajar a Tánger.

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería favorita. Ayúdales a continuar. Es nuestra responsabilidad.


Jamie Cullum and Frank SinatraI thought about you