feb 9 2011

Cosmic

Artículo escrito por: Carmen Neke

Cuando yo tenía doce años, los chicos que querían leer tenían una gran ventaja sobre las chicas lectoras. Nosotras teníamos que conformarnos con que nos regalaran La pequeña Dorrit, Mujercitas y poco más, mientras que ellos tenían a su disposición la obra completa de Julio Verne además de títulos como La isla del tesoro, Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo y siga usted contando. La situación en la actualidad es diametralmente opuesta. Un chico de doce años con inquietudes lectoras tendrá serios problemas para encontrar libros actuales que no cuenten historias romantizadas de vampiros en todas sus posibles variantes. Las mujeres leen más que los hombres, esto es un hecho, pero también es cierto que hay pocas lecturas “masculinas” que ofrecer a un público adolescente que está en una edad en la que estas diferencias son fundamentales.
De ahí que quiera compartir el último descubrimiento lector de mi hijo. El autor es el británico Frank Cottrell Boyce, guionista de cine y padre de siete hijos, y su libro Cosmic narra con gran ironía cómo los intentos de Liam de querer ser adulto le llevarán muy muy lejos:

Con once años, Liam ha crecido tanto que toda su ropa se le ha quedado pequeña. Pero el ser el más alto de la clase tiene sus ventajas, va a tener la oportunidad de competir con un grupo de adultos para poder hacer un viaje espacial. Sin embargo ¿es Liam el mejor hombre para ese trabajo? Porque a veces ser adulto implica algo más que una altura física.

Un libro sobre la relación entre padres e hijos, escrito con un fino humor inglés que va a desatar las carcajadas del lector a cada página mientras trata de temas importantes sin moralizar ni pretender sacar enseñanzas. Si tienen en casa un (pre)adolescente que no sabe qué leer, corran a comprarle este libro. Y no hagan caso del “a partir de doce años” de la editorial (destinado sobre todo a los propios adolescentes para convencerles de que no es un libro infantil) los chicos de diez años son perfectamente capaces de apreciar el humor, la ironía y la ternura de este estupendo relato.

Calificación: Un hallazgo.
Tipo de lector: Cualquier chico a partir de diez años. Y sus hermanas. Y sus padres.
Tipo de lectura: De las que hacen olvidar la tele y la consola de juegos.
Engancha desde el principio.
No le sobran páginas porque no quieres que se acabe nunca.
¿Dónde puede leerse? De vacaciones, para tener entretenida a la prole cuando usted quiere leer su propio libro.


jun 4 2010

A puerta cerrada

Artículo escrito por: Carmen Neke

Esta obra de Jean-Paul Sartre, donde el infierno que se nos pinta como una simple habitación de hotel con tres condenados, dos mujeres y un hombre. En el transcurso de la historia, ellos se van dando cuenta del castigo que les fue asignado: su convivencia.

Este fue mi primer contacto con Sartre, un autor al que siempre había rehuído por parecerme un pedante insoportable. Y no sé cómo sería en la vida real (un pedante insoportable sin duda alguna) pero tengo que reconocerle que sabía escribir. Esta pieza de teatro es soberbia, estupendamente construida y elaborada, y se lee en un suspiro.

“El infierno son los otros”. De tan repetida la frase se ha convertido en algo manido y casi sin sentido; pero aquí tenemos la demostración detallada de cómo una eternidad en la compañía de otras dos personas puede ser peor que cualquier tortura inventada por la Inquisición. Y no por la maldad intrínseca de estas personas, sino por el efecto que sus palabras y acciones pueden tener sobre nosotros. Una idea muy inquietante, me parece.

Calificación: Estremecedor.

Tipo de lector: Tan elitista que quiere haber leído las obras de las que provienen las citas que usa. O más modestamente, cualquiera que aprecie el buen teatro moderno.

Tipo de lectura: Devoradora, tanto activa como pasivamente.

Engancha desde el principio.

No le sobra ni una sola escena.

Argumento: El infierno son los otros.

Personajes: Demasiado humanos, demasiado reconocibles, su destino nos afecta a todos.

¿Dónde puede leerse?: En lugares de gran aglomeración humana: la sala de espera del médico, el metro, la Feria del Libro.